El ahorro y su papel en el camino hacia la independencia financiera¡Hola, cazadividendos! Ahorro, inversión y tiempo. Estos son los ingredientes de la receta para la independencia financiera. Parece muy sencillo pero lo cierto es que mantenerse constante hasta alcanzar el objetivo es muy exigente psicológicamente. Si por ejemplo te esfuerzas durante un tiempo, viviendo de una manera diferente al resto y luego lo dejas lo único que habrás conseguido es quemarte yendo contracorriente para finalmente claudicar. y habrá sido un esfuerzo inútil. Hacer crecer la bola de nieve es algo lento. Tendrás que concienciarte y no dejar que tu psique te engañe evitándote dar los pasos en la dirección adecuada. Unas veces te invitará a comprar productos que supuestamente te darán la felicidad, otras hará que tu pereza te pueda y no hagas sencillas acciones que mejorarían tu economía doméstica y otras te hará comprar o vender activos por impulso. En este artículo nos centraremos en la psicología del ahorro y en cómo utilizar nuestras debilidades conocidas para avanzar hacia el objetivo.



Porque momentos de duda habrá muchos y, si nos ceñimos a las medidas que podemos tomar para mejorar la tasa de ahorro, cada vez que nos planteemos abordarlas, aparecerán una serie de excusas recurrentes que tenemos que saber desactivar. Las más habituales son pensar que no valen la pena o posponerlas porque estamos cansados o no nos encontramos mal. No te engañes: normalmente son trampas psicológicas en las que no debemos caer.

Identificar tus debilidades

Coger el toro por los cuernos y ahorrar en suministrosSi tienes un problema, el primer paso para corregirlo es admitir que tienes ese problema y el segundo es buscar posibles acciones para solucionarlo. Eso si sabes que tienes un problema, claro. Porque en muchas ocasiones no somos ni conscientes de que lo sea. En este artículo comentaremos las principales trampas psicológicas del ahorro y veremos como se traducen en debilidades que nos evitarán optimizar la tasa de ahorro. Recuerda: optimizar pero disfrutando del camino. La idea es eliminar los gastos que no nos aportan nada, reservar una parte para el futuro y dedicar también una parte a disfrutar de las cosas que nos hacen felices. Es lo que llamamos consumo responsable. Y cuando tengamos identificadas esas debilidades, tenemos que coger el toro por los cuernos y no dejar que nos afecten. Para ello veremos diferentes tácticas que nos ayudarán a superarlas.

Buscar estrategias para superar las debilidades

No basta con identificar las debilidades. Esto será sólo la primera parte de la solución. La otra será “convencer” a tu mente para que supere su resistencia al cambio y te permita aplicar esas medidas que mejorarán tu ahorro. Porque es exactamente esto. Tu mente te dice que tienes que hacerlo pero al mismo tiempo te ofrece una serie de argumentos que te hacen aplazar la aplicación de esas medidas. Si cedes a esos argumentos, seguirás igual que ahora. Si los vences, acabarás disponiendo de más dinero para lo que quieras. ¿Qué prefieres hacer?

Excusas y trucos para superarlas

¿Y cuáles son esas excusas recurrentes que utilizamos cuando tenemos una posibilidad de ahorrar delante nuestro y nuestro cerebro se resiste al cambio? A continuación veremos las más importantes y te darás cuenta de que en todas ellas el común denominador es la resistencia al cambio. No hay una razón de peso para no ahorrar en cosas que no te aportan nada, pero tu mente se acostumbra a una serie de rutinas y ante cualquier modificación aparecen todas las frases que tiene preparadas para que no la haga. Algunas de estas excusas ya las conoces, pero otras igual las utilizas de manera inconsciente y son un freno para optimizar tus finanzas domésticas.



Para cada una de las excusas te propondré algunos trucos para desarmarlas y conseguir desbloquear tu mente. De esa manera podrás aplicar medidas que racionalmente sabes que son claramente beneficiosas para tu economía doméstica.

Es poco dinero

Es que es tan poco… No vale la pena. ¿De verdad tengo que llamar a la compañía de teléfono para ahorrarme un par de euros al mes? Me van a tener en espera veinte minutos, al final me atenderá una persona formada para darme largas y acabaré colgando enfadado.

En estos casos, hay dos estrategias que ayudan. La primera es proyectar ese ahorro a un periodo más largo, por ejemplo un año. 2 € al mes son 24 € al año, 48 € en dos años y 72 € en tres años…Sigue siendo poco, pero ¿qué es mejor, que lo tengan ellos o lo tengas tú? Igual cuando te compres el siguiente móvil te gustaría disponer de esos 72 € para comprarte uno de gama superior. Recuerda: consumo responsable. No se trata de gastar poco sino de eliminar gastos inútiles, reservar dinero para tu futuro y dedicar la otra parte a cosas que te hagan feliz.

