La educación finaciera de los hijos debería ser una de las prioridades de los padres y construir una cartera desde muy pequeños puede ser un buen instrumento para enseñarles¡Hola, cazadividendos!  Cuando llega un niño a casa, todos los padres se conjuran para hacerlo muy bien. La mayoría miran en qué fallaron sus padres o qué problemas se han encontrado en la vida para intentar que sus hijos no pasen por lo mismo. Así, pasaré mucho tiempo con mis hijos, porque mi padre siempre estaba trabajando y casi no me veía, les pondré un profesor nativo de inglés, porque es una de mis limitaciones para encontrar un buen trabajo, me aseguraré de que se acostumbre a practicar deporte regularmente, para que no tenga esos quilillos de más que tanto me cuesta quitarme, intentaré que coma de todo, para que no sea tan tiquismiquis como mi pareja, etc…

Hasta ahí todo normal. Es lo que ha pasado toda la vida y es lo natural. Pero, ¿qué pasará si el niño cae en una familia en la que uno o los dos padres son miembros de nuestra comunidad? En ese caso, seguro que se esmerarán para que el niño adquiera una actitud responsable hacia el dinero, en vez de dejarse llevar por el consumismo. Además, lo más probable es que se preocupen de mostrarle progresivamente los beneficios de la inversión y de enseñarle a invertir su dinero con vistas al largo plazo. Y muy probablemente empezarán a construir la cartera ya. Como no nos cansamos de repetir, el tiempo es su mejor aliado y cuanto antes empiece, mejor.

Hoy haremos un primer artículo introductorio, pero me da la impresión de que el tema puede dar bastante de sí. De ahí que el titulo (“Generalidades”)  sugiera que este es el primer artículo de una serie. Si el tema despierta interés, iremos profundizando en los aspectos más relevantes. Como siempre, la comunidad dirá si vale la pena seguir o no.

El dinero para la cartera de nuestros hijos

Cuando decía en la introducción “enseñarle a invertir SU dinero”, lo hacía partiendo de lo que veo en mi entorno. Como he comentado otras veces, mi familia es gallega y allí es bastante habitual que a los niños se les regale dinero. Mi madre da diez o veinte euritos a sus sobrinos cuando van a su casa, en vez de regalarles un juguete o una chuchería. Si toda tu familia actúa así, en veinte años tu hijo puede acumular una cantidad considerable. Cazadividendos Jr sólo tiene tres meses y su bisabuela ya le ha regalado más de 700 €. Empezó cuando le dijimos que la Sra. Cazadividendos estaba embarazada y, desde entonces, para ella es una alegría enorme regalarle 50 €. Está claro que regalar dinero a los niños es algo cultural y que hay zonas de España donde existe esta costumbre y zonas donde no, pero en algunos casos es as costumbres pueden modelarse.

Debemos intentar que los regalos a los nuestros sean razonables, para que les hagan ilusión, los valoren en su justa medida y vean que son un premio, no un derechoPor supuesto, al margen de lo que haga el resto del mundo, nosotros podemos decidir regalarles dinero también. En futuros artículos hablaremos sobre los regalos a los niños pero, por ejemplo, yo tengo clarísimo que no quiero que el Día de Reyes se convierta en una orgía de regalos para Cazadividendos Jr. He asistido a algunos Días de Reyes en los que los niños abren regalo tras regalo cual autómatas y, al final, se ponen a jugar con uno cualquiera, que ademas no tiene por qué ser el más caro, e ignoran el resto. Desde luego, no me parece algo sano. En mi opinión, los niños tienen que tener regalos que les hagan mucha ilusión pero, a la vez, creo que es obligación nuestra que los niños se sientan afortunados por recibir esos regalos, que perciban que los reciben porque hacen las cosas bien e incluso que, algunas veces, no reciban lo que piden. La vida es dura y no es saludable que crezcan pensando que tienen derecho a todo y obligación de nada.

