El plan

El plan de inversión es fundamental para fijar objetivos y comprobar el grado de avance¡Hola, cazadividendos!  Cuando empecé mi estrategia de invertir en dividendos para alcanzar la independencia financiera no tenía unos objetivos definidos. Sí que sabía lo que quería, pero no tenía claro el ritmo al que iba a invertir ni cuando llegaría a la meta. En aquel momento me faltaba un plan de inversión. Con un plan te comprometes a hacer las cosas de una determinada manera y puedes comprobar periódicamente si te estás ciñendo a él. Y eso es importante. Sin un plan puedes relajarte en épocas en las que tengas otras preocupaciones o intentar ir demasiado deprisa y correr el peligro de quemarte. Si ahorras sin demasiado esfuerzo e inviertes periódicamente puedes pensar que no lo necesites, pero no te engañes: tan importante es avanzar como saber que avanzas al ritmo correcto y que llegarás a tu destino según lo previsto.

En mi caso, me di cuenta de que necesitaba crear un plan de inversión cuando, a la vuelta de unas vacaciones, empecé a fantasear con mi mujer sobre dejar de trabajar. Por aquel entonces ya estábamos invirtiendo en dividendos con el objetivo de dejar de trabajar en algún momento pero, cuando me preguntó cuánto faltaba, fui incapaz de darle una fecha.

Y realmente no tenía sentido no saberlo. Teníamos el fondo de imprevistos constituido y sabíamos cuánto ahorrábamos cada mes y cuánto podíamos aportar a inversión como mucho. Sólo se trataba de fijarse una cantidad mínima mensual destinada a inversión que fuese conservadora y calcular cuántos años íbamos a necesitar.

Así que decidimos que teníamos que establecer los objetivos, definir un programa de inversión y escribir una hoja de ruta. Te recomiendo que hagas eso antes de nada para garantizar uno de los puntos clave de esta estrategia de inversión: la constancia. Si tienes perfectamente definido lo que tienes que hacer es más fácil que lo hagas que si simplemente vas haciendo.

Objetivo, plan de ahorro y plan de inversión

Y además tienes que hacerlo muy bien. Si quieres alcanzar un objetivo, lo primero es ver en qué punto estás, cuantificar lo que te falta, planificar cómo avanzarás hacia él y definir cómo medirás los progresos en la consecución del objetivo.

Sin todo esto irás completamente a ciegas y será muy fácil desanimarse porque siempre te ves lejos de la meta o, igual de malo o incluso peor, autoengañarse pensando que vas muy bien cuando realmente no estás avanzando en absoluto.

A partir de un análisis de gastos e ingresos se debe definir un plan de ahorro y un plan de inversiónY nadie dice que sea fácil. Fíjate en mi. Yo no tenía un plan de inversión y eso no va nada conmigo. Soy muy previsor, no dejo nada al azar (o por lo menos nada que pueda controlar), escojo siempre después de valorar todas las opciones y normalmente tengo unas expectativas muy realistas. Por ejemplo, este blog, para mi, es la manera de ser riguroso, ordenar mis ideas, marcarme precios sin luego traicionarlos, forzarme a leer mucho, aprender y guardar un diario de todo lo que voy haciendo para poderlo consultar en el futuro. Sin embargo para algo tan relevante en mi vida como la inversión simplemente iba haciendo, sin preocuparme de comprobar el progreso y sin proyectar cuándo iba a alcanzar el objetivo.

Así que vamos a definir unos objetivos y un plan, que será fundamental para desarrollar todo lo que venga detrás. Evidentemente si hablamos de conseguir una renta complementaria, la independencia financiera o simplemente obtener rentabilidad a nuestros ahorros, el plan tendrá dos vertientes:,

  • El plan de ahorro.
  • El plan de inversión.

Punto muy importante: lo que convierte un proyecto en un éxito son unos objetivos ambiciosos pero alcanzables y una planificación exigente pero realista. ¡Vamos allá!

¿Qué es un plan de inversión?

