El ahorro y su papel en el camino hacia la independencia financiera¡Hola, cazadividendos! El post de hoy se sale un poco de la temática habitual del blog. Como he comentado otras veces, creo que es bueno tocar todas las vertientes de nuestra estrategia, desde las más técnicas a las más psicológicas, y hoy nos centraremos en un aspecto psicológico que a mi particularmente me ha costado dinero. Hoy no hablaremos de dividendos, empresas y precios de entrada, sino del ahorro y de cómo prepararnos mentalmente para que nuestro subconsciente no nos traicione. Cuando hablamos de ahorro, normalmente pensamos en frugalidad o, lo que es lo mismo, en renunciar a placeres a cambio de una mayor velocidad en la bola de nieve.

Hace unos meses hablamos de las siete cajas de aceite y fue un post con mucha participación. En aquel momento nos centramos en la estrategia de comprar grandes cantidades de productos en oferta. Hoy volvemos al tema del ahorro, pero nos centraremos en nuestras debilidades y en cómo aprovecharlas.

Identificar tus debilidades

Coger el toro por los cuernos y ahorrar en suministrosSi tienes un problema, el primer paso para solucionarlo es admitirlo: “Me llamo cazadividendos y soy un vago patológico“. Eso es un hecho: tengo identificados varios aspectos que me supondrían un ahorro inmediato sin renunciar a nada, pero no lo hago por vagancia. Ese es mi talón de Aquiles. Y ahora que he captado vuestra atención, igual es bueno que matice que más que vagancia se trata de odio a malgastar el tiempo, que es un bien demasiado precioso. Supongo que si hubiera alcanzado la independencia financiera y tuviera mucho tiempo libre, no me importaría invertir una parte en optimizar los gastos mensuales. Ahora prefiero dedicarlo a otros hobbies, como el blog, leer o pasear con la Sra. Cazadividendos. Pero no sé cómo, antes del verano, tuve un ataque de determinación y decidí coger el toro por los cuernos.

Buscar estrategias para superar las debilidades

Supongo que os preguntaréis cómo superé mi vagancia… Para responder, y a riesgo de pisarle terreno al Pobre Pecador, recurriré a un chiste un pelín escatológico: un catalán entra en el lavabo corriendo y se le caen 20 céntimos en el inodoro. Se gira, se queda mirando en silencio durantes unos minutos, duda… Y finalmente, echa la mano al bolsillo y dice: “Por 20 céntimos no, pero por dos euros desde luego que sí”. Ya sé que el catalán tacaño es un topicazo de libro y que igual no es un buen momento para hacer un chiste de catalanes con la que está cayendo, pero es que el chiste ilustra muy bien lo que intentaré explicar. Por cierto, que nadie se ofenda. que yo soy catalán 🙂

El ahorro por volumen

Si os fijáis, volvemos otra vez al volumen, esta vez como herramienta para superar la vagancia. Desarrollo un poco el concepto. En alguna ocasión ya os he comentado que llevo los temas económicos de tres casas (la nuestra, la de mi madre y la de mis suegros) pero, para qué vamos a engañarnos, me encargo de algo más que de los temas económicos. Se puede decir que soy el pringao que carga con todos los trámites. Visto desde fuera -y desde dentro- no parece plato de gusto, pero tiene algunas ventajas.

La importancia del volumen en el ahorroLa ventaja principal es que puedes encontrar sinergias en cualquier operación: desde revisar las calderas cuando se acerca el frío hasta pedir las tarjetas sanitarias europeas antes de irnos de vacaciones pasando por comprar aceite o cualquier otro producto. Esto hace que algo tedioso o con poco retorno pase a ser incluso atractivo. Ir al súper para aprovechar un 3×2 en aceite puede no tener sentido si tienes que desplazarte y sólo compras unas cuantas botellas, pero es muy motivador si compras siete cajas. Quedar con el técnico para que me revise la caldera me da pereza pero, si consigo que el mismo día revise las de las tres familias y además es mi suegro el que le atiende, ahorro tiempo y encima gano en seguridad de mi gente.

Un caso concreto

No hay que ser un lince para ver los beneficios de revisar los suministrosEn esta ocasión, tenía pendiente desde hace mucho tiempo revisar las facturas del proveedor o, mejor dicho, proveedores de telefonía. Podría haber revisado los seguros de hogar o los suministros de gas o luz, pero preferí empezar con la telefonía porque era un caso mucho más sangrante. Con una servicio contratado hace muchos años y dependiente de tres compañías (Movistar para la línea, Orange para el ADSL y Vodafone para el móvil) sabía positivamente que estaba perdiendo dinero cada mes y que podía obtener un mejor servicio reduciendo considerablemente la cuota mensual. Tampoco había que ser un lince, la verdad:

  • Línea Movistar: 14,38 €
  • ADSL Orange: 20 €
  • Móvil Vodafone (1 Gb + 100 minutos): 15 €

En total, 49,38 € + IVA, es decir, 59,75 €. Precio fuera de mercado completamente. Cualquier pack con los tres servicios anda sobre los 43, con lo cual el ahorro directo hubiese sido de unos 17 € mensuales o, lo que es lo mismo, unos 204 € anuales o un 28% . Lo más triste es que, sabiéndolo, no tome cartas en el asunto hasta que los amigos de Vodafone decidieron subirme la tarifa 3 € a cambio de más minutos, minutos que no iba a utilizar porque casi no utilizo el móvil. Ese fue el desencadenante, como dirían los de Mentes Criminales. Aún así me daba mucha pereza: un cambio de proveedor, con lo que yo utilizo el ADSL… así que decidír hacer el cambio en las tres casas al mismo tiempo.

El mismo ejercicio con las tres familias supone un ahorro de 43 € mensuales, 516 € anuales o un 38%. Y eso no es todo, con este ahorro conseguimos mejoras en el servicio: mi madre consigue 1000 minutos al mes a móviles, mis suegros consiguen 3000 minutos al mes a fijos y 1000 a móviles y nosotros conseguimos más ancho de banda en el ADSL y doblamos el número de minutos desde el móvil.

Y si no logras convencerte…

Siempre puedes echar un vistazo al Allianz Global Wealth Report 2014, informe en el que se repasa el estado y la evolución financieras tanto global como por regiones, en el que, entre otras muchas variables, se analiza el ahorro en nuestro país, comparándolo con el de nuestros vecinos.

Ahorro y activos financieros per cápita y por país

Tenemos un lastre cultural importante y conviene concienciarse de que Papá Estado cada vez nos protegerá menos. Haríamos bien en irnos pareciendo a nuestros vecinos suizos, belgas, holandeses o suecos, y pensar en proteger nuestro futuro sin contar con una pensión y asistencia sanitaria que cada vez está más en entredicho.

Conclusiones

Como véis, mi manera de forzarme a mejorar el precio, sin perder prestaciones, y aumentar mi tasa de ahorro es juntar volumen de manera que el ahorro resultante sea considerable. Estoy tan seguro de que hay gente que no necesita motivarse como de que esta estrategia que a mi me funciona puede no ser útil para otros. No es ni la buena ni la mejor. Es simplemente la que me funciona a mi, y pretendo seguirla con el resto de servicios contratados. Eso sí, descansaré unos meses, que me he quedado agotado 🙂

Próxima parada: revisar los seguros de hogar. ¿Creéis que bajaré el precio sin perder coberturas si me acerco a mi agente de Mapfre y le ofrezco llevarle dos pólizas de mi madre, una de mis suegros y la nuestra? ¿Qué ahorro anual creéis que puedo obtener si parto de unos 1.100 – 1200 € anuales entre las cuatro pólizas?

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