Eso implica que intentaré, porque no siempre me dejarán, limitar el número y precio de los regalos. Seguro que tendré conflictos familiares cuando intente que se le regale algo razonable en vez de colmarle de caprichos. De hecho, ya he oído un par de veces lo de “tú eres el padre, edúcalo tú, yo soy el/la abuel@ y estoy para malcriarlo”. De momento he salido victorioso, pero claro, con sólo tres meses no es demasiado complicado. Me da que no será lo habitual… Así que supongo que tendré que ceder muchas veces y permitir regalos con los que no estoy de acuerdo, más por la cantidad que por el tipo. Así que el regalo económico será cosa nuestra. ¿Cuanto dinero? Pues no lo sé, luego hablaremos sobre eso, pero tenemos que tener muy presentes dos aspectos. El primero, que si es una cantidad importante, Hacienda puede buscarnos las cosquillas. Después de todo, un regalo no deja de ser una transmisión patrimonial y se puede interpretar como una donación encubierta. No me preocupa este punto, porque de momento pienso en cantidades pequeñas. El segundo aspecto, que el regalo debería ser un medio para ir transmitiendo al niño hábitos de consumo y conocimientos sobre cómo gestionar el dinero de una manera responsable, siempre de acuerdo a su edad, por supuesto. Al principio serán aportaciones al producto que hayamos escogido, pero a medida que el niño crezca, lo ideal es hacerle partícipe de ese momento, incluso permitiéndole que no lo ahorre y simplemente lo gaste en cualquier capricho. Eso sí, esa elección debería traer una enseñanza consigo. No hay una manera correcta de hacerlo ni hay que obsesionarse con enseñarle en cada gesto, pero sí tenerlo presente. En niño rico, niño listo hay muchas ideas sobre cómo llevar esta idea a la práctica.

Titularidad de la cartera de nuestros hijos

Antes de empezar, me gustaría dejar claro que hablo de construir una cartera a nombre de nuestros hijos. Es decir, los titulares de la cartera serían ellos y nosotros sólo actuaríamos como representantes. Sobre esto podríamos debatir largo y tendido. Seguro que muchos de vosotros no compartís mi visión y preferís mantener la titularidad de los activos hasta que lleguen a una edad suficientemente avanzada para asegurar que hacen un buen uso de ellos o, incluso, que los adquieran por sucesiones. De esta manera os aseguráis de que no tiran por la banda años de acumulación y desperdician el efecto del interés compuesto. Es más, es una protección para ellos contra contingencias como un divorcio, que pueda dividir su patrimonio. Si esa cartera no está a su nombre no entraría en un hipotético reparto en ese caso.

Guiar a los hijos no debe confundirse con protegerlos en exceso. Los padres deben orientar a los hijos sin limitar su iniciativa y permitiéndoles aprender de sus erroresYo creo que una parte importante de la educación de nuestros hijos es hacerlos responsables de sus actos. Podemos intentar protegerlos contra todo, incluso contra su propia inconsciencia, inmadurez o estupidez, pero yo prefiero darles un voto de confianza. Tengo marcado a fuego que mis padres me daban acceso al dinero familiar sin ningún tipo de control. “Coge lo que necesites, está en el cajón”. Noooo, no soy tan ingenuo, sé que me controlaban y mucho: cuánto dinero cogía, en qué lo utilizaba, con quién, etc… pero ese puntito de libertad era parte de su estrategia para hacerme más independiente y responsable. Ahora veo claro que, si me hubiese excedido, seguro que el cajón se hubiera cerrado 🙂

Alguno estará pensando que no es un buen ejemplo: si la cartera está a nombre del niño, no hay manera de cerrar el cajón. Pero sí la hay: si somos los representantes y, por lo tanto, podemos operar por él, podremos ir viendo la actitud del niño ante el dinero y adoptar medidas en caso de que veamos que no actúa correctamente.

Opciones de cartera para nuestros hijos.

En esta sección comentaré las cuatro opciones en las que todos pensaríamos, evaluando los pros y los contras de cada una de ellas. Seguro que hay otras opciones y os animo a comentarlas.

Hay muchas alternativas para construir la cartera de nuestros hijosSi dejamos de lado las opciones populares, como las cuentas de ahorro para niños que nos ofrecerán en cualquier banco, la primera opción que encaja con nuestra filosofía de inversión es crear una cartera de acciones a nombre de nuestro hijo. Esta opción tiene el problema de las comisiones. En la mayoría de brokers las compras tienen unas comisiones aceptables a partir de importes de unos 2.000 €, con lo cual habría una fase de acumulación en alguna cuenta de alta remuneración hasta alcanzar esa cantidad.

Si no queremos pasar por esa fase podemos utilizar brokers más económicos, como InteractiveBrokers o DeGiro. El primero cobra 10$ de cuota mensual, de la que se descuenta el importe de las compras pero, para menores de 25 años, la cuota mensual es de 3,00$. En el caso de menores, el importe mínimo para abrir una cuenta se reduce de los 10.000 $ habituales a 3.000 $. El segundo broker, DeGiro, siempre que se permita el préstamos de las acciones, es una muy buena opción. Además, en su página de FAQs indica que se puede contratar una cuenta a nombre de un menor.