Un plan de inversión no es más que un compromiso de inversión a largo plazo. Te servirá para tener una línea de actuación en los próximos años y poder comprobar que todo evoluciona de manera correcta. Gracias a él podrás decidir si la estrategia es adecuada o si hay cosas que tienes que ajustar, y será un elemento fundamental para mantenerte motivado de cara al objetivo. Porque sin objetivo claro es difícil que haya motivación cuando el tiempo va pasando.

Contenido de un plan de inversión

Como todo buen plan debe tener una serie de características imprescindibles. Los elementos de un plan de inversión son:

  • Un objetivo, que debe ser muy claro y cuantificable. Intenta incluir fechas y cantidades concretas. El objetivo debe ser exigente pero realista. No te propongas cosas imposibles ni demasiado sencillas. En un caso te llevarán a la frustración y en el otro a la desgana y a la pérdida de interés porque es demasiado sencillo.
  • Puntos de control que te sirvan para comprobar si el plan marcha según lo previsto. Una vez más, intenta incluir fechas y cantidades concretas.
  • Acciones de inversión como, por ejemplo, invertir 1000 € el primer día hábil de cada mes e invertir 1000 € adicionales en cada caída del 10% de las empresas que tenemos en cartera.
  • Es muy conveniente escribirlo, para evitar ambigüedades y que podamos consultarlo siempre que necesitemos.
  • No lo compliques en exceso. Ha de ser sencillo para tenerlo presente siempre y conseguir que llevarlo a la práctica y controlar sus avances no sea algo que rehuyas sistemáticamente.

Ejemplo de plan de inversión

Planes de inversión hay mil, pero te pongo un ejemplo sencillo para que veas la idea:

  • Conseguir en el año 2030 unos ingresos pasivos por dividendos de 2.000 € al mes.
  • Estrategia: invertir 1000 € cada mes, incrementar ese importe con el IPC cada 1 de enero.
  • Puntos de control cada 1 de enero.
    • Año 2020: 500 € al mes de dividendos.
    • Año 2021: 525 € al mes de dividendos
    • Año 2022: 665 € al mes de dividendos
    • Año 2030: 2.000 € al mes de dividendos.
  • Ajustes del plan cada 1 de enero.

¿Cómo elaborar un plan de inversión?

Evidentemente las cantidades y fechas anteriores no pueden establecerse arbitrariamente, sino que deben responder a un análisis completo de tu situación actual, detectando los puntos de mejora y haciendo proyecciones a largo plazo con calculadoras de rentas. Estas calculadoras fallarán, por supuesto. No es lo mismo una estimación que la realidad, pero para eso tenemos los puntos de control y nos forzamos a hacer los ajustes adecuados de manera periódica.

Hay muchos aspectos que afectarán directamente a tu plan de inversión sistemática:

  • Inversión inicial: No es lo mismo partir de cero que de un cierto nivel de ahorro. En este artículo hablamos sobre la influencia del ahorro inicial en la renta final.
  • Capacidad de inversión, cosa que marcará tu plan de inversión inicial.  No te plantees objetivos de inversión que pongan en jaque tu economía familiar ni tu calidad de vida. Recuerda: objetivos exigentes pero realistas.
  • Disciplina mental. Has decidido hacer algo que poca gente hace. Prepárate para las críticas de tu entorno por ello: vive la vida, serás el más rico del cementerio, tú puedes permitírtelo… Es importante que intentes valorar este aspecto y que veas cómo te afectará. Adapta tus objetivos de inversión sistemática a tu situación real.

Ventajas de un plan de inversión

Con lo que hemos hablado ya te habrás dado cuenta de las bondades de elaborar un plan de inversión. La más importante para mi es que actuarás en piloto automático, sin dejarte llevar por los impulsos, como un robot:

  • Invierto lo que dice el plan
  • Compruebo que avanzo según lo previsto.
  • Hago los ajustes oportunos.

