Rotaciones, dividendos y fiscalidad¡Hola, cazadividendos! Hoy publicamos un artículo que tiene (o espero que tenga) los tres ingredientes que más me gustan: estrategia, filosofía y debate. En él intentaré describir la estrategia de Xturix, uno de los referentes de la comunidad. La verdad es que a mi me convenció hace mucho. Tanto es así que hace unos meses le pedí que me enviase los detalles de su operativa y sus resultados, y con ellos he escrito las siguientes líneas. También aportaré mi granito de arena haciendo algunas consideraciones fiscales que creo que pueden mejorar aún más la operativa que nos propone. Realmente no me cuesta nada imaginarme haciendo esta operativa en poco tiempo, aunque el principal inconveniente que le veo es que necesita bastante más dedicación que una estrategia buy&hold pura.

Su propuesta puede verse como un acelerador que encaja muy bien con la estrategia de dividendos a largo plazo  o como una traición al buy&hold. En el fondo se basa en asumir que la mayoría de nosotros no podemos o sabemos escoger de entre las cien mejores empresas del mundo aquellas que lo harán mejor en los próximos años, apostar por todas y rotar para aprovechar las ineficiencias del mercado. El objetivo no es convencer a nadie. De hecho, lo ideal es que surgiesen muchos detractores que buscasen los puntos débiles de la estrategia para intentar valorar para quién es buena y que implicaría empezar a utilizarla. Empecemos.

¿Sólo dividendos?

Rotaciones, ¿sí o no?

Rotaciones ¿sí o no?Desde hacía tiempo pensaba en ampliar el número de empresas en cartera e incluir las rotaciones en mi estrategia para acelerar la bola de nieve. Mi razonamiento era muy sencillo: ¿por qué no cargar de Exxon, Chevron, Royal Dutch Shell y BP cuando el petróleo está por los suelos y sus cotizaciones se resienten, y vender -todo o una parte- cuando se recuperen? Las cuatro son válidas para la estrategia de dividendos. Las cuatro estarán dentro de veinte años. Las cuatro son verdaderos transatlánticos, ¿Por qué no aprovechar cuando el sector está barato y comprar las cuatro? Ya hablamos sobre esto en este artículo sobre la conveniencia o no de comprar sectores infravalorados a riesgo de descompensar la cartera. Y comprarlos por dos motivos, para tener una buena RPD de partida y para tener un gran margen de seguridad inicial, en el caso de ser buy&hold estrictos, o simplemente para tener esa RPD inicial y esperar a la revalorización del valor para vender con jugosas plusvalías. ¡Uy!, lo que ha dicho… ¿pero esto no era un blog de buy&hold? ¿cómo que vender?

Mi razonamiento, siguiendo con el ejemplo de las cuatro petroleras, se basa en la aceptación (por lo menos mi aceptación) de que no soy capaz de escoger qué empresa de las cuatro (Exxon, Chevron, Royal Dutch Shell o BP) lo hará mejor en los próximos veinte años. Está claro que cuando construimos nuestra cartera lo mejor es escoger qué sectores incluiremos y para cada sector qué representantes. Unos se centrarán en el sector defensivo porque es el más adecuado para obtener unas rentas estables pensando en el largo plazo. Otros defenderán estar permanentemente invertidos y no guardar liquidez para cuando lleguen las rebajas. Y otros preferirán una cartera muy concentrada en la que las rotaciones tienen poca cabida.

Ninguno de estos casos es el mío. Prefiero una cartera con representantes de (casi) todos los sectores, me gusta guardar liquidez para poder comprar fuerte en valores castigados que tenga en seguimiento y me imagino mi cartera final con más de treinta posiciones. Con estas premisas puedo tener fácilmente tres o cuatro empresas por sector y empezaba a valorar en serio la posibilidad de hacer rotaciones entre sectores para que las plusvalías me permitiesen llegar antes al objetivo. Incluso tenía pensado como minimizar, de manera legal, por supuesto, los pagos a Hacienda…

Las rotaciones mejoran la estrategia de dividendos

Las rotaciones mejoran la estrategia de dividendosPero todo esto se había quedado hasta el momento en el terreno teórico. Algo me frenaba. Me daba la impresión de que lo correcto era lo que había hecho hasta el momento: ahorrar, comprar buenas empresas a buenos precios, reinvertir los dividendos y dejar que el tiempo hiciera su trabajo. Y fue en ese momento cuando leí este comentario de Xturix, en el que explicaba de manera muy didáctica lo que yo llevaba meses pensando. Para mi fue tremendamente revelador porque estaba diciendo que lo que yo había pensado funcionaba en la realidad. Y funcionaba mucho mejor que el buy&hold estricto.

