El tiempo es un bien escaso¡Hola, cazadividendos!  Antes de empezar el artículo de hoy me gustaría agradeceros vuestras muestras de cariño por la llegada de Cazadividendos Jr. En el momento de escribir estas líneas son cuarenta y nueve vuestras felicitaciones en forma de comentarios. Tengo pendiente contestarlos uno a uno, como siempre he intentado hacer, pero el tiempo es, siempre ha sido, un bien muy preciado, y en la última semana el peque se ha encargado de que lo sea aún más.  Ahora escribir un artículo cuesta un mundo. Suerte que ha aparecido Javier de Cómo vender en eBay y Todocolección con una colaboración que habíamos hablado antes del verano sobre un tema que me parece realmente interesante: el papel de tu entorno más próximo cuando tomas la decisión de dejar el trabajo para dedicarte a otras cosas.


Esas otras cosas pueden ser un negocio que te ilusione, dedicarte a tu familia o simplemente no hacer nada. Pero todas tienen un punto en común: tu entorno te repite machaconamente  “No lo hagas, ¿cómo vas a dejar un sueldo fijo por una idea? Salirse del camino que te marca la sociedad siempre rompe esquemas y es motivo para que los tuyos muestren sus reticencias.

Pero antes de empezar me gustaría recordaros que ya se ha abierto el periodo de aceptación para acudir a la OPA de Abertis, período que finaliza el 20 de octubre. Como ya comentamos en este artículo, acudiré por triplicado. Por un lado venderé mis acciones más caras y me quedaré con las que compré justo antes de la OPA a un precio mucho menor, con lo cual reduciré sensiblemente mi precio medio. Por otro, venderé las acciones que compré a propósito para la Sra. Cazadividendos y para mi madre, con el objetivo de obtener una alta rentabilidad en un periodo corto de tiempo. En los tres paquetes obtendré aproximadamente un 8% de rentabilidad en dos meses aproximadamente, que se traduce en unos 650 o 700 €, en función de las comisiones que nos cobren. No tengo muy clara la comisión que cobran por acudir a una OPA, pero he leído por ahí que es algo más alta que en una venta de acciones.

Y no puedo pasar sin comentar el rebote del Ibex de los últimos dos días. Es bajista, decían unos, la crisis del petróleo tiene para rato, decían los otros, esperaos a las elecciones de diciembre, nos espera un último trimestre con muchísima volatilidad, concluían los de más allá. Moraleja: no hagas caso a los analistas, ponte precios exigentes y, si llega a tu precio de compra… ¡compra!, valga la redundancia. Ahora tendría Repsol a 10 € y Mapfre a 2,30 €. El problema es que, habiendo visto esos precios, comprar ahora, aunque los precios son buenos, se me hace tremendamente complicado.


Y ahora sí, os dejo con Javier, que nos hablará sobre la vertiente psicológica y social de dejar la seguridad de un salario para dedicarte a otras cosas. Sí queréis saber más de él, nos explica su proyecto personal en esta página de su blog y en este artículo de Invertir, Bolsa y Dinero. Vamos allá:

La reacción de tu entorno cuando decides dejar el trabajo

Muy buenas,  me llamo Javier González y lo primero es dar la enhorabuena a Cazadividendos por su reciente paternidad y también agradecerle esta oportunidad de darme a conocer en su blog. Comentar que soy una persona de 36 años que en este 2015 decidió dar el salto a intentar vivir de un proyecto personal y dejó un trabajo por ello. Si queréis conocer de que va mi proyecto podéis echar un vistazo a mi blog Cómo vender en Ebay y Tococoleccion. Pero en este post me voy a centrar en el entorno y en cómo me afectó en mis decisiones y en mi vida cotidiana. Estoy seguro de que no soy el único al que su trabajo no le gusta o no lo disfruta, pero normalmente la perspectiva de hacer algo contra corriente y de no tener claro si va a recibir apoyo en su entorno suele impedir intentar dar el paso.

En mi caso siempre he tenido claro que trabajar para otros no era, ni remotamente, como quería vivir mi vida. Sin embargo, tras acabar la carrera, tampoco me veía capacitado para montar algo yo, así que me centré en el trabajo por cuenta ajena. Y aguanté nueve años ahí, hasta el pasado otoño, cuando ya no podía seguir ignorando las señales de angustia que me daban mi cabeza y mi cuerpo, y decidí que el diciembre del 2014 sería mi último mes de trabajo por cuenta ajena.

