La Sra Cazadividendos y Objetivo 2035¡Hola, cazadividendos! Aquí la Sra. Cazadividendos otra vez al teclado. Como ya sabéis el viernes 25 de mayo y el sábado 26 de mayor fueron las Primeras Jornadas sobre la Independencia Financiera. Todos dicen que fue un éxito rotundo y que se repetirán. Pero lo primero que me dijo Cazadividendos al volver a Barcelona, con sonrisa burlona, es que muchos de los asistentes habían preguntado por mi y que tenía una legión de seguidores o, como yo les llamo cariñosamente, mis cazafollowers. Me dio la impresión de ver a Cazadividendos nervioso, no sé. Yo creo que se debe haber dado cuenta de que la verdadera finantial-blogger influencer soy yo y ve peligrar su comunidad de friquis. Detrás de todo gran hombre hay una gran (y sorprendida) mujer y, detrás de ella, un montón de hombres haciendo cola. O  si no mirad la chapita chula que me tenían reservada. ¡Muchas gracias a los organizadores! ¡Es un detallazo!



El caso es que me convenció para que acabe un post que empecé hace ya muchos meses y que dejé a medias por mi pequeño gran hombre Cazadividendos Jr. Supongo que más de un@ se sentirá identificad@ con este post. Trata sobre la constante sensación de indefensión que tengo cuando Cazadividendos va moviendo a su antojo sus hilos sobre mis obligaciones financieras y administrativas.

¿El dinero? no sé, no me consta, no lo recuerdo, lo desconozco...En algún momento he llegado a empatizar con las mujeres de los políticos de turno y sus ya míticos nosé, nomeconsta, nolorecuerdo y lodesconozco cuando les preguntan por los casos de corrupción de sus maridos. Políticos o lo que sea, porque aquí todo el mundo se apunta: constructores, abogados, banqueros, alcaldes…. Mucho cachondeíto con las mujeres de Julián Muñoz o de Urdangarín, pero reconozco que a veces ensayo frente al espejo cómo decir frases exculpatorias con cara de infanta enamorada. Vaaale, no es verdad, no lo hago. Pero imagínate la escena. ¿No me digas que no sería un puntazo?

Tengo claro que debería llevar un cierto control sobre estos temas, pero es que es tan aburrido… Y encima ahora he conseguido que me ponga Netflix. ¿Cómo quiere que me ponga con esos excels en vez de liquidar la última temporada de Black List? Admito que en parte es culpa mía, porque desconecto cuando lleva cinco minutos hablando, pero él también tiene un montaje que es para verlo. No podía tener el dinero en un banco como todo el mundo y olvidarse. No, eso sería demasiado sencillo. Tuve que dar con el más meticuloso del barrio:



  • ¿Para qué necesitamos cuatro brokers? Es que es más seguro.
  • ¿Y cómo te pasas una semana con la declaración de renta? Es que tengo que revisar todos los dividendos para recuperar la retención en origen.
  • ¿De verdad es necesario que hagamos testamento otra vez? Sí, es que con el niño la situación ha cambiado y mejor revisarlo para asegurar que todo está bien. A veces pienso que quiere actualizar el testamento porque hay otra y quiere asegurarse MIS dividendos. Sí, ya lo sé, veo demasiado Netflix…
  • ¿Y por qué el niño hereda los planes de pensiones? Porque al no tener otras rentas del trabajo tributará menos.
  • ¿Pero y si sale un bala perdida? Hasta los 18 años eres el representante y puedes hacer y deshacer.
  • (….)

Yo siempre le digo lo mismo: Sí, ya sé que es importante, pero es que eres muy pesao. Parece que no haya otro tema. Imagínate hablar todo el día de algo que te aburriese mucho. Imagínate que te hiciese ir todo el día de tiendas. Ahí es cuando le cambia el semblante. No es lo mismo, dice. No, claro. Nunca es lo mismo cuando el afectado eres tú.

Más implicación

Pero no deja de tener razón. Por muy pesao que sea él y muy aburrido que sea invertir, tengo claro que debería implicarme más. Hay muchas cosas que tendría que entender en vez de fiarme completamente de su criterio y firmar donde señala con el dedo. Últimamente me insiste mucho en que debería tener el conocimiento mínimo para hacerme cargo de las inversiones si le pasa algo a él pero, como es algo que veo tan lejano, me cuesta mucho ponerme manos a la obra. Bueno, lo veo lejano menos cuando toca limpieza y se escaquea. Ahí no lo veo tan lejano, la verdad…

Lo peor es que la realidad se empeña en demostrarme machaconamente que debería estar más al tanto de todo. O si no mira estos ejemplos.

Tu firma aquí

La pareja del inversor muchas veces sigue sus instrucciones sin entender muy bien lo que haceEstoy tranquilamente viendo la tele y me planta delante de los morros un fajo de papeles ininteligibles y me dice: “tú firma aquí”. Y pasa muchas veces: en la declaración de renta, al contratar un nuevo broker, al abrir una cuenta para el niño, etc… La última vez fue en el testamento. Él se encargó de todo: preparó el borrador con el oficial y pidió varias modificaciones hasta que ponía exactamente lo que quería. Y cuando tuvo el borrador, lo imprimió y lo revisamos una tarde. Por eso, al día siguiente, mientras el notario lo leía yo miraba a Cazadividendos con cara de “suerte que me lo has traducido en casa, que si no no hubiese entendido nada”.

Lo cierto es que normalmente él se encarga de todos estos temas. Hace todos los preparativos, habla con el notario, el broker o quien toque, prepara los borradores, los contratos, etc… y cuando está todo hecho me lo explica para que firme con total conocimiento. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que todo esto me suena a chino y cuando han pasado dos meses ya no me acuerdo de que tengo acciones en Selfbank, de los detalles del testamento o de cuánto me devolvían en la declaración de renta.



