¿Por qué no plantearse la independencia financiera? El caso del Kiyosaki cartagenero¡Hola, cazadividendos!  Hoy no hablaremos sobre empresas ni oportunidades de compra ni OPAs… Hoy toca reflexión sobre la independencia financiera. Supongo que a todos os pasa: cada vez que desconecto de la rutina empiezo a fantasear con una vida sin obligaciones aburridas en la que pueda dedicarme a actividades que me motiven más. Este punto es importante. Independencia financiera no significa necesariamente dejar de trabajar. En mi caso, por ejemplo, podría traducirse en dedicar más tiempo al blog o trabajar a tiempo parcial en la enseñanza. Podría mudarme a un lugar más barato o actuar, como veremos después, como el Kiyosaki cartagenero. Las vacaciones siempre convierten mi cabeza en un hervidero de posibilidades y una pregunta me martillea constantemente: ¿por qué no?

Independencia financiera

Como ya he explicado otras veces, la familia Cazadividendos hacemos dos tipos de vacaciones, o un viaje potente (Argentina, California, Islandia, …) o vacaciones familiares en nuestros lugares de origen. Lo normal es que hagamos esto último, y posiblemente es lo que más nos gusta. Y sieeeeempre nos pasa lo mismo: acostumbrados al ritmo y estilo de vida de Barcelona, una aldea perdida de Lugo y un pueblecito costero de Murcia resultan completamente utópicos.

El cambio de residencia a un lugar más barato puede ser parte de la estrategia para conseguir la independencia financieraVamos primero a Lugo. El choque térmico, que ya esperábamos, no deja de sorprendernos. Aun así, con diez o quince grados menos que en Barcelona, los lugareños se quejan del tremendo calor que hace. Allí mi abuela tiene una casa completamente acondicionada que sólo utilizamos en vacaciones. Se trata de una aldea pequeña, casi deshabitada en invierno,  en la que viven 10 o 20 personas pero que pueden multiplicarse hasta 120 o 150 en agosto. ¿Cuál es la apuesta? Pues está claro: vida natural, poco estrés, tranquilidad, entorno natural, vegetación, tranquilidad, clima agradable, sin contaminación, tranquilidad, comida natural, miel, productos de cerdo y ternera de primera, tranquilidad… ¿Os había dicho que es un sitio tranquilo? ¡Tanta tranquilidad a veces me saca de mis casillas! 🙂 Si vamos a la parte mundana, es difícil gastar mucho dinero allí. El agua se obtiene de la montaña  o de un pozo subterráneo y no hay empresas suministradoras, la carne tiene una calidad y un precio de escándalo y nunca dejará de sorprenderme lo baratos que son los bares. También tiene su parte mala: el clima. Suena a topicazo pero hace mucho frío y llueve en gran parte del año, aunque de mayo a octubre hace un fresquito de lo más agradable y la lluvia suele dar una tregua… Ah, otro inconveniente es que el núcleo urbano más próximo está a diecisiete quilómetros… por una carretera con muchas muchas curvas.

La independencia financiera puede significar vivr en unas vacaciones permanentes en un lugar paradisíacoTurno de Murcia. Hablamos de un pueblo bastante más grande (unas 10.000 personas), con suficientes servicios para no echar nada de menos, pero sin el tamaño y mentalidad de una gran ciudad. Precisamente lo más sorprendente del pueblo es eso, la mentalidad de su gente: la mayoría aspiran a tener una vida cómoda y tranquila, y lo priorizan respecto a tener éxito profesional o ganar mucho dinero. ¡Qué contraste con Barcelona! Es curioso ver que con poca formación puedes tener un trabajo que en Barcelona estaría reservado a titulaciones superiores. Aparte de eso, el clima es fantástico la mayoría del año, aunque en agosto el calor puede ser bastante agobiante. Pero tranquilos, que para eso tenemos las maravillosas playas del Mar Menor a diez minutitos. Allí los padres de la Sra. Cazadividendos tienen un piso bastante grande en una zona que no es nada turística. ¿Cuál es la apuesta? buen tiempo y tranquilidad. Si vamos a la parte económica, la fruta y verdura tiene una calidad excelente y un precio correcto. Luego está el mercadillo, que está muy arraigado en la cultura local. Ya sé que mercadillo tiene connotaciones negativas, pero es un prejuicio que allí no tiene validez. En aquellos mercadillos se pueden comprar productos de calidad a precios muy buenos. Por ejemplo, hemos comprado muchas cosas para Cazadiviendos Junior mucho más baratas que en Barcelona, y hablamos de los mismos productos exactamente, no de los equivalentes en marcas de peor calidad. Finalmente, el precio de los bares también es bastante más bajo que en Barcelona.