Combinar dividendos con rotaciones

Entramos de lleno en la operativa de Xturix. Empezó como buy&hold puro, pero hace un tiempo empezó a hacer rotaciones en algunos valores influido por la operativa de OCU. Lo que empezó como algo ocasional y con sensación de hacer algo “prohibido” se fue convirtiendo poco a poco en algo habitual y ahora está integrado plenamente en su operativa, ya que está convencido (y lo demostrará después con números) que esta forma de operar da mucho mejores resultados.

¿Qué empresas escoger?

Empecemos dejando claro que no se trata de operar buscando revalorización o, por lo menos, no sólo revalorización. La idea básica es que hay, por ejemplo, 120 empresas en el mundo con calidad suficiente para entrar en nuestra cartera. Hablamos de empresas que son capaces de pagarte siempre como accionista pues su flujo de caja y diversidad de productos y mercados les permite sobrevivir a casi todo.

¿Qué empresa escoger?Por supuesto, en función del nivel de exigencia y/o conocimiento ese número puede ser mayor o menor: los que sean capaces de analizar empresas con un nivel alto de acierto podrán reducir ese número y los que acaban de empezar posiblemente tendrán que ampliarlo. Lo que está claro es que para la mayoría es complicado tener en cartera esas 120 empresas, por una cuestión de liquidez. Algunos podrán abarcar 10, otros 30 y otros 80. Si se asume que las 120 empresas objetivo son parecidas (o no tenemos la capacitación suficiente para encontrar diferencias relevantes) y que ofrecen una RPD más o menos equivalente, lo lógico parece estar invertido en las 60 que considere que tienen una mayor posibilidad de revalorización.

Si aceptamos esta hipótesis de trabajo, parece claro que lo mejor para obtener el máximo retorno es rotar con cierta frecuencia una parte importante de la cartera. En cada rotación materializaríamos ganancias y dirigiríamos la inversión hacia aquellas empresas con una mayor perspectiva de revalorización, perspectiva que va cambiando en función del tiempo y de la evolución de los mercados

Jugando a dos cartas

Jugando a dos cartas: revalorización y dividendosDe este modo utilizamos las dos vertientes de la inversión. Por un lado, siempre se juega a dividendos, puesto que las empresas son de calidad y aptas para la estrategia. Las empresas que escojamos deben tener un buen historial de dividendos que nos garantice una renta estable independientemente de su cotización. Pero también jugaremos la carta de la revalorización, que normalmente es mucho más rentable que la de los dividendos. Si una empresa se dispara y podemos materializar varios años de dividendos hoy mismo, podemos adelantar esos años en nuestro camino. ¿Y cuáles son las reglas del juego? Pues básicamente estas dos:

  • Si una determinada posición se revaloriza y agota su trayectoria esperable, se sustituye por otra que tenga mayor recorrido.
  • Si no se revaloriza o si entra en pérdidas, se mantiene en cartera hasta que cambie la situación y mientras tanto seguiremos cobrando dividendos. Recordemos que hablamos de empresas de calidad válidas para B&H, es decir, con dividendos a prueba de bombas.

Por supuesto, nadie sabe hasta donde puede llegar un valor, y aquí nos basaremos en comportamientos pasados, resultados, intuición, asesores externos como OCU, Morningstar, gestores de fondos, blogs, etc. Ya sabemos que la inversión tiene un puntito de arte, pero no hace falta ser ningún gurú para saber que Mapfre a 1.5 € es una oportunidad value. Otra cosa es que consideremos Mapfre apta o no para la inversión en dividendos…

También es importante destacar que no todas las empresas son iguales y que conviene diferenciar la cartera “permanente”, en la que incluiremos las empresas que queremos tener siempre en cartera, de la cartera “value”, en la que incluiremos aquellas susceptibles de ser vendidas cuando agotan el potencial de revalorización. El límite entre ambos lo marca cada uno y tiene que haber una cierta flexibilidad, pero también es importante tener clara a qué categoría pertenece cada empresa a priori, para no dejarse llevar por impulsos.

