Una manera de incrementar el ahorro es preguntar por un mejor precio en un servicio, producto o suministro. Los proveedores suelen prever descuentos comerciales que ofrecen sólo si se los pedimos.¡Hola, cazadividendos! Tienes un montón de empresas que trabajan para ti proporcionándote servicios. Los suministros de agua, energía eléctrica o gas, la conexión a internet, el teléfono fijo y el móvil, los seguros de hogar, salud y coche, el banco, el taller, la gasolinera, el gimnasio e incluso la suscripción a la OCU, Tú eres su cliente y cuando un cliente quiere una mejora en el precio o el servicio simplemente lo dice. No pienses que les estás incomodando, que no vale para nada o que eres el único que lo hace. No es cierto. De hecho, la mayoría tienen previstas acciones comerciales para retener a los clientes cuando les piden algún ajuste y no lo verán como un problema, sino como una oportunidad para evitar un problema. 



Y si lo ven como un problema, peor para ellos. En un mundo globalizado, muchos de los servicios se ofrecen de manera online y solicitar una rebaja en el precio es tan sencillo como enviar un email. Y si no responden adecuadamente saben que se arriesgan a que cambies de compañía, cosa que muchas veces también se puede hacer de manera online. Veamos cómo puedes hacerlo.

¿Cómo pedir una reducción del precio?

Tener claro por qué la pides

La principal razón que tienes que tener en mente es que tu relación con tus proveedores es estrictamente de negocios. Tu pagas un precio y ellos te proveen de un servicio. Punto. Por eso, es normal que ellos intenten cobrarte lo máximo posible y tú intentes pagar lo mínimo posible.

Es habitual, por ejemplo, que el precio inicial del servicio aumente por diferentes motivos:

  • La subida anual del IPC, que muchas veces es superior al IPC.
  • Añaden un servicio que no necesitas a tu tarifa y empiezas a pagar por él automáticamente.
  • Actualización del servicio: más ancho de banda, una cobertura adicional que se añade a todas las pólizas, etc…
  • Un cambio de tarifas unilateral por parte del proveedor.

Sea cual sea la razón, que el servicio aumente es suficiente motivo para manifestar tu descontento y pedir que te den una solución. No es cuestión de ser inflexible o amenazar con dejar el servicio, pero si mostrar claramente que no estás de acuerdo con el cambio de condiciones.



Acostúmbrate a pedirlo siempre

Siempre que haya alguna razón objetiva, claro. No tiene mucho sentido que pidas un descuento si el precio es el mismo que el del año pasado, no ha habido cambios en el servicio y estás contento. La única razón que se me ocurre es que hayas encontrado una oferta más barata con otra empresa y les das la oportunidad de ofrecerte lo mismo.

Pero como siempre suben los precios, siempre podrás solicitarlo. Además funciona. Parece de Perogrullo, pero funciona. Es tan sencillo como llamar, enviar un email o hablar personalmente con quien te presta el servicio y solicitarle que revise el precio porque el aumento no te parece justificado, y normalmente intentarán hacerlo. Piensa que ellos son los primeros interesados en mantenerte como cliente, así que si tienen margen para hacer un esfuerzo comercial lo harán.

Ejemplos hay muchos, pero pondré tres bastante representativos:

  • Los seguros son el más claro para mi. Sean de hogar, del coche o de cualquier otro tipo, basta con decir que estás contento con el servicio pero que el incremento en la cuota es superior al IPC o al incremento de la cobertura y te suelen mantener el precio o, como mínimo, incrementar el precio en la misma medida que ha subido la vida.La competencia en seguros es muy alta y hay compañías que ofrecen seguros a precios irrechazables. ¿Por qué sigues con Mapfre?, me preguntarás. Sencillo, porque tanto mi mujer como yo preferimos tener los seguros en compañías que nos den mucha confianza.
  • El segundo ejemplo son las comisiones bancarias. Cada mes o dos meses reviso todas las comisiones de operación de nuestras cuentas y las de nuestros padres (cuotas de tarjetas, mantenimientos de cuentas, gastos de correo, etc…) y las reclamo. Un simple email es suficiente. Sé que podríamos cambiarnos a un banco sin comisiones, pero prefiero pagar alguna comisión en CaixaBank porque me ofrece muchas posibilidades que otros no tienen. Su banca online, por ejemplo, está a años luz de la de los otros bancos y brokers que uso.
  • El último ejemplo que pondré son las tarifas de las compañías de móvil. Muchas veces es tan sencillo como decir que no quieres una línea para que te la den gratis durante unos meses. Mi mujer tiene la línea de su madre en su contrato y le cobran 6 € al mes por ella. Como su madre no la usa y prácticamente no tiene consumo, les llamó diciendo que iba a pasar esa línea a tarjeta. Desde entonces, creo que esta es la tercera vez que le conceden no cobrar esos 6 € durante 6 meses y sólo paga por las pocas llamadas que hace. Sólo por pedirlo ha ahorrado 108 €.