Otra opción es ceñirnos a comprar acciones de bancos y depositarlo en la propia entidad ya que en estos casos no suelen cobrar comisión de compra ni de cobro de dividendos. El inconveniente es que tendríamos que contratar una cuenta en cada banco del que queramos comprar acciones. Una vuelta de tuerca más sería contratar una cuenta de reinversión de dividendos. He encontrado tres bancos que la comercializan actualmente (Banco Santander, BBVA y Banco Popular), pero es posible que otros también la tengan disponible. Estas cuentas de reinversión funcionan de la siguiente manera: se compran de manera automática acciones en algunas fechas prefijadas, utilizando el importe de los dividendos previamente cobrados y las aportaciones extras que hayamos realizado. Hasta que llega la fecha de la compra de acciones, el importe disponible se remunera a un tipo normalmente muy alto, entre un 7% y un 10%. El problema es que compran al precio de mercado, que puede no ser un buen precio. Por contra, a largo plazo son un buen instrumento para diversificar temporalmente.

La tercera opción es utilizar fondos indexados con bajas comisiones. Las cuentas de fondos muchas veces no tienen comisiones asociadas y son una buena manera de invertir sin coste. Normalmente permiten aportaciones muy bajas (150 € en Selfbank o 200 € en Renta 4, por ejemplo) y nos ofrecen una diversificación geográfica y temporal sin demasiado esfuerzo. Lo más sencillo es empezar por un fondo global como el Amundi Fds Index Eq World AE-C (LU0996182563) que con una comisión de tan solo el 0,30 % nos permitirá indexarnos al MSCI World Index. Lo mejor de esta estrategia es que podemos irla adaptando a nuestras necesidades más adelante, beneficiándonos de la exención fiscal de los traspasos de fondos.

Una variante de la anterior es utilizar un ETF como el iShares Core MSCI World UCITS ETF (EUR) | IWDA, que nos explica Red Stovall en la sección de comentarios. Con un TER de sólo 0,20%, incluye 1.600 empresas de países desarrollados. Es de réplica física, acumula dividendos y cotiza en euros. Máxima diversificación con un gasto muy contenido. El único inconveniente es que al ser un ETF no se podrá traspasar a otros productos si se quiere cambiar la política de inversión. En cualquier caso, se puede actualizar el precio de compra en caso de plusvalías, aprovechando el mínimo personal del niño, para reducir el pago de impuestos en el futuro si decide vender. Lo explicamos más en detalle en la siguiente sección.

La cuarta opción son los fondos de autor. Hay gestores de fondos que lo hacen muy bien. En OCU por ejemplo recomiendan el Metavalor Global y el Metavalor Dividendo, del que ya hablamos aquí, pero todos conocemos Bestinver, azValor (antiguos gestores de Bestinver) o Magallanes. El problema en este caso es que algunos de estos fondos exigen importes mínimos bastante altos para entrar y que “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”, especialmente cuando hay una gestión de por medio, porque dependemos del buen tino del gestor.

Finalmente, una reflexión: ¿La cartera de los niños tiene que ser independiente? Es decir, ¿tiene que ser una cartera diversificada, robusta, estable, etc… o tenderemos más a una cartera familiar estable y que cada miembro de la familia se encargue de un tipo de activo o de una estrategia?

Ventajas fiscales de la cartera de nuestros hijos

Los hijos ofrecen muchas alternativas para mejorar la fiscalidad familiarEste apartado también daré tres pinceladas sobre las posibilidades que nos ofrece la llegada de un niño a la unidad familiar. Para ello, me apoyaré en algunos artículos de Impuestos e Independencia Financiera, blog que nos ofrece la perspectiva fiscal de nuestra estrategia y nos explica maneras de reducir nuestras obligaciones tributarias. No es la primera vez que recomiendo su lectura y seguro que no es la última. Ya sabéis que creo que la pata fiscal es muy importante y que si no la trabajamos convenientemente es posible que nuestra estrategia cojee. Hace unos días le comenté que iba a publicar este artículo y que estaría bien que lo complementase con información más rigurosa y ayer domingo nos regaló este fantástico resumen. Seguro que nos ayuda con las dudas que vayan surgiendo….