Por otro lado, cuanto más amplia sea la cartera, más protección tendremos para los posibles errores, aunque también es cierto que limitaremos un poco la rentabilidad. Un número grande de empresas nos facilitará los posibles movimientos, al tener varias empresas que cumplirán los criterios de entrada o salida. Además, seguir muchas empresas nos permitirá mantener un cierto equilibrio entre sectores, mercados y divisas.

¿Y son mejores los resultados?

Todo esto está muy bien, pero cualquier estrategia hay que probarla para ver qué tal funciona. Estos son los resultados de Xturix en 2016:

  • Rentabilidad media anualizada de todas sus rotaciones del 93,93%.
  • Periodo medio de permanencia en cartera de una empresa de 4 meses, considerando obviamente sólo las empresas que se han rotado hasta el momento.
  • El 80% de sus ingresos pasivos proceden de plusvalías, frente a sólo el 20% de dividendos.
  • Una posición normal es de 3.000 €, pero también hace entradas de 1.500 € (en amarillo) y de 750 € (en naranja). La diferencia de importe se utiliza para ponderar los días de inversión. Si la posición es de 1.500 € los días de inversión necesarios para conseguirla con una posición equivalente de 3.000 hubieran sido la mitad, por ejemplo.

¿Y si no hubiese rotado tanto?

Está claro que cuanto más rotamos más posibilidades de equivocarnos en el timing. Analizando sus operaciones se ve que muchas veces la opción que escogió no es la mejor, pero en la mayoría fue mejor que no rotar. Ponemos varios ejemplos. Cada serie muestra rotaciones consecutivas y para cada serie se marca en negrita la empresa en la que, si no hubiera hecho más rotaciones, hubiese obtenido la máxima rentabilidad. Por supuesto, es un ejercicio teórico y pensar en “lo que hubiera pasado si” es fácil a toro pasado. Tomar la decisión óptima en cada momento es bastante más complicado. Estas son las series de muestra:
  • Apple – Corning – DIA – Popular
  • Sainsbury – Verizon – EuroStoxx50 – Unibail
  • Exmar – Pfizer – General Electric – VIG
  • Veolia – IBM – Coca Cola – USDV
  • AXA – Allianz Europa – EUDV – BMW
  • BHP Billiton – Endesa – Ebro – DIA
  • LVMH – Pearson
  • Texas Instruments – Seaspan

En la práctica: dividendos y rotaciones.

Hasta ahora sólo hemos dado pinceladas sobre la estrategia de Xturix y ahora llega el momento de entrar más en detalle en su operativa.

Lo primero que me gusta de su manera de operar es que está en continua evolución. Lee mucho y es bastante receptivo a otras maneras de hacer, así que su estrategia cambia continuamente. Yo hago lo mismo, aunque me da la impresión de que lo hago a un ritmo mucho más lento y sin arriesgar demasiado. En cambio él comenta cosas como que su cartera actual es bastante distinta a la de hace dos meses.

Así, de ser un buy&hold estricto pasó a hacer rotaciones esporádicas con la sensación de hacer algo prohibido (por su origen buy&hold), y no tardó mucho en intensificarlas hasta convertirlas en una estrategia.

Distribución de cartera

Con todo esto, la distribución final para su cartera, que aún está en formación, sería la siguiente:
Renta variable 80%:
  • 5% Inversión sectorial (ETFs)
  • 10% Fondos de inversión (básicamente emergentes y Asia-Pacífico)
  • 65% Acciones. Dentro de las acciones habría que distinguir 3 carteras:
    • 30% Cartera permanente
    • 20% Cartera OCU
    • 15% Cartera value

 Resto 20%

  • 5% Liquidez (efectivo y fondos monetarios)
  • 5% RF (fondos de obligaciones)
  • 10% Opciones (el dinero de respaldo está parte en efectivo y parte en ETFs inmobiliarios)

La flexibilidad como elemento fundamental de la estrategia

La flexibilidad como elemento fundamental de la estrategiaEsta distribución no es más que una guía y no es para nada rígida, sino que se permite una cierta flexibilidad. Por ejemplo, las tres carteras de acciones son permeables y hay valores que pueden pasar de una a otra, con lo que lo de “permanente” es bastante relativo. Por ejemplo, cuando OCU saca un valor de su cartera, puede pasar que no lo venda en ese momento porque crea que pueda revalorizarse más, con lo cual pasaría a la cartera value, o porque sea una empresa de calidad que quiere mantener siempre, con lo cual pasaría a la permanente. Y hace los mismo cuando OCU incorpora algún valor que ya tiene en cartera.