Y todo ello cuando lo dice el plan. Si eres una persona extremadamente sistemática igual no les ves las ventajas, pero para las personas menos ordenadas o constantes es una ayuda de un valor incalculable, porque ayuda a que la mente no te haga ir más rápido o despacio de lo que deberías. Piensa que recibimos influjos externos constantemente y es muy difícil actuar contracorriente si no lo tienes todo completamente definido.

Con un plan, por ejemplo, verás que llega un momento en que aportar nuevo ahorro a la cartera tiene muy poca incidencia en la evolución de la misma, porque es mucho más importante el efecto del interés compuesto del capital ya invertido. Si no eres consciente de esto puedes seguir aportando sin más, privándote de algunos placeres para poder invertir un dinero que no tendrá demasiada repercusión en tus rentas.

¿Cuál es el objetivo? Ahorro e inversión

Está claro que el objetivo general es ahorrar e invertir para obtener el máximo de rentabilidad a nuestro dinero, pero cada uno debe convertir este objetivo general en un objetivo lo más tangible y cuantificable posible.

Puede ser conseguir la independencia financiera para dejar de trabajar o una renta complementaria para trabajar a media jornada. Puede ser conseguir un complemento a la pensión de jubilación o sentar las bases para la futura independencia financiera de nuestros hijos. O puede ser simplemente invertir el dinero en algo que tenga más rentabilidad que una imposición a plazo fijo.

No hay un objetivo bueno, pero es muy importante fijarse uno para luego poder comprobar periódicamente el grado de avance hacia su consecución. Y cuanto más concreto sea, mejor.

Mi objetivo

En mi caso, el objetivo es tejer un entramado de ingresos pasivos y semipasivos Mi plan de inversión intenta tejer una red de ingresos pasivossuficientes para vivir mejor. Fíjate que digo vivir mejor y no vivir sin trabajar. No es un error, lo he puesto muy conscientemente. Me considero una persona muy activa y no me veo sin hacer nada aunque disponga del dinero suficiente para poder permitírmelo. Este artículo, por ejemplo, lo estoy revisando por n-ésima vez en mis vacaciones y ahora mismo el reloj marca las 5.06 AM.  Está claro que escribir me gusta, que el blog me apasiona y que la inversión es, más que un medio, un hobby para mi. Con estas premisas… ¿por qué voy a dejar de dedicar tiempo a algo que me gusta? Es más, probablemente dedicaré más tiempo. Igual hasta me planteo que el blog sea parte de ese entramado de ingresos pasivos y semipasivos que te comentaba.

“Ya, pero escribir en el blog no es un trabajo”, pensará alguno. Y todos los bloggeros que nos estén leyendo saltarán al unísono. Cualquiera que tenga un blog con una cierta visibilidad sabe que  implica un calendario de publicaciones, un contenido de calidad y una responsabilidad hacia los lectores.

Igual no cobras por ello, pero tienes una imagen de marca que preservar y eso te exigirá dedicación constante. Como un trabajo. O peor aún, porque si te gusta y estás emocionalmente implicado dedicarás más tiempo que en un trabajo, a pesar de no obtener nada a cambio. Nada material, porque la realización personal y el hacer crecer un proyecto propio te empuja a dedicarle más y más tiempo.

Imagínate que consiguiese generar esos ingresos del blog. En tu caso, cambia “blog” por cualquiera que sea tu afición. ¿No sería fantástico? Ganar dinero con lo que te apasiona. ¿Se te ocurre un trabajo mejor que ganar dinero con tus aficiones?

Otra opción que barajo si algún día no necesito trabajar o si simplemente decido cambiar de vida si mis ingresos por dividendo me permiten renunciar a un trabajo estándar porque cubren parte de nuestros gastos es dedicarme a impartir clases. En 2012 hice el máster de formación del profesorado de secundaria y es una vocación / ilusión que en algún momento me gustaría poder satisfacer.

También me planteo dedicar mi tiempo a ayudar a algunos amigos que son autónomos a tener presencia en internet creándoles una web para su empresa. Esto ya lo he hecho en alguna ocasión y es realmente gratificante.

