Hoy reflexionaremos sobre los criterios de salida de un valor: ¿cuándo vender las acciones de una empresa?¡Hola, cazadividendos! Cuando se habla de buy&hold nos referimos a una estrategia que consisten en comprar acciones y mantenerlas para siempre. En realidad, la estrategia debería llamarse buy&review&hold, porque hay que ir haciendo seguimiento e ir comprobando periódicamente que las empresas que tenemos en cartera siguen siendo válidas. Esta revisión puede ser muy simple o muy profunda, depende de los conocimientos de cada uno, pero si se decide vender deberíamos tener muy claros los motivos. Y resumiendo mucho (luego entraremos en detalle) los motivos deberían ser que las acciones ya no nos sirven para lo que las compramos. Es importantísimo separar, ya sea físicamente o mentalmente, la cartera buy&hold de otras carteras que podamos tener en las que los objetivos sean otros. Si no lo hacemos es probable que tengamos problemas. 



Por ejemplo, si tenemos una cartera cuyo objetivo comprar empresas infravaloradas y venderlas cuando lleguen a su valor, podemos pensar en hacer lo mismo en nuestra cartera de dividendos, y eso sería un error. ¿Por qué digo que sería un error si la operación me ha salido bien y he ganado dinero? Porque el objetivo de comprar esa empresa era cobrar los dividendos, reinvertirlos, comprobar que cada año se incrementan e y dejar que pase el tiempo.

Compramos la empresa porque era válida para esta estrategia. Llevaba décadas aumentando el dividendo y desde que la compramos lo ha seguido incrementando a un buen ritmo. Los fundamentales están intactos, sigue siendo una buena empresa y todo apunta a que seguirá incrementando el dividendo a buen ritmo. ¿Por qué venderla si cumple perfectamente los objetivos que nos marcamos para ella? Aunque hayas ganado dinero puntualmente, habrás dejado de recibir esos dividendos y de beneficiarte de sus incrementos futuros.

¿Se puede vender en una estrategia buy&hold?

La respuesta es sí. Poder se puede pero, como decía antes, hay que tener muy claros los motivos. Luego los enumeraré y entraré en detalle, pero la mayoría están relacionados con un cambio grande en el negocio de la empresa, en su trato al accionista o en sus perspectivas futuras.

Vender para mejorar

En general, cuando decidamos vender una empresa de nuestra cartera, aunque resulte paradógico, no debería ser únicamente con ganar dinero. Es decir, vender dejándose llevar por una jugosa plusvalía es permitir que los sesgos psicologicos nos jueguen una mala pasada y que la ambición se imponga. La razón es simple: si vendes y ganas dinero es posible que la empresa siga subiendo de cotización y lo que estés haciendo realmente es dejar de ganar más dinero.



Por eso, vender porque tengas plusvalías no es suficiente, sobretodo si la empresa sigue pagando dividendos y estos crecen cada año a un ritmo alto. Eso sí, si la empresa deja de cumplir con su cometido y estás en plusvalías, no lo dudes y vende. Seguro que encuentras una buena alternativa para invertir ese dinero y habrás eliminado de tu cartera una empresa que no sirve para lo que la compraste y la habrás sustituido por otra empresa que si sirve.

Inconvenientes de vender

Además, vender tiene dos inconvenientes bastante grandes. No es que vendas y reinviertas en otra empresa sin más. ¡Eso sería genial! Pero piensa que el broker y el estado querrán su parte, con lo cual la rotación no será tan rentable como pensabas a priori.

Fiscalidad y comisiones

El primer inconveniente de vender es la fiscalidad. Inconveniente o ventaja, según sea el caso. Si la venta, o mejor dicho la suma de las ventas, te proporciona beneficios tendrás que pagar un porcentaje de esos beneficios, en torno al 20%. Pero también ocurre lo contrario, si esa venta implica pérdidas, esas pérdidas (o minusvalías) se restas de las ganancias (o plusvalías) y se reducirá lo que acabarás pagando en la declaración de renta. Pero, sea como fuere, vender tiene un coste, que puede ser en forma de impuestos si ganas como en forma de pérdidas al materializarlas en la venta.