Diversificación y equilibrio

Es importante no olvidar la diversificación y el correcto equilibrio de la cartera. Para ello tiene en cuenta cuatro zonas geográficas en las que intenta mantener el mismo peso, entre un 10% y un 20%, que son España, zona Euro, Reino Unido y Estados Unidos,  y un quinto bloque con emergentes y resto del mundo, que suelen representar entre el 20% y el 40%. Los porcentajes se mueven en esos rangos en función del momento de mercado y la inversión en euros fluctúa alrededor del 30%-40%.

Por otro lado, también considera once sectores, con pesos comprendidos entre el 8% y el 10%. En este caso también es muy flexible y en función del momento puede sobreponderar algún sector aprovechando alguna debilidad transitoria.

Composición actual de su cartera

No sé si la palabra “actual” es válida porque la información es de finales de noviembre e igual ya habrá hecho cambios significativos, pero para hacernos una idea sirve. Es esta:

  • Permanente: Diageo, Glaxo, Shell, Procter, Coca Cola, Johnson, Disney, Nestlé, Gas Natural, Abertis, Ebro, Enagas, BME, AXA, Engie, Verizon y General Electric.
  • OCU: tal cual, es decir: AT&T, Intel, Chevron, Vodafone, National Grid, Pearson, Río Tinto, Sainsbury, Ericsson, Syngenta, Veolia, Iberdrola y Repsol.
  • Value: Exxon, Bayer, Allianz, BMW, Unibail-Rodamco, IBM, Corning, BP, Merlin, Viscofan, Cisco, Teva, Alba, Sonae, Navigator, EDP, Exmar, Euronav, EVS, BT, Taylor Wimpey, ENCE, Talgo, DIA, Seaspan.

¿Cuándo vender?

¿Cuándo vender una empresa?Uno de los puntos más importantes de la estrategia es la decisión del momento de venta. ¿Cuándo un valor ha dado lo que tenía que dar de sí? O mejor dicho, ¿A partir de qué punto consideramos vender? La postura de Xturix es muy clara: sólo vende una acción cuando considera que le ha rendido lo suficiente o si ve que se ha equivocado. Puede que una empresa esté muy en rojo pero, si confía en la empresa, espera hasta que remontan. Se plantea vender normalmente a partir de revalorizaciones del +10%. Según el riesgo de darse la vuelta y del tipo de acción, las puede dejar correr más o menos aunque de momento no ha dejado ninguna más allá del 50%.

El número de valores ha oscilado entre cincuenta y setenta, pero estima que el número final estará rondando los cuarenta o cincuenta, porque no hay dinero para todo. Si hablamos de valores que ha rotado en los últimos meses, la lista es bastante amplia: Santander, BBVA, Telefónica, MAPFRE, REE, Daimler, Múnich Re, Novartis, Roche, Pfizer, Siemens, BASF, Unilever, Barratt, HSBC, Texas, Michelin, LVMH, BHP Billiton, BCP, Intesa Sanpaolo, Apple, HCP, Agfa, Ferrovial, Acciona, IAG, Airbus, ACS, Zardoya, CIE Automotive, Elecnor, AENA, Inditex, Amadeus, Endesa, OHL, Técnicas Reunidas y Acciona. Cualquiera de estas es susceptible de volver a entrar de nuevo y están a la espera de su oportunidad.

Brokers

Respecto a los intermediarios no pierde demasiado tiempo. Su broker principal es Selfank, pero también utiliza ING para los mercados en los que Selfbank tiene comisiones prohibitivas -como Bélgica, Italia y Portugal- y DeGiro para las opciones, los mercados no disponibles en los otros dos o las posiciones muy pequeñas, aprovechándose de sus reducidas comisiones. También se plantéa empezar a utilizar Renta 4, tanto para diversificar (la cartera ya tiene un cierto importe) como para tener más posibilidades con las opciones.

