El rebalanceo de cartera es parte de la operativa que debería hacer todo inversor¡Hola, cazadividendos! El artículo de hoy es una colaboración de JordiRP en la que reflexionará sobre el rebalanceo de posiciones en una cartera de acciones. Esta operativa es posiblemente mucho menos habitual en una cartera de dividendos que en otras estrategias, como las basadas en fondos de inversión, pero eso no significa que no debamos pensar en cómo equilibrar nuestra cartera cuando determinados valores cogen demasiado peso y nuestras rentas dependen demasiado de cómo evolucione su dividendo. Si aprovechas las oportunidades y compras empresas infravaloradas es muy posible que, cuando acabe el ruido de mercado y su cotización se recupere, te encuentres en esta situación. La idea es exponer diferentes estrategias de rebalanceo y debatir acerca de cuáles son más adecuadas. Te dejo con JordiRP.



Antes de empezar quiero mostrar mi agradecimiento a Cazadividendos por darme la oportunidad de publicar este artículo. Él sabe, y así lo he manifestado en más de una ocasión, que el inversor que soy hoy en día es gracias a los contenidos publicados aquí en los últimos años y al elevadísimo nivel de los comentarios que generan, así que intentaré estar a la altura.

La parte más excitante, sin duda, no es lo aprendido sino las preguntas y dudas que aparecen en cada nueva entrada. El motivo del artículo es tratar una de ellas…

Diversificación para limitar el riesgo

La diversificación limita el riesgoUna de las mayores preocupaciones del inversor particular es la seguridad de su inversión. Nadie quiere perder el dinero que tanto cuesta ganar y en el que tienes puestas tantas esperanzas para el futuro. La protección natural contra el riesgo es la diversificación. Si inviertes en diferentes activos, los problemas por los que pueda pasar uno de ellos no afectarán (o afectarán en menor medida) al resto. Si un determinado sector pasa por problemas de cualquier tipo (cambios regulatorios, presión de precios, sanciones, etc…) es posible que los beneficios caigan y los dividendos se resientan. En esta situación, si tu cartera tiene una participación muy alta en él tus rentas se reducirán. Esta es la razón principal de construir una cartera suficientemente diversificada para que los problemas afecten lo menos posible a la renta mensual. A continuación veremos cómo hacerlo.



Diversificar con reglas

Pero no diversificar de cualquier manera, sino diversificar con una reglas predefinidas y estrictas en cuando al peso de cada empresa, sector, zona geográfica o divisa. El objetivo fundamental es mantener un nivel de riesgo. ¿Cómo se lleva esto a la práctica? Pues cada inversor particular tendrá su receta.

En una cartera de inversión de diez valores es muy complicado mantener un nivel de riesgo bajoAlgunos no dejan que ningún sector pese más de un 10% y ninguna empresa más de un 5%. Utilizaremos estos porcentajes a modo de ejemplo en el resto del artículo, pero hay muchas otras posibilidades. Otra fórmula bastante popular es establecer un porcentaje para las empresas core (por ejemplo un 5%) y uno bastante menor (por ejemplo un 3%) para el resto de empresas. Por supuesto, estos porcentajes variarán en función del número de empresas que tengas en cartera. Cuando sólo tienes diez empresas sólo puedes aspirar a no superar el 10%, pero a partir de veinte empresas ya se puede intentar mantener un cierto equilibrio en la cartera y no superar el 5% al que hacíamos referencia.

En líneas generales a mi me parece una directriz muy adecuada para limitar el riesgo de que alguna empresa o sector que pase por problemas graves pueda lastrar en exceso nuestra cartera.

Otra opción muy razonable es conseguir que todas las empresas de nuestra cartera proporcionen el mismo importe de dividendos. Es decir, si invierto para conseguir una renta, lo que me preocupa es la estabilidad de esa renta e intentaré que esta se genere con una contribución más o menos igual de todas las empresas.

O dicho de otra manera, que una de ellas valga mucho o muy poco no me preocupa, pero sí que me genere muchos más dividendos que el resto, porque un problema con esa empresa significará una reducción importante de mis ingresos.


