La llegada de un niño hace que te plantees su educación financiera, y "Niño rico niño listo" es un buen punto de partida¡Hola, cazadividendos! Hoy hace un mes que nació el rey de la casa y todo ha ido de película. Hoy hablaremos sobre su educación financiera y de un libro que puede ayudarnos mucho: Niño rico niño listo. Pero antes de eso, me gustaría comentar que estoy contentísimo porque el niño está bien, la madre está bien y poco a poco nos adaptamos a la nueva situación. Cuando estas cosas pasan, cuando las cosas van como deberían ir, es un momento inmejorable para darnos cuenta de que somos muy afortunados. En general, tendemos a magnificar lo malo y a obviar lo bueno y, con esta actitud, lo único que conseguimos es no aprovechar una oportunidad perfecta para ser felices. Uno de mis mantras (algún día escribiré un artículo sobre ellos) es que soy muy afortunado: tengo una familia que me quiere, una salud razonable, un trabajo digno, un sitio donde vivir… 

Tendemos a pensar que somos el ombligo del mundo y que nuestros problemas son los peores, pero la realidad es que estamos en la parte superior de la pirámide. ¿Que hay gente más arriba? Por supuesto, pero ahí abajo hay una multitud. Y no hay que perder de vista que, en la mayoría de casos, es una cuestión de suerte. Nadie hace méritos o deméritos para nacer en una zona de guerra o donde ocurren catástrofes naturales, para caer en una familia desestructurada, perder a sus padres siendo muy pequeño, contraer una enfermedad grave o sufrir acoso en el colegio. No tener problemas de verdad nos parece tan normal que cuando las cosas van bien no las disfrutamos. ¿Pero esto no era un blog de inversión? ¿De qué habla este tío? Tenéis razón, me estoy dispersando, vuelvo al tema…

Os decía que, cuando nació el niño, aparte del montón de trámites que nos tiene reservados nuestra querida administración (registro, Seguridad Social, padrón, bajas de maternidad y paternidad, etc…) añadí dos más. El primero, abrirle una cuenta de fondos en Selfbank, para empezar a hacer trabajar el interés compuesto. Más adelante seguro que dedicaremos un artículo a la cartera de inversión de nuestros hijos. Creo que puede ser interesante ver qué opciones tenemos disponibles y cuáles son las más adecuadas para una inversión a tan largo plazo. La segunda tarea que me asigné fue acabar de leer Niño rico niño listo, el libro de Kiyosaki sobre la educación de nuestros hijos, para comentarlo con vosotros. Aunque lo empecé en verano y sólo me faltaban unas cuantas páginas, no he encontrado el momento hasta ahora. Desde hace años padezco de artritis y después de los períodos de estrés mi cuerpo suele atacar a la articulación más vulnerable. Total, que una vez pasado el parto, se me ha puesto la rodilla como un melón y, en estas condiciones no puedo ir a trabajar en bici, así que he podido disponer de una hora y media de autobús para acabar el libro. No hay mal que por bien no venga…

Sensación general sobre “Niño rico niño listo”

La sensación general de "Niño rico, niño listo" es que es un libro del que se puede aprender muchoY la verdad es que el libro me ha gustado. Reconozco que igual estaba un poco condicionado por la ilusión que me provocaba el nacimiento de Cazadividendos Jr, pero en términos generales me ha parecido un libro recomendable. Para que os hagáis una idea, si ya habéis leído Padre rico, padre pobre, esta secuela incide un poco más en los mismos conceptos, pero está orientada a los niños y ofrece muchas pinceladas de pedagogía, teorías cognitivas y muuuucho sentido común. No esperéis un libro sesudo. No lo es. Es un libro muy fácil de leer y, lo más importante, muy aplicable a la educación de nuestros hijos. Cuando acabé el libro tuve la impresión de que todo lo que cuenta Kiyosaki, de una u otra manera, ya lo sabía pero, también, que era necesario ordenar todas estas ideas para poderlas aplicar a la educación de nuestros hijos.

“Niño rico niño listo” no es un libro para niños

Parece una perogrullada pero era una de las dudas que tenía antes de leerlo. No sabía si era un libro para que los niños adquiriesen una actitud sana hacia el dinero o si estaba dirigido a los padres, para darles herramientas para educar financieramente a sus hijos. Y este es precisamente el objetivo del autor. Apoyándose en las enseñanzas de su padre rico y de las experiencias vividas con él, explica su visión sobre cómo interesar a los niños en el dinero y cómo dosificarles la información para que la asimilen. Para ellos se apoya en teorías muy populares en los últimos años como las inteligencias múltiples.

