Reglas para ser feliz¡Hola, cazadividendos! Hoy os traigo un artículo diferente. Son las reflexiones de José Manuel, un lector de Toledo que conocí hace unos meses y con el que hablé largo y tendido por correo electrónico. Un tipo interesante, sencillo y profundo a la vez, que acabó enviándome el texto sobre el que se basa este artículo. No tiene nada que ver con la bolsa, pero sospecho que encierra enseñanzas de vida que nos pueden ayudar en aspectos fundamentales para alcanzar la felicidad. Porque ¿no va la vida precisamente de eso, de intentar ser feliz? Pero feliz de verdad. A veces parece que lo olvidemos. El texto me gustó mucho, tanto que le pedí permiso para adaptarlo y publicarlo. Espero que os guste a vosotros también.


¿Por qué deseas curarte?

Mi amigo, el Dr. Aurelio, es uno de los médicos que más admiro. Antes de comenzar a pasar consulta siempre formula al paciente la misma e inesperada pregunta: “¿Por qué desea curarse?”. La reacción del paciente suele ser de sorpresa e incluso de incomprensión. Así que él tiene que explicarlo un poco mejor. En el fondo, lo que está preguntando es: “¿Qué espera hacer con su vida cuando se cure? ¿Está seguro de que merecerá la pena?”.

¿Por qué deseas curarte?Lo que el Dr. Aurelio pretende con estas preguntas es que el paciente se fije una meta. Por ejemplo: “Tengo que curarme porque quiero hacer estas cosas (lo que sea), que son de suma importancia para mí o para alguien a quien quiero”. De esta manera, según él, las probabilidades de superar la enfermedad aumentan considerablemente, en especial para aquellos que padecen enfermedades crónicas desde hace tiempo: su curación cobra sentido, su vida sufre una transformación y además de sanar el cuerpo, puede también ayudarle con su espíritu y , por qué no, con su cartera. Una vez que el enfermo responde a esta pregunta, el enfermo se convierte en una persona nueva y la curación puede llegar a acelerarse y, en casos excepcionales, hasta ser inmediata.

Sin embargo, no hace falta esperar a estar gravemente enfermo para vivir esta transformación. Más bien al contrario. Deberíamos transformarnos antes de estar en una situación límite

¿Cuáles son tus reglas?

Reglas para ser felizCuando yo tenía 21 años, mi primer jefe, un hombre de éxito continuamente adulado por su entorno, me contó que para gozar de una vida plena debía comenzar a desarrollar una filosofía personal que guiará mis decisiones diarias. Ello me permitiría cumplir aquellos objetivos que yo mismo me hubiese fijado, sin tener que vivir continuamente a merced de los acontecimientos. “Lo primero que debes hacer”, me dijo, “es crear un conjunto de reglas de vida que te ayuden a reducir el estrés y a no despilfarrar energía emocional, para ser más productivo y tener más tiempo para tu familia y tus amigos”.


Y eso fue lo que no hice. Y, pasado el tiempo, puedo afirmar que esa decisión transformó mi vida. Por eso hoy he decidido compartir aquí mis reglas. Es un ejercicio muy personal, y en el fondo muy íntimo, pero estoy convencido de que es el primer paso, y posiblemente el más importante, para “cambiar de vida”.

No pretendo abrir un debate sobre si mi filosofía personal es correcta o incorrecta ni es mi intención ser ejemplo de nada, pero creo que estas líneas pueden ayudar si se leen con mentalidad abierta. La idea es empujar a una reflexión personal que nos permitirá encarar la vida de una manera más positiva y ser (más) felices. Suena a tópico, pero mañana es tarde, como con las inversiones.

Quizá alguno ya tenga esas normas claras en la cabeza. En ese caso, le animo a que las ponga por escrito. Escribir ayuda a tomar conciencia y a comprometerse con uno mismo. Se pueden adoptar normas para cada aspecto de la vida, desde la salud hasta la pareja o la familia.

Estas son las mías

Como veréis, mis reglas son muy prácticas y en ocasiones muy terrenales. Y es que así soy yo. En mi opinión, cada uno debe encontrar su propio camino, definir sus reglas y seguirlas. Es más, la mayoría de gente así lo hace, pero sin reflexionar sobre si esas reglas son o no son buenas para su bienestar y felicidad. Vamos allá:

