
Una visión particular del Análisis Fundamental
Antes que nada, agradecer a Cazadividendos el honor de dejarme un hueco en su fantástico Blog (con mayúsculas). Y sin más preámbulos, me meto en harina para tratar de animaros, si cabe, un poco más en la búsqueda de algo que no sabemos si llegará a ser “independencia financiera”, pero que seguro que (como poco) nos aportará un poco más de bienestar en el futuro.
Mi enfoque inversor

Desde el año 2007 no he vuelto a vender ninguna acción. Ni siquiera las que ya no cumplen el criterio de entrada y tampoco reparten dividendos. Reinvierto siempre el dividendo y hago aportaciones periódicas. Y lo más difícil: no escuchar lo que yo llamo el “ruido del mercado”. Hace unos años, la información no era demasiada. Ahora se peca de lo contrario, de exceso de información. La mayoría, ruido. Tanto que resulta muy difícil no escucharlo de alguna manera.
Y… ¡ya está! Al final, esto es todo, o casi todo. No creo que os suene demasiado extraño. En mi caso, el tiempo (realmente lo más valioso del mundo) ha comenzado a darme la razón.
Desde mi «yo» hasta el «todo» global
Pero el objetivo de esta entrada no es venderos nada de esto, sino convenceros, todavía más si cabe de que lo que hacéis (o mejor dicho, hacemos), en la forma que sea, tiene sentido. Y para ello basta con echar un ojo al panorama que nos rodea. Al momento actual… con un grado un poco mayor de elevación. Desde el “yo”… hasta el “todo” global, aunque suene filosófico. Y esta mera observación, veréis que es un poderoso “análisis fundamental”.
Mi «yo»

Si nos abstraemos del yo, que si hay intención, seguro que no es el problema, veamos qué es lo que hay por ahí fuera… y aquí es donde comienza mi particular análisis fundamental.
Mi país

Y sin entrar a valorar quién dice qué, cualquiera que diga que va a bajar los impuestos en un país que tiene más del 100% de su PIB de deuda… o es un ilusionista… o miente. (El dato concreto, 100,9%, publicado por el Banco de España este mismo año 2016, es la cifra récord desde 1909 y sitúa a España entre los 6 países más endeudados de la UE, detrás de Grecia, Italia, Portugal, Chipre y Bélgica. Si nos llevamos el dato a términos de “per cápita”, cada español debe 23.800 euros).
Por eso no podemos esperar que estos “gestores” ilusionistas sean los que velen por nuestro futuro. Bastante esfuerzo hacemos ya contribuyendo mes a mes, a financiar todo su entramado de instituciones, casi todas, que operan sin control alguno de gasto… Hasta ahí, son lentejas. Yo pago encantado, pero si hay por detrás una buena gestión. En éste caso, no considero que sea así. Así que fuera de ese ámbito, de los impuestos obligatorios (que de media se llevan 182 días de nuestro salario), la decisión de qué hacer con el dinero restante es nuestra.
Dilapidarlo es una muy buena opción., pero desafortunadamente es bastante complicada de mantener en el tiempo… y conociéndome, podría llegar a ser incluso algo peligrosa…
Guardarlo es otra opción. Pero es como “enterrar el denario”. Y además está la inflación, que mermaría su poder adquisitivo a razón del 50% cada 20 años…
Multiplicarlo, ya es otra cosa. Supone, cuando menos, un reto. Y puede resultar interesante desde el punto de vista de tratar de no quedar a merced de (hasta que no se demuestre lo contrario) esos “gestores” incompetentes.
Mi continente
Subir un peldaño, proporciona una visión un poco más amplia. Desde ahí, vemos que estamos a su vez inmersos en una Europa que mira a USA con envidia de lo que quiere ser, pero no puede. Empezando porque USA, es USA de norte a sur y de este a oeste. Y Europa… es Finlandia al Norte y España al Sur… ¡Clavaditos! ¡Mejor no sigo!