Decidir qué es tu entorno

Identificar qué parte del entorno nos preocupa¿Cómo se lo tomó tu entorno? ¿Tu pareja? ¿Tus padres? ¿No te daba miedo su rechazo? ¡Claro que me daba miedo! Y bastante. Pero más miedo me daba vivir una vida a disgusto y que en mi lecho de muerte me arrepintiera de no haber tomado algún riesgo más. Esta visualización me parecía muy realista y también deprimente. Eso sí, a la hora de tomar decisiones vitales tenía claro que mi pareja era la única persona cuya opinión iba a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión. ¿Mis razones? Que es la única persona con la que convivo en el día a día y la que más se podría ver afectada. El resto (familiares, amigos, etc) aunque me importaba tener su apoyo, decidí no tenerlos en cuenta al tomar la decisión. Hay que tener muy claro que no puedes contentar a todo el mundo, con lo cual tienes que centrarte en la gente a la que más vas a afectar y que más quieres.

Introducir la idea de dejar el trabajo poco a poco

Yo ya tuve claro desde el primer día en que trabajé por cuenta ajena que eso iba a ser temporal hasta que tuviera ahorros y me crecieran un par de huevos para dar el salto. Por eso, sabiendo que algún día tendría que dar el paso, fui introduciendo la idea de manera gradual. Esa es la ventaja de saber desde jovencito que en algún momento dejaría de trabajar para otros. Mi novia, por ejemplo, supo desde el principio que no me gustaba trabajar para otros. Siempre se lo dejé claro. Pero también le expliqué que tenía un plan, que no era casualidad que no quisiera comprar piso o que invirtiera en acciones a largo plazo y que dan dividendos o que buscara sacarme un dinero extra vendiendo cosas por Ebay y Todocoleccion.


Todo iba encaminado a construirme una especie de red de seguridad, más o menos segura, para el día que no aguantara más. También le dije, porque era verdad, que iba a intentar aguantar lo máximo posible trabajando en mi curro. Además, como me contrataban con contratos temporales, podría cobrar el paro si hacía las cosas bien. Y cuanto más trabajara más paro podría tener.  De hecho, a principios del 2014 tuve un momento de crisis y estuve a punto de abandonar en aquel momento. Pero nuestra situación financiera y recientes cambios lo desaconsejaban así que me tragué mi depresión y apatía y continué otro año más.

Pero mi pareja siempre entendió que yo andara ilusionado pensando en dejar el trabajo. Creo que si lo aceptó fue también porque tuvo claro en todo momento que no pensaba hacerlo a tontas y locas. Que no era porque no me apetecía hacer nada con mi vida y no dar ni golpe. Todo lo contrario. Es que me apetecía hacer algo con mi vida. Creo que esa es la clave para que tu pareja acepte esto y la convivencia no se vaya al carajo. Mostrar que tienes un plan, unas ideas y un plan de rescate si tu proyecto personal no sale tan rentable como te gustaría.

Por lo que respecta a mi familia y amigos en los últimos años les iba filtrando mi descontento en el trabajo y mi idea de montar algo. También les he hablado sobre lo divertido que es Ebay y Todocoleccion y que me parecía una manera estupenda de ganarse la vida por uno mismo, sin jefes directos.

El momento de la verdad

Afortunadamente todo fue más sencillo de lo que imaginaba. La decisión de dejar el trabajo salió de una comida con mi pareja, mi hermana y su novio. Era un viernes otoñal del 2014 y acababa de tener reunión con el jefe. Estaba alterado porque había salido muy deprimido y me notaba en las últimas. Y desde fuera también se me notaba claramente. No sé si,  incluso inconscientemente, exageré un poco mi agitación para dar un poco de pena.

El caso es que todos se mostraron muy comprensivos. Fue la primera vez que dije en voz alta, y a alguien que no fuera mi novia, que pensaba en dejarlo ya. Fue el novio de mi hermana el que más me animó. El es autónomo y artista, y se gana la vida. Estoy seguro de que entendió mi deseo de libertad. Mi hermana tiene un trabajo completamente opuesto, es funcionaria del Estado, igual que mis padres, pero aún así, tampoco me dijo que fuera una locura ni nada por el estilo.


Gracias a esta comida tuve la sensación de que podría tomar esa decisión y de que no se me considerase un paria, un desagradecido a la sociedad. Ese fin de de semana me di ánimos y me di cuenta de que ya no podía seguir mas. En el trabajo tenía más responsabilidad por el mismo sueldo, cada vez estaba más apático y mi rendimiento iba a menos. De seguir con esa situación no le haría bien a nadie. El lunes siguiente por la mañana le dije a mi jefe que no iba a firmar mi siguiente contrato, que empezaba en enero. No hubo problemas ni malentendidos sino palabras de amabilidad.