Mantener la distribución de activos

En una cartera desequilibrada las posiciones problemáticas son las más grandesEsa es la pregunta que surge de manera inmediata: ¿Qué hacemos si la distribución teórica se rompe y algún sector o empresa empieza a pesar demasiado? Los puristas responden sin dudarlo: rebalancear para recuperar el equilibrio de la cartera.Es importante remarcar, aunque sea evidente, que una posición es problemática cuando pesa demasiado en valoración o cuando los dividendos provenientes de esa posición son una fracción importante de la renta total, ya que, en este caso, el riesgo asociado a ese valor aumenta. El caso contrario, que un valor tenga un porcentaje más bajo del teórico, sea en valoración o en dividendos, no es un problema a efectos de riesgo, aunque habría que analizar por qué ha ocurrido: puede ser porque el valor se ha comportado mal, porque estamos ante una oportunidad de compra o porque la posición aún está en construcción.

¿Pero cómo rebalanceamos? Porque se puede hacer vendiendo, comprando, reinvirtiendo en las infravaloradas…. ¿Y cuándo rebalanceamos? Porque las cotizaciones están en constante evolución y siempre habrá algún valor susceptible que se sale de los límites. El objetivo del artículo es exponer las diferentes opciones para luego debatir cuál es la manera más correcta y que cada uno escoja cómo actuar.

Revisamos el rebalanceo

¿Qué es?

¿Qué es el rebalanceo?Rebalancear una cartera es devolver nuestros activos a aquellos porcentajes que les asignamos inicialmente, también denominado asset allocation. El tiempo, la volatilidad y la evolución del mercado hacen que los porcentajes reales sean diferentes a los teóricos. Rebalancear sería realizar la operaciones necesarias para que los porcentajes reales volviesen a ser iguales a los teóricos. Con el rebalanceo se consigue mantener la estructura deseada de nuestra cartera y a la vez conseguimos rebajar el riesgo de ella al no tener un activo, sector, país o divisa que pese excesivamente en ella. El rebalanceo se puede pensar en términos de valoración de cada posición o en aportación de dividendos de cada posición.

Hay que ser prudente porque cualquiera de nuestras posiciones está potencialmente expuesta a algún cambio brusco que ponga en riesgo nuestra inversión. Rebalanceando de forma periódica lo que conseguimos es reducir el impacto a un importe inferior al 5% de nuestra inversión.

¿Cómo rebalancear?

El rebalanceo se puede hacer de muchas maneras, pero yo destacaría estas cuatro:

  • Vendiendo los activos que pesan más de lo que habíamos estipulado para compra con el importe obtenido los activos que se habían devaluado. Esto tiene el problema de que, si las posiciones son muy pequeñas, el porcentaje de comisiones pueden ser excesivo.
  • Utilizando las nuevas aportaciones para incrementar las posiciones que se han devaluado, cosa que reducirá el peso del resto de posiciones.
  • Utilizando los dividendos para comprar los activos que pesan menos de lo estipulado. Igual que en la primera manera, rebalancear sólo con dividendos puede tener un porcentaje en comisiones alto si el importe de dividendos es bajo.
  • Comprar nuevos activos. Si no nos convenciera el hecho de vender parte de nuestra mejor acción (o la que mejor se ha comportado) o tampoco el comprar más de las que peor lo han hecho, también se pude introducir en la cartera una nueva empresa que haría disminuir el peso del resto.

¿Cuándo rebalancear?

Una vez visto a grandes rasgos como rebalancear la siguiente cuestión es cuándo hacerlo. Porque, al día siguiente de haber fijado la distribución de activos, las cotizaciones variarán y podríamos pensar en rebalancearla, pero evidentemente no lo haremos hasta que se cumpla algún criterio fijado a priori, como podría ser:



  • Por fecha, eligiendo un día concreto para hacer las operaciones como puede ser el 31 de diciembre.
  • Por rangos. Con un ejemplo se ve claro. Fijamos que cada posición debe ser el el 5% de la cartera pero no hacemos correcciones hasta que no llegan al 8%.
  • En cuanto supera el porcentaje máximo teórico, es decir, actuando una acción supera el máximo establecido, con un cierto margen en función del volumen de la cartera.

Rebalanceo espontáneo

El rebalanceo es menos necesario cuando la cartera tiene muchas empresasRebalancear la cartera debería ser un proceso habitual y consciente de nuestra gestión, pero parece ser la gran olvidada. Normalmente el riesgo baja gradualmente al comprar más empresas y aumentar la diversificación, pero la mayoría no tenemos un criterio predefinido de control del riesgo.Es decir, rebalanceamos simplemente porque incorporamos nuevas empresas y el peso de las que tenemos va reduciéndose al mismo tiempo. Lo que antes eran diez empresas ahora son treinta y lo que antes era un 10% ahora es un 3,33%. En este punto el rebalanceo empieza a ser menos necesario, pero los que prefieran carteras de menos de diez o doce valores tendrán que tener el rebalanceo siempre en mente.