Las enseñanzas de “Niño rico niño listo”

Kiyosaki sigue fiel a su estilo: el libro gira alrededor de varias ideas básicas que va repitiendo y analizando desde diferentes perspectivas. No haré un resumen del libro, pero sí resaltaré las ideas que me han parecido más destacables. Vamos allá:

1. Las fórmulas ganadoras

Cuanto más más viejos nos hacemos, menos valiosos nos volvemos. La era industrial ha dado paso a la era de la información. En la era industrial, a medida que una persona se hacía mayor, iba adquiriendo experiencia y volviéndose más valiosa. Ese tiempo acabó. Hoy en día, la idea de tener una profesión para toda la vida se ha quedado obsoleta y es imprescindible aprender y adaptarse rápidamente. Es lo que Kiyosaki llama tener una fórmula ganadora de aprendizaje. Y esto no tiene nada que ver con sacar buenas notas, sino con que el niño aprenda a aprender, aprenda a adaptarse y a adaptarse más rápidamente que sus compañeros de clase. La mayoría de carreras profesionales actuales llegan a su punto culminante mucho antes de la edad del retiro. En ese punto, que pueden ser los treinta, treinta y cinco o cuarenta años, o el trabajador se adapta o el sistema lo aparta. De ahí la importancia de tener fórmulas ganadoras de aprendizaje.

2. No confíes la educación de tu hijo únicamente al sistema educativo

En el libro se habla de un estudio de la administración estadounidense, en el que se afirma que de cada cien personas estudiadas a la edad de sesenta y cinco años, una es rica, cuatro están cómodas, cinco todavía trabajan, cincuenta y seis necesitan apoyo del gobierno o de sus familias y el resto ha muerto. Un sistema de educación que deja a las personas dependientes al final de sus vidas no las está preparando para el mundo real. La idea de que el gobierno se haga cargo de usted al final de su vida obsoleta. La moraleja está clara: si nuestro sistema educativo nos lleva a esta situación, nuestros hijos necesitarán nuestra ayuda para desarrollar las aptitudes financieras que les permitan vivir mejor en el futuro.

3. Hazles pensar diferente

Es importante que los niños piensen de manera diferente. Una de las cosas que propone Kiyosaki a los padres es que alienten a sus hijos a retirarse a los treinta años. Si recogen el guante, tendrán que pensar en cómo hacerlo y tendrán una ventaja competitiva muy importante, al no aceptar lo establecido sin valorarlo con espíritu crítico. Retirarse a los treinta implica que tienen poco tiempo y, cuando abandonen la escuela, en vez de abandonar la escuela y buscar un mundo de seguridad en el empleo, buscarán un mundo de libertad financiera.

4. El éxito académico no garantiza el éxito en el mundo real

En este punto su enfoque es un tanto particular. Habla de que, en el mundo académico, te dan un boletín con las notas cada tres meses y que, por lo tanto, cada tres meses tienes una oportunidad para corregir cualquier desviación. Si hacemos el paralelismo con nuestra situación financiera en el mundo real, nadie nos da un boletín con nuestras calificaciones financieras, con lo cual, si no revisamos nuestra situación periódicamente y tomamos las medicas correctoras adecuadas, llegaremos a escenarios bastante desagradables. Tener un buen empleo, una gran casa y un coche de gama alta no es sinónimo de tener una buena salud financiera. Lo importante es tener unas columnas de activos y pasivos saneadas.

5. Aprender enseñando

El hecho de enseñar nos obliga a indagar para encontrar las lecciones que la clase necesita, lo cual se traduce en una mayor consciencia sobre nuestros actos. Enseñar a nuestros hijos redundará en que aprenderemos o asimilaremos mejor lo que les queremos enseñar. O dicho de otra manera: una manera muy efectiva de mejorar nuestra situación financiera personal consiste en buscar nuevas ideas financieras y transmitirlas al hijo. Es muy importante el adjetivo “nuevas”. Muchas personas tienen problemas financieros porque usan antiguas ideas financieras, que a su vez han recibido de sus padres y estos de los suyos. Es importante analizarlas con espíritu crítico. Los pobres permanecen en la pobreza y la clase media cada vez tiene más deudas después de finalizar sus estudios.  Hay que empezar a pensar como ricos y transmitir sus ideas, en vez de seguir transmitiendo fórmulas perdedoras. El dinero es un tema que se enseña en casa, no en la escuela. La educación financiera es transmitida de padres a hijos.

6. Aprender sobre el dinero

La primera y más importante lección es que el dinero no te convierte en rico. Es tu actitud hacia el dinero lo que te convierte en rico. La mayoría de gente, cuanto más dinero gana, más pobre se vuelve, porque aumenta su nivel de vida y su endeudamiento.

El aprendizaje mediante juegos es el más efectivo y en temas de dinero no es una excepciónKiyosaki defiende un proceso de aprendizaje basado en tres pasos. Paso número 1: dibujos sencillos. Paso número 2: juegos. Paso número 3: la vida real. El más importante de los dos es el segundo. Los juegos son la manera natural de aprender en la mayoría de especies. El autor nombra muchas veces el Monopoly o su juego Cash Flow. Es mucho mejor que se aprenda sobre el dinero mientras se divierte que aprender por medio del temor a perderlo. Pero lo más frecuente es que los padres refuercen el miedo y los pensamientos negativos en lo que se refiere al dinero. De hecho, muchas veces es la razón más frecuente de discusión en los hogares. Con esta premisa, es muy fácil que un niño asocie espontáneamente el miedo y la ira con el dinero, y que acabe percibiendo el dinero como un bien escaso y difícil de conseguir, y que se debe trabajar duramente para ganarlo. Kiyosaki propone ver el dinero como un juego y escoger divertirse con él.