Algunas de estas actividades pueden servir para conseguir ingresos, pero otras son simplemente aficiones. Cuando se habla de la independencia financiera la mayoría de gente piensa en vivir sin trabajar. Para mi es la posibilidad de escoger a qué dedicas tu tiempo y ahí cabe casi todo, siempre que tú quieras hacerlo.

Fecha e importe

Alguno estará pensando: “nos dices que el objetivo ha de ser concreto y cuantificable y tú no das un objetivo ambiguo”. Sí, es cierto, pero tengo cuantificada la renta mensual objetivo y la fecha en la que quiero tenerla. No la comento porque creo que no aporta nada y no quiero que nos centremos en un caso particular, muy condicionado por mi situación personal y familiar. Y sobre el papel, aplicando el programa de inversión que me he marcado, los números me salen.

En mi caso es un plan muy conservador, que se vería adelantado a poco que las cosas vayan medianamente bien. Es más, si obtengo ingresos pasivos de otro origen que la bolsa podría adelantar varios años.

¿Cómo alcanzar el objetivo?

Para alcanzar el objetivo es necesario tener una estrategia de inversión definidaLa gran mayoría de lectores supongo que respondería que el medio para conseguir su objetivo son los dividendos. Los que contemplan la inversión en valor como complemento hablarían de acelerar el camino vendiendo acciones sobrevaloradas y comprando otras con potencial de revalorización. Y luego están los que defienden la eficiencia y seguridad de la indexación. Una vez más, no hay una manera correcta (o más correcta que otra) de hacerlo, pero tenemos que escoger una que sea compatible con nuestro estilo, carácter y habilidad inversora. Si ante el primer inconveniente nuestra reacción será dudar de si lo estamos haciendo bien, lo más probable es que acabemos cometiendo errores.

La necesidad de una estrategia de inversión

Estrategia de inversión, plan de inversión, programa de inversión… Llamémosle como queramos, pero es necesario tener uno. Una vez más, todo vale. Cada uno debe decidir qué estrategia seguirá para luego no actuar de manera impulsiva. Las prisas suelen ser malas consejeras y tener un guión preestablecido nos evitará errores graves.

¿Significa eso que no podemos cambiar de estrategia? En mi opinión no. Toda estrategia se puede cambiar si vemos puntos en los que se puede mejorar, pero deben ser cambios que respondan a un análisis sosegado y profundo, y a ser posible con datos que respalden esa decisión.

Y si no tenemos datos, nada de saltar sin red. Antes de hacer un cambio radical hay que comprobar que vamos en el buen camino. Mejor perder la oportunidad y asegurar el tiro que lanzarse y perderlo todo. Por lo menos esa es mi opinión.

A pesar de que mi estrategia principal es la inversión en dividendos, yo soy el primero que tonteo con la indexación o la inversión en valor, pero leo todo lo que puedo, hago simulaciones y, si no lo veo claro, creo una  pequeña cartera, defino un programa de inversión y la mantengo durante un tiempo suficiente para valorar los resultados.

Algunos interpretan estas pruebas (me lo han dicho más de una vez) como una constatación de que dudo de la estrategia de dividendos cuando los resultados no son buenos, pero yo creo que simplemente son un intento de irla mejorando con el tiempo: pruebo, mido resultados y decido si hago alguna variación en la estrategia.

¿Sólo bolsa? ¿Y la inversión inmobiliaria?

La inversión inmobiliaria es un buen complemento al programa de inversiónLos más observadores se habrán percatado de que no he comentado nada sobre la inversión en inmuebles, que pueden ser pisos, locales, parkings, etc… Este es un punto que genera mucha controversia. La inversión inmobiliaria tiene muchos detractores, pero también defensores acérrimos. En España, por ejemplo, es la manera tradicional que utilizaban las familias para ahorrar, comprando primero su vivienda principal y después en su vivienda de vacaciones o fin de semana. Después de la crisis inmobiliaria mucha gente ha empezado a ver este tipo de inversión como más insegura, pero yo creo que tiene cabida en nuestra columna de activos para que no todos los ingresos estén demasiado correlacionados.