Más de un amigo debió pensar que estaba locoY después de eso se lo dije a mis padres. Sabía que mi madre era la que se lo iba a tomar peor. Pero bueno, se lo dije de manera que le quedara claro que no había otra solución para mí. Que no podía seguir ya. Tenía un plan y ahorros. Y había quedado en buenas maneras con mi jefe. Si todo fallaba podía intentar volver al mismo trabajo. No hubo palabras de ánimo pero, por lo menos, tampoco reproches. Cuando a alguien se le dice con toda seguridad y aplomo que no se puede seguir en algo, yo creo que a veces en la mirada y en el tono de las palabras se nota que es una decisión meditada y que no tiene marcha atrás. En fin, el momento fue duro. Con mis amigos no tuve problemas, aunque seguro que alguno por dentro pensó que debía estar algo chiflado 🙂

¿Y después de dejar el trabajo?

Este año no he tenido discusiones con mi entorno salvo alguna preocupación sobre los gastos en común con mi pareja. Todo por mi culpa, pues me ha costado acostumbrarme a pasar de ahorrar algo cada mes a ir justo. Pero gradualmente, me estoy amoldando psicológicamente a la situación. Tengo paro (de momento, claro), tengo dividendos, tengo ahorros y tengo ilusiones.

Soy feliz con lo que hago aunque ni de lejos consigo sacarle la rentabilidad suficiente a mi proyecto para que lo pueda considerar un sueldo. No importa, en mi plan está que tenga que pasar unos pocos años antes de alcanzar un sueldo digno. Como todo lo importante en la vida, sin un trabajo constante y dedicado no se consiguen resultados. Por lo menos tal como yo lo estoy afrontado. Siempre me ha gustado ir de de poco a poco y de menos a más. Aunque pudiera, no he intentado dar un pelotazo sino intentar construir algo estable y duradero. Algo que me haga sentirme orgulloso ante todo.

Mi entorno sabe lo mucho que trabajo y creo que se me nota en la cara que soy feliz. También estoy preocupado, claro. Pero no más que antes de tener un trabajo por cuenta ajena. Y si mucho mas ilusionado. Creo que también irradio algo más de eso a mi gente cercana y que hace que, en general, mi convivencia no haya empeorado sino que incluso haya mejorado. Veremos a ver qué pasa, esto acaba de empezar. ¡Qué emoción!


La opinión de Cazadividendos

La opinión de CazadividendosHasta aquí el artículo de Javier. Retomo para explicar mi punto de vista sobre este tema. Desde siempre me ha gustado pensar que paso bastante de lo que opina mi entorno y que soy bastante independiente en mis decisiones, pero lo cierto es que no es así. Me importa y mucho mi entorno. Como Javier, decidí hace tiempo que quería dar un giro a mi vida, dejando mi trabajo actual, un trabajo estresante y que paulatinamente se aleja de lo que realmente me motiva, para dedicarme a tareas de gestión. ¿Qué son esas otras cosas? Y curiosamente, de manera inconsciente y nada premeditada, he iniciado ese bombardeo silencioso del que nos hablaba Javier. El resultado es que parece que mis familiares más directos asumen que no tardaré mucho en dar el salto. ¿Salto a qué? No lo tengo claro. Puede ser a la enseñanza, una de mis asignaturas pendientes. Puede ser a dedicar más tiempo al blog para intentar conseguir un complemento a los dividendos. Puede ser optimizar las inversiones y gastos de la familia (de las tres familias). Pongo varios ejemplos:

  • La OPA de Abertis: 600-700 € en dos meses sólo por enterarse, informarse bien y ejecutar la operación.
  • Cambio de proveedor de telefonía: 516 € de ahorro al año. Obviamente no es un sueldo, pero se puede hacer lo mismo con los proveedores de luz, gas, seguros, etc…
  • Aprovechar las ofertas de los hipermercados de manera sistemática. Había leído artículos en los que se explicaba que una familia “media” ahorraba unos 2400 € al año simplemente aprovechando las ofertas, sin cambiar de marca ni tipo de producto.

O puede ser una mezcla de las tres. El caso es que yo voy soltando comentarios, y tanto la Sra. Cazavidendos como mi madre tienen plenamente asumido que no tardaré mucho en cambiar mi trabajo estable por otros proyectos. Al principio no lo veían claro, intentaban convencerme de que no era una buena opción y que la vida da muchas vueltas, pero poco a poco van entendiendo que es una decisión meditada y con riesgos muy controlados.

¿Y vosotros? ¿Cómo os planteáis la transición desde el mundo laboral hacia otras realidades (independencia financiera, proyectos más ilusionantes, dedicar más tiempo a la familia)? ¿Tenéis en cuenta la opinión de vuestros allegados? Y en caso afirmativo ¿cómo gestionáis sus reparos?

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