Las finanzas conductuales intentan estudiar el comportamiento, a veces irracional, del inversor para adaptarse a él¡Hola Cazadividendos! Hoy os presento a Gonzalo Camiña, CEO de OpSeeker, una startup cuyo objetivo es mejorar la salud financiera de sus usuarios mediante herramientas web y carteras ficticias. De momento todos sus servicios son gratuitos y están cerrando el modelo de negocio, pero la idea de fondo es bastante interesante: intentan concienciar al usuario de lo importante que es combinar el ahorro y la inversión pero quitando la parte irracional de nuestro comportamiento, que al final es la que nos lleva a cometer errores a la hora de invertir. ¿Y cuál es su estrategia? Usar las herramientas web que comentábamos antes con dinero ficticio para trabajar la parte psicológica de los inversores, las finanzas conductuales. Y sobre esto precisamente nos va a hablar hoy: las finanzas del comportamiento. Os dejo con Gonzalo.


¡Hola Cazadividendos! Antes de nada quiero daros las gracias a nuestro anfitrión por la oportunidad de poder escribir en su magnífico blog, y a vosotros por leerme. Espero ser capaz de comunicar mis ideas de tal manera que os motiven a seguir investigando acerca de las finanzas del comportamiento, ya que son clave para conseguir la tan soñada independencia financiera.

¿En qué momento estamos?

Aunque os parezca increíble, la crisis financiera del 2008, que todavía sentimos muy próxima hoy en día, nos ha dejado alguna que otra cosa buena. Por ejemplo:

  • La educación financiera está siendo potenciada por programas gubernamentales. Las autoridades se han dado cuenta de que educar a la gente en temas financieros es clave para mantener un sistema financiero justo y seguro.
  • Las regulaciones en el sector financiero están aumentando (en algunos casos de una forma un tanto ineficiente, es verdad). Uno de los paquetes de reformas regulatorias más importante llegará a España durante el año que viene, el llamado MIFID II, que protegerá más al inversor frente a las instituciones financieras.
  • La inclusión de elementos como los “stress tests” para comprobar la solvencia de la banca, o los mayores requerimientos de capital para asegurarse de que las grandes instituciones financieras tengan sus riesgos controlados.

Y si nos centramos más en España, la crisis ha servido para que se empiecen a destapar los casos de corrupción que todos conocemos y que han afectado al sector público y privado durante muchos años. Esperemos que todo el sufrimiento de nuestras generaciones sirva para que las futuras no caigan tan fácilmente en los mismos errores que nosotros.


Pero los cambios no han aparecido únicamente a nivel institucional. Mucha gente lo ha pasado mal, muy mal, y muchos profesionales del sector financiero se han dado cuenta de que gracias a la tecnología se pueden poner al alcance de cualquier tipo de inversor, desde el más novato al más experto, estrategias de inversión que les permitan protegerse contra este tipo de situaciones. Y esta es precisamente la razón de ser de las empresas Fintech: mezclar de manera eficiente finanzas y tecnología para proporcionar a los clientes una manera sencilla, barata, efectiva y adaptada a su perfil inversor. En España ya tenemos más de 150 y el número sigue creciendo cada mes.

Las fintech de moda: los roboadvisors

Los roboadvisors: las fintech de modaDentro de este tipo de empresas se encuentran los denominados roboadvisors , o asesores automatizados. Los roboadvisors son plataformas web y móvil que crean carteras optimizadas y con comisiones reducidas de una manera completamente automatizada. Para que os hagáis una idea, la reducción de comisiones con la banca tradicional llega en algunos casos hasta el 80%.Para crear estas carteras, los roboadvisors solo necesitan que el cliente responda un pequeño cuestionario de 10 preguntas, que se llama perfil de inversor. Este perfil de inversor también es usado por los bancos y otras instituciones financieras para asignar una cartera apropiada a sus clientes. Pero ¿Qué intenta descubrir este perfil de inversor? Muy fácil, tres cosas:

  • El riesgo requerido: El riesgo asociado al retorno requerido por el inversor para llegar a su meta. Si una persona tiene como objetivo un 6% de retorno anual no puede pensar que puede tenerlo con un riesgo muy bajo.
  • La capacidad de riesgo: El nivel de riesgo que el cliente puede permitirse. Esto depende de su condición vital. Su salario, sus ahorros, su patrimonio, su situación familiar, su deuda…
  • La tolerancia al riesgo: El nivel de riesgo con el que el cliente se siente a gusto. La tolerancia al riesgo es una característica personal del inversor que viene determinada por su carácter.

Con estos datos, los roboadvisors crean carteras usando, normalmente, fondos indexados de bajas comisiones. Lo hacen así porque la mayoría de estas empresas creen en una gestión pasiva indexada y para el largo plazo, en la que la base de la creación de riqueza es dejar que el interés compuesto haga su trabajo cortando al máximo las comisiones que se le cobran al cliente.

