La independencia financiera nos permite no estar expuestos a los cambios del sistema¡Hola, cazadividendos! En diciembre de 2014 os explicaba que mi empresa había anunciado un cambio organizativo que me afectaba directamente y que se iba a producir en los siguientes meses. Un año después ese cambio se ha acabado materializando. Desde enero de este año me han quitado los galones… relativamente. Después de artículos técnicos como el del modelo D-6 o el de los mecanismos offshore para la protección del patrimonio, hoy toca un artículo más ligerito del que espero que nos haga reflexionar sobre nuestro papel en la sociedad y en la empresa, y sobre cómo nos afecta la independencia financiera en nuestra relación con ellas.

El trato al empleado

No es un secreto: trabajo, o mejor dicho trabajaba, en IBM. Lo había dejado caer otras veces y sería complicado explicar la situación obviando ese detalle. IBM no es una empresa cualquiera. Tradicionalmente se ha caracterizado por una política de buen trato al empleado y no hace mucho era habitual verla en las listas de las empresas más atractivas para trabajar.

El sistema intenta convencerte de que debes seguir sus reglas. La independencia financiera rompería el equilibrio del sistema.The Big Blue tiene más de 400.000 empleados y presume de que uno de sus objetivos es atraer y retener al mejor talento del mercado. Me encanta esa frase. Tiene el extraño poder de esas mentiras que gusta oír. Es imposible escucharla y no caer en la autocomplacencia y pensar que el mejor talento del mercado es uno mismo. De hecho, cada vez que la oigo tengo la sensación de ser la cobra delante del encantador de serpientes… ¿Porque explico todo esto? Porque si una empresa que lleva en su ADN el bienestar de sus empleados puede traicionar la confianza que estos depositan en ella, cualquier empresa puede hacerlo.

IBM protegía a sus empleados: plan de pensiones, plan dental, comedor y/o tiquets de comida, paga variable en función de resultados, jornada reducida de seis horas durante los tres meses de verano, teletrabajo, etc… Uno de mis jefes me explicaba que, cuando le contrataron hace unos veinticinco años, enviaban a todos los nuevos empleados a un training a Estados Unidos durante seis meses. En aquella época IBM prácticamente no tenía competencia y dictaba los precios de sus productos y servicios. La IBM del hardware pertenecía al sector del metal, un sector con un sindicato tradicionalmente muy fuerte, pero tampoco era algo relevante, porque la empresa realmente cuidaba a sus empleados sin necesidad de estímulos externos.

Eran otros tiempos. Después el mercado se volvió más exigente, inventaron IBM Global Services para poder aplicar el convenio de las consultoras en vez del metalúrgico, y los nuevos empleados fueron perdiendo beneficios: primero fue el plan de pensiones y  el plan dental, luego eliminaron el comedor, después la paga variable paso de ser una paga extra segura a una paga menguante y dependiente de unos objetivos que no eran públicos, etc…

Hace unos meses anunciaron que traspasaban el departamento de desarrollo y mantenimiento de aplicaciones, unas quinientas personas, a una empresa del grupo para aprovechar sinergias (otra frase vendeburras) y ser más eficientes en este mercado. Bonito eufemismo para evitar decir “reducir costes”.

El objetivo de la empresa

Las grandes instituciones del sistema manejan a los individuos según sus necesidades. La independencia financiera evitaría esa manipulación.El objetivo del cambio, como decimos, es reducir costes y aumentar la rentabilidad. IBM es una empresa mastodóntica con departamentos para todo. Se habla incluso del concepto de cliente interno: muchos departamentos de la empresa tienen razón de ser sólo para dar servicio al resto de la empresa. Traspasando las personas y los proyectos a una empresa con menos estructura, más flexible y más ágil se reduce el coste de producción. Por poner un ejemplo, mi coste, lo que le cuesto a mi empresa y que luego sirve para calcular mi rentabilidad al restarlo de lo que paga el cliente por mi, es casi el triple en IBM (unos 110 €/hora) que en mi nueva empresa (unos 40 €/hora).

