El camino hacia la independencia financiera

Escoger el camino hacia la independencia financiera no es una decisión fácil. Lo que te propongo es vivir de una manera diferente, entender que el sistema te empuja hacia una vida que no te hace feliz y no dejarte llevar por lo que te dicen que tienes que hacer. ¿Escogerás la pastilla roja o la azul?

 

 

Y no es fácil, nada fácil.

En primer lugar, porque vivir de una manera diferente te creará conflictos sociales y generará incomprensión y críticas en tu entorno. No es sencillo no gastar compulsivamente si puedes hacerlo cuando todo el mundo lo hace. Todavía recuerdo la frase de mi madre: “¿cómo no vas a tener coche en tu posición?”. Y eso que mi madre es una persona que tiene una relación sana con el dinero pero, aún así, no concibe que teniendo dinero no tengas ciertas cosas. Aunque no las necesites y supongan un gasto importante.

Por eso es muy importante tener claras tus razones para buscar la independencia financiera y recordarlas cada vez que dudes.

Además, a pesar de lo que puedas leer en otras páginas, no esperes conseguir la libertad financiera en 90 días. Alcanzar la independencia financiera es un camino largo. Tendrás que ser constante durante mucho años para conseguirlo. Por mi experiencia personal, hay tres tipos de personas que tienen libertad financiera:

  • Las que tienen mucho dinero por casualidad: una herencia, un premio de la lotería, una apuesta, una inversión con información privilegiada, un golpe de suerte al comprar una casa que se revaloriza de manera desproporcionada… Estas personas han tenido la suerte o, en algún caso, la habilidad, de alcanzar la independencia financiera de golpe.
  • Las que ganan mucho dinero con su trabajo, es decir, los profesionales de éxito. Estas personas tienen ante sí la posibilidad de alcanzar la independencia financiera en poco años pero, para ello, tendrán que invertir su dinero adecuadamente y mantener un nivel de gastos razonable.
  • La gente normal, que tiene que pensar en alcanzar la libertad financiera sin dinero. Sin dinero al principio y sin ganarlo en grandes cantidades. En este grupo están la gran mayoría de personas y, sin duda, son las que más se tendrán que esforzar. Alcanzar la libertad financiera con poco dinero es muy complicado.

Si parte de poco dinero y/o tienes pocos ingresos, el camino será largo y tendrás que ser muy constante, y esto hace que te tengas que plantear si quieres recorrerlo o no. ¿Vale la pena esforzarse por conseguir un objetivo a quince o veinte años, con la cantidad de cosas que pueden tirar al traste nuestros planes?

Libertad financiera, ¿mito o realidad?

Esa es lo primero que se te habrá pasado por la cabeza: sí, muy bonito todo esto que me explicas pero… ¿se puede conseguir? Porque cuando se habla de libertad financiera y riqueza personal parece que sólo está al alcance de unos pocos.

Pero no se trata de acumular riqueza.Y cuando se habla de libertad financiera para principiantes hay que insistir en este punto, porque de entrada se suele identificar con tener mucho dinero.

Pero no. El objetivo no es acumular dinero sino construir fuentes de ingresos pasivos para conseguir que las rentas de nuestro capital cubran nuestros gastos. Y eso tendrá un significado para cada persona y situación, porque cubrir tus gastos y mis gastos pueden ser objetivos completamente diferentes. Cuando alguien pregunta qué es la libertad financiera y ejemplos lo cierto es que para cada persona tendrá implicaciones diferentes: no es lo mismo vivir en una gran ciudad que en un pueblo, necesitar dos coches que poder ir en transporte público o tener pareja y dos hijos que ser soltero y vivir a tu aire. 

Fases de la independencia financiera

Ya hemos comentado que el camino de la independencia financiera es largo y que además depende mucho de la situación de cada persona, Por eso es muy importante definir muy bien qué es para nosotros la libertad financiera y sus componentes :  cuál es nuestro objetivo, cómo lo alcanzaremos, cuándo, cómo medir el progreso, el aspecto psicológico, etc…

Objetivo

Es muy importante definir cuál es el objetivo. A todos nos gustaría generar suficientes ingresos como para no necesitar un trabajo, pero no en todos los casos será posible o el plazo necesario te hará plantearte un objetivo más asequible: reducir la jornada laboral, poderte permitir un permiso sin sueldo cada año para alargar las vacaciones, cambiarte a un proyecto menos exigente, etc…

Aquí tienes mi primer objetivo, algo ambiguo, pero no dejaba de ser una declaración de intenciones.

