La recompra de acciones es una opción para invertir el exceso de caja¡Hola, cazadividendos! La semana pasada resurgió la noticia del interés de Repsol por la petrolera canadiense Talisman Energy, interés que apareció por primera vez en julio de 2014, sin llegar a materializarse, y que ha vuelto a reavivarse por los ajustes en la cotización de Talisman debido a la caída en el barril de crudo. En el caso de Talisman, la cotización ha pasado de 10-11$ en el verano a los 4-5$ actuales. Repsol, tras recibir las indemnización por la expropiación de YPF, se dio un plazo de dieciocho meses para realizar una gran adquisición con el objetivo de reforzar su posición en exploración y producción. También se publicó que, en caso de no cerrar ninguna compra, se retribuiría a los accionistas con un segundo dividendo extraordinario, después del que ya pagó en verano. En ningún caso se planteo un programa de recompra de acciones.

Por lo que ha salido publicado en prensa, la operación se cerrará en torno a los 8$ por acción. De hecho, hoy Repsol ha convocado consejo extraordinario para aprobar la operación. Este es el hecho relevante.

La recompra, una de las opciones para el exceso de caja

Al margen de si esta operación se acaba produciendo o no, esta puesta en escena nos servirá para hablar sobre como las empresas utilizan el exceso de caja. Hay numerosas fórmulas, entre las que destacamos:

  • Invertir en negocio futuro.
  • Retribuir al accionista con un dividendo extraordinario.
  • Incrementar el dividendo.
  • Realizar una recompra de acciones (stock buyback).

La primera, invertir en negocio futuro, es posiblemente la más coherente. La empresa ha generado suficiente dinero como para permitirse invertir en generar más negocio y, por ende, más beneficios. Puede ser mediante una adquisición de otra empresa, como en la compra de Talisman por parte de Repsol si se acaba produciendo, invirtiendo en I+D, comprando o modernizando sus instalaciones, invirtiendo en mejorar la imagen de marca, etc…

Retribuir al accionista con un dividendo extraordinario, la segunda de las posibilidades que enumerábamos, fue la elección de Repsol en el verano. Ante la ausencia de oportunidades claras de realizar una adquisición a buen precio, decidió repartir un dividendo de 1 € por acción. El resultado es un accionista más contento y una mejora en la reputación de la empresa como instrumento de inversión. La tercera posibilidad, incrementar el dividendo,  sólo tiene sentido si este dividendo se puede mantener y/o incrementar posteriormente. Si el exceso de caja es debido a un hecho puntual, como el caso de la indemnización por la expropiación de YPF, posiblemente no sea una buena opción, ya que el exceso de caja no es debido a un aumento de los beneficios y, por lo tanto, el nuevo dividendo no será sostenible.

La recompra de acciones es una buena opción cuando las acciones están infravaloradasLa cuarta opción y última opción que trataremos es la recompra de acciones por parte de la empresa. Esta opción tiene sentido si la empresa considera que las acciones están infravaloradas por el mercado y que obtendrán un retorno claro cuando les reconozca su justo valor. ¿Para qué vas a comprar acciones si las estás pagando a un precio superior a su valor real? Con esta operación, se reduce el número de acciones en circulación, lo cual se traduce en un incremento del beneficio por acción y en una mejora de los principales ratios financieros. Esta práctica es muy habitual en Estados Unidos, donde los programas de recompra de acciones son un criterio más para identificar a las mejores empresas y la recompra en sí una manera de garantizar los incrementos futuros del dividendo.

Revisando las cuatro, la más productiva de cara al futuro, obviamente, es invertir en negocio futuro y la más popular y menos comprometida para la empresa es el pago de un extraordinario.

Ventajas y desventajas de la recompra

Empecemos por las ventajas de la recompra frente a un incremento del dividendo:

  • La recompra de acciones reduce el número de acciones en circulación. El efecto inmediato sobre los ratios financieros, por lo menos teoricamente, está claro: incremento del BPA y reducción del PER, cosa que redunda en un dividendo más sostenible.
  • La recompra de acciones es más eficiente fiscalmente que los dividendos, ya que no implica pago de impuestos por parte de los accionistas.
  • La recompra ofrece a la compañías más flexibilidad. Una vez pagado el dividendo, es muy negativo para la imagen de la compañía reducirlo, eliminarlo o no incrementarlo posteriormente. En cambio, si una compañía reduce la velocidad de recompra de acciones o simplemente para, tiene mucha menos repercusión.

Pero los dividendos también tienen ventajas sobre la recompra de acciones:

  • Si la empresa opta por incrementar el dividendo estará moralmente “obligada” a actuar responsablemente, manteniéndolo e incrementándolo en el futuro.
  • La evolución del dividendo es una medida de la confianza de la dirección en la buena (o mala) marcha de la empresa.
  • Los dividendos son un aliciente para mantener la participación
    del inversor en la empresa y, por lo tanto, reducen la volatilidad en el
    precio de la acción.
  • Finalmente, pero posiblemente la más importante, los dividendos benefician al accionista y le dan la libertad para utilizar las ganancias en el fin que consideren más conveniente.

¿Por qué Repsol no planteo un programa de recompra?

Si nos ceñimos al caso de Repsol, el pago del extraordinario de julio y la posible adquisición de Talisman, mi postura es muy simple. Cuando compro acciones de una empresa, lo hago en base a un dividendo que conozco en el momento de la compra.  En la elección de la empresa entran factores como la sostenibilidad y los futuros incrementos del dividendo. Si hay dinero extra, prefiero que se invierta en negocio futuro, con el objetivo de ir incrementando los beneficios y, por lo tanto, el dividendo futuro. Por eso prefiero que compre Talisman a que me de un extraordinario. Estoy asumiendo, por supuestos, que Talisman es una buena compra (no lo he revisado) y que por eso Repsol se plantea su adquisición. Dos dividendos extraordinarios seguidos me darían impresión de que la dirección de la compañía tiene pocos recursos para labrar el beneficio futuro.

Un dividendo extraordinario es un premio para los accionistas a cambio de no mejorar el negocio futuroPor otro lado, el pago de un extraordinario lo veo como un “pan para hoy y hambre para mañana”. Me he gastado el dinero en vez de invertirlo para ganar más dinero en el futuro. En el fondo, y guardando las distancias, es muy parecido a lo que hacemos los inversores en dividendos: invertimos para ganar más. Si nos gastamos los dividendos en vez de reinvertirlos, el año que viene, como mucho, ganaremos lo mismo y frenaremos el giro de la bola de nieve en vez de acelerarlo, y yo lo que quiero es que la bola siga girando y haciéndose grande. Eso es precisamente lo que les pido a mis empresas, que inviertan en mejorar su negocio futuro y en levantar barreras de entrada más altas para sus competidores.

¿Podía Repsol haber recomprado acciones en vez de repartir un extraordinario? Probablemente sí, pero ya hemos dicho que sólo tiene sentido si la acción está barata respecto al valor teórico y la empresa es la que mejor sabe el valor real de la acción. Si no lo hizo, posiblemente fue porque no era oportuno o porque los accionistas de referencia le obligaron a pagar el extraordinario. En Estados Unidos la recompra de acciones es bastante habitual. Las mejores empresas tienen programas de recompra de acciones y los inversores las valoran muy bien. En cambio, En España hay pocas empresas que lo hagan, entre las que podemos destacar a Repsol, ACS, Iberdrola y Ferrovial.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra opinión sobre la recompra de acciones y los dividendos extraordinarios?

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