A ver, los tipos son más altos a largo plazo que a corto plazo porque ese es el orden natural de las cosas. Las personas preferimos el dinero presente al dinero futuro y por renunciar a ese dinero presente pedimos una prima a cambio, que será más grande cuanto más tiempo tengamos que esperar, porque por un lado renunciamos durante un tiempo a poder gastar ese dinero para que otro se lo gaste por nosotros, pero también porque asumimos un riesgo de que al final no nos lo devuelva, que será más alto cuanto más tiempo tengamos que esperar, y además porque la incertidumbre de que el contexto económico actual cambie a lo largo del tiempo es más alto cuanto más tiempo tengamos que esperar (inflación y cosas así). Por tanto, lo natural es que recibamos más cuanto más tengamos que esperar. Y si pasa lo contrario es que algo raro pasa. A ver, parto de la base de que cuando se habla de cosas raras como la inversión de la curva de tipos, se habla de un contexto de crisis económica como la del 2008. Y yo entiendo la crisis del 2008 de este modo..

Sobre los tipos de interés, lo natural sería que fuera el mercado quien los regulara, de modo que bajaran cuando en una sociedad aumentara el ahorro y hubiera poca gente pidiendo prestado, y que subieran cuando hubiera poco ahorro y mucha gente pidiendo prestado. Así, la sociedad sabría gracias a la fluctuación de los tipos de interés, si el ahorro de la sociedad ha subido o ha bajado. Si el ahorro ha subido, los tipos serán más bajos y será un buen momento para emprender las inversiones más costosas, que son las más arriesgadas, las de más largo plazo, pero que a su vez son las que hacen más productivas a las empresas, o también sería un buen momento para que las familias se endeudaran a más largo plazo pidiendo hipotecas y cosas así. Y si el ahorro ha bajado, entonces los tipos suben, y entonces será un mal momento para hacer todo esto y al contrario, será un buen momento para re-estructurar los gastos y reducir la deuda. Por tanto, la fluctuación libre de los tipos de interés es una brújula esencial que indica a la sociedad si es buen momento para endeudarse a largo plazo o no.

Entonces, ¿es que los tipos no son libres? Pues no, porque la sociedad funciona de un modo extraño y anti-natural. El Estado hace siglos que llegó a la conclusión de que es algo bueno para la sociedad que los bancos no presten “sólo su dinero” a las familias y a las empresas, ya que eso pondría en marcha un número “limitado de proyectos empresariales” y entonces habría “poca actividad”, y eso al Estado no le conviene. Lo que quiere el Estado es que haya mucha actividad, que las familias y empresas tengan fácil acceso al crédito para poder emprender los proyectos que quieran en todo momento, que así están felices y les votan, y además le viene fenomenal al Estado para prometer más gasto público y demás. Pero el problema es que no existe el dinero con el que hacer todo esto. No existe ese ahorro previo para poder permitir a todo el mundo emprender lo que quiera en todo momento. Así que, ¿cómo consigue el Estado multiplicar los peces? Pues lo consigue haciendo trampas al solitario, concediendo a la banca el privilegio de poder prestar el dinero de la sociedad que está depositado en el banco “como si fuera suyo”. Que la banca tenga el privilegio de poder prestar el dinero de sus depositantes crea la ilusión de que el ahorro de la sociedad ha subido. Como pasaba con la fluctuación libre de los tipos de interés, si se conceden más créditos sin que haya aumentado el ahorro de la sociedad, bajan los tipos de interés, porque el ahorro y la demanda de crédito es el que había, pero como que se produce una “explosión de crédito”, en la práctica se crea la ilusión de que hay más ahorro del que hay, porque hay más créditos a disposión de los demandantes de crédito, y por tanto bajan los tipos.

El objetivo para dar el privilegio a la banca para que preste “lo que no es suyo” ya lo hemos dicho, el objetivo es tener a la gente feliz, que el dinero de sus depositantes deje de estar en el banco y pase a estar por ahí en movimiento creando actividad. Y al hacer eso se crea la ilusión de que hay más ahorro del que hay y bajan los tipos. Claro que para hacer eso se ha tenido que crear la trampa contable de multiplicar el dinero que hay haciendo que mi dinero lo tenga yo disponible en mi cuenta bancaria pero también lo tenga una empresa alemana de fábrica de coches para hacer lo que sea que haga con mi dinero para mejorar la eficiencia de esa fábrica de coches.. la banca presta el dinero de sus depositantes, que creen que tienen su dinero en el banco y se les asegura que pueden retirarlo del banco cuando quieran sin ningún problema. Que hacer esto no tiene consecuencias. Pero claro que las tiene, ya que por muchas reservas que tenga el banco siempre estará en quiebra técnica, ya que presta en todo momento como el 80% del dinero que tiene depositado, y además tiende a hacerlo a muy largo plazo, que es lo que le da más beneficios. Si el dinero no está en el banco, ¿dónde está? Pues por ahí, el banco se lo ha prestado a “otros”, y al prestarlo por allí entonces hay un riesgo de que ese dinero no vuelva, que era más alto cuanto a más largo plazo lo hubiera concedido como habíamos visto al principio. Así que el Estado corre un riesgo al permitir a la banca que preste nuestro dinero “como si fuera suyo”. Es el riesgo de que el banco no recupere nuestro dinero y no esté ahí cuando vayamos a sacarlo. Entonces el Estado crea al banco central para vigilar que esto no pase. Y como con sólo vigilar no le basta al político, pues además tiene capacidad de acción, y entonces se le concede al banco central el privilegio de poder cambiar los tipos de interés, porque la voluntad política no se ajusta a la realidad económica. El político quiere a la gente feliz para que la gente le vote, y si para conseguir ese voto tiene que crear una ficción de riqueza, pues la crea. Y entonces tenemos por un lado a la banca llevando a cabo una explosión de crédito para que la sociedad lleve a cabo sus fantasías, y por otro el político tiene el control del valor del dinero.