Ventajas del rebalanceo

Ya los hemos ido enumerando a lo largo del artículo: minimiza los riesgos, estabiliza la cartera y reduce la volatilidad.

Pero aparte de las ventajas cualitativas, hay algunos estudios que aseguran que puede llegar a proporcionar un 0.5% de rentabilidad adicional. Tiene sentido: si vendes lo que se ha revalorizado y/o compras lo que ha bajado de precio, estás comprando barato y vendiendo caro.

A la hora de rebalancear es imprescindible no enamorarse de las empresasPara ello hay que definir claramente los criterios y no enamorarse de las empresas. Es decir, tenemos que tener claro el peso de cada empresa y los criterios que definirán que tenemos que rebalancear, cómo haremos el rebalanceo y cuándo lo haremos. Porque una empresa nos guste mucho no hay que sobreponderarla, por ejemplo. Contra este argumento está también el contrario: si vendes las empresas que se han revalorizado y vendes las que se han devaluado lo que estás haciendo es vender las buenas empresas y comprar las malas, y eso se traducirá en una reducción de la calidad de tu cartera. Peter Lynch, por ejemplo, decía que hacer esto era como tener un jardín, cortar las flores y regar las malas hierbas.

El rebalanceo en la práctica

Así, vista toda la teoría, llevar a la práctica una estrategia sistemática para rebalancear una cartera parece tarea sencilla. Y lo es en diversas estrategias con fondos de inversión. Para con carteras de acciones como las que solemos tratar aquí quizás su aplicación no resulte tan simple.

Fondos de inversión

Si antes comentábamos que quizás el rebalanceo es uno de las grandes olvidados en nuestras estrategias de carteras de acciones individuales, en la inversión vía fondos está muy presente, tanto en estrategias de inversión pasiva como activa. Veamos algunos ejemplos:



Estrategias con fondos de inversión

Hablaremos sólo de las estrategias más populares, ya que los fondos no son más que otro instrumento de inversión y puede utilizarse de infinidad de formas.

Antes de empezar, el objetivo de la explicación de cada estrategia es remarcar el papel del rebalanceo en ella, no explicar en detalle la estrategia, así que es posible que haya sido poco riguroso en algún momento. Sería muy bueno que los inversores que las utilicen hagan las puntualizaciones que consideren oportunas.

Cartera Bogleheads

Basada en la filosofía de inversión de John Bogle que viendo que más del 80% de fondos de gestión activa no superaban su índice de referencia sostiene que si no puedes con tu enemigo, en este caso el índice, únete a él mediante un fondo indexado.

Confeccionar una cartera de fondos indexados con esta filosofía es simple: se destina a renta fija un porcentaje igual a tu edad restándole diez (para 52 años sería un 42%) y el resto (58%) se destinaría a renta variable. Normalmente se utiliza un fondo para renta fija y un combinado de fondos (entre uno y cinco) para renta variable. En el caso de utilizar más de un fondo para renta variable también se fija el porcentaje para cada área geográfica.

Nuestro único trabajo consistiría en rebalancear nuestra cartera, traspasando de aquellos fondos que más han subido a los que menos. También habría que actualizar la parte de renta fija según la edad hasta restablecer los parámetros inicialmente asignados. Este rebalanceo se suele hacer una vez al año.

Cartera Permanente

Es un método de inversión desarrollado por Harry Browne que distribuye la cartera en cuatro activos (acciones, bonos, oro y liquidez) en el mismo porcentaje (25% cada uno).

Browne identificó cuatro estados predominantes de la economía (prosperidad, inflacción, recesión y deflacción) y cuatro activos que se comportan bien en cada uno de ellos (acciones, oro, efectivo y bonos).



De esta forma las elevadas ganancias de un activo en su estado económico idóneo compensan las eventuales pérdidas de los otros tres. Los estados y el activo beneficiado son Prosperidad (acciones), Inflación (oro), Recesión (dinero en efectivo) y Deflación (bonos).

Browne recomendaba revisar la cartera una vez al año y rebalancear únicamente si uno de los activos pesaba más de un 35% o menos del 15% en cuyo caso se volvían a establecer los porcentajes al 25% inicial.

