El plan de inversión es fundamental para fijar objetivos y comprobar el grado de avance¡Hola, cazadividendos!  Ahorrar, invertir ese ahorro en acciones de empresas que paguen dividendos que crezcan en el tiempo y reinvertir estos rendimientos en más acciones: esa es nuestra estrategia pero, antes de eso, el primer paso hacia la independencia financiera debería ser plantearse unos objetivos y establecer un plan. Reconozco que yo fallo bastante en este aspecto, y que nuestro plan de inversión y objetivos eran bastante ambiguos. Supongo que el hecho de que tenemos unos gustos austeros y unos ingresos que nos permiten ahorrar sin demasiado esfuerzo nos hizo pensar que sólo con ir haciendo es suficiente, pero… ¿lo es realmente? ¿O necesitamos un plan de inversión?

Es una pregunta retórica. Sé que no es suficiente. Me di cuenta durante el verano, cuando hablaba con mi mujer de nuestro futuro en unas hipotéticas vacaciones continuas y no veíamos claro qué conseguiríamos ni cuando. Así que decidimos que teníamos que establecer los objetivos, establecer una estrategia de ahorro e inversión, definir un programa de inversión y escribir una hoja de ruta.

Objetivo, plan de ahorro y plan de inversión

Y creo que esto tenemos que hacerlo muy bien. Si quieres alcanzar un objetivo, lo primero es ver en qué punto estás, cuantificar lo que te falta, planificar cómo avanzarás hacia él y definir cómo medirás los progresos en la consecución del objetivo. Sin todo esto irás completamente a ciegas y será muy fácil desanimarse porque siempre te ves lejos de la meta o, igual de malo o incluso peor, autoengañarse pensando que vas muy bien cuando realmente no estás avanzando en absoluto.

A partir de un análisis de gastos e ingresos se debe definir un plan de ahorro y un plan de inversiónLo peor de todo es que esta manera de actuar, no tener un plan, no va nada conmigo. Soy muy previsor, no dejo nada al azar (o por lo menos nada que pueda controlar), escojo siempre después de valorar todas las opciones y normalmente tengo unas expectativas muy realistas. Por ejemplo, este blog, para mi, es la manera de ser riguroso, ordenar mis ideas, marcarme precios sin luego traicionarlos, forzarme a leer mucho, aprender y guardar un diario de todo lo que voy haciendo para en el futuro poder revisar errores y aciertos.

Así que vamos a definir unos objetivos y un plan, que será fundamental para desarrollar todo lo que venga detrás. Evidentemente si hablamos de conseguir una renta complementaria, la independencia financiera o simplemente obtener rentabilidad a nuestros ahorros, el plan tendrá dos vertientes: el plan de ahorro y el plan de inversión. Punto muy importante (y aquí aparece mi vertiente de gestor): lo que convierte un proyecto en un éxito son unos objetivos ambiciosos pero alcanzables y una planificación exigente pero realista. ¡Vamos allá!

¿Cuál es el objetivo? Ahorro e inversión

Está claro que el objetivo general es ahorrar e invertir para obtener el máximo de rentabilidad a nuestro dinero, pero cada uno debe convertir este objetivo general en un objetivo lo más tangible y cuantificable posible. Puede ser conseguir la independencia financiera para dejar de trabajar o una renta complementaria para trabajar a media jornada. Puede ser conseguir un complemento a la pensión de jubilación o sentar las bases para la futura independencia financiera de nuestros hijos. O puede ser simplemente invertir el dinero en algo que tenga más rentabilidad que una imposición a plazo fijo. No hay un objetivo bueno, pero es muy importante fijarse uno para luego poder monitorizar el grado de avance hacia su consecución. Y cuanto más concreto sea, mejor.