Las primeras compañías en ofrecer estos servicios automatizados fueron Wealthfront y Betterment, nacidas en Estados Unidos. Ambas se crearon a principios de nuestra década. BlackRock, la mayor gestora del mundo, compró en 2015 un roboadvisor americano conocido como FutureAdvisor, curiosamente el mismo año en el que nació el primero en España, Indexa Capital. Desde finales de 2016 tenemos otro más en España: Finizens.

¿En qué fallan los roboadvisors?

Los roboadvisors no se preocupan por ayudar al inversor a superar sus sesgosPero a pesar de todas las luces que arrojan los cambios de los que hemos hablado, todavía quedan muchas sombras en el sistema financiero y concretamente en el asesoramiento financiero. Dentro del avance que significa automatizar las inversiones y los demás cambios que se están realizando, todavía se sigue utilizando una teoría financiera muy desfasada para la creación de carteras. Las instituciones financieras en nuestro país, tanto bancos, como banca privada, como banca online, como brokers, como estos nuevos roboadvisors, parecen anclados en los años 50 en cuanto a estudios financieros se refiere.


Todos hablan de las carteras optimizadas y de la frontera eficiente de Markowitz, cuando ésta fue desarrollada en los años 50 y ya existe mucha literatura financiera posterior que demuestra que los seres humanos no somos los seres racionales que Markowitz se imaginaba. Somos seres normales con sesgos debidos a nuestras emociones y a nuestros problemas cognitivos.

Los gestores automatizados optimizan las carteras para sus clientes. Esta optimización consiste en una maximización del retorno para el nivel de riesgo que el cliente proporciona respondiendo al test de 10 preguntas el día en el que se crea su cartera. Pero los gestores y asesores se olvidan de toda una corriente de estudio financiero que nace con el documento “Prospect theory: Decision Making Under Risk” escrito en 1979 por Kahneman y Tversky (por el cual le dan el premio nobel a Kahneman en 2002, año en que Tversky ya había fallecido) y conocido como economía del comportamiento.

Ninguna de las instituciones financieras mencionadas se esfuerza por entender que tipo de persona es el cliente, mas allá de las 10 preguntas que se le hacen con el test del perfil del inversor y que no llegan a nada. No se preocupan por su psicología ni intentan ayudarle a entender los sesgos que puede tener, como pueden afectar a su forma de invertir y como luchar contra ellos. El resultado de dejar a un lado la parte psicológica de las inversiones, lo que llamamos finanzas conductuales o del comportamiento, es que el inversor medio acabará comprando en picos y vendiendo en valles, como lleva haciendo durante toda la historia de la bolsa.

La economía del comportamiento

Con el escrito de Kahneman y Tversky se comenzó una nueva forma de concebir la toma de decisiones en las que existe un componente de riesgo centrada en la conducta del ser humano: la economía del comportamiento. Varios investigadores, economistas y financieros, han seguido desarrollando esta teoría y creando una corriente de pensamiento estructurada y definida, materializada en libros como Exuberancia Irracional (Robert Shiller), Lo qué importa es el porqué (Uri Gneezy y John A. List) y Un pequeño empujón (Richard Thaler),  que ayudan a entender de una manera mucho más completa como funciona la mente humana a la hora de tomar decisiones.


En mi opinión, entender mejor nuestra manera de pensar y los errores que estamos predispuestos a cometer al juzgar una situación nos puede ayudar en todos los ámbitos de nuestra vida y por eso os recomiendo leer estos libros.

El siguiente paso es iniciarnos en la parte de la economía del comportamiento que afecta directamente a las inversiones: las finanzas del comportamiento o finanzas conductuales.

¿Qué son las finanzas del comportamiento?

Las finanzas conductuales intentan entender y explicar los comportamientos que siguen los inversores y los mercados. Se diferencian de las finanzas tradicionales en que se centran en como los inversores y los mercados se comportan en la realidad, en vez de cómo se deberían de comportar en teoría. Y el resultado al mirarlos desde esta perspectiva es que su comportamiento poco tiene que ver con lo que marca la teoría financiera tradicional.

En las finanzas tradicionales el ser humano es tomado como racional mientras que en las finanzas conductuales es tomado como normal. El problema es que las personas normales actúan, de vez en cuando, de manera irracional y por ello no se pueden predecir sus decisiones con fórmulas matemáticas y modelos económicos.