Que definas un objetivo no significa que este sea estático. Puedes empezar con la idea de dejar el trabajo y por el camino darte cuenta de que prefieres empezar a disfrutar antes de tus rentas y dedicar más tiempo a los tuyos. Eso es exactamente lo que me pasó a mi. Esta es una decisión completamente personal y las personas evolucionan. Por lo tanto, los objetivos pueden ir adaptándose a las condiciones personales y familiares.

Mentalización

La mentalización es completamente fundamental, porque estamos hablando de independencia financiera a largo plazo y eso significa que afectará a tu vida durante muchos años. Alcanzarla implicará dejar de lado el consumismo, empezar a consumir responsablemente e invertir sistemáticamente en activos que generen ingresos pasivos.

Y no es fácil sobre hacer todo esto durante muchos años. Nada fácil.

Los medios de comunicación, tu entorno social, el colegio, todo el mundo te estará presionando para que hagas lo establecido: si tienes dinero, gástalo. Sin más. ¿Ahorrarlo para qué? Hay que vivir el momento. Tú harás justo lo contrario: consumir responsablemente para blindar tu futuro y vivir como quieras en unos años. Por eso es muy importante que estés convencido del camino que vas a emprender.

No menos importante es conseguir que tu familia te apoye y comparta el objetivo. La independencia financiera en pareja es mucho más sencilla. Claro que puedes intentar imponer los hábitos de consumo en tu casa para conseguir ahorra. Por supuesto que puedes gestionar personalmente las inversiones familiares sin que ellos se impliquen.

Pero será motivo de conflicto permanente. Es muy duro ahorrar, o lo que es lo mismo, dejar de disfrutar del dinero que tienes, si no entiendes por qué lo haces. Por lo tanto, deberías dedicar una parte importante de tus esfuerzos a que entiendan cuál es el objetivo y en cuántos años se conseguirá. De ese modo tendrás aliados que acelerarán los tiempos en vez de enemigos que pongan palos en las ruedas.

Planificación

Una vez somos somos conscientes de que el camino será largo y tendremos que ser muy constantes, toca establecer una planificación.

Tendremos que decidir cuando se alcanza la independencia financiera, es decir, en cuánto tiempo queremos conseguir que nuestros ingresos pasivos superen a nuestros gastos. No es lo mismo la libertad financiera a los 40 que a los 50. Por supuesto a todos nos gustaría alcanzarla cuanto antes mejor, pero tenemos que ser conscientes de nuestros gastos e ingresos y hacer una planificación realista.

Realista y que te permita ser feliz. No se trata de alcanzar el objetivo a costa de todo. No podemos sacrificar nuestra felicidad para conseguir la felicidad futura. Por eso es importante que haya un equilibrio entre disfrute y esfuerzo, entre ahorrar dinero o invertirlo en nuestra felicidad, entre comprar acciones de empresas o consumir sus productos para disfrutar de ellos.

Dedica una parte importante de tus esfuerzos a tu salud: come bien, duerme bien y haz ejercicio. Es fundamental para disfrutar tanto en el camino como una vez hayas alcanzado el objetivo.

Tener un plan establecido es fundamental para no desilusionarnos cuando las fuerzas flaqueen o no invertir más de la cuenta si nos emocionamos al ver resultados y queremos ir más deprisa. Los dos extremos son malos porque nos pueden hacer tirar la toalla, en el primer caso, o tomar decisiones demasiado audaces, como utilizar el colchón de seguridad familiar para invertir.

Por eso hay que definir:

  • Cuánto ahorraremos cada mes y qué acciones tomaremos para conseguirlo.
  • Qué porcentaje de ese ahorro irá a colchón de seguridad para posibles imprevisto y qué porcentaje irá para inversión.
  • Cada cuánto tiempo invertiremos.
  • Qué cantidad invertiremos cada vez y cuánto dejaremos en liquidez para posibles oportunidades.
  • En qué productos invertiremos.

Fundamental que esto se decida en familia y que sea un objetivo común. No tiene sentido definir que el tope de gasto por móvil es una cierta cantidad si alguien de la familia no está de acuerdo y se lo salta constantemente.

Una vez trazado el plan, podremos calcular la independencia financiera en cada momento y saber cuándo podremos alcanzarla. ¡Guau, una fórmula de independencia financiera! Aunque esto suene muy sofisticado, lo cierto es que es muy simple, ya que podemos utilizar el índice de independencia financiera (también llamado grado de independencia financiera).