Solicitar que te rebajen el precio es una acción más que podemos considerar consumo responsable. No se trata de ahorrar dinero yéndote a un proveedor más barato, arriesgándote a perder calidad del servicio, sino que solicitas que te cobren lo que consideras justo. Es posible que pagues más que en otro proveedor, pero el buen servicio también tiene un precio.

Argumenta por qué lo pides

Hay que cuidar un poco las formas. No se trata de amenazarles con irse sino de explicar la situación. Normalmente hay muchos posibles argumentos que el que tienes enfrente entenderá sin problemas: me habéis subido más del IPC, soy un cliente vinculado y obtenéis rendimientos de muchos productos, llevo diez años sin siniestros, empecé pagando una cantidad y me la subís cada año, me cobráis por un servicio que no utilizo, etc…


Y cuando vea cuál es el problema intentará encontrar una solución. Ponte en su lugar también. Igual no pueden reducirte el precio sin más, pero deberías valorar otras posibilidades que te propongan:

  • Ajustar los servicios o coberturas que tengas para pagar exactamente por lo que utilizas.
  • Contratar algún producto que te interese para obtener algún descuento, siempre que te interese, claro.
  • Mantener el precio a la espera de una promoción que llegue más adelante.
  • Pagar una cuota única para formar parte de algún colectivo que tenga algún descuento especial.

Piensa que, si estás contento con el servicio, el objetivo es mantenerlo y conseguir pagar menos por él. Ten mentalidad abierta y escucha bien lo que te propongan, porque a tu interlocutor le interesa que te vayas contento y es muy posible que lo que te proponga sea beneficioso para ti, aunque tengas que contratar algo o esperar un tiempo.

Por ejemplo, pueden proponerte algo como traer el seguro de coche, que tienes con otra compañía, para reducir el seguro de hogar. En este caso no te cierres. Déjales por lo menos que te hagan una simulación porque igual preguntabas para reducir el precio del seguro de hogar y acabas con una reducción en los dos seguros.

Estás negociando con la persona que tienes delante. La idea es pedir lo que quieres, pero en un ambiente de corrección que os permita a los dos seguir con la relación comercial y salir ganando ambos. Si se hace con educación y buenas maneras, puedes repetir esta estrategia cada vez que el servicio cambie el precio. Te ganarás fama de exigente pero razonable. Y eso no es nada malo.

¿Pero vale la pena? ¿No es poco?

Incrementar el ahorro de manera significativa a base de pequeños ahorros es una estrategia bastante efectivaEsos pequeños ajustes de precio se traducen en ahorro, que además es acumulativo. Una reducción del 10% puede parecer poco, pero el importe resultante será la base para el cálculo de los precios de los años sucesivos.Además, estos  gastos parecen menores, pero no lo son tanto: la comisión de una tarjeta, dependiendo del tipo, pueden ser 20, 30 o 40 € y tenemos que multiplicarlos por el número de tarjetas. El incremento de un seguro pueden ser 10, 20 o 30 €, que tenemos que multiplicar por el número de pólizas (de coche, de moto, de hogar, de salud, etc.). Y las compañías de ADSL, móvil, etc…. ofrecen descuentos “por ser tu” a cambio de una mínima permanencia, que pueden ser un 10 o un 20% de la factura. Si sumamos todo ello, el ahorro global es considerable.

Pensar que estas pequeñas reducciones en el precio no tienen importancia es una de las trampas psicológicas del ahorro. Todo suma. Si consigues ahorrar por ejemplo 20 € al mes, al final de año tendrás 240 € más en el bolsillo. Piensa siempre en el efecto acumulativos de estos pequeños ahorros y en la proyección de los mismos a largo plazo. Vale la pena. Y mucho.



¡Que tengas buena caza!

Y si quieres saber más…

Si quieres saber más sobre el el ahorro lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún tema concreto, aquí tienes monográficos sobre los diferentes aspectos del ahorro.

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