El uso de la liquidez se frena por el miedo del inversor a las pérdidas o a comprar caro¡Hola, cazadividendos! Mira el bicho de la foto. Esa es la cara que se te queda cuando hay un gran recorte en las cotizaciones y te pilla sin dinero para comprar esas acciones que estabas esperando para tu cartera. Y si te pones en la situación contraria, cuando la bolsa se dispara y todo parece caro, la sensación no es mucho más agradable. Tenemos interiorizada la receta: consumo responsable, ahorro, inversión y tiempo. No hay más. Pero el paso entre el ahorro y la inversión, es decir, como gestionar el dinero que te llega hasta que inviertes, no está claro cómo debe hacerse. O mejor dicho, hay muchas maneras de gestionar la liquidez y cada una tiene sus pros y sus contras. Una vez más, la vertiente psicológica de la inversión tiene mucho que decir, porque en el fondo tan importante es que nuestras decisiones sean rentables como que nos permitan dormir bien por las noches.



La psicología es parte fundamental de nuestra estrategia. Hay que tener clara la estrategia y decisión para ejecutar las acciones previstas en función de cada situación. Dejarse llevar y no comprar nada porque “está caro” o comprar como si no hubiese mañana porque ha caído un 10% son dos caras de la misma moneda. Y la ambición o el miedo tienen que ver.

Conceptos básicos

Antes de empezar hablaremos de los principales actores que nos encontraremos en el escenario de la liquidez. En el fondo no son más que maneras de separar (o no separar, depende del inversor) el ahorro para saber qué parte podemos invertir y de qué manera.

Fondo de emergencia o imprevistos

Empecemos por el fondo de imprevistos, que no es más que una parte de nuestros ahorros que no estará invertida y que mantendremos separado por si pasa alguna cosa que no teníamos prevista. Idealmente se mantiene en productos financieros poco volátiles y que se pueden recuperar en poco tiempo: cuentas remuneradas, depósitos, fondos garantizados, etc…

Las contingencias que se intentan cubrir son perder el trabajo, un problema de salud grave que requiera mucho dinero o un imprevisto grande como un accidente de coche que te obligue a comprar uno nuevo. El fondo de emergencias no se utiliza para gastos planificados, como el cambio de coche cuando se hace viejo y decides con un par de años de antelación que vas a cambiarlo. En estos casos debes ir ahorrando para tener el dinero necesario para no tirar de ese importe que será tu salvavidas financiero si tienes un gasto imprevisto al que no puedes hacer frente.



El importe del fondo de emergencia dependerá de muchas razones:

  • Si tu fuente de ingresos principal es el trabajo, tendrás que valorar lo seguro que es tu puesto de trabajo y, en caso de que te despidan, qué indemnización tendrías, cuántos meses de prestación de desempleo tendrás y cuál será el importe.
  • Las coberturas de los seguros que tengas contratados. Cuántos más imprevistos tengas cubiertos mediante seguros menos tendrás que reservar para temas del coche, del hogar y de salud.
  • El uso que le des al coche, ya que el coche es uno de los gastos más importantes que pueden aparecer de manera inesperada.
  • Los ingresos pasivos que ya tengas. Si estás trabajando las rentas pasivas también sirven como efectivo que puedes destinar a imprevistos. Lo ideal es que se reinviertan íntegramente hasta que llegue el momento de disponer de ellas, pero en caso de necesidad se podrían utilizar también. Y si no trabajas, piensa en la parte de los ingresos pasivos que no utilizas como una manera de capear los imprevistos.

Así, si llevas poco en tu trabajo, el sueldo es bajo, tienes un contrato temporal y consumiste el paro antes de empezar en él en principio tendrás que pensar en un fondo de emergencias mucho mayor que un empleado con un contrato indefinido, sueldo alto y muchos años de antigüedad. Si además dependes del coche para ir al trabajo y es un coche viejo, harías bien en tener disponible un cierto importe por si te da algún susto.

Y luego está la percepción personal de cada uno. Tan importante es tener cubiertas las contingencias de manera objetiva como sentirse seguro con la manera en las que las tienes cubiertas. Es decir, si la lógica te dice que tienes que tener 10.000 € disponibles pero no te quedas tranquilo, aumenta el importe. Lo importante es que cuando inviertas no te dé la impresión de que estás comprometiendo la seguridad financiera de la familia.

Fondo para inversión

Es el dinero dedicado a la inversión y que podrás utilizar para comprar los activos que quieras porque ya habrás destinado dinero de sobras para los imprevistos mediante el fondo de emergencias. No es que no importe perderlo, pero no tendremos que rebajar nuestro nivel de vida si ese dinero desaparece. Normalmente este dinero permanece en una cuenta, sea remunerada o no, o en un depósito cuando los depósitos aún tenían una rentabilidad decente.