Este índice no es más que nuestros ingresos pasivos mensuales medios divididos por nuestros gastos mensuales medios y expresados en porcentaje. Así, si nuestros ingresos pasivos medios mensuales son 200 € y nuestros gastos medios mensuales son 2.000 €, nuestro grado de independencia financiera será un 10%. Esto significa que llevamos un 10% de nuestro objetivo conseguido.

Con una calculadora de inversión como las muchas que circulan por la red podremos calcular el índice de independencia financiera actual y hacer previsiones de en qué punto estaremos en los años venideros. Esto nos servirá para ver si nos desviamos del plan previsto y a hacer las correcciones necesarias, pero también para superar el desánimo o frenar la euforia si vemos que estamos cumpliendo lo que nos habíamos propuesto.

Por supuesto, el plan se puede (y se debe) ir adaptando, pero siempre en base a cambios en nuestra situación personal y no para responder a nuestras emociones. Es decir, no es bueno si nos agobiamos relajar el plan o si nos ilusionamos con los resultados, exigirnos más. Podemos plantearlo, por supuesto, pero antes de cambiar el plan hay que ver si los cambios son realistas o nos estamos adentrando en un escenario que no podremos cumplir o que sea contraproducente.

Acumulación

Ya tenemos definido el plan, ahora toca empezar a acumular fuentes de ingresos pasivos.

En esta fase, independencia financiera y finanzas personales van de la mano. Es muy importante ceñirnos al plan tanto en cuanto a las inversiones (independencia financiera) como en cuanto al ahorro (finanzas personales). Si fallamos en cualquiera de los dos el plan fallará, nos desanimaremos y tendremos una muesca más en la culata de los objetivos incumplidos, junto a la lista de año nuevo. Ya sabes: ir al gimnasio, cuidar la alimentación, dormir más, llamar más a tus primos, etc…

Una vez más, me gustaría recordar la importancia de que toda la familia vaya a una. Todos tenemos que remar en la misma dirección si queremos ceñirnos al plan que habíamos consensuado.

En esta fase de acumulación podrás también pensar en aspectos como garantizar que tendrás asistencia sanitaria cuando ya no trabajes. Las leyes cambian y hay que estar seguro de que el Estado cubrirá los problemas médicos que podamos tener y/o tener un seguro médico que complemente la cobertura pública o la sustituya.

Dudas

Y llegará el momento de las dudas. No lo dudes, valga la redundancia.

José estrena coche… ¡Y es un Audi!

Clara acaba de comprarse un iPhone nuevo.

Y Antonio… ¿Cómo hace Antonio para irse de vacaciones cada año a un sitio más espectacular que el anterior?

En estos momentos hay que apelar a la planificación y al consumo responsable. Consumo responsable significa comprar lo que necesitas y lo que te hace feliz. Y obviamente tiene que ser coherente con tu nivel de ingresos. Y tener claro por qué quieres alcanzar la independencia financiera.

Es que gano 1000 € y quiero comprarme un coche de gama alta.

Pues no deberías. Y si lo haces, destierra la idea de independencia financiera. No se puede jugar a todo, hay que escoger. Si no puedes renunciar a determinados lujos porque suponen demasiado esfuerzo para ti y serías infeliz, tendrás que valorar antes de empezar si quieres embarcarte en este viaje.

Y si decides embarcarte, tienes que apelar a tu compromiso y al plan decidido para seguir adelante.

El objetivo compensa

Pero tranquilo… el objetivo de la independencia financiera acabará llegando. Y el premio es muy suculento:

  • Tiempo a raudales para dedicarlo a lo que tú quieras.
  • Seguridad para ti y tu familia. Ya no dependes de otros para estar bien.
  • Desarrollo personal. Sin dedicar 8 horas a un trabajo podrás dedicarlo a lo que más te realice.

Eso sí, no esperes que tu entorno te facilite la decisión de dejar tu trabajo. La sociedad nos programa para trabajar toda la vida y el que se plantea cambiar de vida tendrá que luchar contra las creencias limitantes de la mayoría. Aunque tus familiares y amigos parezca que te entienden y te apoyan, cuando des el paso surgirán todas las dudas e intentarán que no lo hagas.

Finalmente, y no menos importante, tu nueva vida te forzará a hacer ajustes en tus rutinas, gastos y tareas diarias. Ya dejamos claro que alcanzar la independencia financiera no debe ser vivir sin trabajar, sino dedicar el tiempo que dedicabas a trabajar a otras cosas que te motivan más.

Paso a paso

Si quieres profundizar un poco más, en estos artículos te explico lo que te encontrarás al ir avanzando hacia la independencia financiera:

También puedes revisar los aspectos generales de la independencia financiera o volver al índice de contenidos.