Mi plan de inversión intenta tejer una red de ingresos pasivosEn mi caso, el objetivo es tejer un entramado de ingresos pasivos y semipasivos suficientes para vivir mejor. Fíjate que digo vivir mejor y no vivir sin trabajar. No es un error, lo he puesto muy conscientemente. Me considero una persona muy activa y no me veo sin hacer nada aunque disponga del dinero suficiente para poder permitírmelo. Ahora mismo estoy de vacaciones y, mientras estoy revisando este artículo por n-ésima vez para darle más valor, miro el reloj del portátil. Son las 5:06 AM. Está claro que escribir me gusta, que el blog me apasiona y que la inversión es, más que un medio, un hobby para mi. Con estas premisas… ¿por qué voy a dejar de dedicar tiempo a algo que me gusta? Probablemente dedicaré más tiempo. “Ya, pero escribir en el blog no es un trabajo”, pensará alguno. Y todos los bloggeros que nos estén leyendo saltarán al unísono. Cualquiera que tenga un blog con una cierta visibilidad sabe que  implica un calendario de publicaciones, un contenido de calidad y una responsabilidad hacia los lectores. Igual no cobras por ello, pero tienes una imagen de marca que preservar y eso te exigirá dedicación constante. Como un trabajo. O peor aún, porque si te gusta y estás emocionalmente implicado dedicarás más tiempo que en un trabajo, a pesar de no obtener nada a cambio. Nada material, pero la realización personal y el hacer crecer un proyecto propio te empuja a dedicarle más y más tiempo. Otra opciones que barajo si algún día no necesito trabajar es impartir clases (en 2012 hice el máster de formación del profesorado de secundaria y es una vocación / ilusión que en algún momento me gustaría poder satisfacer) o ayudar a algunos amigos que son autónomos a tener presencia en internet creándoles una web para su empresa. Esto ya lo he hecho en alguna ocasión y es realmente gratificante.

Algunas de estas actividades pueden servir para conseguir ingresos, pero otras son simplemente aficiones. Cuando se habla de la independencia financiera la mayoría de gente piensa en vivir sin trabajar. Para mi es la posibilidad de escoger a qué dedicas tu tiempo y ahí cabe casi todo, siempre que tú quieras hacerlo.

Alguno estará pensando: “nos dices que el objetivo ha de ser concreto y cuantificable y tú no das un objetivo ambiguo”. Sí, es cierto, pero tengo cuantificada la renta mensual objetivo y la fecha en la que quiero tenerla. No la comento porque creo que no aporta nada y no quiero que nos centremos en un caso particular, muy condicionado por mi situación personal y familiar. Y sobre el papel, aplicando el programa de inversión que me he marcado, los números me salen.

¿Cómo alcanzar el objetivo?

Para alcanzar el objetivo es necesario tener una estrategia de inversión definidaLa gran mayoría de lectores supongo que respondería que el medio para conseguir su objetivo son los dividendos. Los que contemplan la inversión en valor hablarían de acelerar el camino vendiendo acciones sobrevaloradas y comprando otras con potencial de revalorización. Y luego están los que defienden la eficiencia y seguridad de la indexación. Una vez más, no hay una manera correcta (o más correcta que otra) de hacerlo, pero tenemos que escoger una que sea compatible con nuestro estilo, carácter y habilidad inversora. Si ante el primer inconveniente nuestra reacción será dudar de si lo estamos haciendo bien, lo más probable es que acabemos cometiendo errores.

La necesidad de una estrategia de inversión

Estrategia de inversión, plan de inversión, programa de inversión… Llamémosle como queramos, pero es necesario tener uno. Una vez más, todo vale. Cada uno debe decidir qué estrategia seguirá para luego no actuar de manera impulsiva. Las prisas suelen ser malas consejeras y tener un guión preestablecido nos evitará errores graves.

¿Significa eso que no podemos cambiar de estrategia? En mi opinión no. Toda estrategia se puede cambiar si vemos puntos en los que se puede mejorar, pero deben ser cambios que respondan a un análisis sosegado y profundo, y a ser posible con datos que respalden esa decisión. Y si no tenemos datos, nada de saltar sin red. Antes de hacer un cambio radical hay que comprobar que vamos en el buen camino. Mejor perder la oportunidad y asegurar el tiro que lanzarse y perderlo todo. Por lo menos esa es mi opinión.

A pesar de que mi estrategia principal es la inversión en dividendos, yo soy el primero que tonteo con la indexación o la inversión en valor, pero leo todo lo que puedo, hago simulaciones y, si no lo veo claro, creo una  pequeña cartera, defino un programa de inversión y la mantengo durante un tiempo suficiente para valorar los resultados. Algunos interpretan estas pruebas (me lo han dicho más de una vez) como una constatación de que dudo de la estrategia de dividendos cuando los resultados no son buenos, pero yo creo que es un intento de mejorarla.