Primer punto: ¿Hasta donde podemos invertir a nombre de nuestros hijos? Como decíamos más arriba, invertir dinero en activos a su nombre no deja de ser un incremento de patrimonio, pero si no superamos el mínimo personal (unos 5.500 €) el importe a pagar sería cero. Lo normal es que no pasase nada y que se considerase que es un regalo, pero si nos tocase un inspector de Hacienda quisquilloso podría sancionar al menor por no haber hecho la declaración y hacer una paralela a los padres por haber aplicado la deducción por descendiente. IIF lo explica muy bien en este artículo.

Segundo punto: posibilidad de constituir un usufructo a favor del niño para recuperar la retención de los dividendos. La idea sería constituirlo que la parte de la que se cede el usufructo no genere unos dividendo ssuperiores a los 1.800 €. No apuremos la cantidad, que los dividendos extraordinarios los carga el diablo 🙂 Al no superar los 1.800 €, podremos aplicar la deducción por descendiente en nuestra declaración y, al mismo tiempo, el niño podrá presentar la suya y recuperar la retención aplicada a los dividendos cobrados, al no superar estos el mínimo personal de 5500 €. Constituir un usufructo no tiene prácticamente coste en algunas comunidades, mientras que en otras el coste descarta la operación. De nuevo, podéis ir al blog de IIF para leer su explicación, mucho más rigurosa y detallada que la mía.

Tercer punto: aflorar plusvalías para preparar la tributación futura en caso de que vendamos parte de la cartera del niño más adelante. Imaginemos que su  cartera tiene una plusvalía de menos de 1.800 € y que el niño no tiene más ingresos (lo normal). En este caso podríamos vender la cartera y volverla a comprar inmediatamente al mismo precio. Como la plusvalía obtenida no supera los 5.500 del mínimo personal, el menor no tendrá que tributar por la plusvalía y habrá actualizado su precio de compra al precio actual, de manera que si vende estos activos en el futuro, la plusvalía será menor y tributará menos. Como en el caso anterior, al no superar los 1.800 € de rendimientos, también podremos aplicarnos la deducción por descendiente en nuestra declaración de renta. Evidentemente, si su cartera tiene una plusvalía mayor a los 1.800 €, siempre podemos hacer esta operación con una parte de la misma. La idea es no superarlos para actualizar el precio de compra sin tributar y, al mismo tiempo, permitirnos la deducción por descendiente. Este es el artículo de IIF donde lo explica.

La cartera de Cazadividendos Jr

Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión, yo me he decantado por la tercera opción: los fondos indexados con bajas comisiones y, en concreto, por el que os comentaba (Amundi Fds Index Eq World AE-C), por ser un fondo global. A medida que vaya incrementando el importe invertido, es muy posible que integre su cartera en la cartera familiar. Actualmente, tenemos una cartera de fondos indexados en la que el fondo de renta fija es de la Sra. Cazadividendos y los fondos de renta variable míos. Cuando el importe invertido de Cazadividendos Jr sea comparable a los importes que tenemos en la cartera de fondos indexados, es muy probable que integremos su inversión en la cartera familiar y reestructuremos dicha cartera para que los porcentajes invertidos en cada área sean los adecuados.

Y ahora, el turno de la comunidad. Sí, no me miréis así, que esto no funciona si sólo hablo yo…

La educación financiera y la estrategia de inversión de nuestros hijosEmpecemos por la educación: ¿cómo enfocáis la educación financiera de vuestros hijos? ¿Intentáis inculcarles de alguna manera la cultura del ahorro? ¿Hacéis algo para intentar contrarrestar el consumismo social con el que nos bombardean los medios? ¿Os apoyáis en juegos como el Monopoly, tal y como proponía Kiyosaki en Niño rico niño listo?

Y respecto a la inversión, ¿estáis construyendo una cartera para vuestros hijos? Si la respuesta es afirmativa, ¿qué instrumentos utilizáis? ¿Aportáis dinero propio o sólo invertís los regalos? Y si aportáis dinero propio, ¿hacéis aportaciones únicas cuando os va bien o periódicas? ¿De qué importe?

Si os ha gustado el artículo, como siempre, os pido que lo compartáis en las redes sociales. Es muy sencillo, sólo tenéis que pulsar en uno de los iconos que tenéis bajo estas líneas y seguir las instrucciones, y con ello ayudáis a que la comunidad siga creciendo.  También podéis seguir los artículos más interesantes de los bloggers de la comunidad en esta página. ¡Qué tengáis buena caza!