A veces pienso que si le pasa algo lo mejor sería liarme con un buen asesor financiero y que me lleve la cartera, aunque luego vuelvo a la realidad y me doy cuenta que ese tipo de abogados prefieren a dos de veinte que a una de cuarenta. ¿O eso es sólo en las películas?

El mensajero

La pareja inversor se limita muchas veces a repetir sus instrucciones frente a los agentesHay una situación que me resultó especialmente incómoda. Él estaba hablando con el agente de Selfbank mientras yo veía la tele y me pasó el teléfono a traición. “Es que tienes que confirmar tú la operación”, me dijo. Y me puse nerviosísima. A duras penas sé que tengo acciones en Selfbank como para ser capaz de responder con seguridad a las preguntas del agente. Eso llevó a una situación kafkiana en la que mi función era tener las orejas bien abiertas y repetir en voz alta las preguntas que hacía el agente y las respuestas de Cazadividendos. ¿Que el de Selfbank me pide el número de usuario? Miro a Cazadividendos y el me lo chiva: “es el DNI”. ¿Que me pide la segunda y cuarta  posición de la contraseña? Pues Cazadividendos me las dice.

Bromas aparte, la sensación de no enterarme de nada y estar en medio molestando muy desagradable. Y creo que el tío de Selfbank se quedó con la idea de que estaba secuestrada o algo así. Sólo le falto decirme: “si está retenida en contra de su voluntad diga dos veces SÍ”.

Correos y SMS de brokers

De vez en cuando recibo correos de diferentes intermediarios informándome de cambios de condiciones, promociones especiales o nuevos servicios. La mayoría de veces no entiendo gran cosa y lo único que hago es reenviarle el correo. Siempre me dice que ya le habían llegado, porque los tres tenemos los mismos brokers, pero yo siempre se lo envío por si acaso.

Esto tiene una variante, que es cuando hace una transferencia o una compra de acciones y le piden una clave que envían a mi móvil. Él me envía un whatsapp para que se la dé y confirma la operación con ella. Lo mejor de todo es que a veces se enfada si no estoy al tanto y tardo mucho en dársela, porque suelen caducar a los diez minutos. Es como si le molestase no tener el poder total 🙂



Y si estamos los dos en casa, ni me lo pide. Coge el móvil y lo mira directamente. Menos mal que no tengo una doble vida con un asesor fiscal con tableta de chocolate en los abdominales. Si la tuviera me pasaría el día borrando el historial de mensajes….

Más conocimiento

La pareja del inversor se sorprende muchas veces del patrimonio o de las rentas por dividendosEvidentemente, él va tirando porque ve que yo me desentiendo bastante. Escoge las empresas en las que invierte, compra en el broker que quiere y mueve dinero arriba y abajo casi sin pedirme mi opinión. Reconozco que a estas alturas sigo sorprendiéndome cuando me recuerda que tengo tres brokers o cuando me comenta el estado de mi patrimonio. Tengo que admitir, ahora que no nos oye, que desde que estamos juntos mis finanzas han cambiado radicalmente y que ahora ahorro e invierto de manera sistemática. Y con buenos resultados además. No es que haya aprendido mucho en estos años, la verdad, pero por lo menos a base de insistir e insistir ha conseguido que interiorice cuatro conceptos:

  • Lo importante es el dividendo y que la empresa sea capaz de irlo incrementando en el futuro.
  • Sólo se vende en situaciones extremas, es decir, si la empresa va muy mal o si está muy sobrevalorada. Ni que decir tiene que esto último yo no sé mirarlo.
  • Hay que evitar las empresas que pagan con acciones. Normalmente es un engaño.
  • Y la más importante: diversificar. El otro día me dijo que ya tengo 21 empresas…. Pero no me preguntes cuáles son, porque algunas no las he oído en la vida. Luego me dice: “es la de Victoria Secret” o “es la dueña de North Face” o “es la que hace el Calgonit” y me quedo tranquila.

¿Qué debería mejorar?

La realidad es que tengo empresas que no he oído en mi vida, he hecho testamento dos veces, mi hijo no tiene ni tres años y hace la declaración de renta… ¡Esto es un estrés! Pero tiene razón: debería implicarme más y tener un mínimo control sobre mi patrimonio. Por eso, muchas veces hemos hablado de hacer tres cosas:

  • Sentarnos una vez al mes para revisar el estado de mi cartera y de los dividendos cobrados.
  • Poner las órdenes juntos. Es decir, una vez decidido en qué empresa invertir ir al broker y poner la orden conmigo delante, para entender cómo funciona.
  • Mantener un documento con toda la información de mi cartera, de la suya y de la del niño, con algunas indicaciones sobre qué hacer en caso de tener que llevarla yo.

Pero me cuesta mucho. Y lo peor es que, cuando él ve que me hago la longuis, al final se cansa y deja de insistir.

Lo cierto es un tema que me preocupa y que me gustaría mejorar, así que os pregunto, tanto a los inversores como a sus parejas, qué puedo hacer para involucrarme un poco más sin dedicar mucho tiempo y teniendo en cuenta que es un tema que me aburre bastante. Sé que es complicado, pero sospecho que habrá otras personas en mi situación y si sale alguna buena idea creo que ayudaremos a más gente.



Por cierto, el primer comentario será mío y lo utilizaremos para decidir democráticamente quien es realmente el finantial blogger-influencer de los cazadividendos:

  • Vota positivo (manita con pulgar para arriba) si soy yo.
  • Vota negativo (manita con pulgar para abajo) si es él.

Y recuerda, de tu voto dependerá el sentido del cachondeo en las próximas cenas con nuestros amigos 🙂

¡Que tengas buena caza!

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