¡Hola, cazadividendos! Una ruptura de pareja puede ser una razón para hacer peligrar la independencia financieraA principios de esta semana, un buen amigo me explicaba, con gran sorpresa mía, que su mujer le había dicho que necesitaba un tiempo para pensar en su relación. Desde fuera parecían la pareja perfecta, pero esta claro que algo fallaba. A él le ha pillado por sorpresa y lo considera una traición en toda regla. Tanto es así que, independientemente de lo que pase, ya no ve vuelta atrás y, a pesar de seguir enamorado y estar todavía muy descolocado por la situación,  ha tomado la valiente decisión de dejarlo definitivamente. ¿Qué tiene esto que ver con la independencia financiera?

Ruptura de pareja e independencia financiera

En una de nuestras charlas tratamos el tema económico y él me comentó con sorna que, después de dividir las posesiones y liquidar las deudas, se iba a quedar sin hipoteca y, por lo tanto, con más efectivo disponible para empezar a invertir siguiendo nuestra estrategia. Aún no ha empezado, pero desde hace tiempo comentaba la posibilidad de hacerlo.

El caso es que todo esto me ha hecho pensar en la fragilidad del sistema. Si eliminamos todo el componente emocional y hablamos en términos económicos, este problema “sólo” provoca una división del patrimonio. No tienen hijos, ambos trabajan ahora y ambos continuarán trabajando. Sus sueldos son razonables y su ritmo de vida no debería cambiar substancialmente.

Imaginemos la misma situación si mi amigo y su mujer hubiesen llegado a la independencia financiera utilizando nuestra estrategia. En este segundo caso, serían los ingresos por dividendo los que se hubieran reducido a la mitad, con la diferencia respecto a estar trabajando de que esos ingresos serían, en general, menores.

A partir de qué importe de dividendos daremos el salto hacia la independencia financieraPor lo tanto, es muy importante identificar el nivel de ingresos pasivos que nos permitan dejar de trabajar con un margen de seguridad suficiente. Es decir, cuando hayamos entrenado lo suficiente y sepamos que podemos llegar a esa rama donde vemos esas sabrosas almendras,  no saltemos al vacío. Hay que saltar, sí, pero con red. Y la red debería tener una resistencia de acuerdo a nuestro peso, potencia de salto y altura desde la que queremos saltar. Esta cifra dependerá de muchos factores:

  • Del ritmo de vida de cada uno. La independencia financiera no debería significar una reducción de la calidad de vida. Otra cosa es que parte de la estrategia sea eliminar gastos superfluos.
  • Del lugar de residencia. El nivel de gastos depende directamente de donde vives. No es lo mismo una gran ciudad, un pueblo apartado, un lugar turístico, etc….
  • De las actividades que tengas previsto hacer cuando dispongas de más tiempo. Disponer de tiempo incita a consumir más y deberíamos prever un incremento del gasto respecto al habitual.

En el caso particular de mi familia, nos planteábamos dejar de trabajar si llegásemos a unos ingresos pasivos del 120% de nuestros gastos mensuales habituales, pero no tenemos en cuenta situaciones traumáticas como la que os explicaba. Ahora dudo si debo incrementar esa cantidad.

¿Vosotros habéis pensado en la cifra a partir de la cual dejaríais de trabajar? ¿Cuál es vuestro margen de seguridad sobre esa cifra? ¿Tenéis en cuenta situaciones “excepcionales” como la que os explicaba para calcularla?

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