Además, en contra de lo que muchos dicen, no es necesaria una gran inversión. O por lo menos no tan grande como se suele pensar. Se puede comprar un parking, por ejemplo, o comprar un local entre varias personas para reducir la inversión inicial. El punto importante es que las viviendas siempre serán necesarias y siempre habrá un mercado para ellas. Puede caer el precio del alquiler o aumentar la presión fiscal sobre ellas, pero incluso en tiempos de crisis seguirán teniendo salida.

Yo particularmente creo que los inmuebles aportan estabilidad a la renta mensual e introducen una cierta descorrelación de los ingresos respecto a la bolsa. Y eso es bueno. Cierto es que, en general, tienen una rentabilidad menor a la inversión en bolsa (siempre que esta última sea acertada, claro), sobre todo por los gastos que los inmuebles traen consigo (IBI, seguros, gastos de comunidad, etc…), pero creo que una independencia financiera bien fundamentada debe estar sostenida por varias patas y una de ellas es la inmobiliaria.

En nuestro caso, nuestra patita inmobiliaria se limita a un piso que compramos para mis suegros. Nuestro trabajo nos costó. Ahora que hablamos de planes de inversión, no hay plan de inversión más inflexible que una hipoteca. Fueron varios años apretándonos el cinturón con el objetivo de tener a toda la familia lo más cerca posible nuestro.

Ese fue el objetivo principal, pero también mirando de reojo al retorno futuro en forma de alquiler: en algún momento, esperemos que sea muy lejano, podremos disponer de él, así que parte de nuestros ingresos vendrán de esta inversión inmobiliaria.

¿Y los planes B de los que siempre hablas?

Los lectores habituales me habrán oído hablar de los planes B. Para mi empezaron siendo alternativas a mi trabajo actual (la gestión de proyectos informáticos) y los entendía como opciones reales para trabajar en sectores completamente diferentes, en el caso de que mi ocupación actual se acabase o se precarizase.

En ese sentido me formé en habilidades (inteligencia emocional, coaching, negociación, etc…), temas que, por otro lado, siempre me habían atraído. Lo hice pensando que tenían aplicación en mi trabajo pero que también me podían ofrecer empleabilidad en otros ámbitos. Más tarde estudié el máster de formación del profesorado de secundaria, que me capacitó para dar clases en institutos, una de mis vocaciones frustradas. Nunca di el salto al sector de la enseñanza, pero tener ese máster me dejó en la situación de poder hacerlo más adelante.

Mi tercer plan B, completamente inesperado, es este blog, un hobby que está cogiendo cuerpo y que, si vienen mal dadas, podría intentar monetizar.

Como veis soy un ferviente defensor de los planes B, porque te dan posibilidad de escoger. Si mañana decidimos mudarnos a un área rural alejada de una gran ciudad, probablemente no encontraré trabajo como gestor de proyectos, pero es posible que pueda dar clases, en alguna modalidad, porque niños seguro que habrá.

En la misma línea, el blog o cualquier negocio online te permite trabajar desde cualquier lugar que tenga un acceso a internet. Pero lo más importante para mi es que dejo de depender de una sola opción de empleo para tener tres posibilidades reales.

El blog es parte del plan de inversión, junto a la bolsa, la inmobiliaria y los planes BY si los incluimos en el plan de independencia financiera, tener en el futuro unos ingresos pasivos, semipasivos o activos con estos planes B da un poco más de estabilidad y equilibrio al objetivo. Imaginaos que el blog genera 20 €/mes en publicidad. No es mucho, ciertamente, pero serían 20 €/mes menos que habría que conseguir de los dividendos o las inversiones en general. Por supuesto, esto es completamente hipotético y bastante más complejo que como lo estoy exponiendo. No por mi, sino por las trampas que te pone el sistema. En el caso de querer convertirlo en un negocio habría que incluir la cuota de autónomos, los gastos de hosting y dominio, el tema del blog, los plugins de pago, etc… Para conseguir 20 € tendría que genera 300 o 400. Una utopía ahora mismo..

