caballo_con_tapaojos¡Hola, cazadividendos! Una de las dudas que siempre me quedan es hasta qué punto es necesario tener una cuenta en otra divisa cuando nuestra estrategia de inversión consiste en operar a largo plazo en empresas con un política de retribuciones crecientes al accionista. Yo había dado por hecho que su impacto en la inversión a largo plazo era significativo, hasta el punto en que, no hace mucho, dedicaba este artículo a mostrar mi decepción por que mi bróker ya había comercializado la cuenta en dólares, pero sin admitir transferencias en euros, cosas que la hacía bastante menos atractiva. La verdad es que la cuenta en dólares es un tema bastante recurrente y un comentario de un lector en el que preguntaba “¿pero de verdad es tan necesaria la cuenta en dólares?” me hizo pensar que quería la cuenta en dólares sin haber valorado si realmente la necesito. Vamos, que iba con las orejeras puestas y no veía nada más que lo que tenía entre ceja y ceja… 

Cuando me doy cuenta de que me he enrocado, normalmente intento tomar distancia y analizar la situación desde cero, así que en este artículo simularemos tres casos representativos y aplicaremos las mismas condiciones a los tres casos para ver el impacto de tener o no tener una cuenta en dólares. Estas tres situaciones pueden coincidir además con la evolución de una persona que empieza a trabajar y tiene una capacidad de inversión reducida, y que a medida que pasan los años incrementa su salario y su ahorro y puede dedicar más cantidad a la inversión. Las condiciones para el ejercicio son:

  • Interés anual medio de nuestra cartera: 3%. Es un interés razonable para una cartera de acciones de empresas estadounidenses, que ofrecen RPDs inferiores a las españolas.
  • Tasa anual de crecimiento del dividendo 3%. Creo que es un crecimiento bastante conservador si escogemos medianamente bien las empresas.
  • Tasa anual de crecimiento de las aportaciones: 3%. Es decir, cada año incrementaremos nuestras aportaciones anuales a la cartera en un 3%. Si un año hemos aportado 1000 €, al año siguiente aportaremos 1030 €.
  • Horizonte de inversión: 15 años.
  • Comisión de cambio: 0.5 % sobre el cambio.
  • Impuestos: 20%.

No tenemos en cuenta las posibles ganancias comprando grandes cantidades de dólares cuando el cambio favorece para luego tener efectivo disponible en dólares cuando aparezcan las oportunidades. En este ejercicio solo valoraremos la diferencia entre reinvertir los dividendos con una cuenta en dólares, en la que se podría utilizar directamente el importe neto de los dividendos para comprar más acciones, y hacer la misma operativa con una cuenta en euros, en la que habría que convertir los dividendos cobrados en dólares a euros, y luego volverlos a convertir en dólares para realizar nuevas compras. Por lo tanto, La RPD de la cartera, al haber dos operaciones de cambio se reduce en 2×0.5% = 1%.

Es decir, si la RPD es 3% pasará a ser 3%x99%=2,97%.

Para hacer los cálculos he utilizado la Calculadora de Jubilación que podéis encontrar en la sección de utilidades de Don Dividendo y he obviado la comisión inicial de cambio en la compra, que afectará por igual a los dos supuestos. Estos son los resultados:

Efecto de la cuenta en dólares cuando empiezo

Capital inicial = 1.000 €
Contribución anual = 3.000 € (250 €/mes)
Inversión total = 46.000 €
Valor de la cartera con cuenta en dólares = 87.924 €
Valor de la cartera con cuenta en euros = 87.767 €
Diferencia = 157 € (0.34% inversión, 0.17% cartera)

Efecto de la cuenta en dólares a mitad de camino

Capital inicial = 50.000 €
Contribución anual = 6.000 € (500 €/mes)
Inversión total = 140.000 €
Valor de la cartera con cuenta en dólares = 282.582 €
Valor de la cartera con cuenta en euros = 281.893 €
Diferencia = 689 € (0.49% inversión, 0.24% cartera)

Efecto de la cuenta en dólares al final

Capital inicial = 100.000 €
Contribución anual = 10.000 € ( 833 €/mes)
Inversión total = 250.000 €
Valor de la cartera con cuenta en dólares = 508.030 €
Valor de la cartera con cuenta en euros = 506.752 €
Diferencia = 1.278 € (0.51% inversión, 0.25% cartera)

Para mi el resultado es realmente sorprendente. Salvo que me haya equivocado en algún cálculo la diferencia a quince años vista en los tres escenarios no supera el 0.25% del valor de cartera, que significará que un 0.25% más o menos de dividendos. Si tus ingresos por dividendos en ese momento son 1000 €, la diferencia será que cobrarás 2.5 euros arriba o abajo.

Obviamente, si utilizamos el efecto divisa, compramos cuando el dólar está barato y el coste de oportunidad por el tiempo de espera hasta que llega la oportunidad de inversión no es muy alto, podemos obtener una rentabilidad adicional, pero para hacer eso creo que hay que saber mucho o tener ángel 🙂

¿Qué opináis? ¿Vale la pena tener una cuenta en dólares?

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