Si esto falla, cosa que puede ser porque 72 € en tres años puede ser poca aliciente para algunas personas, siempre puedes optar por la táctica de aprovechar sinergias. Si esos 2 € no los ahorras sólo para ti, sino también para tu pareja, para tu madre y para tu suegro, el resultados son 8 € al mes. Y 8 € al mes son 96 € al año y 288 € en tres años. Ahora sí empezamos a hablar de cantidades interesantes. Con ese dinero podrías comprarte un móvil nuevo de gama media y habrás obtenido el dinero de un gasto que has dejado de hacer.

Veámoslo con un ejemplo real mío de un cierto importe.


No hay que ser un lince para ver los beneficios de revisar los suministrosDesde hace mucho tiempo tenía pendiente revisar las facturas del proveedor o, mejor dicho, proveedores de telefonía. Con una servicio contratado hace muchos años y dependiente de tres compañías (Movistar para la línea, Orange para el ADSL y Vodafone para el móvil) sabía positivamente que estaba perdiendo dinero cada mes y que podía obtener un mejor servicio reduciendo considerablemente la cuota mensual. Tampoco había que ser un lince, la verdad. Estaba pagando unos 60 € en total y el pack con los tres servicios andaba sobre los 43 €, con lo cual el ahorro directo hubiese sido de unos 17 € mensuales o, lo que es lo mismo, unos 204 € anuales o un 28% . Lo más triste es que, sabiéndolo, no tome cartas en el asunto hasta que los amigos de Vodafone decidieron subirme la tarifa 3 € a cambio de más minutos, minutos que no iba a utilizar porque casi no utilizo el móvil.

Ese fue el desencadenante, pero aun así me daba mucha pereza: un cambio de proveedor, con lo que yo utilizo el ADSL… así que decidí hacer el cambio en las tres casas (la nuestra, la de mi madre y la de mis suegros) al mismo tiempo. El mismo ejercicio con las tres familias se traducía en un ahorro de 43 € mensuales, 516 € anuales o un 38%. Y eso no es todo, con este ahorro conseguimos mejoras en el servicio: mi madre y mis suegros consiguieron llamadas ilimitadas a fijos y móviles y nosotros más ancho de banda en el ADSL y el doble de minutos para el móvil el móvil.

Optimizar la factura telefónica (o de suministros en general) es una de las medidas más evidentes para acelerar nuestro objetivo de independencia financieraPensar en estos términos es muy útil en multitud de ocasiones. Puedes encontrar sinergias en muchas situaciones relacionadas con el ahorro. Puedes revisar los seguros y buscar una oferta global para todos los seguros de la familia, cambiar de compañía de electricidad simultáneamente, hacer compras en el super y aprovechar las compras por volumen tipo 3×2 o segunda unidad a mitad de precio, etc… Es más, en estos casos, además de vencer la resistencia de tu mente, puedes aprovechar el hecho de comprar grandes cantidades o varios productos al mismo tiempo para conseguir un mejor precio. Por ejemplo, en las compras online no te cobran gastos de envío a partir de un cierto importe y en los seguros aplican descuentos si ya tienes alguno contratado, así que contratar varios tiene un descuento asegurado.

No me apetece

El gimnasio es uno de esos gastos hormiga que afecta mucho al objetivo de independencia financiero, porque lo normal es pagarlo todo el año y utilizarlo sólo esporádicamenteEs que estoy tan cansado que cuando llego a casa lo único que quiero es tirarme en el sofá. Posiblemente la excusa más socorrida. Esta semana estoy cansado, tengo muchas cosas que hacer, etc…. Y vale para todo, tanto para no ir al gimnasio, como para no ir en bici al trabajo. A ver, la pereza en sí no está ni bien ni mal, pero hay que ser coherente. Si la pereza es recurrente, igual no tiene sentido pagar  un gimnasio que casi no usarás. Pero si decidiste ir a trabajar en bici y te lo habías planteado desde la doble perspectiva salud / ahorro, lo que no tiene sentido es dejarte arrastrar por la pereza y perder ambas cosas. En este caso tienes que superar esa pereza como sea, porque estás traicionando el plan que trazaste y eso afecta tanto a la economía familiar como a tus convicción en el camino hacia la independencia financiera. Piensa que la constancia, junto con el tiempo, es el principal ingrediente de la receta y no puedes permitirte relajación en este aspecto.

El cansancio, que es la coartada de la pereza, será la que nos evite revisar las facturas para buscar gastos que podemos eliminar, la que hará que no dediquemos un par de horas a hacer una compra online aprovechando una oferta buenísima de tu supermercado favorito o la que hace que no arregles ese pinchazo de la bici, con lo que no la podrás llevar a trabajar y acabarás aumentando tu gasto de transporte.