Llegados a ese punto, la sensación de soledad empieza a ser bastante agobiante… Mi relación con Papá-Estado, suena a historia de abandono. Mejor me tomo una aspirina… de Bayer, que esos sí que parece que gestionan algo mejor… y tal vez paguen algún dividendo… y tal vez su gestión me repercuta a mí, sí, a mí, como individuo… empiezo a tenerlo un poco más claro. Me siento menos sólo.
El resto del mundo
Pero si Europa no es, USA… tampoco. Hablamos de un país cuya deuda ya en 2014 superaba los 60 billones de dólares, habiendo duplicado esta cifra en tan sólo 12 años. No nos equivoquemos, que aquí la deuda corresponde mayormente a inversiones privadas. Mucha de ella, consecuencia de su propia criatura sub-prime germen de la debacle financiera de 2007, que entre otros datos, arroja la horripilante cifra de ocho millones de desahucios…
Aun así, no sé lo que comen por ahí, sobre todo las nuevas generaciones, capaces de imaginar un mundo cartografiado por completo en Internet… con fotos calle a calle… y ¡dicho y hecho! Pero ¡ojo al dato!, encima a coste cero para el usuario de a pie… A lo mejor es que por fin alguien sí que piensa en el usuarios de a pie. ¡Qué empresas!, ¡qué creatividad!… ¡cualquier día nos salen con una lentilla para diabéticos! (y si lo buscas, pues eso… que suena a ciencia ficción, pero es una realidad). Creo que me fio algo más de la esa gestión de estos, aunque parezcan un poco alocados…
Y aunque este mercado parece muy prometedor, si subimos un pelín más para tener de nuevo un enfoque más elevado… esperad a ver lo que viene de China, y no me refiero al último gadget… sino a la horda de talento de un mega-país que ha explotado y del cual sólo ha llegado una ínfima parte de la onda expansiva que trae consigo dicha explosión.

O si queréis una experiencia en toda regla, daros un paseo por el polígono industrial de Cobo Calleja, a las afueras de Madrid y veréis, aparte de un ejemplo de esa economía de escala de la que os hablo (que prefiere vender mucho con poco margen), a los occidentales pidiendo trabajo o directamente trabajando para los orientales que andan por allí. Tal vez sea interesante ver el desempeño de las acciones de un banco que gestione las cuentas de tantos y tantos ciudadanos… algunos de los cuales ya están danzando por el mundo, y hacen que en Berlín ya no existan peluquerías regentadas por locales… o que en España vendan… ¡de todo!
No se me malinterprete, que no soy nada tremendista, que hay una razón lógica: sencillamente, son más. Muchísimos más.
¿Cambio de modelo?
El mundo está cambiando. Lo que occidente se empeña en llamar crisis yo lo veo, además, como un cambio de modelo. Un parto en toda regla. Una especie de “big bang”, del que como he dicho sólo nos ha llegado una ínfima parte de su onda expansiva.
Otro ejemplo de lo que está por venir, intuyo en este particular “Análisis Fundamental”, procederá de India, otra enorme potencia humana que también está comenzando a propagarse por el mundo. Y si los chinos son la fábrica del mundo… puede que los indios se conviertan en las cabezas pensantes. Y si no os lo creéis, pegadle un vistazo a los cuadros directivos de empresas como Google…
Época de incertidumbres. Me parece que a este paso, mi sueño de tener un Jaguar se difumina… aunque tantos y tantos qué si se lo pueden permitir tal vez no sepan que de ahí, precisamente de ahí, podría salir el dividendo que reparta Tata Motors… que se hizo con la marca Jaguar en 2008… Será que, una vez más, habrá que concederles el beneficio de la duda en cuanto a su gestión…
Y así, a cada paso que doy, voy componiendo mi particular análisis fundamental. Y si os digo la verdad, creo que es bastante más preciso que mucho de ese “ruido de mercado” del que os he hablado antes.
¡Con excepciones como “Cazadividendos”, claro! 😉
L. Fansworth, Septiembre 2016.
Y si quieres saber más…
Si quieres saber más sobre la estrategia de inversión en dividendos lee esta página. Y si prefieres entrar en profundidad en algún aspecto concreto aquí tienes artículos más específicos sobre la estrategia.