Lo cierto es que no es muy importante donde lo tengas, porque es un dinero que probablemente utilizarás muy rápido, en cuanto detectes una empresa a un precio razonable. Si tienes varias empresas en seguimiento es muy posible que rápidamente tengas un destino para ese dinero.


Fondo de crash o de caídas

Entonces, si te vas gastado todo el dinero destinado a inversión a medida que va llegando ¿qué pasa cuando hay una caída grande del mercado? ¿no tendrás dinero para invertir? Esta es la función del fondo de crash o fondo de caídas. La idea es tener un importe separado esperando a una caída del mercado y tener definidos los criterios para utilizar este dinero.

Este fondo no es obligatorio. De hecho, mucha gente es contraria a tenerlo porque defiende que el coste de oportunidad de tener ese dinero parado es mayor que el beneficio de comprar los activos más baratos cuando la oportunidad llega. Es decir, tener 10.000 € parados a la espera de que lleguen oportunidades tiene el problema de que si tardan un par de años en llegar habrás perdido el rendimiento de esos 10.000 €.

¿Vale la pena entonces tener ese dinero esperando? Pues depende. Depende de cómo sea la oportunidad que llegue, de cuándo llegue y de lo bien que seas capaz de gestionarlos hasta que llegue en el caso de que decidas invertirlos.

Demasiados condicionantes, ¿no? Por eso hay gente que directamente separa el dinero para el fondo de emergencias y el resto del dinero lo invierte todo a medida que llega. El mejor momento para invertir fue ayer. Y el siguiente mejor momento es hoy. Y si confías en el poder del interés compuesto, cuanto antes lo pongas a funcionar mejor.

Pero luego, una vez más, está el aspecto emocional. Que se produzca una caída importantes en las empresas que sigues y no poder aprovecharla es un fastidio. Igual a nivel de rentabilidad hubiera sido mejor haber invertido y no reservar ese dinero, pero la sensación del deber cumplido al comprar una buena empresa a un buen precio es muy satisfactoria, del mismo modo que no poder comprarla es muy decepcionante.

Por eso, igual lo mejor es reserva una cantidad para caídas, pero intentando que esa cantidad no haga que el coste de oportunidad sea demasiado grande. Luego volveremos sobre esto.



¿Fondos separados?

Fondo de emergencia, fondo de inversión, fondo de crash…. ¡Vaya lío!

¡Nada de eso! ¡Es muy sencillo! Piensa que esta diferenciación es más lógica que física. A la hora de la verdad no es necesario tener un producto financiero diferente para cada fondo y puede estar todo en el mismo.

Veámoslo con un caso de ejemplo. Imaginemos que hemos decidido tener un fondo de emergencias de 10.000 € y un fondo de crash de otros 10.000 €. Todo el importe podría estar perfectamente en la misma cuenta, en la que también iríamos añadiendo el dinero del fondo de inversión. El resultado es que en esa cuenta tendríamos 20.000 € más el dinero que iríamos añadiendo para inversión cada mes.

Por supuesto, también puedes tenerlo en cuentas separadas y algunos inversores lo prefieren así para no dejarse llevar por los impulsos y dedicar cada parte del dinero a lo que toca, pero lo importante es tener claro el fin de cada dinero y no utilizarlo para otras cosas.

Gestión del ahorro

Ya hemos empezado a dar unas pinceladas sobre la gestión de este ahorro y hemos dejado claro que no es necesario tenerlo en cuentas separadas, pero sí hay que tener claros varios conceptos:

  • Si se gasta el importe de uno de los fondos, hay que intentar acumular ese importe lo antes posible para estar preparados para los siguientes meses. ¿Cómo se hace esto? Pues cada uno verá sus prioridades,  pero si nos hemos quedado sin fondo de emergencias, hay que recuperarlo lo antes posible, aunque eso implique quedarse unos meses sin invertir. En cambio, si nos hemos quedado sin fondo de crash, igual no tiene sentido dejar de invertir para acumular para inversiones futuras si los precios siguen siendo atractivos ahora.
  • No utilices el fondo de emergencias para invertir y, si lo haces, cosa completamente desaconsejable, apresúrate a ahorrar ese dinero de nuevo. Piensa que los imprevistos son eso: imprevistos. No pienses que a ti no te pasará.
  • El apalancamiento es una opción, pero valora muy bien sus consecuencias. Últimamente se ha puesto muy de moda utilizar el margen de los brokers para comprar acciones. Esto no está ni bien ni mal. Dependerá, una vez más, de como lo utilices. En principio si compras acciones por el dividendo, la rentabilidad por dividendo es superior al interés del préstamo y puedes irlo devolviendo no debería haber problema. Pero recuerda, y no quiero ser pesado, que si ocurre algo y no puedes devolverlo tendrás que tirar del fondo de emergencias.