¿Sólo bolsa? ¿Y la inversión inmobiliaria?

La inversión inmobiliaria es un buen complemento al programa de inversiónLos más observadores habrán visto que no he comentado nada sobre la inversión en inmuebles, que pueden ser pisos, locales, parquings, etc… Este es un punto que genera mucha controversia. La inversión inmobiliaria tiene muchos detractores, pero también defensores acérrimos. En contra de lo que muchos dicen, no es necesaria una gran inversión. O por lo menos no tan grande como se prevé. Se puede comprar un parquing, por ejemplo, o comprar un local entre varias personas para reducir la inversión inicial. El punto importante es que las viviendas siempre serán necesarias y siempre habrá un mercado para ellas. Puede caer el precio del alquiler o aumentar la presión fiscal sobre ellas, pero incluso en tiempos de crisis seguirán teniendo salida.

Yo particularmente creo que los inmuebles aportan estabilidad a la renta mensual e introducen una cierta descorrelación de los mismos respecto a la bolsa. Y eso es bueno. Cierto es que, en general, tienen una rentabilidad menor a la inversión en bolsa (siempre que esta última sea acertada, claro), sobretodo por los gastos que los inmuebles traen consigo (IBI, seguros, gastos de comunidad, etc…), pero creo que una independencia financiera bien fundamentada debe estar sostenida por varias patas y una de ellas es la inmobiliaria.

En nuestro caso, hace unos años compramos un piso para mis suegros. Nuestro trabajo nos costó. Ahora que hablamos de planes de inversión, no hay plan de inversión más inflexible que una hipoteca. Fueron varios años apretándonos el cinturón con el objetivo de tener a toda la familia lo más cerca posible nuestro. En algún momento, esperemos que sea muy lejano, podremos disponer de él, así que la pata inmobiliaria la tenemos -o la tendremos- cubierta.

¿Y los planes B de los que siempre hablas?

Los lectores habituales me habrán oído hablar de los planes B. Para mi empezaron siendo alternativas a mi trabajo actual (la gestión de proyectos informáticos) y los entendía como opciones reales para trabajar en sectores completamente diferentes, en el caso de que mi ocupación actual se acabase o se precarizase. En ese sentido me formé en habilidades (inteligencia emocional, coaching, negociación, etc…), temas que, por otro lado, siempre me habían atraído. Lo hice pensando que tenían aplicación en mi trabajo pero que también me podían ofrecer empleabilidad en otros ámbitos. Más tarde estudié el máster de formación del profesorado de secundaria, que me capacitó para dar clases en institutos, una de mis vocaciones frustradas. Nunca di el salto al sector de la enseñanza, pero tener ese máster (a cualquier cosa le llama máster ahora) me dejó en la situación de poder hacerlo más adelante. Mi tercer plan B, completamente inesperado, es este blog, un hobby que está cogiendo cuerpo y que, si vienen mal dadas, podría intentar monetizar.

Como veis soy un ferviente defensor de los planes B, porque te dan posibilidad de escoger. Si mañana decidimos mudarnos a un área rural alejada de una gran ciudad, probablemente no encontraré trabajo como gestor de proyectos, pero es posible que pueda dar clases, en alguna modalidad, porque niños seguro que habrá. En la misma línea, el blog o cualquier negocio online te permite trabajar desde cualquier lugar que tenga un acceso a internet. Pero lo más importante para mi es que dejo de depender de una sola opción de empleo para tener tres posibilidades reales.