El segundo inconveniente son las comisiones de los brokers. Cualquier operación de venta tendrá una comisión asociada, comisión que reducirá la posible plusvalía o aumentará la posible minusvalía. Es decir, en el momento que se vende el broker reclamará su parte, independientemente de que ganes o de que pierdas.

¿Cómo saber cuándo vender?

Es es el otro punto importante. Calculas lo que ganarías si vendes, restas impuesto y comisiones y tus acciones valen más del importe por el que las compraste. ¿Cómo decides que es momento de vender? ¿Cómo sabes hasta donde llegará la cotización?


Porque igual vendes y ganas un 50%, pero dentro de un año hubieras ganado un 100% y dentro de dos un 200%. Vender requiere mucho más conocimiento que comprar. Si compras buenas empresas, con unos fundamentales sólidos, un buen historial de dividendos y unas buenas previsiones sólo es cuestión de dejar pasar el tiempo y la inversión acabará dando sus frutos. Será mejor o peor inversión, pero a largo plazo te irá bien.

Puedes pensar: ya, pero igual que no tengo conocimientos para saber cuándo vender tampoco los tengo para saber cuándo comprar. Correcto, pero es mucho más fácil identificar las buenas empresas que decidir venderlas porque valen más que cuando las compraste.

Razones para vender

Ahora revisaremos las posibles razones por las que un inversor buy&hold podría pensar en vender alguna de sus posiciones, comentando los pros y contras de cada una e intentando ver en qué casos tiene sentido considerar la venta.

Venta por cambio de fundamentales

Uno de los criterios para que un inversor Buy&Hold venda un valor es que sus fundamentales hayan cambiado.Es decir, una perdida sustancial de cuota de mercado, disminución preocupante de los beneficios, reducción drástica de su cartera de pedidos, etc. El caso por ejemplo de Duro Felguera en 2015. Unos malos resultados, con una reducción clara de márgenes y unas perspectivas futuras bastante peores de lo que había previsto al comprar me llevaron a una venta completa de mi participación en la empresa. Evidentemente, esta operación tiene un contraargumento claro. Si vendes es porque has escogido mal la empresa. Cierto, pero ¿qué es mejor en esta situación, vender o mantener a la espera de que se recupere? En el caso de Duro Felguera está claro, porque la cotización se fue desmoronando gradualmente, recortó el dividendo, hizo una ampliación de capital, etc…

Venta por eliminación o recorte del dividendo

Otro criterio para decidir vender un valor es un recorte o suspensión del dividendo. En Estados Unidos este motivo suele ser definitivo y provoca ventas masivas.En Estados Unidos son muy radicales en este aspecto. Un recorte del dividendo implica una venta inmediata para la mayoría de inversores DGI. En España estamos acostumbrados al mamoneo (perdonad la expresión, pero es que es extremadamente descriptiva) de las empresas del Ibex. Ya pueden eliminar el dividendo, recortarlo, convertirlo en scrip sin amortización o dejar de amortizar las acciones creadas con el scrip que nosotros seguiremos siendo fieles a la empresa. Es lo que se llama estar enamorado de la empresa y defenderla aunque objetivamente lo esté haciendo mal. A veces pienso que más que inversores somos fans de la empresa. Me recuerda al seguidor incondicional de un equipo de futbol que defiende un penalty inexistente sólo porque es a favor de su equipo.El argumento contra la salida en este caso también está claro. Es una medida temporal de la empresa para mejorar sus fundamentales y sembrar para el crecimiento futuro. Pero ¿es cierto o sólo está haciendo que el accionista pague su falta de previsión o desacierto en la gestión? ¿Miramos la empresa con ojos imparciales o intentamos defenderla para no vender?