No sé si el cambio me afectará para bien o para mal. En esta reorganización mantenemos, por lo menos teóricamente, todas nuestras condiciones particulares (sueldo, categoría profesional, horario, vacaciones, etc…) y seguiremos trabajando en los mismos proyectos y para los mismos clientes. A nivel de carrera profesional es una incógnita. Los empleados traspasados, en general, tenemos sueldos por encima de lo que marca la política salarial de nuestra nueva empresa, pero también tenemos unos conocimientos (skills, como se dice en el sector) que los empleados actuales de la nueva empresa no tienen.

Básicamente puedo pensar en tres escenarios diferentes. El primero es que todo siga igual: trabajaré en la nueva empresa igual que lo hacía en IBM y seguiré con una evolución similar. El segundo, que la nueva empresa me vea como una carga, es decir, que no se crean que mis skills justifican mi sueldo, piensen en mi como un coste inasumible e intenten librarse de mí.  Y el tercero, que mis skills realmente aporten valor y  tenga una progresión profesional rápida.

Las reacciones del empleado

Todo este preámbulo era para poneros en antecedentes pero, en el fondo que sea mi caso y que se trate de esta o aquella empresa es irrelevante: cualquier situación que haga tambalearse los pilares de nuestra economía familiar nos serviría para ver las tres reacciones posibles. Seguro que hay más, pero yo me he fijado en mis compañeros y normalmente tienen una de estas tres. Perdonadme las licencias literarias (y el tono jocoso y un pelín choni en algún caso) que me tomaré al describirlas:

Reacción 1: me la bufa

¿Que me cambian de empresa? Me da igual. Yo seguiré a mi rollo, haciendo mis ocho horitas, implicándome lo justo y pidiendo mis aumentos de sueldo de vez en cuando. Todas las empresas son iguales. ¿Sabes lo que pienso del cambio de organización? Yo te lo digo: me la pela, me la repela y me la tripela…

Reacción 2: seguro que va bien

Soy el puto amo, un crack de las tecnologías de información, un fenómeno gestionando proyectos y equipos de personas. Si me iba bien en IBM me irá bien donde vaya. Los de la nueva empresa son una panda de mataos, así que voy a arrasar. Este cambio es el despegue de mi fulgurante carrera.

Reacción 3: me van a echar

Esto es el principio del fin. En IBM no despiden a nadie, la mala prensa es algo que no están dispuestos a aceptar, así que chutarnos a otra empresa y luego despedirnos es una manera muy limpia de librarse de nosotros. Y mientras tanto los directivos llenándose los bolsillos porque seguro que esta operación era parte de sus objetivos y se lo premiarán con pluses por conseguirlos y ascensos.


La carencia de dinero hace aflorar los problemas. La independencia financiera evita que los problemas de verdad se magnifiquen.Los tres perfiles (el pasota, el sobrado y el pesimista), por muy bien que escenifiquen su papel en público, dejan entrever un nerviosismo por el cambio de situación.  La razón está clara: aunque en nuestra sociedad hablar de dinero esté mal visto, todos tenemos muy claro que cuando nos falta la cosa no irá bien. Mi abuela, por ejemplo, siempre dice que lo peor que le puede pasar a una pareja es no tener el dinero suficiente, porque eso hará aflorar el resto de problemas. Ella lo dice sin palabras como “aflorar” y utilizando un gallego profundo, pero con la fuerza que dan noventa y cuatro años de experiencia de la que vale. Algún día dedicaré un post a mi abuela. Sabiduría en estado puro.

¿Y cómo afecta la independencia financiera?

La verdad es que yo no sé muy bien en cual de estos tres perfiles encajo. Supongo que soy una mezcla del segundo y el tercero. No paso del tema porque mi carácter no me permite adoptar una postura pasota con algo en lo que gasto ocho o diez horas diarias. En el fondo pienso que es posible que tenga más recorrido en la empresa nueva que en la antigua pero, por supuesto, no soy tan ingenuo como para no pensar que este cambio puede ser una maniobra para preparar el camino para un futuro ERE.

