Los planes de pensiones como instrumento de inversión en una estrategia que busca una renta complementaria a través del cobro de dividendos crecientes¡Hola, cazadividendos!  El domingo, ojeando el periódico en el bar mientras desayunabamos (uno de nuestros lujos razonables que no nos saltamos ni un día de fiesta) nos quedamos enganchados en una promo a doble página de una de las primeras entidades financieras del país titulado “¿Y tú qué haces por tu jubilación?”. No es nada nuevo: llegan los últimos meses del año y los bancos presentan numerosas “ofertas” para que dediques parte de tu dinero a complementar tu pensión futura. Hoy hablaremos sobre los planes de pensiones

Fue en 2003 cuando acabamos de pagar nuestra hipoteca. Malacostumbrados a la desgrabación por primera vivienda, la opción más viable para preparar la declaración de renta del siguiente año era realizar una aportación a algún plan de pensiones o a algún otro instrumento de previsión que tuviese un tratamiento fiscal similar. Hoy, después de doce años de aportaciones, hemos conseguido acumular un importe bastante considerable aunque, revisando la rentabilidad, vemos que no es nada del otro mundo.

¿Por que aportamos a planes de pensiones todos estos años?

Pues básicamente por no pararnos a pensar en si era rentable o no, por estar cegados por la declaración de renta del año siguiente y porque en aquella época no sabíamos lo que sabemos ahora:

  • Que la comisión de gestión y depósito de los planes de pensiones máxima, del 2.5% durante muchos años y que este año ha bajado al 1,75%, erosiona muchísimo la rentabilidad de este producto. Por algo los bancos se esfuerzan tanto en captar nuevas aportaciones o traspasos desde otras entidades.
  • Que al margen de esta comisión, la rentabilidad en general no es especialmente buena, a pesar de que esta comisión se cobra porque teóricamente son productos gestionados para obtener una alta rentabilidad. Aún así, si se escoge bien y se tienen en cuenta la parte del ciclo en el que estamos, no dejan de ser productos análogos a los fondos de inversión y se pueden obtener rentabilidades mejores. El error es invertir en un plan específico y no preocuparse por su evolución. Recordemos que los planes de pensiones permiten traspasos sin penalización fiscal, exactamente igual que los fondos de inversión.
  • Que no puedes utilizar el capital invertido hasta que se produce una de las contingencias previstas: jubilación, incapacidad, muerte o desempleo de larga duración.
  • Que la desgrabación actual es simplemente un diferimiento de los impuestos al momento del cobro de la pensión. Las aportaciones rebajan la base imponible del ejercicio en que se producen, pero luego la aumentarán en el ejercicio en el que se produzca el rescate.

Si hubiésemos invertido este capital en acciones de buenas empresas de las que reparten dividendos crecientes, además de que tendríamos ya una renta mensual que ahora no tenemos, podríamos disponer de él si decidiésemos venderlas y el capital se hubiese revalorizado según la evolución de estas empresas, que a periodos largos de tiempo, siempre es creciente.

Aún así, tener esos planes de pensiones no nos parecía mal del todo e incluso encajaba con nuestro escenario a diez o quince años, en el que dejábamos nuestros trabajos. Como hemos comentado antes, uno de los supuestos para poder cobrar el importe de un plan de pensiones antes de la edad de jubilación es una situación de desempleo de larga duración (>18 meses). Si dejásemos nuestros trabajos y tras pasar esos 18 meses, si no cambia la legislación, podríamos empezar a recuperar ese dinero. Además, sin ingresos adicionales, la fiscalidad aplicada sobre esa renta sería mejor que en un caso de jubilación “normal” donde los impuestos se aplican sobre la suma de la pensión de la seguridad social y la de los planes de pensiones privados. Es decir, al cobrar menos, la tributación también es menor. Dejamos fuera de la ecuación la renta que obtendríamos via dividendos, que estaría presente en los dos casos.

¿Seguiremos haciendo aportaciones a planes de pensiones?

Posiblemente sí, porque es probable que en 10-15 años estemos en condiciones de rescatarlos ventajosamente, al llegar a un escenario de independencia financiera y dejar de trabajar parcial o totalmente, con lo cual los rescates de los planes serían la parte principal de las rentas del trabajo. Recordemos que hay una novedad importante en el rescate: tal y como explicaba en el artículo de la semana pasada sobre la reforma fiscal, parece que se establecerá un nuevo supuesto de liquidez para los planes de pensiones cuando las aportaciones tengan una antigüedad superior a 10 años. A partir del 1 de enero de 2025 se podrán hacer efectivos los derechos consolidados existentes a 31 de diciembre de 2014 junto con los rendimientos correspondientes a los mismos. Falta, obviamente, que todo esto se confirme.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra opinión sobre los planes de pensiones? ¿Los utilizáis como instrumento de previsión de cara a la jubilación o preferís la inversión en otros productos no específicos?

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