Las sociedades offshore son un mecanismo que puede servir para reducir la tributación¡Hola, cazadividendos! Cuando hablamos de offshore la mayoría de gente piensa automáticamente en dinero ilícito depositado en cuentas ocultas en algún paraíso fiscal o en sociedades con negocios ficticios para ocultar de manera ilegal patrimonio o rentas a La Agencia Tributaria. Pero esa es una connotación fruto de los medios de comunicación y su sensacionalismo frente a algunos casos. Es perfectamente legal tener tu empresa en un país que tenga un trato benévolo en el impuesto de sociedades o tu residencia fiscal en un país donde no se tribute o se tribute poco por las rentas personales. Y sobre eso trata el artículo de hoy, sobre cómo aprovechar las diferentes reglamentaciones tributarias de cada país para pagar menos impuestos. De manera legal, claro.



Reducir la tributación

Desde luego, es una aspiración lícita de cualquier inversor o ahorrador que quiera proteger su patrimonio, siempre que se articule respetando la más estricta legalidad. Raúl Offshore, el autor de este artículo, me puso un ejemplo para ponerme los dientes largos:

Creo una sociedad offshore para cobrar las plusvalías de las operaciones en bolsa en un país donde las sociedades no tributen y cambio mi domicilio fiscal a un país donde las personas físicas no paguen impuestos como. El resultado es que soy dueño de una empresa que no tributa por sus beneficios y, al mismo tiempo, persona física que no tributa por sus ingresos. Luego revisaremos más en profundidad este ejemplo.


Y lo consiguió: después de leerlo no pude hacer otra cosa que pedirle que nos hiciera una introducción a todo este mundillo, petición que aceptó y que se ha materializado en este artículo. Espero que sea el primero de una serie, porque el tema promete.

¿Qué es una sociedad offshore?

¿Qué es una sociedad offshore?Antes de entrar en materia, convendría explicar brevemente que es una sociedad offshore. Obtenido de Wikipedia, Offshore u offshoring es un término del idioma inglés que literalmente significa “en el mar, alejado de la costa”, “ultramar”. Comúnmente se utiliza en diversos ámbitos para indicar la deslocalización de un recurso o proceso productivo. En el ámbito financiero se utiliza para referirse a empresas creadas en centros financieros con un nivel impositivo muy bajo (paraísos fiscales), que generalmente se encuentran en islas (de ahí la utilización del término inglés).

Estas empresas son usadas para ocultar el propietario o beneficiario de determinados bienes, por varios motivos, como el blanqueo de dinero o la ocultación de propiedades en procedimientos de divorcio. También se utiliza como sinónimo de paraíso fiscal. No todos los centros offshore se encuentran físicamente en islas. Andorra, Delaware (EE. UU.) o Suiza son también ejemplos de centros offshore en tierra firme.



Si os interesa el tema, Raúl Offshore nos propone la web Mundo Offshore, para que podáis profundizar en el funcionamiento de estas sociedades. Y ya sin más dilación, le dejo el teclado para que nos explique qué son y cómo podemos usarlas.

Aitor Zárate y el descubrimiento del offshore

Tengo que iniciar este escrito diciendo que conocí el término offshore gracias a varios libros de Aitor Zárate como, por ejemplo,  Cambio de vida. Cómo me hice rico, Mueve tu dinero y hazte rico, El factor K y Espabila y gana dinero con la crisis.

En estos libros, además, empecé a poner nombre a cosas que sabía que existían pero que no sabía como llamarlas, como independencia financiera, salir de la carrera de la rata, planificación fiscal, control del capital….

Aitor Zárate ya ha conseguido la independencia financiera, aunque su camino para alcanzarla difiere del nuestro, porque él se dedica al trading con futuros del mini S&P 500. Aún así, muchas de sus ideas son aplicables a nuestro objetivo.

En estos libros empecé a entender muchos aspectos de la planificación fiscal internacional en territorios offshore o lo que la gente llama paraísos fiscales. El término “paraíso fiscal” no me gusta porque la palabra se asocia normalmente a dinero ganado ilícitamente (drogas, trata de personas, contrabando de armas…), pero lo usaré por estar todos más familiarizados con él.


Después de leer los libros mi imaginación se desbordó haciendo planes por si fuera millonario algún día y quedó en mi mente esa posibilidad.

Crisis y primera oportunidad de usar el offshore

Pasó el tiempo y ni me acordé de los territorios offshore hasta que estalló la crisis y se empezó a hablar de la posibilidad de “corralito” en España, de que saldríamos del Euro, que si el Euro se rompería…. En ese punto volví a interesarme por el mundo offshore e incluso valoré algunas posibilidades pero, como finalmente no llegó la sangre al río, no hice nada.

El mundo offshore es muy amplio y se puede usar, a través de una gran variedad de mecanismos offshore, para proteger nuestro patrimonio de manera legal. Como decía Cazadividendos en la introducción, el término anglosajón “offshore” significa alejado de la costa o mar adentro, por lo que en el mundo financiero se usa el término offshore para describir cualquier actividad económica o inversión que se realice fuera del país de residencia. Las más conocidas son las relacionadas con crear empresas o abrir cuentas corrientes en otros países.

Y como es legal, nadie puede impedirnos a día de hoy crear una empresa en un tercer país o sacar nuestro dinero de España, siempre y cuando lo notifiquemos a Hacienda si el valor del patrimonio en el extranjero supera unos determinados límites, tal y como comentamos en el artículo sobre el modelo 720 y los bienes en el extranjero.