El blog es parte del plan de inversión, junto a la bolsa, la inmobiliaria y los planes BY si los incluimos en el plan de independencia financiera, tener en el futuro unos ingresos pasivos, semipasivos o activos con estos planes B da un poco más de estabilidad y equilibrio al objetivo. Imaginaos que el blog genera 20 €/mes en publicidad. No es mucho, ciertamente, pero serían 20 €/mes menos que habría que conseguir de los dividendos o las inversiones en general. Esto es completamente hipotético y bastante más complejo que como lo estoy exponiendo. En el caso de negocio habría que incluir la cuota de autónomos, los gastos de hosting y dominio, el tema del blog, los plugins de pago, etc… Para conseguir 20 € tendría que genera 300 o 400. Una utopía ahora mismo. Pero creo que la idea de fondo está clara: un objetivo y muchas pequeñas acciones complementarias para alcanzarlo. Diversificar es también importante en este aspecto. Por ejemplo, otro beneficio de mantener un blog es que adquieres un montón de skills que te pueden ser útiles en el futuro. Imaginemos que mido mal y que en algún momento necesito más dinero del que me proporcionan el resto de fuentes de ingresos pasivos. Sería relativamente sencillo vender la construcción de un blog a alguien que esté interesado en montar uno para su negocio, dado que contaría con el aval de un blog bien posicionado y con una cierta reputación.

¿Cómo definir el plan de inversión?

Análisis de gastos

El primer paso para plantear un escenario financiero a X años vista es analizar el nivel de gastos actual y la posible evolución en los próximos años. Esto es imprescindible para:

  • Cuantificar qué cantidad de dinero necesitamos actualmente para cubrir nuestros gastos.
  • Intentar predecir, a partir de nuestros gastos trabajando, cuanto gastaremos cuando dejemos de hacerlo. Trabajar implica que gastamos dinero en una serie de conceptos (ropa, transporte, comida, cafés, etc…) que no gastaremos cuando no trabajemos. En el otro plato de la balanza, no trabajar y disponer de tiempo libre se traduce en otros gastos que ahora no tenemos (ocio, gimnasio, viajes, etc..).

El análisis de gastos es fundamental para definir un buen programa de inversiónImportante remarcar que en el apartado de gastos entra cualquier gasto, desde los más imprescindibles, como los destinados a alimentación, a los más superfluos, porque podríamos pasar sin ellos, como los destinados a ocio. Hay que ser muy realista y no autoengañarse. Un buen análisis de gastos se traducirá en una optimización del ahorro sin perder calidad de vida. Si tenemos que renunciar a cosas que nos aportan felicidad posiblemente no valga la pena alcanzar el objetivo, pero muchas veces gastamos dinero en productos o servicios que no utilizamos o que no nos producen la contrapartida que esperábamos, y es muy fácil actuar sobre ellos y reducirlos sin que afecte a nuestro estilo de vida: los suministros, los seguros, las compras, etc…

Una vez tenemos claro el mapa de nuestros gastos, es relativamente sencillo trazar un plan de ahorro que nos permita ahorrar cada mes la cantidad que podremos destinar al fondo de emergencia, al fondo para invertir o al fondo de crash (luego veremos qué son estos tres fondos). Los mejores planes de ahorro se fundamentan en un análisis concienzudo de los gastos y en una optimización posterior de los mismos.

Aplicaciones para analizar gastos

El análisis de gastos se puede hacer de muchas maneras: hay aplicaciones para el móvil, hojas excel e incluso la banca online de algunos bancos analizan tus finanzas y te hacen una especie de balance mensual. Puede ser tan sencillo con ver la diferencia de saldo entre el primer día de cada mes y revisar si hay algún gasto imprevisto importante. Eso sí, si queremos hacer un análisis de en qué partidas se va el dinero, para optimizar el ahorro, es imprescindible utilizar una aplicación. Como decíamos antes, los mejores planes de ahorro se fundamentan en un análisis exhaustivo de los gastos para detectar las partidas en las que gastamos dinero inútilmente. ¿Qué aplicaciones utilizáis vosotros para analizar los gastos?

Análisis de ingresos

En este análisis entran todos los ingresos: salarios, alquileres, intereses, dividendos, etc… y es importante porque nos servirá, combinándolo con el análisis de gastos, para decidir cuanto podemos dedicar a inversión mensualmente. Es muy importante diferenciar los ingresos estables de los puntuales. No deberíamos tener en cuenta, por ejemplo, una paga extra variable o, si la tenemos en cuenta, deberíamos ser conservadores en cuanto al importe. Si tenemos un ingreso por alquiler, preveamos meses en que el piso no está ocupado, posibles reparaciones o problemas con el inquilino y todos los gastos habituales del piso (IBI, seguro, gastos de comunidad, derramas, etc…). Se trata de tener una estimación realista de nuestros ingresos y, si somos capaces, de la evolución de los mismos. Si tenemos una progresión de salario pactada en nuestra empresa es bueno tenerlo en cuenta, si es posible que algún miembro de la familia sea despedido porque la empresa en la que trabaja está atravesando problemas, también. Es muy importante no engañarnos si queremos hacer un buen plan de inversión.

