Hoy reflexionaremos sobre los criterios de salida de un valor: ¿cuándo vender las acciones de una empresa?¡Hola, cazadividendos! Como sabéis, empecé este blog como diario de operaciones de un pequeño inversor Buy&Hold que buscaba una renta complementaria basada en los dividendos. Meses más tarde, intenté profesionalizar un poco el blog comprando un dominio y suscribiéndome a la OCU. Durante meses mi vocación Buy&Hold pura se fue flexibilizando y cada vez veía con mejores ojos la inversión en valor. ¿Significa eso que compro buscando una revalorización? No. ¿Significa por lo menos que vendo más que antes? Tampoco (de hecho en toda la vida del blog sólo he vendido Duro Felguera), pero por lo menos considero la opción de la venta. De hecho, algunas de mis últimas compras (IBM, Sainsbury y National Grid) y algunos de mis objetivos (Vodafone) están recomendadas por la OCU, lo cual implica que tienen una vertiente value importante.

Cada vez que en un blog de la comunidad B&H se insinúa la posibilidad de vender aparecen voces que lo desaconsejan por las comisiones, el pago a Hacienda por la plusvalía y la dificultad de encontrar una empresa donde invertir el importe resultante con una RPD parecida. “Venta” es una palabra tabú pero, aún así, hay muchos miembros de la comunidad que son más flexibles en este tema y combinan varias estrategias: dividendos, value, bogglehead, etc…

Sin ir más lejos, la semana pasada Adolfo contactaba con nosotros a través del formulario de contacto para hacernos esta petición:

Buenas tardes,

Después de leer varios comentarios de los post que planteas me ha surgido una duda sobre como planificar la estrategia de salida de un valor. Te lo he escrito en un documento por si te parece interesante para utilizarlo en un post, bien como esta o bien modificándolo como consideres. Quizás ya se halla comentado antes, pero si no es así, creo que es interesante o por lo menos para mi sería interesante saber que opinan los foreros.

Bueno, yo te lo dejo y si te interesa utilizarlo pues genial, y si no lo ves pues no pasa nada, en cualquier caso muchas gracias por el tiempo que dedicas a compartir tus ideas con los demás.

Un saludo,
Adolfo

¿Qué decir? ¡Si hasta me ha preparado el texto del artículo! Para mi esto es genial: que los lectores se impliquen hasta el punto de que plantean artículos y dedican su tiempo a escribirlos es muy gratificante. La base de las siguientes líneas, por tanto, es obra de Adolfo, pero intentaré añadir también mi punto de vista y un poco de chicha para generar debate y darle vidilla. El objetivo es ese precisamente, que debatamos sobre la conveniencia o no de vender, que expongáis vuestros argumentos a favor y en contra, que añadáis más razones para vender aparte de las que enumeraremos a continuación, que expliquéis vuestros casos personales y por qué habéis decidido vender o no, que pongáis de manifiesto cómo las gasta Hacienda, etc…

Empecemos. Los motivos más habituales para que nos planteemos salir de un valor pueden ser:

Venta por cambio de fundamentales

Uno de los criterios para que un inversor Buy&Hold venda un valor es que sus fundamentales hayan cambiado.

Es decir, una perdida sustancial de cuota de mercado, disminución preocupante de los beneficios, reducción drástica de su cartera de pedidos, etc. Esta fue mi razón para la venta de Duro Felguera a los pocos días de haberla comprado. Unos malos resultados, con una reducción clara de márgenes y unas perspectivas futuras bastante peores de lo que había previsto al comprar me llevaron a una venta completa de mi participación en la empresa. Evidentemente, esta operación tiene un contraargumento claro. Si vendes al poco tiempo de comprar es porque has escogido mal la empresa. Cierto, pero ¿qué es mejor en esta situación, vender o mantener a la espera de que se recupere? El resultado, ocho meses después, es que ha recortado el dividendo y que, después del desplome inicial del 30% en su cotización, se está recuperando y cotiza un 20% por debajo del valor al que vendí.

Venta por eliminación o recorte del dividendo

Otro criterio para decidir vender un valor es un recorte o suspensión del dividendo. En Estados Unidos este motivo suele ser definitivo y provoca ventas masivas.En Estados Unidos son muy radicales en este aspecto. Un recorte del dividendo implica, para la mayoría de inversores DGI, una venta directa. En España estamos acostumbrados al mamoneo (perdonad la expresión, pero es que es extremadamente descriptiva) de las empresas del Ibex. Ya pueden eliminar el dividendo (Telefónica), recortarlo (Duro Felguera), convertirlo en scrip sin amortización (Santander, BBVA, CaixaBank, etc…), eliminar la recompra de acciones en un scrip, que lo convierte en “no dividendo” (Repsol), que nosotros seguiremos siendo fieles a la empresa, a pesar de que la empresa no nos corresponde. Es lo que se llama estar enamorado de la empresa y defenderla aunque objetivamente lo esté haciendo mal. A veces pienso que más que inversores somos fans de la empresa. Me recuerda al seguidor incondicional de un equipo de futbol que defiende un penalty inexistente sólo porque es a favor de su equipo.El argumento contra la salida en este caso también está claro. Es una medida temporal de la empresa para mejorar sus fundamentales y sembrar para el crecimiento futuro. Pero ¿es cierto o sólo está haciendo que el accionista pague su falta de previsión o desacierto en la gestión?