Realmente ha sido un mes genial, hemos descansado muchísimo y la desconexión ha sido total, pero también nos ha servido para volver a contemplar, atónitos, una vida que nos gustaría poder disfrutar. Sé que es fácil idealizar el lugar donde estás pasando las vacaciones porque lo asocias a descanso, diversión y entretenimiento, pero podemos intentar eliminar el componente subjetivo y quedarnos sólo con los hechos:

Primer hecho. Menos estrés. La gente camina despacio, no va corriendo a todos sitios, no te pitan si tardas más de 180 milisegundos en arrancar cuando el semáforo se pone verde. No sé si lo sabéis pero 180 milisegundos es el tiempo que tarda un taxista de Barcelona en pitarte cuando cambia el semáforo. En Madrid creo que es incluso menos. La frase que más he escuchado este verano ha sido “no pasaaa naaaaada”. Bueno, eso y las continuas preguntas sobre los políticos catalanes. Parece mentira que en Murcia tengan tan interiorizado que Artur Mas es el anticristo… y que en Barcelona si hablas en castellano no te contestan o te insultan directamente. Tremendo. Algún día hablaremos de la manipulación constante de los medios de comunicación y de la realidad paralela que nos venden, tanto los de un lado como los del otro.

Segundo hecho. No hay masificación. Tardamos menos de dos horas en ir al médico, al banco, al ayuntamiento y a comprar al súper. A las 11:00h estábamos tomando un café. En Barcelona como mucho habríamos llegado al banco, y si tuviera que ir al ayuntamiento ya no salía en toda la mañana.

Tercer hecho. Más barato: una cocacola y un café con leche 2.20 €, tres melones 2 euros, 1 kg de entrecot de ternera gallega 11 €, el campamento de verano del niño 20 € por dos semanas (sí, no me he dejado un cero), el alquiler mensual de una casa de planta baja de unos 70 m2 200 €.

Y ahora la pregunta: ¿Por qué no?

¿Por qué no cambiar de residencia a un lugar más barato para acelerar el objetivo de la independencia financiera?¿Por qué no alquilar el piso de Barcelona e irnos a vivir a Galicia o Murcia? O mejor aún, ¿por qué no vender el piso de Barcelona (unos 200.000 € precio de crisis), comprar el equivalente en acciones y mudarnos? Y si no nos atrevemos, ¿por qué no acercar la independencia financiera con un cambio de residencia temporal o permanente? Si nuestro objetivo para la independencia financiera es 1200 € para vivir en Barcelona, posiblemente necesitaremos 800 para vivir en Murcia o 600 en Galicia. ¿Por qué no dar el salto cuando lleguemos a estas cantidades? Obviamente todas estas cantidades tienen sentido en el caso de pueblos. Si hablásemos de Coruña o de Murcia ciudad posiblemente las cosas cambiarían bastante…

El Kiyosaki cartagenero

Salir de la carrera de la rata es una manera de alcanzar la independencia financiera, pero imitar al padre rico de Robert Kiyosaki es otra mucho más efectivaY aprovechamos la discusión sobre el precio del alquiler en Cartagena o las posibiliades que se abren al vender un piso en una gran ciudad y mudarse a un pueblo, para hablar del Kiyosaki cartagenero. No sé si habéis leído Padre Rico, Padre Pobre. Si no lo habéis hecho, podéis echarle un ojo a esta revisión, que hice hace muchos meses cuando el blog aún era un diario personal y no tenía tantos lectores. Aparte de explicarnos conceptos como la carrera de la rata, el págate a ti mismo o aprender a pensar como los ricos, Kiyosaki hace una defensa entusiasta de la inversión en bienes raíces y de jugar al Monopoly con propiedades reales, y eso es justo lo que hace el Kiyosaki cartagenero.

