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Recompra de accionesCuando las empresas generan un exceso de liquidez después de pagar los gastos y aprovisionar las inversiones necesarias para el negocio futuro pueden utilizarla de diferentes maneras. Las más habituales suelen ser mantenerlo en liquidez, invertir aún más en el negocio, comprar otras empresas, pagar un dividendo extraordinario o recomprar acciones de la propia empresa.


Las recompras de acciones pueden hacerse de una sola vez o de forma periódica durante períodos más largos, en lo que suele denominarse programa de recompra de acciones. Estos programas son muy habituales en las empresas estadounidenses y menos habituales en las empresas españolas.

Recomprar acciones de la propia empresa transmite al mercado una imagen de salud financiera y una confianza de la directiva en que es un buen momento para comprar acciones de la empresa.

Además, al reducirse el número de acciones, inmediatamente se incrementarán los beneficios por acción y eso, junto con una mayor presión en la demanda (hay menos acciones en circulación), hará que la cotización tienda a subir.

Para el accionista la recompra de acciones es muy beneficiosa, ya que se mejora la cotización y el beneficio por acción (cosa que generalmente llevará a un incremento del dividendo), sin consecuencias fiscales. La alternativa evidente a una recompra, que sería pagar un dividendo extraordinario, implicaría que el accionista tendría que tributar por ese dividendo.


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