Eso sí, tengo clarísimo que, pase lo que pase, tengo herramientas para lidiar con lo que venga. Y eso es mucho más de lo que pueden decir la mayoría de compañeros míos.

La primera herramienta es nuestro estilo de vida. Ya he comentado otras veces que somos bastante austeros y no necesitamos mucho dinero para vivir como queremos. No tenemos ni hipoteca ni créditos personales y no somos presa de las obligaciones sociales. Esto significa que intentamos consumir responsablemente. No sentimos la necesidad de vestirnos con ropa de marca, utilizar un cochecito para Cazadividendos Jr que cueste más que la habitación en la que duerme, llevar un super-móvil en el bolsillo, tener una tele plana de 56 pulgadas, hacer diez escapadas de fin de semana al año o hacer cada verano unas vacaciones que nos condicionen la economía del resto del año.

Antes de que alguien lleve este párrafo hacia el típico “no vale la pena vivir miserablemente para alcanzar la independencia financiera”, volveré a insistir en que no se trata de vivir miserablemente, sino de consumir responsablemente. La mayoría de nuestra ropa es de Pedro del Hierro o Corte Fiel, porque compramos en un outlet que tenemos cerca de casa; yo tengo un móvil marca Vodafone con pantalla de 5″ con el que estoy encantado y la Sra. Cazadividendos se niega a cambiarse el suyo porque aún funciona bien;  tenemos una tele plana de 32″ que ya tiene más de diez años; preferimos ir a comer cuatro o cinco veces al año a buenos restaurantes y pagar precios indecentes que salir cada fin de semana a comer a un burger; aunque normalmente veraneamos en el pueblo, cada tres o cuatro años hacemos un viaje potente. El último fue Argentina, antes California y antes Islandia. Ah, y nos hemos comprado una Thermomix hace nada jejeje

Si la cosa se pusiera muy negra, otra opción que tenemos siempre en mente es cambiar de residencia a un sitio más barato. No es lo mismo vivir en Barcelona o Madrid que en un aldea perdida de Lugo o en un pueblo obrero de Murcia. Cambiar nuestro lugar de residencia a una de las viviendas familiares en estos lugares y alquilar nuestro piso de Barcelona solucionaría la mayoría de problemas. Ya hemos comentado otras veces que un cambio de residencia acercaría varios años la independencia financiera y que es muy probable que acabemos llevándolo a la práctica, aunque falta saber cuando. Nuestros padres viven en Barcelona y no queremos separarnos de ellos y además ahora tenemos que pensar en lo mejor para Cazadivdiendos Jr.

La independencia financiera tiene que estar sustentadas en muchos pilares, no sólo en el económicoLa segunda herramienta son los planes B, que considero imprescindibles hoy en día. Siempre hay que tener un plan B. No se puede apostar todo al veintitrés rojo, porque igual sale el doce negro. Jugártelo todo a un trabajo para toda la vida o a una pensión del Estado es poco inteligente. Yo tengo dos planes B. El primero es la enseñanza, un campo que me apasiona y al que me encantaría poderme dedicar algún día. Supongo que el blog cubre en parte mis inquietudes docentes pero, si tuviese problemas en mi trabajo actual y me despidieran, no creo que volviese a trabajar en el mismo sector e intentaría trabajar en la enseñanza. Puede ser en un instituto, en una academia, dando clases particulares a niños o impartiendo formación en el campo de las tecnologías de la información, que es mi campo actual. Hace unos años estudié el máster para dar clases en secundaria y obtuve el nivel C de catalán, imprescindible para dar clases en Cataluña. Mi otro plan B es el blog. Ahora no tengo casi tiempo, y el poco tiempo que tengo lo dedico a escribir los dos artículos semanales y a mejorar poco a poco la infraestructura del blog. Estas mejoras no son visibles, pero son imprescindibles para crear una base sobre la que hacer crecer el blog en el futuro. ¿Por qué hago esto? Porque si me quedase sin trabajo seguro que aumentaría mi dedicación al blog, posiblemente intentaría monetizarlo de verdad y no quiero encontrarme limitado si llega ese momento.