Pero creo que la idea de fondo está clara: un objetivo y muchas pequeñas acciones complementarias para alcanzarlo. Diversificar es también importante en este aspecto. Diversificar para tener más opciones en el futuro. Por ejemplo, otro beneficio de mantener un blog es que adquieres un montón de skills que te pueden ser útiles en el futuro. De esa manera, aunque no ganes dinero por lo menos ganas empleabilidad.

Imaginemos que mido mal y que en algún momento necesito más dinero del que me proporcionan el resto de fuentes de ingresos pasivos. Además de intentar monetizar el blog directamente, haciendo contenidos orientados a este fin, también podría contratarme como redactor para otros blogs. O sería relativamente sencillo vender la construcción de un blog a alguien que esté interesado en montar uno para su negocio, dado que contaría con el aval de un blog bien posicionado y con una cierta reputación.

Y si en algún momento decido que no quiero continuar con el blog, seguro que encuentro algún comprador que quiere montar un blog de esta temática y prefiere pagar para empezar con un blog posicionado en vez de construirlo desde cero.

Todo suma…. Lo único que no suma es no hacer nada.

¿Cómo definir el plan de inversión?

En esta sección nos centraremos en el plan de inversión, pero ese es el la segunda pata de un plan más global: el plan de ahorro e inversión. Como ya hemos comentado otras veces, no hay inversión sin ahorro, así que el primer paso para definir cómo, cuánto y cada cuánto invertiremos es marcarnos un objetivo de ahorro. Y para ello primero hay que saber cuánto gastamos, cuánto ingresamos y ver si podemos incrementar el ahorro.

Análisis de gastos

El primer paso para plantear un escenario financiero a X años vista es analizar el nivel de gastos actual y la posible evolución en los próximos años. Esto es imprescindible para:

Importante remarcar que en el apartado de gastos entra cualquier gasto, desde los más imprescindibles, como los destinados a alimentación, a los más superfluos, porque podríamos pasar sin ellos, como los destinados a ocio. Hay que ser muy realista y no autoengañarse. Un buen análisis de gastos se traducirá en una optimización del ahorro sin perder calidad de vida.

El análisis de gastos es fundamental para definir un buen programa de inversiónSi tenemos que renunciar a cosas que nos aportan felicidad posiblemente no valga la pena alcanzar el objetivo. Recuerda que en general el objetivo de todo esto es vivir bien y ser feliz, así que no tiene mucho sentido pasarlas canutas por el camino. Dicho esto, tú y yo sabemos que muchas veces gastamos dinero en productos o servicios que no utilizamos o que no nos producen la contrapartida que esperábamos. Algunas veces no nos damos cuenta pero otras es simplemente una cuestión de pereza o dejadez. Si nos mentalizamos, es muy fácil actuar sobre ellos y reducirlos sin que afecte a nuestro estilo de vida: los suministros, los seguros, las compras, etc… Las palabras mágicas son consumo responsable, que significan gastar en lo que necesitamos, usamos o nos hace felices.

El análisis de gastos se puede hacer de muchas maneras: hay aplicaciones para el móvil, hojas excel e incluso la banca online de algunos bancos analizan tus finanzas y te hacen una especie de balance mensual. Puede ser tan sencillo con ver la diferencia de saldo entre el primer día de cada mes y revisar si hay algún gasto imprevisto importante.

Eso sí, si queremos hacer un análisis de en qué partidas se va el dinero, para optimizar el ahorro, es imprescindible utilizar una aplicación. Como decíamos antes, los mejores planes de ahorro se fundamentan en un análisis exhaustivo de los gastos para detectar las partidas en las que gastamos dinero inútilmente. Yo particularmente utilizo una hoja excel, pero hay aplicaciones específicas que facilitan mucho esta tarea. Ya publicaremos más adelante algún artículo específico sobre este tema.