Cartera OCU

En este caso no se trata de la cartera de acciones sino de cualquiera de las nueve carteras modelos que recomienda OCU Inversiones para cada perfil de inversor. En todas ellas hay una parte de renta fija que va del 10% en la más arriesgada a el 45% en la más conservadora y otra variable distribuida a través de varios fondos o ETFs.

Para cada una de estas carteras, OCU Inversiones recomienda una serie de fondos para implementar la distribución propuesta.

Cartera de fondos gestionados

En este caso, la estrategia se suele a limitar a escoger los fondos que queremos utilizar y a mantener la distribución que nos planteamos. Por ejemplo, una cartera típica de fondos gestionados podría estar formada por Cobas Selección, azValor Internacional, True Value y Magallanes European, con un peso del 25% a cada uno de ellos.

El rebalanceo en los fondos de inversión

Como hemos podido ver, si escogemos invertir con fondos pensando en el largo plazo, el rebalanceo de cartera pasa a ser posiblemente la tarea más importante. Venderíamos lo que más ha subido (lo más caro) para comprar lo que menos (lo más barato). O dicho de otro modo, haríamos una especie de gestión value dentro de un B&H.

Los fondos tienen una ventaja muy importante respecto a las acciones individuales: los traspasos entre fondos no tributan y normalmente no hay comisión por traspaso. De esta manera el rebalanceo no nos cuesta nada.



Cartera de acciones individuales

En líneas generales, el modelo de cartera de los usuarios de la comunidad estaría formada por no menos de veinte valores y diversificada en países, sectores y moneda. En base a esto prepararemos una cartera con fecha 08-12-14 y veremos su evolución en dos años, a fecha 08-12-16.

Cartera modelo

Estos son los criterios para construir la cartera que tomaremos como ejemplo:

  • Cartera de 20 acciones: 5 Ibex + 5 Europa + 6 USA + 3 UK + 1 Suiza.
  • Inversión inicial: 200.000 Euros (8-12-2014) / 10.000 por valor (5%).
  • Compramos en euros, dólares, libras y francos suizos.
  • Para el cálculo sólo se ha usado la cotización, sin tener en cuenta comisiones y cánones.
  • No se ha acudido a ningún scrip. Todos los dividendos se han cobrado en efectivo, excepto la ampliación 1×20 de Abertis.
  • Cambio Euro / Dólar: 1,2317 (08-12-2014) / 1,0615 (08-12-2016).
  • Cambio Euro / Libra: 0,7869 (08-12-2014) / 0,8435(08-12-2016)
  • Cambio Euro / Franco: 1,2026 (08-12-2014) / 1,0789 (08-12-2016).

Cartera inicial

Cartera tipo a 08-12-2014

Cartera final

Cartera tipo a 08-12-2016

¿Cómo ha evolucionado la cartera?

Observemos la cartera final y comparémosla con la inicial:

  • En 2 años la cartera se ha revalorizado sólo un 1,84% (+3.682,97 Euros) lastrado por nuestras acciones españolas.
  • Efecto divisa. Llama la atención que a pesar de la sangría del Ibex seguimos en verde por la evolución de las divisas. No está de más recordar lo importante de entrar en una moneda con un cambio sino muy favorable al menos bueno. Esto iría contra una cartera equilibrada porque implicaría comprar acciones de los mercados en los que el cambio nos favorezca, cosa que puede prolongarse en el tiempo.
  • Las acciones del Ibex pierden estos dos años un 22% y son sin duda las causantes de la pobre revalorización.
  • Las europeas en cambio son las que mejor se han comportado en cuanto a cotización, presentando una plusvalía de un 12%.
  • Las inglesas están planas en cuanto a cotización pero pierden un 6.42% por la caída de la libra (-6,42%).
  • Nestlé ha caído en cotización (-5,11%) pero gracias a la revalorización del franco da como resultado un incremento del 5,77%.
  • De las americanas llevamos años oyendo que están caras y apenas hay diferencia de 2014 a 2016. Eso sí, el efecto divisa las dispara con un +16,86%.
  • Tenemos acumulado 17.006,95 euros con cambio del 08-12-2016 provenientes de los dividendos cobrados estos dos años y el efectivo sobrante.

¿Cómo rebalanceamos?