Plan de inversión

Después de realizar el análisis de los ingresos y los gastos sabremos cuánto dinero tendremos disponible cada mes. Normalmente, el dinero disponible se destinará a dos o tres conceptos:

  • Fondo de emergencia, destinado a cubrir cualquier contingencia inesperada: ese arreglo del coche, la reparación del lavabo, las goteras, ese viaje inesperado para solucionar un problema en la casa del pueblo, etc…
  • El fondo para inversión, de donde obtendremos el importe necesario para las inversiones. Normalmente suele ser pequeño porque se va invirtiendo a medida que se va acumulando efectivo en él. Mucha gente está invertida al 100%.
  • El fondo de caídas o fondo de crash, que utilizan algunos inversores para tener un importe reservado para cuando los valores que están siguiendo tienen grandes desplomes injustificados. Aquí hay mucho debate. Una parte de la comunidad invierte el dinero a medida que lo ahorra para no pagar coste de oportunidad, pero otra parte acumula un fondo de crash para comprar cuando el mercado da grandes oportunidades.

Plan de inversión en función de gastos e ingresosSabiendo cuál es nuestro patrimonio actual y cuánto podremos dedicar a inversión, podremos hacer una proyección de nuestros ingresos pasivos en una fecha futura. En el blog ya hemos mostrado un par de calculadoras que facilitan esta proyección de ingresos futuros: esta de Jordan y esta otra de Luis G. Por supuesto, cualquier ejercicio matemático es perfecto y al llevarlo a la práctica aparecerán imprevistos que pueden variar los resultados, pero es importante ir comprobando periódicamente si la evolución de nuestra cartera se ajusta o no a nuestro plan inicial, y hacer las correcciones oportunas.

En este punto podemos buscar los productos de ahorro e inversión que mejor se adaptan a nuestro manera de invertir. Podemos optar por fondos indexados, fondos gestionados, acciones, ETFs, etc… No hay un producto bueno, sino un producto que se adapta mejor a tus características inversoras. No tiene sentido, por ejemplo, invertir en acciones de una empresa si no estás dispuesto a seguir mínimamente los resultados de esa empresa. En ese caso sería mejor optar por fondos de inversión.

Conclusiones

Esta es la teoría, pero reconozco que nosotros, la familia Cazadividendos, no no la aplicamos. Nos fiamos bastante de nuestra disciplina a la hora de controlar gastos y ahorrar para invertir, y eso nos hace pensar que no necesitamos un plan de inversión. Claro que de vez en cuando comprobamos el importe medio de la renta mensual, pero no invertimos para conseguir un renta media mensual de un importe determinado en una fecha concreta. En ese sentido, la situación de mercado marca también la velocidad de inversión y el tamaño del fondo de crash. Si no hay oportunidades de inversión este fondo crecerá y si en algún momento se produce un recorte profundo, entrará en juego para que el plan de inversión avance rápidamente.

como monitorizar el plan de inversión, los gastos y los ingresosA medida que vayamos aumentando nuestra columna de activos iremos cambiando nuestro estilo de vida. Sé que no es lo correcto y que deberíamos cambiarlo, pero hacer un seguimiento estricto de gastos e ingresos es algo tan aburrido que, a pesar de haberlo intentado varias veces, nunca consigo mantenerlo más de un mes o dos. Por eso, uno de los objetivos del artículo es compartir cómo hacéis estos análisis de gastos e ingresos y cómo monitorizáis el avance de vuestro plan de inversión. Si alguna idea me seduce, volveré a intentarlo por n-ésima vez 🙂

Llega el momento de la comunidad. ¿Vosotros realizáis un control de gastos e ingresos? ¿Utilizáis aplicaciones para hacer el control financiero de la economía familiar? ¿Cuáles? ¿Tenéis un plan claramente establecido o simplemente vais invirtiendo para conseguir una renta complementaria sin monitorizar la progresión?

¡Qué tengáis buena caza!