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Niño rico, niño listo

Después de su best-seller Padre Rico Padre Pobre, Robert Kiyosaki vuelve a la carga con un libro en el que trata de  explicar diferentes maneras de dar a los hijos una educación financiera sólida. Esta formación, que los sistemas de enseñanza oficiales suelen olvidar, será posiblemente uno de los puntales sobre el que sustentarán su bienestar futuro.


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El libro revisa el sistema educativo tradicional e identifica sus carencias relacionadas con la educación financiera. Intenta dar respuesta a preguntas como:

  • ¿Es la escuela suficiente preparación para el mundo real?
  • ¿Aprenderá mi hijo lo suficiente para defenderse a nivel financiero?
  • ¿Qué pasa si mi hijo no tiene “talento” para la escuela o si no le gusta?
  • ¿Qué tengo que hacer par aasegurarme de que mi hijo aprenda lo necesario para triunfar en el mundo real?

Niño Rico, Niño Listo es un libro pensado para los padres que quieren implicarse en la educación de sus hijos, que quieren proporcionarles bases financieras sólidas y que desean participar activamente para ayudarles a que su futuro económico sea muy prometedor.

El libro defiende la idea de que la educación tradicional se ha quedado atrás y juega con la teoría de las inteligencias múltiples. Hay que encontrar para qué disciplina está bien dotado nuestro hijo y cuál es la mejor manera para que aprenda.

Kiyosaki insiste una vez más en los conceptos que popularizó con Padre Rico Padre Pobre. En muchas partes del libro es inevitable establecer paralelismos entre ambos. Aún así, el libro esta claramente orientado hacia la educación de los hijos y es muy aplicable a la vida real. Evita dar consejos sobre qué hacer y se focaliza en dar posibles opciones en función de las capacidades, habilidades y naturaleza de nuestro hijo.

En definitiva, un buen libro que nos permitirá ayudar a nuestros hijos a dar sus primeros pasos financieros con seguridad. A continuación mi revisión del libro.

Sensación general sobre “Niño rico niño listo”

La sensación general de "Niño rico, niño listo" es que es un libro del que se puede aprender muchoEs un libro recomendable. Cierto es que si ya has leído Padre rico, padre pobre, esta secuela incide un poco más en los mismos conceptos, pero está orientada a los niños y ofrece muchas pinceladas de pedagogía, teorías cognitivas y muuuucho sentido común. No esperes un libro sesudo. No lo es. Es un libro muy fácil de leer y, lo más importante, muy aplicable a la educación de nuestros hijos. El libro te deja con la impresión de que todo lo que cuenta Kiyosaki, de una u otra manera, ya lo sabías pero, también, que era necesario ordenar todas estas ideas para poderlas aplicar a la educación de nuestros hijos.

“Niño rico niño listo” no es un libro para niños

Parece una perogrullada pero era una de las dudas que tenía antes de leerlo. No sabía si era un libro para que los niños adquiriesen una actitud sana hacia el dinero o si estaba dirigido a los padres, para darles herramientas para educar financieramente a sus hijos. Y este es precisamente el objetivo del autor. Apoyándose en las enseñanzas de su padre rico y de las experiencias vividas con él, explica su visión sobre cómo interesar a los niños en el dinero y cómo dosificarles la información para que la asimilen. Para ellos se apoya en teorías muy populares en los últimos años como las inteligencias múltiples.

Las enseñanzas de “Niño rico niño listo”

Kiyosaki sigue fiel a su estilo: el libro gira alrededor de varias ideas básicas que va repitiendo y analizando desde diferentes perspectivas. No haré un resumen del libro, pero sí resaltaré las ideas que me han parecido más destacables. Vamos allá:

1. Las fórmulas ganadoras

Cuanto más más viejos nos hacemos, menos valiosos nos volvemos. La era industrial ha dado paso a la era de la información. En la era industrial, a medida que una persona se hacía mayor, iba adquiriendo experiencia y volviéndose más valiosa. Ese tiempo acabó. Hoy en día, la idea de tener una profesión para toda la vida se ha quedado obsoleta y es imprescindible aprender y adaptarse rápidamente. Es lo que Kiyosaki llama tener una fórmula ganadora de aprendizaje. Y esto no tiene nada que ver con sacar buenas notas, sino con que el niño aprenda a aprender, aprenda a adaptarse y a adaptarse más rápidamente que sus compañeros de clase. La mayoría de carreras profesionales actuales llegan a su punto culminante mucho antes de la edad del retiro. En ese punto, que pueden ser los treinta, treinta y cinco o cuarenta años, o el trabajador se adapta o el sistema lo aparta. De ahí la importancia de tener fórmulas ganadoras de aprendizaje.