Implicaciones fiscales de las rotaciones

Como ya he explicado más de una vez en el blog, me planteo introducir las rotaciones en mi operativa habitual y uno de los mayores inconvenientes es la fiscalidad asociada. Cuando se vende una posición, la plusvalía obtenida se suma a las rentas del ahorro y hay que tributar por el total. Este punto no preocupa a Xturix porque, por su situación personal, tiene muchas minusvalías de origen inmobiliario para compensar y no tributará nada por las plusvalías hasta que no las haya compensado todas o hayan pasado los cuatro años que tiene para hacerlo.

Pero a mi sí me preocupa, y mucho, así que dedicaremos una parte del artículo a discutir este punto. Ante las plusvalías básicamente adoptar cuatro posturas: no generarlas, asumirlas, compensarlas de manera natural o jugar con los instrumentos legales a nuestro alcance para minimizarlas.

No generar plusvalías

Es la postura del buy&hold estricto. Cada vez que vendes pasas por caja. Es mucho mejor no vender de manera que el YOC (Yield On Cost) sea cada vez más elevado. ¿Que vendiendo podría ganar mucho dinero? Sí,  pero tendré que pagar a Hacienda y además… ¿con qué empresa obtendría una rentabilidad parecida? Si una posición me da un 10% respecto a precio de coste, aunque gane mucho dinero luego tendré que invertirlo en algo que me dé ese 10%. Es el eterno mantra del buy&hold.

Reconozco que es un argumento que me cuesta entender porque lo que tengo que conseguir para igualar la inversión que tenía hecha es otra empresa que invirtiendo el total resultante de la venta menos los impuestos me dé la misma RPD, y eso no es demasiado difícil. Es más, si no fuese por el pago a Hacienda, si comprase las mismas acciones tendría la misma rentabilidad…

Otra cosa, y en eso sí estoy de acuerdo, es que las empresas que van incrementando el dividendo durante muchos años mejor no venderlas porque probablemente lo continuarán haciendo y son precisamente las que hay que mantener en cartera. Pero cuando aplicamos este razonamiento a empresas tipo Telefónica, Repsol o BBVA me descoloca bastante.

Asumir que las plusvalías tributan

Si en una operación saco 500 € poco importa que Hacienda se lleve 100 €. Después de todo, es lo “justo”. Además, si fuesen 500 € de dividendos pagaría lo mismo. Entonces, si en términos generales será una cantidad mayor y será el equivalente a varios años de dividendos, ¿por qué nos va a molestar pagar los impuestos que toque pagar?

Es algo más mental que real. Podríamos incluso considerarlo un gasto necesario para obtener el beneficio, igual que la comisión de venta. Lo que cuenta, en el fondo, es que el importe restante después de descontar todos los gastos sea suficiente para justificar la operación.

Compensar las plusvalías de manera natural

Compensar plusvalías de manera naturalO lo que es lo mismo, reconocer los errores y salir con minusvalías cuando nos equivoquemos. Si consideramos que Pearson es un error de inversión, una opción muy razonable es vender, aflorar las minusvalías e invertir el dinero en una empresa con mayor potencial de revalorización. Esas minusvalías nos permitirán compensar las plusvalías de otras posiciones y reducir la factura fiscal. Esto se puede hacer de manera espontánea, simplemente haciendo lo que nos parezca más adecuado para cada posición e ignorando los beneficios fiscales de este tipo de movimientos, o de manera planificada, tal y como explicaremos en el siguiente apartado.

Jugar con los instrumentos legales para minimizar las plusvalías

¿Por qué no conocer los recovecos fiscales de nuestro sistema e incorporarlos a nuestra estrategia? Es decir, hacer que la fiscalidad no sea una consecuencia de nuestra operativa sino un elemento a tener en cuenta para maximizar la rentabilidad de nuestras inversiones. O dicho de otra manera, jugar con nuestra cartera generando rentabilidad sólo con la fiscalidad.

Imaginemos que tenemos dos posiciones en cartera, BBVA y Mapfre, y que hemos invertido lo mismo en ambas: 10.000 €. La diferencia entre ambas es que en BBVA perdemos 4.000 € y en Mapfre ganamos 4.000 €. Además, a Mapfre ya no le vemos recorrido y nos planteamos vender, pero tendríamos que pagar unos 800 € (entre el 19%  y el 23% en función del tramo). Pero ahí tenemos a puntito de caramelo a BBVA para venderlo y compensar las plusvalías de Mapfre.

¿Cuál es el problema? Que no queremos vender BBVA. Los bancos están en un buen momento, tienen pinta de irse para arriba y todo el mundo dice que los próximos años serán muy buenos…. o no. Pero el caso es que no queremos salirnos de BBVA o por lo menos nos gustaría seguir presentes en el sector bancario.