¿Qué tiene que ver la bicicleta con la independencia financiera?Esto último me pasó no hace mucho. Se me pinchó la rueda y pensé en arreglarla yo mismo, pero cuando lo intenté no pude porque el tornillo para soltar el cable del cambio estabafijado. Muy bonita la Brompton, pero complicada como ella sola para hacer cualquier reparación.A partir de ahí, sucesión de acontecimientos: al amigo que me debía explicar como aflojar el cambio también se le estropeó la suya y hasta que le trajeron la pieza para repararla estuvo semanas sin llevarla a trabajar, con lo cual no podía explicarme cómo hacerlo y con Youtube no me aclaraba. Si a eso le sumamos que hacía bastante frío y que fue una época de bastante trabajo, el resultado fue que lo fui dejando, lo fui dejando…. hasta que mi amigo consiguió reparar la bici y me explicó cómo aflojar el tornillo del cambio. Sorprendentemente, lo hacía igual que yo, sólo que en mi bici el tornillo estaba muuuuuuy apretado. Así que todo el tiempo esperando no sirvió para nada y al final tuve que llevar la bici al taller para que me reparasen el pinchazo.



Aprovecho el ejemplo anterior. La reparación me costó 12 € (7 € de la cámara, que hubiese tenido que pagar aunque la hubiese arreglado yo, y 5 € de la mano de obra), pero mi orgullo, el típico “lo arreglo yo”, me hizo esperar y esperar hasta que no tuve más remedio. Resultado: una diez semanas en metro y cada semana gasto una tarjeta de 10 viajes que me cuesta unos 10 €. No está mal. Mi orgullo me ha costado 100 €… ¿Cuanto son 10 € al mes durante 30 años? ¿Qué impacto tiene la pereza en mi independencia financiera?

Y no entro a valorar los beneficios que he dejado de obtener por el hecho de ir en bici en cuanto a salud y eliminación de estrés. No sé qué tienen las actividades físicas, que por un lado nos hacen sentirnos tan bien cuando las practicamos que pensamos que no podríamos dejar de hacerlo, pero que cuando dejamos de practicarlas por algún contratiempo, el esfuerzo mental para volver es tremendo

¿Y si lo acabo necesitando?

La otra gran trampa del ahorro. Justo cuando has decidido que vas a prescindir de un servicio o vas a deshacerte de un producto, aparece la dudar: ¿Y si lo acabo necesitando?

  • ¿Y si después de no ir al gimnasio durante un año me da un ataque imparable de fiebre deportiva y quiero ir cada día?
  • ¿Y si doy de baja el servicio de identificación de llamadas porque nadie me llama al teléfono fijo y de repente todos empiezan a hacerlo?
  • ¿Y si doy de baja el servicio de reparaciones de la compañía eléctrica y tengo una urgencia?

La respuesta normalmente es: “No pasa nada”.

Si quieres volver al gimnasio te vuelves a apuntar. La dirección del gimnasio se alegrará mucho de que vuelvas a ser socio sin usar las instalaciones. Bromas aparte, este tipo de servicios siempre los puedes volver a contratar sin problema. Si te llaman al fijo y saber quién ha sido se convierte en una cuestión existencial para ti siempre puedes volver a darte de alta en el servicio. La compañía estará encantada, no lo dudes. Volverá a cobrar su eurete mensual sin más. Por cierto, este servicio era gratuito hace unos años e iba incluido en la línea.

Con el servicio de reparaciones igual es un poco diferente, porque normalmente lo echas en falta cuando tienes una urgencia, pero en este caso igual lo que tienes que hacer es asegurarte de que tu seguro de hogar cubre las contingencias más habituales. Piensa que con los 100 € que pagar por el servicio de reparaciones puedes mejorar mucho tu seguro de hogar y el servicio global será mejor.



Conclusiones

La mente te juega muy malas pasadas, porque le quita importancia a cuestiones que tú sabes que son fundamentales para conseguir tus objetivos. Y no es fácil vencer estas resistencias, porque en el fondo no hacer nada es la opción más sencilla porque es la que te dará menos problemas. Cualquier otra opción es tomar partido y actuar, y eso desgasta. Llamar a una compañía para dar de baja un servicio, volver a ir en bici o hacer una compra online en tu supermercado cuesta.

Cuesta tiempo, cuesta esfuerzo y cuesta alargar tu jornada “laboral” un poquito más. Pero míralo de esta manera. Si trabajas 8 horas para otro…. ¿no tendrá sentido que trabajes también un poquito para ti?

¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre el el ahorro lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún tema concreto, aquí tienes monográficos sobre los diferentes aspectos del ahorro.

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