2. No confíes la educación de tu hijo únicamente al sistema educativo

En el libro se habla de un estudio de la administración estadounidense, en el que se afirma que de cada cien personas estudiadas a la edad de sesenta y cinco años, una es rica, cuatro están cómodas, cinco todavía trabajan, cincuenta y seis necesitan apoyo del gobierno o de sus familias y el resto ha muerto. Un sistema de educación que deja a las personas dependientes al final de sus vidas no las está preparando para el mundo real. La idea de que el gobierno se haga cargo de usted al final de su vida obsoleta. La moraleja está clara: si nuestro sistema educativo nos lleva a esta situación, nuestros hijos necesitarán nuestra ayuda para desarrollar las aptitudes financieras que les permitan vivir mejor en el futuro.

3. Hazles pensar diferente

Es importante que los niños piensen de manera diferente. Una de las cosas que propone Kiyosaki a los padres es que alienten a sus hijos a retirarse a los treinta años. Si recogen el guante, tendrán que pensar en cómo hacerlo y tendrán una ventaja competitiva muy importante, al no aceptar lo establecido sin valorarlo con espíritu crítico. Retirarse a los treinta implica que tienen poco tiempo y, cuando abandonen la escuela, en vez de abandonar la escuela y buscar un mundo de seguridad en el empleo, buscarán un mundo de libertad financiera.

4. El éxito académico no garantiza el éxito en el mundo real

En este punto su enfoque es un tanto particular. Habla de que, en el mundo académico, te dan un boletín con las notas cada tres meses y que, por lo tanto, cada tres meses tienes una oportunidad para corregir cualquier desviación. Si hacemos el paralelismo con nuestra situación financiera en el mundo real, nadie nos da un boletín con nuestras calificaciones financieras, con lo cual, si no revisamos nuestra situación periódicamente y tomamos las medicas correctoras adecuadas, llegaremos a escenarios bastante desagradables. Tener un buen empleo, una gran casa y un coche de gama alta no es sinónimo de tener una buena salud financiera. Lo importante es tener unas columnas de activos y pasivos saneadas.

5. Aprender enseñando

El hecho de enseñar nos obliga a indagar para encontrar las lecciones que la clase necesita, lo cual se traduce en una mayor consciencia sobre nuestros actos. Enseñar a nuestros hijos redundará en que aprenderemos o asimilaremos mejor lo que les queremos enseñar. O dicho de otra manera: una manera muy efectiva de mejorar nuestra situación financiera personal consiste en buscar nuevas ideas financieras y transmitirlas al hijo. Es muy importante el adjetivo “nuevas”. Muchas personas tienen problemas financieros porque usan antiguas ideas financieras, que a su vez han recibido de sus padres y estos de los suyos. Es importante analizarlas con espíritu crítico. Los pobres permanecen en la pobreza y la clase media cada vez tiene más deudas después de finalizar sus estudios.  Hay que empezar a pensar como ricos y transmitir sus ideas, en vez de seguir transmitiendo fórmulas perdedoras. El dinero es un tema que se enseña en casa, no en la escuela. La educación financiera es transmitida de padres a hijos.

6. Aprender sobre el dinero

La primera y más importante lección es que el dinero no te convierte en rico. Es tu actitud hacia el dinero lo que te convierte en rico. La mayoría de gente, cuanto más dinero gana, más pobre se vuelve, porque aumenta su nivel de vida y su endeudamiento.

El aprendizaje mediante juegos es el más efectivo y en temas de dinero no es una excepciónKiyosaki defiende un proceso de aprendizaje basado en tres pasos. Paso número 1: dibujos sencillos. Paso número 2: juegos. Paso número 3: la vida real. El más importante de los dos es el segundo. Los juegos son la manera natural de aprender en la mayoría de especies. El autor nombra muchas veces el Monopoly o su juego Cash Flow. Es mucho mejor que se aprenda sobre el dinero mientras se divierte que aprender por medio del temor a perderlo. Pero lo más frecuente es que los padres refuercen el miedo y los pensamientos negativos en lo que se refiere al dinero. De hecho, muchas veces es la razón más frecuente de discusión en los hogares. Con esta premisa, es muy fácil que un niño asocie espontáneamente el miedo y la ira con el dinero, y que acabe percibiendo el dinero como un bien escaso y difícil de conseguir, y que se debe trabajar duramente para ganarlo. Kiyosaki propone ver el dinero como un juego y escoger divertirse con él.