  1. Llevar una vida ordenada y ser disciplinado. La disciplina por lo general consiste en hacer justo lo contrario de lo que de verdad nos apetece hacer en ese momento. Los medios más sencillos para ser disciplinado son:
    • Fijarse plazos.
    • Descubrir lo qué se nos da bien y lo más importante para nosotros, y concentrarse en ello.
    • Sustituir las malas costumbres por buenas costumbres, una a una, empezando por aquellas que nos resulten más fáciles de cambiar.
  2. Aprovechar el tiempo. El tiempo es la riqueza más grande y lo único que puede impedirnos llegar a cumplir algo. El tiempo perdido no se vuelve a recuperar, por lo que malgastar el tiempo es malgastar la vida. Por ello me esfuerzo en no involucrarme en actividades en las que el único objetivo sea “pasar el tiempo”. La elección más importante de nuestra vida es elegir en qué queremos invertir nuestro tiempo.
  3. Pensarlo bien antes de prometer o comprometerme con algo, sea lo sea. Las promesas son contratos que deben cumplirse. Y eso incluye los acuerdos a los que llego conmigo mismo.
  4. Prudencia. Siempre hay que esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Los arrepentimientos de verdad llegan solamente cuando no se ha hecho todo lo posible. Debemos hacer más de lo que se espera de nosotros. La vida es sencilla si hacemos frente a las dificultades y se complica cuando simplemente buscamos lo fácil.
  5. Dormir lo suficiente y comer bien. Siempre procuro acostarme y despertarme a la misma hora, durmiendo siempre lo suficiente. Es una regla que no me salto salvo por algún motivo personal o profesional realmente importante. Sólo tomo alimentos naturales ricos en nutrientes, evito la cafeína después de la una de la tarde y no bebo alcohol al menos desde tres horas antes de irme a dormir. Me tomo alguna licencia, como fumar algunos cigarrillos…
  6. Todas las mañanas me dedico a escribir durante al menos hora y media antes de ponerme a hacer cualquier otra cosa. Nunca miro mis e-mails antes de las nueve de la mañana.
  7. Cada día, después de terminar mi trabajo, hago una lista de las tareas para el día siguiente. También escribo un diario en el que anoto los objetivos de mi vida y los progresos que voy haciendo en mis inversiones,..
  8. Intento evitar cualquier enfrentamiento o conflicto, tanto en persona como por internet. Son una pérdida de tiempo y energía. Si no tengo razón o estoy equivocado, me disculpo y soluciono el problema lo antes posible. No obstante, los demás están en su derecho de no aprobar lo que hago o no estar de acuerdo conmigo aunque yo esté convencido de su fundamento, pero no voy a ponerme a discutir. Cuando me encuentro en una situación potencialmente conflictiva, respiro hondo, me paro, suelto aire y vuelvo a concentrarme en mi trabajo y en mis objetivos, sin dejarme arrastrar hacia otro terreno en el que tengo mucho que perder y nada que ganar.
  9. Siempre intento tener en la cabeza estas dos consignas:
    • Relativizar. Y con ello me refiero a que la vida está llena de pequeñas nimiedades que pueden bloquearnos por completo si decidimos darles importancia. La vida es demasiado corta como para centrarnos en algo distinto a nuestros objetivos principales. Cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir consigo mismo y con los demás; no hay que perder el tiempo en problemas secundarios.
    • Nada es para siempre. Esta fórmula me ayuda tanto en los buenos momentos como en los malos. En los días difíciles de mucho trabajo y preocupación, sé que nada es para siempre. El pequeño sufrimiento por el que me toca pasar ahora pronto quedará en el olvido, cuando recoja los frutos de mi trabajo o cuando piense en todo lo que he conseguido. Y en los buenos momentos trato de recordar que no debo dejar de lado mis objetivos aunque las cosas vayan bien. Sean cuales sean las alegrías del momento, nunca debo abandonarme a la pereza, porque aún quedan muchas cosas por hacer y mejorar en el mundo,.
  10. Nunca seré quien no quiera ser. No seré ruin, ni tendré celos, ni envidias, ni cederé ante ningún otro sentimiento fácil. No haré caso a rumores ni criticaré a nadie, esté con quien esté y sea donde sea. No seré negativo, porque ser positivo es mucho más sencillo. Me rodearé de personas que me aporten experiencias, conocimientos y valores y que enriquezcan mi vida,.

Estas normas me permiten vivir con menos complejos, más energía y ser más productivo. Evidentemente no estoy diciendo que todos los días consiga cumplirlas todas, pero sí me marcan unas pautas de actuación, y cuando corro el riesgo de pasarme de la raya, me suena una alarma interior…


La filosofía personal de cada uno

En el fondo puedo llegar a entender a todos aquellos que en un primer momento sientan cierto recelo hacia el escrito de hoy, pues parece alejado de los temas habituales. Por eso no hay que olvidar que en mi propuesta no se pretende sentar cátedra, dar una lección moral o juzgar si mis reglas son válidas o no. El objetivo de esta lista de normas es estimular a la reflexión personal para permitirnos alcanzar nuestras metas más fácilmente.

Es importante tener una filosofía de vida que facilite la toma correcta de decisionesTodas las semanas todos tomamos decisiones que nos provocan remordimientos e incluso sentimiento de culpa. Pero también tomamos decisiones que sabemos que son correctas, incluso aunque cueste tomarlas. ¿No sería más bonita la vida si nos costara menos tomar más decisiones correctas? ¿No nos permitiría el hecho de tomarlas llegar a nuestra meta dando menos rodeos? Pues bien, justo para eso sirven las reglas de vida de cada uno o su filosofía de vida personal. Nadie dice que sea fácil. Hacer lo correcto no tiene por qué ser más fácil y muchas veces puede implicar romper con todo y con todos, pero no lo dudéis ni un instante: la vida es más fácil cuando seguimos nuestras propias reglas en lugar de actuar según lo que los demás esperan de nosotros o, mejor dicho, según lo que creemos que esperan de nosotros.

Conclusiones

Aquí Cazadividendos, vuelvo a coger el teclado yo… La verdad es que no me iría mal hacerme la lista de normas. Hay unas cuantas que me han calado hondo, como la de dormir suficientes horas y comer bien, la de no comprometerse a cosas que no quieres, la de rehuir los conflictos que no aportan nada o alguna que se leía entre líneas como saber decir “no”. Sólo aplicando estas cuatro mi calidad de vida y la de mi familia mejoraría sustancialmente.

Entonces…. ¿por qué no racionalizarlas escribiéndolas y autocomprometerse a cumplirlas? Supongo que me falta inteligencia emocional y asertividad. Y mira que he hecho cursos donde se explicaba la conveniencia de hacer esto, pero una cosa es saberlo y una muy distinta aplicarlo.

¿Y vosotros? ¿Tenéis reglas parecidas a las de José Manuel? Si las tenéis, ¿podéis compartirlas con la comunidad? Seguro que hay cosas muy importantes que en el día a día olvidamos y que nos irá bien recordad. Y si no las tenéis ¿el artículo os motivará para reflexionar sobre ellas?


¡Que tengáis buena caza!

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