A la hora de rebalancear esta cartera vemos varias acciones que superan el 5% que tenemos marcado como límite por lo que hay que actuar. Estas son algunas de las posibles acciones:

  • Opción 1: comprar más de las malas. Si el propietario de la cartera no quiere más valores que un nº máximo de veinte la opción más lógica nos dictaría reinventir los dividendos o el dinero nuevo en las más castigadas. Pero estas son las “querídisimas” Santander, Telefónica y Repsol. ¿Seguirías invirtiendo en acciones con la que no te encuentras cómodo?
  • Opción 2: vender las buenas. La segunda opción pasaría por vender entonces las que más han subido, pero entonces estaríamos desprendiéndonos de lo mejorcito de la cartera y además habría que tributar por la plusvalía.
  • Opción 3: sustituir las malas, aún perdiendo dinero. La tercera opción sería sustituir las tres peores por otras tres nuevas, pero eso implicaría un mayor coste en comisiones, coste que se podría compensar en parte porque las minusvalías afloradas podrían servir para compensar otras plusvalías o parte de los dividendos.
  • Opción 4: Incorporar nuevos valores, incrementando el número de empresas. Si el propietario de la cartera no está cerrado a incorporar nuevos activos posiblemente comprar alguna acción nueva sería la opción más sensata.

Influencia del estado de la cartera

El rebalanceo es diferente en una cartera en formación y en una cartera cerradaNo es lo mismo una cartera en formación, en la que continuaremos haciendo aportaciones periódicas, que una cartera ya cerrada, en la que simplemente disfrutamos de sus rendimientos y ocasionalmente haremos aportaciones si nos sobra dinero .En el primer caso podríamos rebalancear de cualquiera de las cuatro manera expuestas. En cambio, en el segundo, comprar más acciones de las empresas que peor se han comportado o incorporar nuevos valores no tiene demasiado sentido y sólo habría que comprar y vender valores ya presentes en la cartera. Por eso es importante tener clara la foto de tu cartera final para no alejarte demasiado mientras la estás formando. Por otro lado, en carteras cerradas el rebalanceo es aún más importante que en las carteras en formación para garantizar la estabilidad de la cartera y de los ingresos que genera.

Costes del rebalanceo

Como veíamos antes, en una cartera de fondos puedes hacer traspasos entre diferentes fondos sin pagar comisión de traspaso y sin peaje fiscal. En cambio, con acciones tendrías que pagar las comisiones de compra-venta y los impuestos sobre las plusvalías. Esto implica que hacer un rebalanceo tiene impacto en nuestra rentabilidad así que hay que pensar bien cómo y cuando se hace.



Tolerancia a desajustes

La consecuencia básica del punto anterior es que en una cartera de acciones individuales parece sensato tener una cierta tolerancia antes de rebalancear, para evitar las comisiones de operación y los impuestos al aflorar las plusvalías.

Y es precisamente la negativa generalizada a pagar impuestos y comisiones lo que hace que muchas carteras de acciones estén más desequilibradas que las de fondos.

Conclusiones

El rebalanceo como concepto es un mecanismo simple y fácil de entender. Es decisión nuestra asignar que porcentaje queremos para cada activo, sector, moneda y país y actuar en consecuencia cuando cualquiera de ellos se desvíe del parámetro marcado.

Una cartera de acciones de empresas con muchas posiciones limita el riesgo y hace menos importante el rebalanceoEn las estrategias con fondos de inversión el rebalanceo de cartera es prácticamente la única operación que hay que realizar. En cambio, en una cartera de acciones individuales la cosa se complica y hay que tener en cuenta el estado de la cartera (si ya está cerrada o aún está en formación), el efecto divisa, la cotización, la volatilidad, los impuestos, las comisiones, etc… El rebalanceo es más importante en carteras de pocos valores, donde el peso de una sala posición puede ser demasiado grande y acumular excesivo riesgo. En cambio, en carteras con veinte valores o más es más difícil que un valor represente un porcentaje elevado de la cartera e incluso podemos permitir desequilibrios temporales a la espera de aumentar el peso de las otras posiciones para corregirlos.

¿Tienes claro cómo será tu cartera final y cuál será el peso de cada posición? ¿Cuándo rebalanceas la cartera? ¿Lo haces en base a criterios objetivos o simplemente marcas el peso máximo de cada posición? ¿Qué haces cuando una empresa pesa mucho? ¿Es un problema para ti o esperáis simplemente a que se ajuste al comprar otros valores?

¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre la importancia de la diversificación en la inversión en dividendos lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto de la diversificación aquí tienes los artículos en los que hablamos sobre ella.



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