No deja de ser una anécdota, pero me pareció muy curiosa la historia cuando me la explicaron este verano. El gitano, como le llaman allí bajando el tono de voz sensiblemente por si alguien está escuchando, compra plantas bajas, es decir, casas en una sola planta en el núcleo urbano, con vecinos a los dos lados, un patio interior abierto, cocina-comedor en un único espacio, dos baños, cuatro habitaciones y cochera. El alquiler estándar por una casa de estas características es, como he comentado arriba, doscientos euros.

¿A qué precio compra las casas? Las últimas tres que ha comprado lo ha hecho por  8.000 €. No, esta vez tampoco me he dejado ningún cero. Supongo que aprovecha que la gente está en mala situación y les aprieta hasta conseguir un buen precio. Si la alquilase directamente recuperaría la inversión, sin tener en cuenta los gastos de la casa, en cuarenta meses.

Impresionante, ¿no? Pues vamos a darle una vueltecita de tuerca… Lo primero que hace cuando compra la casa es hacer obras y convertirla en dos casas. Y cuidado ahora, que entramos en terreno surrealista:

Czd: Pero son dos casas más pequeñas.

Pepe: Es igual, las consigue alquilar por 200 € igual. La gente no mira ná.

Czd: Pero la obra le costará una pasta.

Pepe: ¡Qué va! Contrata un jornalero y ya está. Sólo es poner una pared y  hacer una cocina y baños sencillitos.

Czd: ¿Y cómo consigue que le de permiso el ayuntamiento? Está cambiando estructuras.

Pepe: ¿Permiso? No pide permiso.

Czd: ¿Y los contadores de la luz y del agua? Si sólo es una casa legalmente sólo tiene un contador.

Pepe: Lo dividen por la mitad y ya está.

Czd: Pero no las dos familias no tienen por qué gastar lo mismo, ¿no? Dividirlo por la mitad no es justo.

Pepe: La gente de aquí no mira estas cosas…

Czd: ¿Y nadie le denuncia ? El ayuntamiento tiene que saberlo… y está perdiendo dinero en permisos, impuestos, etc…

Pepe: No hacen , seguro que ha untado a alguno.

Continué indagando y resulta que el elemento en cuestión tiene un pequeño -o no tan pequeño- imperio, construido a base de repetir esta operación constantemente. Supongo que Kiyosaki no se refería a esto cuando recomendaba invertir en bienes raíces… pero la picaresca cuenta, y mucho. Yo soy demasiado cuadriculado para comprar una propiedad de alguien en situación de necesidad y apretarle para que baje aún más un precio por debajo del mercado, dividirla de manera ilegal, sin pagar los correspondientes permisos ni contratar a un técnico que certifique la obra, engañar a los inquilinos haciéndoles creer que vale lo mismo que sin dividir, estafar a las compañías de suministros, etc… No podría pegar ojo, seguro. Pero este señor seguro que duerme como un  niño y posiblemente llegará (si no ha llegado ya) a la independencia financiera antes que yo 🙂

Si os parece, podemos aprovechar esta anécdota para debatir sobre la inversion en inmuebles (pisos pero también locales o garajes). A pesar de que hay una opinión generalizada de la comunidad DGI en contra de este tipo de inversión (casi igual de generalizada que la opinión de que los planes de pensiones son un mal producto) hay miembros de la comunidad que la defienden, siempre que se haga con un buen margen de seguridad y el retorno sea suficiente. Obviamente no todos los inmuebles sirven.

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