Jugar con los instrumentos legales para minimizar la tributaciónEse es el enunciado: ¿cómo aflorar minusvalías de empresas que tenemos en cartera pero de las que no queremos desprendernos? Supongo que hay más opciones, pero comentaremos dos bastante inmediatas que la mayoría ya conoceréis o habréis utilizado, y una un poco más elaborada. Aviso que esta última no es apta para todo el mundo, no porque sea complicada (que no lo es) sino porque necesita un cierto modelo de familia y de actitud ante el dinero, modelo que no es ni mejor ni peor, simplemente necesario para utilizar esta estrategia.

Empresas del mismo sector

Esta es bastante evidente. En el ejemplo, vendemos BBVA y compramos Santander. Vale, igual nos gusta más BBVA, pero si la apuesta es por el sector financiero también nos serviría. Lo bueno de esta opción es que es muy fácilmente aplicable. Si en la crisis de las materias primas íbamos cargados de BHP con una “jugosa” minusvalía… ¿por qué no vender la posición y comprar Rio Tinto? O cuando se desplomó el petróleo, si teníamos BP en pérdidas… ¿por qué no venderla y comprar Exonn, Chevron y Royal Dutch Shell?

Obviamente los que más saben dirán que nooo, que hay mucha diferencia entre BBVA y Santander. ¡Ande vas a parar! Pero creo que la mayoría de inversores no somos capaces de valorar con garantías cuál de los dos evolucionará mejor en los próximos años. Además, el que valore las rotaciones como parte de su estrategia no pensará en las acciones como activos para toda la vida sino para venderlos en un espacio de tiempo prudencial, con lo cual no importa demasiado que la empresa sea sustancialmente mejor a muy largo plazo.

Utilizar ADRs o los mismos valores en diferentes mercados

Los que no quieran deshacerse del valor y quieran aflorar minusvalías podrán hacerlo si la empresa cotiza en diferentes mercados o tiene un ADR. Ejemplos de empresas presentes habitualmente en las carteras de la comunidad que se pueden comprar con diferentes ISIN serían Unilever (con sus dos formas jurídicas, NV o PLC, y sus correspondientes ADRs) o Nestlé (con las acciones ordinarias y el ADR). Si miramos hacia España, también tenemos ejemplos de empresas que también se pueden comprar a través de ADR como Banco Santander, BBVA o Iberdrola. Un razonamiento similar podríamos aplicar a las acciones ordinarias y preferentes, como en el caso de BMW (ordinarias) y BMW3 (preferentes).

En cualquier caso, falta asegurar que diferentes ISIN corresponden a los ojos de la Agencia Tributaria a valores no homogéneos. A partir de ahí, la mecánica es sencilla. Si en un valor tenemos minusvalías que nos interesa aflorar porque nos permitirán reducir la factura fiscal, pero al mismo tiempo queremos mantener el valor porque confiamos en su futura evolución, podemos hacerlo siempre que ese valor cotice con diferentes ISIN. En este caso podremos vender las acciones y comprarlas de nuevo con otro ISIN. De esta manera, a ojos de la Agencia Tributaria son valores diferentes y, aunque compremos otra vez el mismo valor, al tener diferentes ISIN no aplica la regla antiaplicación (regla de los dos meses en España y zona Euro o de los doce meses en otros mercados).

Utilizar las carteras familiares

Aquí empezamos a pisar terreno pantanoso, no porque esté mal hecho o sea ilegal sino porque podría serlo. Intento poner tres ejemplos que pueden ser habituales:

  • Matrimonio casado en separación de bienes, con dos carteras independientes, es decir, con titularidades únicas. La mujer tiene la cartera A y el marido la cartera B.
  • Padres e hijo con carteras también separadas de manera que la de los padres (cartera A) sólo son titulares los padres y en la del hijo (cartera B) sólo el hijo.
  • Dos hermanos con carteras independientes (cartera A la de un hermano y B la del otro)..