¿Por qué no vamos a llevarnos nuestro dinero a Suiza o Singapur si creemos que nuestro dinero estará más seguro allí? ¿Por qué no vamos a crear una empresa en estos países si ofrecen una mayor seguridad jurídica?

Es más, buceando en este mundo, vi que además de proteger nuestro patrimonio sacándolo de España, si se elige adecuadamente el país, se pueden ahorrar impuestos. Y lo más importante: no tiene por qué ser un paraíso fiscal. Un ejemplo clásico es Irlanda, donde el Impuesto de Sociedades es mucho menor que en España, cosa que aprovechan empresas del nivel de Google. Y en este punto aparece el concepto de planificación fiscal internacional.



Planificación fiscal internacional

En la planificación fiscal internacional para las personas físicas influye la nacionalidad y la residencia fiscal. Un español, si reside fuera de España, tiene que presentar su IRPF como no residente. Eso significa que pagaría por los rendimientos de su patrimonio depositado en España y pagaría en su país de residencia por lo ganado en ese país.

Las estrategias offshore incluyen cambiar la residencia fiscal y/o renunciar a la nacionalidadEsto no ocurre con un estadounidense, pues ellos pagan por su nacionalidad residan donde residan y ganen el dinero donde lo ganen. Esa es la razón de que algunos renuncien a su nacionalidad.  Curioso, ¿verdad? Millones de personas queriendo entrar en Estados Unidos y conseguir que les concedan la nacionalidad estadounidense y los estadounidenses que tienes dinero renuncian a su nacionalidad. Os preguntaréis… ¿quedan como apátridas?. Pues no, porque se planifican y adquieren otra nacionalidad. Cuando digo “adquieren” me refiero a que hay países que conceden la nacionalidad o la ciudadanía al invertir una cierta cantidad de dinero en ese país.

Nuestro caso particular: los españoles

El ser españoles y pertenecer a la Unión Europea nos da ventajas. Como he comentado antes, si residimos fuera de España y no tenemos rendimientos ni patrimonio aquí, no tendríamos que hacer declaración de IRPF en España. Y todo ello legalmente. En cambio, un americano que resida fuera de USA y no tenga nada allí tendría que seguir pagando a la Hacienda norteamericana por lo que gane fuera de sus fronteras.

Y rizando el rizo, si lo planificas bien y te haces turista fiscal y nunca resides oficialmente en ningún sitio no tendrías que pagar impuestos.

Paraísos fiscales. Un ejemplo.

Los paraísos fiscales se pueden usar para reducir la tributación de empresas y personas físicasConviene aclarar que existen los paraísos fiscales de hecho y de derecho. La diferencia es muy sutil: los de derecho son los que aparecen en las listas oficiales como paraísos fiscales y los de hecho son los que no aparecen pero actúan como tales. Y también existen paraísos fiscales para personas físicas, donde las personas no pagan impuestos, y otros para sociedades, donde las sociedades no pagan impuestos por el dinero ganado en otros países. Os pongo un ejemplo del que se habla en los libros de Aitor Zárate y que Cazadividendos os adelantaba en la introducción:

Creas una empresa cuyo objeto social sea la compra-venta de acciones (os recuerdo que él es trader) con domicilio en un paraíso fiscal para sociedades.



Este país, que es paraíso fiscal, tiene que ser distinto al país donde haces tus operaciones de bolsa, porque así tus plusvalías provienen de fuera del territorio del paraíso fiscal y, por lo tanto, la empresa offshore no tributa.

Tú, como persona física, fijas tu residencia en un paraíso fiscal para personas físicas como por ejemplo Mónaco.

Operas en bolsa desde tu ordenador a nombre de la empresa. La empresa obtiene plusvalías por las que no paga. Tu empresa te paga a ti como persona física y como en Mónaco no pagas impuestos… pues todo tu beneficio es neto.

¿Y vale la pena?

Ya se que parece ciencia-ficción y que esto solo es posible a partir de un patrimonio elevado que compense el ahorro con los gastos de la infraestructura. Pero soñar es gratis, y seguro que alguno de los que están leyendo estas líneas tiene un patrimonio al que si le compensaría el tener una cuenta y una empresa offshore. Si tu patrimonio es grande y no te importa cambiar de residencia fiscal, seguro que te puedes informar sin compromiso y, aunque montarlo cueste inicialmente 5.000 ó 10.000 €, si el ahorro son, por ejemplo, 20.000 al año, creo que compensaría. Una simple búsqueda por internet te mostrará despachos que se dedican profesionalmente a esto.

A todo esto habría que añadirle el uso de testaferros, empresas pantalla… pero eso suena a ocultación de patrimonio y evasión de impuestos que es ilegal pero, si quieres, en otro post hablamos de eso. Aquí nos referimos a proteger patrimonios y a minimizar la tributación siempre dentro de la ley.

Es tan legal que si decides fijar tu residencia fiscal en un paraíso fiscal de derecho, en España te obligan a seguir haciendo la declaración de IRPF aquí cuatro años, pero al quinto…. que te vayan a buscar. En cambio, si fijas tu residencia en otro país no considerado paraíso fiscal, tributarias como no residente si tienes rendimientos en España y si no los tienes ni siquiera eso. De ahí la importancia de la diferencia que hacíamos al principio de esta sección entre paraísos fiscales de hecho y de derecho.

Esto ha sido una pequeña introducción al “mundo offshore”. Puedes seguir investigando en internet, ya que hay muchísima información pero, en cualquier caso, profundizaremos un poco más en próximos artículos.



¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre offshore lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto aquí tienes los artículos dedicados a ellos.

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