Palm Pilot y la exuberancia irracional

Palm Pilot y las finanzas conductualesOs pongo un ejemplo sencillo y que ilustra como a veces el mercado se equivoca. Ocurrió en el año 1999. En este año 3Com, empresa líder el la fabricación de equipos para infraestructuras de redes informáticas, sacó a bolsa alrededor del 5% de una de sus divisiones, la encargada de fabricar el ayudante personal digital (PDA) Palm Pilot. El valor de mercado de las acciones de Palm Pilot que 3Com poseía (el 95% que había conservado y no había vendido en bolsa) pasó a valer en pocos días tres veces más que el valor de mercado de 3Com… ¡Lo que suponía que el valor de 3Com era negativo! Una persona que entendiese que el valor de 3Com no podía ser inferior a 0 y que por lo tanto Palm Pilot estaba sobrevalorada en relación a 3Com podría haberse aprovechado de la situación y haber vendido en corto Palm Pilot y al mismo tiempo haber comprado 3Com.

Esta situación se produjo porque los inversores en ese momento no estaban siendo racionales, se estaban dejando llevar por la fiebre de los PDA y estaban empujando el precio de la acción de Palm Pilot tan alto que su valor llegó a ser mayor que el de Ford y General Motors… ¡juntas!


¿Para qué nos sirve saber de finanzas conductuales?

¿Para qué sirven las finanzas conductuales?Las finanzas conductuales se basan en comprender cómo la gente toma decisiones, tanto individualmente como colectivamente. Si somos capaces de entender como los inversores y los mercados se comportan, quizás podremos ser capaces de modificar estos comportamientos para mejorar sus resultados financieros. Es más, la posible unión de las finanzas del comportamiento y las finanzas tradicionales puede hacer que los inversores obtengan mejores resultados. Esto se consigue estudiando el comportamiento real de los inversores e intentando modificarlo para que se acerque más al que el modelo financiero indica o tomando decisiones que ajustan las inversiones al comportamiento del inversor.

Si comprendemos que un inversor tiene una baja tolerancia al riesgo pero al mismo tiempo tiene una alta capacidad de riesgo y un alto riesgo requerido, debemos intentar modificar su sesgo de aversión a la pérdida para  maximizar su tolerancia y que así pueda tener la mejor rentabilidad a largo plazo posible. Os pongo un ejemplo para que se entienda mejor. Si una persona:

  1. Tiene un buen salario, ahorros, patrimonio inmobiliario, no tiene deudas, y no tiene muchos gastos al mes = alta capacidad de riesgo,
  2. Quiere obtener un objetivo de 6% de retorno anual de media durante 20 años = alto riesgo requerido y
  3. Al mismo tiempo no se siente a gusto arriesgando ni el 5% de su capital invertido para obtener sus objetivos = baja tolerancia al riesgo.

esa persona debe trabajar su aversión a la perdida y entender que debe arriesgar en el corto plazo más de lo que creía y que eso le ayudará a tener una mejor salud financiera en el futuro, así aumentaríamos su capacidad al riesgo. En vez de hacer esto, lo que se hace normalmente es colocarle a esa persona un fondo de renta fija para que todo el mundo esté tranquilo. Desde mi punto de vista eso no es un asesoramiento financiero adecuado.

¿Qué tipos de sesgos existen?

No os quiero pegar más la chapa con las decenas de sesgos de comportamiento que tiene el ser humano, pero lo que si que voy a hacer es explicaros las dos grandes categorías en las que se abarcan todos estos sesgos.

Errores cognitivos

El primer grupo se llama errores cognitivos y está formado por los sesgos que tenemos debido a la deficiencia que presenta nuestro razonamiento cognitivo. La mayoría de estas deficiencias vienen dadas por la manera en la que nuestro cerebro percibe, crea memorias y juzga hechos. No somos capaces de realizar cálculos complejos ni de actualizar probabilidades cuando ocurren nuevos hechos y  además procesamos y filtramos información de una manera poco eficiente. Estos hechos hacen que tengamos errores cognitivos que se transforman en sesgos.


Un ejemplo de este tipo de error es la disonancia cognitiva. El ser humano se siente incomodo cuando recibe información que choca con sus creencias o conocimientos. Para resolver este problema nuestro cerebro a veces solo se fija en información que le interesa (exposición selectiva), ignora o modifica la información (percepción selectiva), o recuerda solo aquella información que confirma su conocimiento previo (retención selectiva).