Venta por dilución de la participación del accionista

Por ejemplo, como resultado de una ampliación excluyendo a los minoritarios. Santander y BBVA nos han obsequiado en los últimos años con dos ampliaciones de este estilo. El resultado es que introducen más acciones en el mercado, reduciendo la participación de los accionistas actuales en la empresa. Estos tienen las mismas acciones, pero valen menos, porque el valor de la empresa es el mismo y hay más acciones. Evidentemente, la empresa tiene más dinero y el dinero obtenido por la ampliación se puede utilizar para generar más negocio, realizar alguna adquisición o, como en el caso de algunos bancos, para tener más caja, con lo cual seguro que el futuro es más prometedor. Ese es precisamente el argumento contra la venta en este caso.



Otra situación que provocan dilución del accionista es el pago en acciones sin amortizaciones de las nuevas acciones creadas. Es decir, el típico scrip dividend, dividendo flexible, dividendo opción o pago en acciones. Diferentes nombres, unos con más gancho que otros, pero todos ellos con una consecuencia muy clara para el accionista: más acciones en circulación y la empresa sigue siendo la misma. Consecuencia: las acciones valen menos. En España somos muy permisivos con los pagos en scrip y es algo que tendríamos que revisar. Cada vez que una empresa pasa por un mal momento pasan a scrip y problema solucionado, sin pensar en que el beneficio futuro habrá que repartirlo entre más acciones.

Venta por errores de inversión

A todos nos ha pasado. Escoges una empresa que piensas que funcionará bien y que es muy adecuada para tu estrategia y a medio camino te das cuenta de que no te sirve. Puede ser, por ejemplo, porque la cotización cae sin parar y cuando la revisas en profundidad ves que los fundamentales no eran tan sólidos como pensabas. Da igual la razón, el hecho es que haber comprado esa empresa fue un error de inversión. En ese caso, hay tres posibles opciones:

  • No hacer nada. Somos buy and hold pase lo que pase y no vendo ni que me maten. El tiempo y las posibles correcciones de la dirección de la empresa acabará enderezando el rumbo. Es una decisión arriesgada, porque simplemente es dejar al azar esa parte de la inversión.
  • Comprar más acciones. La cotización cae pero promedio a la baja, reduzco mi precio medio y “pierdo menos”. Esto es un error. Si la empresa se ha convertido en una peor empresa, comprar más no soluciona nada.
  • Vender las acciones e invertir en otra empresa que nos sirva. Posiblemente la mejor opción de las tres. Asume que es un error de inversión y busca una empresa más adecuada. Si estás en pérdidas puedes marcarte un punto de salida razonable, pero piensa en el coste de oportunidad: tienes tu dinero en una empresa deteriorada y es probable que en una empresa más sólida rinda más.

Venta por cambio de estrategia

Cambiar de estrategia y decidir que una empresa ya no es válida puede ser motivo para vender un valorEn muchos casos, cuando te decides por la estrategia de inversión en dividendos, lo haces después de haber hecho tus pinitos en otras estrategias y llegas con una cartera debajo del brazo. Y esa cartera puede tener acciones de empresas que no son válidas para invertir en dividendos. E incluso si son válidas, es posible que representen un porcentaje alto de tu inversión y sea prudente vender una parte para comprar otras empresas y diversificar un poco la inversión. En estas circunstancias, lo mejor es pensar cómo hacer la transición de la cartera inicial a la cartera que quieres tener. No tiene por qué hacer la rotación inmediatamente y puedes pensar en ajustar los puntos de venta y compra. Nadie es capaz de prever lo que hará la cotización de una empresa, pero lo que sí es posible es plantearte vender o comprar cuando la empresa llegue a cotizaciones posibles en poco tiempo, de manera que el coste de oportunidad no pese mucho.