¿Y cómo gestionamos la relación de nuestros hijos con el dinero? ¿Debemos darle una paga? ¿El dinero debe ser moneda de cambio para que realicen sus obligaciones? No hay una respuesta correcta. Lo único que está claro es que el dinero es una herramienta de enseñanza muy poderosa. Si nuestros hijos aprenden a esperar dinero a cambio de nada, entonces no aprenderán valores como el esfuerzo. En cambio, si sólo hacen sus tareas porque recibirán la paga a cambio, ¿qué ocurrirá cuando dejemos de pagarles? Lo importante es ser cuidadoso acerca de la manera en que utilizamos el dinero como una herramienta de enseñanza.

7. Aprender cometiendo errores

Una de las maneras más importantes de aprender es cometer errores. Por lo tanto, el riesgo más grande es esperar demasiado para comenzar a cometer esos errores. Mucha gente tiene problemas financieros porque no cometieron suficientes errores cuando eran más jóvenes. Ahora, con menos tiempo y dinero, y el problema de verdad es que ya no tienen tiempo suficiente para intentar solucionar sus problemas financieros. Por esto es muy importante alentar a los niños a jugar con dinero real y a aprender hábitos financieros que incrementen su bienestar financiero conforme envejezcan. El riesgo más grande es no correr riesgos y no aprender de los errores cuando se es joven. Cuanto más mayores somos, menos tiempo hay para remediar los errores.

8. Nada es complicado si se explica con palabras sencillas

Muchas personas se encuentran en problemas financieros simplemente porque utilizan palabras que no comprenden. Dos ejemplos muy claros son las definiciones de las palabras activos y pasivos. La definición del diccionario es muy confusa, pero el concepto es muy sencillo: “Los activos introducen dinero en tu bolsillo, y los pasivos extraen dinero de tu bolsillo.” Para agregar mayor énfasis, se puede explicar de la siguiente manera: “Si dejas de trabajar, los activos te alimentaran y los pasivos te comerán.”

9. No todos los niños aprenden igual

El sistema educativo actual tiende a basarse en aprendizaje mental, dejando de lado los juguetes. Se les pide a los niños que acepten casi a ciegas, como un hecho, cuanto leen y escuchan de una figura de autoridad como una maestra. Emocionalmente el niño aprende a tener miedo de cometer errores y miedo a cuestionar o desafiar lo que le dicen. El aprendizaje físico es casi inexistente. Los niños que son estudiantes verbal-lingüísticos obtienen buenos resultados, pero los niños que aprenden por medios físicos o que tienen mayor inclinación artística se quedan rezagados. Por nuestra parte, es importante entender que no todos los niños aprenden igual y que es labor nuestra descubrir la manera óptima para que nuestro hijo aprenda.

Una clave para el éxito de la gente en la vida consiste en descubrir cómo aprende mejor y asegurarse de que está en un ambiente que les permite continuar aprendiendo en las formas como aprende mejor. El problema es que descubrir exactamente la manera en que aprendemos y cuáles son nuestros dones naturales son frecuentemente procesos de prueba y error. Muchas personas nunca encuentran sus dones. Una vez que abandonan la escuela consiguen empleos y luego no pueden continuar su proceso personal de descubrimiento debido a razones familiares o financieras.

10. Mi hijo es un genio

Mi hijo es un genioEsta frase me ha impactado, así que la transcribiré literalmente: “Cuando usted observe a los ojos a un niño pequeño, recuerde siempre que en el interior de su hijo vive un pequeño genio. Puede no ser el mismo que el sistema educativo busca, pero el genio de su hijo está allí de cualquier forma. Y a pesar de que el sistema educativo pueda no estar buscándolo, es importante que el padre o el maestro lo busquen”. Es decir, es nuestra obligación descubrir en qué son buenos nuestros hijos, cuál es el método de aprendizaje que mejor se adapta a ellos y asegurarnos de que les damos herramientas para realizarse.

Conclusión

Como he comentado más arriba, el libro me ha gustado. No descubre nada, pero tiene grandes dosis de sentido común y da pautas sobre cómo enfocar la educación financiera de nuestros hijos. Pensaba que sería una simple repetición de los conceptos explicados en Padre rico, padre pobre, pero la verdad es que añade matices que le dan un valor adicional. Si estáis interesados en el libro, podéis comprarlo aquí. También podéis consultar los otros libros que he leído en la sección de libros para invertir en bolsa.

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