¿Y cómo gestionamos la relación de nuestros hijos con el dinero? ¿Debemos darle una paga? ¿El dinero debe ser moneda de cambio para que realicen sus obligaciones? No hay una respuesta correcta. Lo único que está claro es que el dinero es una herramienta de enseñanza muy poderosa. Si nuestros hijos aprenden a esperar dinero a cambio de nada, entonces no aprenderán valores como el esfuerzo. En cambio, si sólo hacen sus tareas porque recibirán la paga a cambio, ¿qué ocurrirá cuando dejemos de pagarles? Lo importante es ser cuidadoso acerca de la manera en que utilizamos el dinero como una herramienta de enseñanza.

7. Aprender cometiendo errores

Una de las maneras más importantes de aprender es cometer errores. Por lo tanto, el riesgo más grande es esperar demasiado para comenzar a cometer esos errores. Mucha gente tiene problemas financieros porque no cometieron suficientes errores cuando eran más jóvenes. Ahora, con menos tiempo y dinero, y el problema de verdad es que ya no tienen tiempo suficiente para intentar solucionar sus problemas financieros. Por esto es muy importante alentar a los niños a jugar con dinero real y a aprender hábitos financieros que incrementen su bienestar financiero conforme envejezcan. El riesgo más grande es no correr riesgos y no aprender de los errores cuando se es joven. Cuanto más mayores somos, menos tiempo hay para remediar los errores.

8. Nada es complicado si se explica con palabras sencillas

Muchas personas se encuentran en problemas financieros simplemente porque utilizan palabras que no comprenden. Dos ejemplos muy claros son las definiciones de las palabras activos y pasivos. La definición del diccionario es muy confusa, pero el concepto es muy sencillo: “Los activos introducen dinero en tu bolsillo, y los pasivos extraen dinero de tu bolsillo.” Para agregar mayor énfasis, se puede explicar de la siguiente manera: “Si dejas de trabajar, los activos te alimentaran y los pasivos te comerán.”

9. No todos los niños aprenden igual

El sistema educativo actual tiende a basarse en aprendizaje mental, dejando de lado los juguetes. Se les pide a los niños que acepten casi a ciegas, como un hecho, cuanto leen y escuchan de una figura de autoridad como una maestra. Emocionalmente el niño aprende a tener miedo de cometer errores y miedo a cuestionar o desafiar lo que le dicen. El aprendizaje físico es casi inexistente. Los niños que son estudiantes verbal-lingüísticos obtienen buenos resultados, pero los niños que aprenden por medios físicos o que tienen mayor inclinación artística se quedan rezagados. Por nuestra parte, es importante entender que no todos los niños aprenden igual y que es labor nuestra descubrir la manera óptima para que nuestro hijo aprenda.

Una clave para el éxito de la gente en la vida consiste en descubrir cómo aprende mejor y asegurarse de que está en un ambiente que les permite continuar aprendiendo en las formas como aprende mejor. El problema es que descubrir exactamente la manera en que aprendemos y cuáles son nuestros dones naturales son frecuentemente procesos de prueba y error. Muchas personas nunca encuentran sus dones. Una vez que abandonan la escuela consiguen empleos y luego no pueden continuar su proceso personal de descubrimiento debido a razones familiares o financieras.

10. Mi hijo es un genio

Mi hijo es un genioEsta frase me ha impactado, así que la transcribiré literalmente: “Cuando usted observe a los ojos a un niño pequeño, recuerde siempre que en el interior de su hijo vive un pequeño genio. Puede no ser el mismo que el sistema educativo busca, pero el genio de su hijo está allí de cualquier forma. Y a pesar de que el sistema educativo pueda no estar buscándolo, es importante que el padre o el maestro lo busquen”. Es decir, es nuestra obligación descubrir en qué son buenos nuestros hijos, cuál es el método de aprendizaje que mejor se adapta a ellos y asegurarnos de que les damos herramientas para realizarse.

Conclusión

El libro me ha gustado. No descubre nada, pero tiene grandes dosis de sentido común y da pautas sobre cómo enfocar la educación financiera de nuestros hijos. Pensaba que sería una simple repetición de los conceptos explicados en Padre rico, padre pobre, pero la verdad es que añade matices que le dan un valor adicional.

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