Venta por dilución de la participación del accionista

Por ejemplo, como resultado de una ampliación excluyendo a los minoritarios. Santander y BBVA nos han obsequiado recientemente con dos ampliaciones de este estilo. El resultado es que introducen más acciones en el mercado, reduciendo la participación de los accionistas actuales en la empresa. Estos tienen las mismas acciones, pero valen menos, porque el valor de la empresa es el mismo y hay más acciones. Evidentemente, la empresa tiene más dinero y el dinero obtenido por la ampliación se puede utilizar para generar más negocio, realizar alguna adquisición o, como en el caso de algunos bancos, para tener más caja, con lo cual seguro que el futuro es más prometedor. Ese es precisamente el argumento contra la venta en este caso.

Venta por cambio de estrategia

Cambiar de estrategia y decidir que una empresa ya no es válida puede ser motivo para vender un valorEn mi caso, en el momento de iniciar la cartera de inversión en dividendos contaba con dos empresas: CaixaBank y Repsol. Aunque ambas son aptas para la estrategia, no estoy muy satisfecho con CaixaBank por varios motivos: excesiva participación de la empresa (es la que más pondera en mi cartera), excesiva ponderación del sector bancario (BBVA, Santander y CaixaBank) y pago en scrip. En mi cartera final no veo a CaixaBank. No tengo prisa en venderla, pero con BBVA y Santader creo que el sector está bien cubierto. Para mi un cambio de estrategia debe ser algo gradual, muy meditado y no dejándose llevar por las prisas del momento. Una empresa puede dejar de ser adecuada porque ya tengas mucha representación en ese sector, porque estés demasiado expuesto a un país o porque decidas que deseas eliminar empresas con una determinada característica. Por ejemplo, eliminar de la cartera empresas que utilizan el scrip como medio de retribución al accionista, algo que cuando empece a formar cartera no veía mal e incluso veía con agrado porque servía para incrementar (engañosamente) mi posición en una empresa, es un paso que suelen dar basatantes inversores a medida que van ganando experiencia y equilibrando su cartera con otras empresas que no utilizan este tipo de pago.

Venta por revaloración de la empresa

Una revalorización excesiva puede motivar una venta para obtener más rentabilidad del capital invertidoUtilizo el ejemplo de Adolfo. 100 acciones de BME compradas a 19,9 €, con lo cual la RPD respecto al precio de compra es del 9,57 %. Vendiendo todas las acciones obtendría un importe de 3500 €, después del 20% de impuestos sobre la plusvalía y de las comisiones. Si los dividendos de BME para esas 100 acciones son 189 euros brutos, para obtener esa misma cantidad tendría que invertir esos 3500 euros en acciones que tuviesen una rentabilidad de por lo menos 5.4% (189/3500). Si en el mercado existiesen acciones con esa rentabilidad podría, por ejemplo, invertir esos 3500 euros en dos valores y así reducir el riesgo vía diversificación.  Con el valor actual de BME no parece una buena operación, puesto que encontrar dos acciones con esa rentabilidad tal y como esta el mercado no es fácil, pero ¿Qué pasaría si la cotización subiese a 50 euros? En ese caso, la rentabilidad exigida a las nuevas acciones sería de un 4,5%. ¿Y si subiese a 80 euros? ¿En qué punto podría ser una buena operación?

Otro ejemplo: la recomendación de OCU para REE es vender. Un inversor DGI se tiraría de los pelos solo de pensarlo, pero vender REE a 72-76 después del subidón de los últimos meses (+20% aprox desde el verano pasado) y comprar Repsol a 14-17 después del recorte debido al precio del petróleo (-25% aprox desde el verano pasado) tampoco parece mal negocio. O sí, según se mire, que Repsol ha anunciado recientemente que no amortizará las acciones que introducirá con el scrip.

Hay que matizar también que los tipos impositivos en 2015 son del 20% para los primeros 6.000 euros (tal y como indicábamos en el ejemplo), pero que suben al 22% hasta los 50.000 euros y al 24% para lo que supere los 50.000 euros. En 2016 está previsto que los tipos bajen al 19%, el 21% y el 23%, respectivamente.

Debate

El objetivo de este artículo, como decía al principio, es que cada uno explique sus razones para contemplar o no la venta como parte de la operativa y para valorar las implicaciones fiscales de vender o no vender.

Situaciones que se me ocurren: las plusvalías se pueden compensar con las minusvalías durante cuatro años, y una venta que no tenemos clara en términos de rentabilidad, puede serlo si la enfocamos desde el punto de vista tributario.  Imaginemos que hubiese obtenido una gran minusvalía con Duro Felguera. En ese caso igual me interesaría vender CaixaBank antes de que pasasen cuatro años para compensar la plusvalía, en vez de esperar a que se revalorizase lo suficiente para compensar el 20% de tributación en caso de no poder compensarla con una minusvalía.

Como siempre, a medida que vayáis planteando situaciones, las iré incorporando al cuerpo del artículo para que el resultado sea un resumen de situaciones en los que nos podemos plantear vender y todos los condicionantes que deberíamos tener en cuenta.

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