Una vez tenemos claro el mapa de nuestros gastos, es relativamente sencillo trazar un plan de ahorro que nos permita ahorrar cada mes la cantidad que podremos destinar al fondo de emergencia, al fondo para invertir o al fondo de crash (luego veremos qué son estos tres fondos). Los mejores planes de ahorro se fundamentan en un análisis concienzudo de los gastos y en una optimización posterior de los mismos.

Análisis de ingresos

En este análisis entran todos los ingresos: salarios, alquileres, intereses, dividendos, etc… y es importante porque nos servirá, combinándolo con el análisis de gastos, para decidir cuanto podemos dedicar a inversión mensualmente. Es muy importante diferenciar los ingresos estables de los puntuales.

No deberíamos tener en cuenta, por ejemplo, una paga extra variable o, si la tenemos en cuenta, deberíamos ser conservadores en cuanto al importe. Si tenemos un ingreso por alquiler, preveamos meses en que el piso no está ocupado, posibles reparaciones o problemas con el inquilino y todos los gastos habituales del piso (IBI, seguro, gastos de comunidad, derramas, etc…).

Se trata de tener una estimación realista de nuestros ingresos y, si somos capaces, de la evolución de los mismos. Si tenemos una progresión de salario pactada en nuestra empresa es bueno tenerlo en cuenta, si es posible que algún miembro de la familia sea despedido porque la empresa en la que trabaja está atravesando problemas, también. Es muy importante no engañarnos si queremos hacer un buen plan de inversión.

Plan de inversión

Después de realizar el análisis de los ingresos y los gastos sabremos cuánto dinero tendremos disponible cada mes. Normalmente, el dinero disponible se destinará a dos o tres conceptos:

  • El fondo de emergencia, destinado a cubrir cualquier contingencia inesperada: ese arreglo del coche, la reparación del lavabo, las goteras, ese viaje inesperado para solucionar un problema en la casa del pueblo, etc…
  • El fondo para inversión, de donde obtendremos el importe necesario para las inversiones. Normalmente suele ser pequeño porque se va invirtiendo a medida que se va acumulando efectivo en él. Mucha gente está invertida al 100%.
  • El fondo de caídas o fondo de crash, que utilizan algunos inversores para tener un importe reservado para cuando los valores que están siguiendo tienen grandes desplomes injustificados. Aquí hay mucho debate. Una parte de la comunidad invierte el dinero a medida que lo ahorra para no pagar coste de oportunidad, pero otra parte acumula un fondo de crash para comprar cuando el mercado da grandes oportunidades.

Plan de inversión en función de gastos e ingresosSabiendo cuál es nuestro patrimonio actual y cuánto podremos dedicar a inversión, podremos hacer una proyección de nuestros ingresos pasivos en una fecha futura. En otros artículos ya hemos trabajado con calculadoras que facilitan esta proyección de ingresos futuros, pero estas calculadoras no son más que la implementación matemática de un modelo y los modelos generalmente no tienen en cuenta todas las variables. Por lo tanto, son aproximaciones a la realidad y, además, al llevar el modelo a la práctica aparecerán imprevistos que pueden variar los resultados. Eso no debería ser motivo de desánimo sino que hay que buscar las causas y volver ajustar el plan para tener una fotografía realista de todo el proceso. La información es poder y saber en qué punto estás, lo que te falta y lo que tienes que corregir es la mejor manera de que el barco llegue a buen puerto.

La planificación y la familia

Un aspecto muy importante de esta filosofía de vida es cómo introducir poco a poco a los tuyos en ella. Desafortunadamente, lo normal es que uno de los miembros de la familia esté muy ilusionado con estos temas y que el resto como mucho le sigan, pero sin mucho convencimiento.

Por eso, es muy importante considerar tres aspectos que pueden marcar el éxito o fracaso de la estrategia:

 

¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres profundizar un poco más, en estos artículos tratamos con mucho más detalle cuestiones relacionadas con el plan de inversión:

Si quieres saber más sobre invertir en dividendos lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto de esta estrategia de inversión, aquí tienes las diferentes secciones en las que se tratan.