Estrategias para gestionar la liquidez

Al empezar cartera

Si pensamos en la gestión de liquidez lo primero que deberás hacer es decidir cómo constituirás el fondo de emergencias y el fondo de crash. El de emergencias es innegociable si no quieres tener sustos. Si no lo tienes, al primer contratiempo tendrás que vender parte de tu cartera y será un paso atrás muy importante.



Pero el fondo de crash no es imprescindible, incluso hay gente que, como decíamos antes, lo considera pernicioso porque te hace incurrir en coste de oportunidad. Si optas por tener un fondo de crash, cuando haya oportunidades podrás aprovecharlas. Por contra, si optas por estar invertido al 100% y sólo tener guardado el fondo de emergencia lo único que podrás hacer es comprar lo que te permita tu ahorro mensual destinado a inversión. La parte positiva de estar 100% invertido es que el interés compuesto trabaja desde el principio.

Si tienes ahorro inicial

Comprar una posición de golpe es una mala gestión de la liquidezUno de los mayores errores al empezar la cartera es dedicar todo el ahorro disponible y construir posiciones enteras con una sola compra. Me refiero a la gente que se aproxima a la bolsa tras una vida de ahorro buscando una manera de optimizar la rentabilidad por su dinero. En este caso, una de las recomendaciones más habituales es dividir el ahorro disponible en varias partes y asignarles objetivos. Una de estas partes se dedicará a construir la cartera inicial. Por ejemplo, imagínate que tienes 100.000 € para invertir y que tu cartera objetivo estaría formada por 20 empresas con una inversión de 20.000 € en cada empresa. Lo que estamos diciendo es que no inviertas todo el dinero disponible de golpe, porque estarás ignorando una de las reglas fundamentales de la inversión en dividendos, que es la diversificación temporal.

A continuación tres posible opciones para invertir esos 100.000 €, en función de si quieres o no tener fondo para crash:

  • Haremos dos compras de 2.500 € para cada una de las 20 empresas de nuestra cartera objetivo y lo haremos de la siguiente manera: una compra inicial de cada una de las empresas al precio actual y una compra mensual de una de ellas (la más barata cada mes) hasta gastar los 100.000 €. En esta aproximación no tendrías fondo de crash o, mejor dicho, tendrías fondo de crash hasta que gastes los 50.000 € en las compras mensuales.
  •  Reservar 20.000 € como fondo de crash que sólo utilizarás en oportunidades grandes (caída 20%, por ejemplo), utilizar 40.000 € para comprar 2.000 € de cada empresa de tu cartera objetivo al principio y dejar otros 40.000 € para hacer otra compra de cada empresa de tu cartera objetivo haciendo una compra al mes de la empresa más barata que nos falte por comprar.
  • Cualquiera de las dos anteriores, pero sin realizar la inversión inicial y haciendo dos compras en vez de una cada mes, forzando que esas dos compras no sean de la misma empresa, para diversificar temporalmente.

Posibilidades hay mil, pero estas tres serían bastante razonables. Es posible que no te gusten o que les encuentres fallos, pero en las tres tendrías todo el dinero invertido en un año aproximadamente e irías comprando lo más barato cada mes. Diversificar temporalmente tiene la ventaja de que no compras al precio más caro. Y si además tienes la suerte de que hay una caída brusca del mercado o de alguna de las empresas que quieres comprar… ¡Aprovecha!

Si no tienes ahorro inicial

Si partes de cero, sin ahorro previo, la recomendación sería la misma: piensa cómo estructurarás tu fondo de emergencias y de crash. Puedes construirlos antes de empezar a invertir o empezar a invertir e irlos construyendo poco a poco separando una parte del ahorro para cada uno de los fondos. Si lo haces progresivamente, prioriza el de emergencias porque no sabes cuándo lo necesitarás y la desilusión de tener que vender parte de tu cartera por un imprevisto puede hacer que lo dejes.

Por lo demás sería igual que en el caso de empezar con ahorro inicial disponible: lo único que hay que hacer es diversificar temporalmente y respetar estos fondos.

La bolsa no se escapa

Usar la liquidez por miedo a que las cotizaciones se escapen al alza es una mala ideaCuando te metes en el mundillo de la inversión en bolsa te llegará ruido de mercado por todos lados. Cuando la bolsa suba no faltarán los que auguren una subida sin fin y animarán al resto a comprar porque estos precios no los volveremos a ver en años. El consejo ya lo hemos comentado otras veces: ¡Aléjate del ruido! Diversificar temporalmente implica aceptar que la bolsa siempre da segundas oportunidades. No tengas prisa por completar una posición de una empresa porque esté a muy buen precio o porque el mercado sea alcista y pienses que mañana pagarás más por ella. Lo más probable es que la vuelvas a ver a ese precio o a un precio muy parecido. Y si no vuelve a ese precio es porque la empresa vale más. Es decir, las empresas cuya cotización sube y sube sin parar es porque su negocio es bueno, cada vez tiene más beneficios y el mercado lo valora. En ese caso, podrás comprar más caro porque la empresa realmente valdrá más y no habrás perdido la oportunidad.