Ejemplo ficticio de Inditex para los sesgos cognitivosPongamos un ejemplo sencillo. Un inversor ha decidido que quiere invertir en Inditex porque es una compañía líder en su sector y que tiene unas ventajas competitivas enormes. Con 100,000 euros invertidos en la compañía empieza a leer noticias un tanto negativas, del tipo: Inditex recibe una multa de 10,000 millones de euros por prácticas ilegales y está bajo investigación por competencia desleal y por explotar a sus trabajadores (nada más lejos de la realidad). Lo que hará esta persona, en la mayoría de los casos, es una de estas 3 acciones:

  • Directamente no lee esta noticia porque no quiere ni pensar en la posibilidad de que sus creencias sobre la compañía fuesen erróneas (exposición selectiva),
  • Lee la noticia pero se dice a si mismo que la noticia es tendenciosa y que no va a tener un impacto real, que seguramente Inditex recurrirá la condena y al final se quedará en una anécdota, es más, pensará que seguro que se crea una oportunidad de compra estupenda con la caída que se produzca por los debiluchos que van a vender sus acciones (percepción selectiva),
  • Leerá la noticia, en ese momento sentirá un poco de angustia porque puede ser que la noticia afecte a su posición en la compañía, pero no hará nada en el momento y al cabo de un tiempo se le habrá olvidado (retención selectiva)

Sesgos emocionales

El segundo grupo está formado por los sesgos que vienen dados por la influencia que tienen nuestros sentimientos y emociones en el razonamiento. Se llaman sesgos emocionales.

Los sesgos emocionales nacen espontáneamente como resultado de hábitos, puntos de vista, percepciones, creencias, sentimientos… y pueden causar decisiones irracionales e ineficientes. Nuestros impulsos e intuición crean estas decisiones emocionales y por ello es complicado corregirlas ya que actuar de una manera diferente podría considerarse ir en contra de nuestro verdadero “yo”.

Los sesgos emocionales son consecuencia de cubrir las necesidades y evitar el dolorAlgunos sesgos identificados por psicólogos se pueden entender fijándonos en nuestras necesidades como seres humanos. Por ejemplo, Maslow identificó una serie de necesidades (de seguridad, psicológicas, sociales, estima, realización personal…) y para satisfacerlas las personas tienden a evitar el dolor pero buscar el placer. Este sesgo que nos hace evitar el dolor (ya sea físico o psicológico) o buscar el placer se considera emocional y se transforma, por ejemplo, en nuestra aversión al riesgo. El sentimiento negativo que sentimos cuando perdemos algo tiene mayor magnitud que el sentimiento positivo que sentimos cuando ganamos algo.


El resultado de este sesgo de la aversión a la perdida es que solemos vender muy rápido nuestras posiciones ganadoras, no las dejamos correr, mientras que nos cuesta mucho vender las posiciones cuando estamos sufriendo grandes minusvalías porque no queremos materializar la pérdida.

Y hasta aquí mi contribución a este magnífico blog. Me encantaría saber que pensáis vosotros acerca de las finanzas conductuales. Si os ponéis a pensar… ¿podríais reconoces los sesgos que tenéis vosotros? o ¿sois hombres y mujeres de hielo que no dejáis que vuestros sentimientos tengan nada que decir en vuestras inversiones? Espero que tengamos un estupendo debate y que entre todos entendamos lo importante que es la parte psicológica de las inversiones. ¡Un saludo!

Conclusiones

Aquí Cazadividendos. Vuelvo a coger el teclado para cerrar este artículo tan interesante que nos ha regalado Gonzalo. Reconozco que el enfoque general de su propuesta me parece bastante innovador: no proponen productos a la medida de sus usuarios, sino que les ayudan a vencer su comportamiento irracional para escoger la mejor inversión en función de su situación objetiva. Un inversor puede tener un perfil muy conservador y, en ese caso, lo fácil es vender un producto muy conservador (y muy poco rentable). Pero si su situación económica, personal y plazo de inversión indican que no debería serlo tanto hay que ayudarle a que, de manera natural y sin sentirse forzado, vaya tendiendo poco a poco hacia una manera de invertir más acorde con su situación.

Pensándolo fríamente, no dista mucho de lo que hago yo con mi familia. Si por ellos fuera estarían encorsetados en depósitos a plazo fijo con una rentabilidad bajísima pero, poco a poco, les he ido convenciendo de que tienen que buscar otro tipo de inversión. Y ahora se sienten cómodos comprando acciones o fondos de inversión.

Si todo esto lo combinamos con la tecnología, para que la inversión sea más automática y eliminar aún más el componente emocional, me da la impresión de que puede dar muy buenos resultados. A mi particularmente me ha faltado ver cómo se materializa todo esto en un servicio concreto. Como os decía en la presentación, aún están cerrando el modelo de negocio y de momento sus servicios serán gratuitos, pero tengo curiosidad por ver cómo “se trabaja la parte emocional” para conseguir que el inversor se vaya orientando hacia una estrategia más acorde a su situación.

¿Qué opináis de todo esto? ¿Cómo afectan vuestras creencias a vuestra estrategia de inversión? ¿Creéis que las finanzas conductuales o del comportamiento pueden mejorar nuestra manera de invertir?

¡Que tengáis buena caza!