Para empezar, el que la banca preste nuestro dinero por allí al mismo tiempo que se dice a los depositantes que pueden retirar su dinero en todo momento tiene un problema. Y este problema es que todos los bancos están siempre y en todo momento quebrados, ya que si todos los depositantes retiran su dinero resulta que no todo el dinero está en el banco, que precisamente por eso se le concede el privilegio de prestarlo por ahí, y quiebra. Así que cualquier problema relacionado con la confianza de que el banco pueda devolver sus depósitos es letal para el banco, porque se crea un efecto llamada y la gente va rauda a sacar su dinero. Por ejemplo, eso pasó en Cataluña el año pasado a estas alturas. Había un riesgo más o menos irreal de que la cosa se pusiera fea pero la gente rápidamente sacó su dinero de la banca catalana y decenas de miles de millones de euros salieron en cuestión de días. Un poco más y quiebra la banca catalana. Así que esto de la confianza es muy importante. No habría ningún problema de confianza si la banca no prestara “lo que no es suyo” pero como la gente quiere poder emprender sus proyectos de largo plazo sin haber hecho el sacrificio previo de ahorrarlo, entonces se crean estas trampas al solitario.

Pues bien, si lo sumamos todo tenemos un bonito esperpento. Por un lado tenemos que como la banca puede prestar lo que no es suyo, su principal problema entonces consiste en captar al mayor número de depositantes para poder prestar la mayor cantidad de dinero como si fuera suyo. Y a ello se lanzan todos los bancos, a captar el mayor número de depósitos, pues sus beneficios se multiplicarán si consiguen captar a más depositantes. Y a ello le sumamos que todos los bancos compiten entre sí para dar las mejores condiciones. Y a ello le sumamos que el ahorro de la sociedad se multiplica artificialmente de la nada creando la ilusión a familias y empresas de que hay más ahorro disponible del que realmente existe. Y a ello le sumamos que los tipos de interés están bajo control político y ya no son la brújula que deberían ser para saber si ha aumentado el ahorro de la sociedad o ha disminuido para emprender proyectos a más largo plazo. Entonces hemos creado todos los ingredientes para que se emprendan infinidad de proyectos de inversión a muy largo plazo que no se habrían puesto en marcha de haber conocido la realidad pero que como se ha anestesiado a todo el mundo y se ha auto-convencido de que sí es más rica la sociedad, y sí hay más ahorro en la sociedad, pues se ha sembrado la semilla para que se produzcan errores de inversión masivos de todos los actores de la sociedad al mismo tiempo, pues todo esto de multiplicar el ahorro de la sociedad y hacerla creer de que hay más riqueza de la que en realidad hay explota mediante unos fenómenos económicos que son imposibles de evitar pues son causa y reacción de habernos hecho trampas al solitario. Y entre estas reacciones está el efecto Ricardo, que tiene que ver un poco con todo esto del corto y largo plazo y los tipos de interés. Cuando en ese artículo se habla de un aumento de la demanda de bienes de consumo y una caída de la demanda de bienes de capital, lo que se pone de manifiesto es que ha sido un error invertir en bienes de capital, que son los de más largo plazo, y se cambia hacia los bienes de consumo, más cercanos al consumo, de más corto plazo. Los bienes de capital son más valiosos a medida que la sociedad tiene más ahorro disponible y baja el tipo de interés. Pero es que no se ha producido ese ahorro previo porque sólo ha habido una explosión de crédito sin contrapartida de ahorro, y el dinero que ha prestado la banca no era ahorro real sino una ilusión de ahorro, y los tipos bajaban a causa de esa ilusión, que por culpa de la inflación inherente a la explosión de crédito están subido de precio los bienes de consumo, y entonces están empezando a darse cuenta de que esa enorme inversión en bienes de capital quizás ha sido un error, y estos errores se producen en cadena, y se producen despidos en las empresas, recortes, quiebras, y todas esas pérdidas se concretan en morosidad a la banca, que se vuelve insolvente, y se produce una crisis de confianza sobre el estado de la banca, y entonces los bancos pelean entre sí por el poco crédito disponible para sobrevivir, y aquí es donde yo ubico en este contexto esa inversión de tipos en la banca, en un momento en que los bancos no se fían unos de otros y todos necesitan pedir prestado de otros para sobrevivir, y entonces ahí aparece el banco central como prestamista de última instancia y tenemos una crisis como la del 2008.