Usar las carteras familiares para minimizar la tributaciónLos tres casos presentan situaciones con lazos familiares. Es requisito imprescindible que se considere la inversión “familiar” como una única cartera, aunque formalmente haya dos. Es indiferente que un valor esté en una u otra cartera, porque la cartera total pertenece “moralmente” a los dos. En cualquiera de los tres casos, supongamos que la cartera A tiene Telefónica con 4000 € de minusvalía y Mapfre con 2000 € de plusvalía. A las Mapfre ya no les ven recorrido así que quieren venderlas. En cambio, todo el mundo está emocionadísimo con las Telefónica. Si los gestores estrella de fondos value apuestan por ella debe ser por algo, y no quieren quedarse fuera. Supongamos que en ambas carteras tenemos 5.000 € de liquidez. La jugada sería la siguiente:

  • Venden las Mapfre de la cartera A y afloran 2000 € de plusvalía.
  • Venden también las Telefónica de la cartera A necesarias para aflorar 2000 € de minusvalías.
  • Compran las mismas acciones de Telefónica que he vendido en la cartera A para la cartera B, pero con la liquidez de la cartera B.

El resultado final es que mantienen las Telefónica en la cartera “global”, con el único coste de las comisiones, que se pueden minimizar si las compras y ventas son de un cierto importe y se hacen con gracia.

Ojo, no estamos diciendo vender acciones de una cartera y con el importe resultante comprar acciones en la otra. Eso sería una transmisión de patrimonio y no es legal porque sería una donación encubierta. Hablamos de tener dos carteras con una cierta liquidez y hacer rotaciones para aflorar plusvalías y minusvalías, pero manteniendo en cartera las empresas que nos interesan.

Si no contamos con liquidez necesaria para hacer estas operaciones podemos jugar con el timing de las operaciones. Siguiendo con el ejemplo imaginemos que en la cartera B tenemos Santander con 3000 € de minusvalías y Viscofán con 2000 € de plusvalías, y que queremos vender Viscofán pero mantener Santander. En ese caso:

  • Venden las Mapfre de la cartera A y afloran 2000 € de plusvalía.
  • Venden las Telefónica de la cartera A necesarias para aflorar 2000 € de minusvalías.
  • Venden las Viscofan de la cartera B y afloran 2000 € de plusvalía.
  • Venden las Santander de la cartera B necesarias para aflorar 2000 € de minusvalías.
  • Con el importe resultante de vender Mapfre y Telefónica en la cartera A compro las mismas acciones de Santander que he vendido en la cartera B.
  • Con el importe resultante de vender Santander y Viscofan en la cartera A compro las mismas acciones de Telefónica que he vendido en la cartera A.
 El resultado es que sin tener liquidez se han neutralizado plusvalías con minusvalías en ambas carteras y, si las 4 posiciones eran por importes parecidos, debería quedar liquidez para hacer alguna compra más, ya que hemos vendido dos posiciones en cada cartera y sólo hemos comprado una.

Conclusiones

Como ya he ido dejando caer en el artículo, la estrategia me convence. Y me convence por dos razones. La primera es que está fundamentada en empresas de calidad que podrían estar en cartera los próximos diez años y nos darían buenos resultados. Si se revalorizan mucho, se rotan a otras con más recorrido. Si el mercado las castiga sólo tenemos que esperar y mientras tanto cobrar dividendos…

Conclusiones sobre las rotaciones en una estrategia de dividendosEn mi caso particular es algo que tengo pensado hacer y que de momento no he hecho porque requiere bastante más tiempo del que dedico ahora mismo a la inversión. Bueno, por eso y por mi excesivo celo para valorar todas las opciones antes de tomar una decisión, cosa que creo que me podría poner algo nervioso en cada venta. Estoy trabajando la parte emocional y preparando mi hoja de seguimiento para que me permita decidir de manera objetiva (o por lo menos que me permita quitarle una gran dosis de subjetividad) al proceso de decisión. En cualquier caso, me da la impresión de que es relativamente sencillo aumentar la velocidad de una cartera buy&hold sin correr demasiados riesgos.

¿Vosotros que opináis? ¿Cuál es vuestra posición antes las rotaciones? ¿practicáis buy&hold estricto? ¿hacéis rotaciones cuando algún valor se revaloriza de manera extrema? ¿Y si las hacéis, todas las acciones son susceptibles de ser vendidas o hay algunas que no se tocan? ¿O sois de los que rotáis posiciones a poco que la revalorización iguale unos cuantos años de dividendos? Explicadnos cómo integráis las ventas en vuestra estrategia. ¡Seguro que aprenderemos todos mucho!

¡Que tengáis buena caza!