Mis dos planes B, la enseñanza y el blog, son alternativas reales para conseguir ingresos si mi trabajo e incluso si mi pensión me fallan. Hoy en día me parece imprescindible dedicar tiempo a construir estas alternativas. Cada uno tiene que buscar estas alternativas: puede ser explotar una afición, especializarse en algún campo que nos guste o buscarse un segundo trabajo que no nos implique mucho tiempo pero que podamos potenciar si es necesario. Hay gente que cría tortugas, gente que vende la Thermomix, gente que monetiza un blog, etc… . Vivimos en un mundo que cambia a velocidades de vértigo. No sabemos qué pasará mañana y si podremos ganarnos la vida con nuestra profesión actual. Fenómenos como el offshoring o la automatización de procesos pueden hacer que una profesión deje de tener sentido. La progresiva precarización de las condiciones laborales en España pueden hacer que las empresas despidan a los profesionales caros para sustituirlos por otros más baratos. En esas circunstancias, tener alternativas para ganar dinero sería de mucha utilidad y, si además conseguimos que esas alternativas sea aficiones (el blog) o pasiones (la enseñanza), mejor que mejor…

La tercera herramienta son los dividendos. Actualmente ya tenemos unos ingresos mensuales por dividendos nada despreciables. No sabría decir exactamente cuál es el importe porque aún no he hecho balance de 2015 ni la proyección de 2016, pero deben andar por los 600 € o 700 € netos. Aunque estamos lejos de la independencia financiera, estos ingresos dan mucha tranquilidad. Muchísima, diría yo. Además, la Sra. Cazadividendos trabaja. “Qué afortunada es, la mía no trabaja”, me dijo un compañero el otro día, y yo me callé. Licenciada en químicas, con un master de industria farmacéutica y un postgrado en registros farmacéuticos. Y todo esto mientras trabajaba, porque la carrera se la pagó ella. Más que suerte creo que es espíritu de superación, esfuerzo y tener las ideas muy claras. Cuando acabó la carrera, y ya con un buen trabajo, se embarcó en el master y el postgrado para cambiar de sector, y renunció a un sueldo muy bueno para empezar de cero en el sector nuevo. Y mientras, yo sólo estudiaba…

Comunidad

La independencia financiera es una carrera de fondo que hay que correr pensando en completar fases, no sólo pensando en el objetivo finalPara mi estas tres herramientas sustentan mi independencia financiera: tener un estilo de vida austero, construir alternativas reales a mi trabajo actual e ingresar mensualmente y de manera pasiva una parte de mis necesidades financieras actuales. Es decir, hacerme lo más impermeable posible a las condiciones exteriores. Llevado al límite, esa independencia financiera se puede conseguir simplemente alcanzando un importe de ingresos pasivos suficiente para no tener que jugar según las reglas del sistema, y de eso precisamente es de lo que hablamos en los blogs de la comunidad, pero hay muchas otras fórmulas. Lo importante es que cada pasito que demos nos haga un poquito más independientes.

¿Qué significa para vosotros la independencia financiera? ¿Es un fin en sí misma o simplemente un camino con diferentes etapas que nos dan más seguridad? ¿Vale la pena ir haciendo etapas si no completaremos la carrera? ¿Tenéis experiencias personales que os hayan reforzado en vuestro objetivo?

Si os ha gustado el artículo, como siempre, os pido que lo compartáis en las redes sociales. Es muy sencillo, sólo tenéis que pulsar en uno de los iconos que tenéis bajo estas líneas y seguir las instrucciones, y con ello ayudáis a que la comunidad siga creciendo.  También podéis seguir los artículos más interesantes de los bloggers de la comunidad en esta página. ¡Qué tengáis buena caza!