En todo caso, recuerda: no hay que enamorarse de las empresas. Si una se escapa porque es realmente buena y no estás dispuesto a pagar lo que el mercado exige por ella, simplemente busca otra de calidad parecida con una cotización más atractiva y más ajustada a sus fundamentales.

En las subidas

Las cotizaciones están por las nubesEn las subidas no hay mucho que decir. Lo cierto es que es un buen momento para reconstruir los fondos de crash y/o emergencias si por alguna razón se han visto mermados pero no es buena cosa dejarse llevar por el mantra generalizado “no compro porque está caro”. En cualquier situación de mercado se pueden encontrar buenas empresas a buenos precios. Y si no están a buenos precios seguro que las encontrarás a precios razonables. Así que hay que continuar intentando hacer la compra periódica para seguir construyendo la cartera y haciendo que la bola de nieve sea más grande. Piensa que, aunque la bolsa esté cara, no puedes esperar indefinidamente sin comprar hasta que baje. Es que igual no baja… O igual tarda un par de años en bajar. Por eso es importante separar “la bolsa” de las empresas, tener una lista amplia de acciones e intentar seguir comprando.

Siempre hay un sector maltratado. O si no fíjate en el periodo de 2014 a 2018, en el que todo el mundo ha repetidamente que la bolsa americana estaba cara. Y era cierto, no se puede negar. Incluso el dólar estaba especialmente fuerte, cosa que nos iba en contra a la hora de comprar. Pero incluso en esta situación hubo oportunidades en diferentes sectores: el petróleo, las materias primas, el retail, las empresas de consumo, etc… La bolsa estaba cara pero había oportunidades de inversión.

Por eso es importante seguir comprando de manera periódica. Si tienes la sensación de que realmente todas las empresas están caras, espacia un poco la periodicidad de tus compras, pero no dejes de comprar y aprovecha para acumular algo de liquidez. Pero eso sí, no descuides el coste de oportunidad. No acumules y acumules pensando en una caída que “tiene que llegar” desde hace cuatro años.

En las caídas

En las caídas es mucho más complicado. Ver buenos precios es complicado porque la liquidez es finita y hay que escoger muy bien las compras. Y lo peor es que la ley de Murphy dice que compres al precio que compres siempre caerá más, con lo cuál es un hecho que te quedarás sin liquidez. Si no tienes fondo de crash no hay nada que hacer: gastarás el ahorro que tengas en el fondo de inversión, que en general será poco, y ya no tendrás margen de maniobra.

En cambio, si tienes fondo de crash dispondrás de una cantidad importante para hacer compras en estas situaciones. El fondo de crash se puede utilizar de varias maneras. He visto algunos analistas que tienen una cartera objetivo muy marcada y que hacen varios compras de estas empresas cuando los índices llegan a un determinado nivel. A mi es un planteamiento que no me convence, porque asume que cuando la bolsa cae toda cae igual.

Yo prefiero hacer una aproximación más centrada en las empresas. A cada empresa que tengo en seguimiento le asigno un precio de compra. Si lo alcanza, compro y marco un nuevo precio de compra que esté un 5%, un 10%, un 20%, etc… en función de varios criterios entre los que se incluyen:



  • Qué posición tengo ya en esa empresa.
  • Qué calidad tiene la empresa.
  • Qué liquidez tengo todavía.

En función de estos parámetros marcaré el siguiente punto de compra, pero lo normal es exigir como mínimo caídas del 10-15% para comprar y, si hay muchas que cumplen este criterio, priorizar las que tengo una participación baja o las que tienen una calidad alta. Además intento diversificar temporalmente. En situaciones de pánico es posible ver toda tu hoja de seguimiento marcando venta. En ese caso, escojo las que más me interesan y compro, y dejo el resto para valorar al día siguiente. De esta manera no agoto el fondo de crash por una bajada que puede prolongarse en el tiempo y tampoco dejo de aprovechar la oportunidad porque puedan verse precios mejores.

¿Y tú? ¿Qué estrategias utilizas para gestionar la liquidez? ¿Utilizas fondo de crash? ¿Te fuerzas a hacer compras periódicas aunque no veas empresas a precios baratos?

¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre la estrategia de inversión en dividendos lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto aquí tienes artículos más específicos sobre la estrategia.

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