La Sra. Cazadividendos coge el teclado otra vez¡Hola cazadividendos! ¡Por fin me deja el teclado! Llevo semanas diciéndole que quiero escribir un artículo pero, ahora que no está por aquí, está claro que me tiene miedo. La verdad es que le entiendo: debe ser duro empaparse de siglas raras (PER, BPA, CAPEX y demás mandangas) y que venga yo y escriba el artículo más compartido de los cazadividendos.  Si la envidia fuera tiña… Así que tampoco puedo esmerarme demasiado, porque si vuelve a pasar lo mismo igual no me vuelve a dejar escribir hasta dentro de seis meses. El artículo no tiene nada que ver con Niño rico, niño listo, pero ya veréis que el título le va que ni pintado. Hoy hablaremos sobre el dinero, su papel en la sociedad actual y nuestra actitud pública respecto a él.

Sorpresa ante la escala de valores de la sociedad actualPero vamos a lo que nos ocupa. Ya falta poco para que nazca Czd Junior, menos de un mes teóricamente, y el otro día, tomando un café con una amiga que tiene una niña pequeña, le comenté que teníamos que emparejar a su niña con mi niño. La típica broma para echarse unas risas, vamos, pero su respuesta me dejó con los ojos como platos: “a mi niña no le vale cualquier cosa, está buscando un millonario“. ¿Así que mi niño no es suficientemente bueno para tu niña?. Dejando de lado que la respuesta me tocó bastante las narices, esto no deja de ser una anécdota y puede parece que no tiene importancia, pero conozco a mi amiga y su manera de pensar, y su respuesta tiene mucho trasfondo.

Tanto, que ya lo he comentado varias veces con Czd y, cada vez que sale el tema, le encontramos nuevos matices. La verdad es que él es bastante radical con este tipo de actitudes. Enseguida lleva la conversación hacia el consumismo, la carrera de la rata y la pérdida de valores de la sociedad actual pero en este caso se alegró mucho de la respuesta de mi amiga. Luego os explicaré por qué.

La discreción del inversor

La discreción del inversorEn general, Czd es bastante celoso de su intimidad “financiera”. Nuestro entorno sabe perfectamente que le gusta mucho la inversión, la fiscalidad, los trámites, etc… y no es raro que le pregunten y hasta le pidan consejo sobre estos temas. Sin ir más lejos, una tía mía nos ha llamado esta noche para preguntarle qué tiene que hacer si ha perdido una escritura de propiedad. Claro, la gente le pregunta y él se anima, y yo tengo que frenarle porque, aunque es discreto, acaba dando “pistas” de nuestro patrimonio.

Tampoco es que sea para echar cohetes: como ya sabéis, por aquí campan a sus anchas muchos lectores con muchísimo más patrimonio que nosotros y que ya han llegado a la independencia financiera. Pero en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y tener un cierto patrimonio es algo que mucha gente que no llega a final de mes no entiende, aunque no llegar a fin de mes pueda haber sido una decisión, inconsciente o no, suya. Algún día hablaremos sobre la envidia, el deporte nacional.

Pero en este caso, la reacción de mi amiga le ha hecho mucha gracia. Que piense que somos unos pobrecillos le resulta muy curioso. Después de todo, los dos tenemos estudios universitarios y buenos trabajos. Supongo que el hecho de vivir en un barrio marginal compensa. Deben pensar que si vivimos aquí es porque no podemos permitirnos nada más, aunque la realidad es que es el barrio donde él ha crecido, a mi me gusta mucho y estamos muy agusto. Algún día hablaremos sobre el otro deporte nacional: juzgar a los demás.

El valor del dinero

El valor del dineroHay cosas que nunca cambian: tanto tienes, tanto vales. Ya sé que es una conclusión un poco forzada, pero ¿no es curioso que le diga a una amiga que vamos a emparejar a nuestros hijos y la conversación derive inmediatamente hacia del dinero, como si la máxima aspiración que tiene para sus hijas fuese encontrar un buen marido? Podría pensar que es un comentario casual, pero ella no trabaja mientras su marido trabaja muchas horas para poder permitirse su nivel de vida. Quiero pensar que yo no soy así. Aún no ha nacido Czd Junior y ya hemos pensado en los padrinos. Para nosotros es un tema muy importante. Tan importante, que hemos descartado a gente que queremos mucho porque no tienen los valores mínimos exigidos y entre sus valores mínimos no está cuanto dinero tienen pero sí su actitud frente al mismo.

Y en la situación actual, el objetivo de la mayoría de gente es ganar más dinero y cada vez importan menos los medios. Todos rajamos de los políticos, de la corrupción, etc… pero, cuando los chanchullos los hacen los de abajo, los justificamos. Mi amiga no trabaja porque no quiere, prefiere dedicarse a cuidar a sus niñas. Me parece genial, es una decisión personal y tiene todo el derecho a tomarla. Incluso es una decisión muy responsable, pero tiene sus matices. Dejó su último trabajo porque no le gustaba, le arreglaron los papeles y empezó a cobrar el paro. Mientras cobraba el paro, se montó un negocio que puso a nombre de su marido para poder seguir cobrando el paro. Obviamente cobró las subvenciones para emprendedores que daban en aquel momento y mantuvo el negocio mientras las ayudas lo hacían rentable. Luego simplemente cerró. Ahora su marido tiene un segundo trabajo en negro. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que lo explica con total naturalidad, no le da vergüenza, le parece normal defraudar al sistema. Todo vale. El objetivo es tener el dinero y no importa que lo que tú te llevas lo ponga otro, porque ese otro va a tragar con todo. Es más, ese otro dirá: ¡Qué tía más lista, qué bien se lo monta, ojalá yo pudiera…!

Cambio de mentalidad

un euro en acciones por cada gramoHace unos meses intentaba convencer a mi señor esposo para que me comprase un regalito cuando naciese Czd Junior. Cuando digo un “regalito” me refiero a un buen anillo. Intenté negociar el número de diamantes en función de lo que pesase el niño, pero se negó en redondo y me hizo una contraoferta. Inicialmente me pareció inaceptable, pero después de pensarlo no la veo mal del todo: 1 € en acciones por cada gramo que pese Czd Junior. ¿Qué os parece? ¿Acepto?  En la última eco pesaba 2.920 gramos…

Si os ha gustado el artículo de hoy, compartidlo en las redes sociales, pero no os paséis, que si tiene mucho éxito tardaré en volver por aquí, y en el siguiente sí que trataré temas de más calado. Un beso a tod@s y ¡qué tengáis buena caza!