Venta para rebalancear

Relacionada con la razón anterior. Sucede cuando tienes una posición muy grande en una empresa y quieres vender una parte para comprar otras personas y tener la cartera más equilibrada. El rebalanceo de cartera es algo habitual en las estrategias con fondos de inversión, pero menos habitual en las carteras de acciones. Hechos que pueden llevarnos a esta situación:

  • Vienes de otra estrategia y tienes un porcentaje demasiado alto (un 50% por ejemplo) en una empresa. Da igual que sea buena o mala, tener la mitad de tus rentas dependientes de una sola posición no es buena cosa. Por supuesto, si es una empresa de calidad y apta para nuestra estrategia, puedes dejarla e ir incrementando las otras posiciones hasta que la cartera se equilibre, pero tardarás años en que eso pase.
  • Una herencia. Hay muchos casos de personas que llevan invirtiendo muchos años en un par de valores de los clásicos del Ibex (Santander e Iberdola, por poner dos ejemplos) y, cuando mueren, dejan una cartera con una valoración alta y sólo esos dos valores. Lo normal es ir poco a poco deshaciendo parte de estas posiciones (o el total si las empresas no te gustan) para incorporar otras acciones muy indicadas para la inversión en dividendos.
  • Compras una empresa y empieza a caer la cotización, pero confías en ella y promedias a la baja. El resultado puede ser una posición excesiva en esa empresa que te haga vender parte cuando la cotización vuelva a valores razonables.

Venta para mejorar la calidad de la cartera

Tienes una lista cerrada de empresas válidas para tu estrategia y asignas diferentes niveles de calidad en función de tus análisis, conocimientos o confianza en ellas. Puede ocurrir que por situaciones de mercado una empresa esté sobrevalorada y una empresa de mayor calidad que la anterior esté infravalorada. Calidad subjetiva, insisto, en función de tu información y conocimientos. En esta situación, una rotación de la primera a la segunda, si acaba en una rentabilidad por dividendo igual o mayor y no nos lleva a una situación de ponderación excesiva de la segunda, parece una buena operación.

Imagínate que tienes Repsol en cartera y la cotización se dispara. Y Exxon, que no tienes en cartera, cotiza barata en ese momento. Imagina que vendiendo Repsol, pagando los impuestos y comprando Exxon, después de pagar las comisiones cobras más dividendos que antes. He puesto un ejemplo con empresas del mismo sector para que la decisión tenga menos condicionantes. ¿Tú qué harías?



Venta por revaloración de la empresa

Una revalorización excesiva puede motivar una venta para obtener más rentabilidad del capital invertidoPosiblemente la única inadmisible para un inversor buy&hold, si no está teñida de otras razones que hemos comentado antes como rebalancear, solventar errores de inversión o mejorar la calidad de la cartera. Vender para obtener plusvalías se sale de la estrategia buy&hold estricta por los motivos que hemos esgrimido antes: los impuestos, las comisiones del broker y el hecho de que no sepamos si estamos cortando la progresión de una empresa justo cuando empieza. Peter Lynch decía “evita cortar las flores para regar las malas hierbas”, haciendo referencia a que vender las empresas con cotizaciones altas es sacar de la cartera las empresas que mejor se han comportado, para dejar las que peor se han comportado. Por supuesto, todo esto tiene sentido si hablamos de nuestra estrategia. En otras, como la inversión en valor, las ventas cuando las acciones llegan a su justo precio tras comprarlas infravaloradas son parte imprescindible de la estrategia.

Conclusiones

El inversor en dividendos compra acciones de empresas para mantenerlas en cartera siempre. Esto es así porque lo más importante de la inversión en dividendos es el crecimiento de los mismos y porque, por mucho que crezca la cotización de las acciones, no deberíamos venderlas nunca si siguen cumpliendo su objetivo de incrementar las rentas pasivas cada año a buen ritmo, por supuesto siempre por encima de la inflación.

Pero se deja un agujerito a las ventas, que es bastante ambiguo: puedes vender si la empresa deja de ser válida para la estrategia o si sus fundamentales se han resentido. Esto, como decía, es bastante ambiguo. ¿Que una empresa incremente sus dividendos al 2% anual la convierte en una empresa no válida para la estrategia? Pues depende de cada inversor y de lo que quiera para su cartera. Por eso es importantísimo fijar los criterios que utilizaremos para decidir que venderemos una posición. ¿Cuáles son los tuyos?

¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre la estrategia de inversión en dividendos lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto aquí tienes artículos más específicos sobre la estrategia.

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