El crecimiento de una cartera de dividendos¡Hola, cazadividendos!  Hoy os traigo un artículo que me ha sugerido Josean, desde Pamplona, inspirado en el artículo The four stages of portfolio growth, de Eli Inkrot. Normalmente hacemos hincapié en el camino para llegar a los primeros 100.000 euros y decimos que a partir de este punto la bola de nieve crece muy deprisa por el efecto multiplicador del interés compuesto. Parece lógico, pero hacer el ejercicio con números puede ser tremendamente motivador para los que ven la independencia financiera como un hito inalcanzable. Y eso es lo que haremos en este artículo: analizar el crecimiento de nuestro cartera cuando aportamos capital y reinvertimos dividendos, qué pasará cuando dejemos de aportar capital, cómo afectará que empecemos a gastar parte de los rendimientos y finalmente, qué ocurrirá cuando vendamos parte de la cartera para vivir a lo grande.


Empecemos con el correo original que nos envió Josean, en el que compartía con nosotros el artículo que ha servido de base para este post, nos explicaba por qué había sido tan esclarecedor para él y nos proponía compartir la simulación con el resto de la comunidad:

    Buenos días Cazadividendos:

Quería compartir contigo, por si no lo has leído este artículo de Seeking Alpha. Para nosotros ha sido de lo más revelador que hemos leído en los últimos meses, y me apetecía comentártelo por si acaso basado en él te apeteciera hacer una simulación parecida, y publicarla.

Básicamente, supone que una persona ya ha conseguido llegar a la barrera de los 100k (cuánto tiempo le cueste llegar ahí es otro cantar) y a partir de ahí indica cuatro fases de diez años cada una, en la que el inversor iría cambiando su actitud. Solo en los primeros diez años seguiría aportando dinero nuevo; a partir del año once solo reinvirtiría dividendos, a partir del año veintiuno viviría de las rentas y a partir del treinta y uno incluso iría gastando rentas y patrimonio para vivir. El resultado me ha parecido fascinante, y me ha recordado a dos comentarios que leí hace tiempo de dos cracks y que me dejaron pensativo:


  • Roberto Carlos diciendo que no es nada lo que obtienes de las rentas comparado con lo que obtienes de revalorización. Vendas o no, el hecho es que el patrimonio aumenta considerablemente.
  • Elveranomaslargo / Josan diciendo que cada vez gana más dinero y que se tiene que forzar a gastar más, invitar a la gente en los viajes, renovar por completo su vestuario, etc.

Sin más, aunque las cifras no correspondan con las de toda la comunidad creo que es interesante en cuanto a que refuerza que vamos por el buen camino.

Un abrazo desde Pamplona,
  Josean

Los primeros cien mil

Conseguir acumular los primeros cien mil eurosSupongo que muchos estaréis pensando que esto es hacer trampa. Nos saltamos la etapa de los primeros cien mil euros (o dólares en el ejemplo), que es precisamente la parte más difícil, pero hay circunstancias en la vida, deseables o no, que la pueden acercar. En mi caso fue la ruptura de una pareja, ella se quedó la casa que teníamos en común y me tuvo que dar la mitad de su valor, restándole la deuda pendiente, claro. En su momento lo vi como algo muy negativo, pero con perspectiva fue positivo. Otros descubren la inversión a una edad avanzada y disponen de los ahorros de años de trabajo. Otros tienen la desgracia (o la suerte, si proviene de alguien con quien no estaban ligados emocionalmente) de ser los beneficiarios de una herencia. También hay gente a la que le toca la lotería, o eso dicen por lo menos. O si no ocurre nada, simplemente súmale diez años más a las cuatro fases que explicaremos.

Pues vamos allá. Aprovecharé los cáculos de Eli Inkrot, porque tampoco aporta demasiado cambiarlos. Después de todo lo importante es la idea, más allá de los valores numéricos concretos. Cuando la comunidad inversora piensa en tasas de crecimiento típicas, hay un cierto consenso en que un 6% es bastante razonable y es el valor que utilizaremos para la simulación. Aún así, hay que tener en cuenta que ese 6% depende fuertemente de factores externos.

Las cuatro fases que identifica es:


  • Fase 1: Todas las manos disponibles trabajando.
  • Fase 2: Deja a la inversión trabajar.
  • Fase 3: Empezar a disfrutar de la inversión
  • Fase 4: Vender parte de la cartera

Entremos en detalle en cada una de ellas.

Fase 1. Todas las manos disponibles trabajando

Fase 1. Todas las manos disponibles trabajandoEn esta primera etapa, todo lo que te devuelve la empresa (revalorización y dividendos) se reinvierte y además añadimos todo el dinero nuevo que podemos, que el autor cuantifica en unos 10.000 $ al año. Traducidos a euros mensuales serían unos 750 € al mes. ¿Es mucho? ¿Es poco? Pues depende, como siempre. Si has empezado a trabajar hace poco probablemente es una cifra muy lejana, pero si llevas tiempo trabajado, vives en pareja (dos sueldos) y tienes unos gastos contenidos es una cifra que se puede alcanzar.

Como hemos hablado antes, asumimos una revalorización del 6%. Respecto a los dividendos, el autor se centra en empresas del tipo Coca-Cola, Johnson&Johnson o Procter&Gamble, que tienen un dividendo en torno al 3%. Parecen asunciones bastante razonables, ¿no? Y tooooodo se reinvierte.

Este es el resultado de la simulación:

Fase 1. Todas las manos disponibles trabajando


Es importante darse cuenta de que,aunque la compañía gane un 6% más cada año, el crecimiento de nuestra cartera es mucho mayor. La reinversión de los dividendos y la adición de nuevo capital tiene un efecto multiplicador en el interés compuesto. Si nos ceñimos a este ejemplo, el crecimiento de la cartera sería de un 14.5% anual. Este efecto es mayor en los primeros años dado que el capital nuevo introducido es un porcentaje mayor del valor de cartera.

Fase 2. Deja a la inversión trabajar

Fase 2. Deja a la inversión trabajarEn esta fase dejamos de añadir nuevo capital, pero continuamos reinvirtiendo los dividendos. ¿Qué ocurre en este supuesto? Observemos la tabla con el resultado y veremos que hay dos puntos importantes que vale la pena remarcar. El primero, muy claro, es una ganancia mucho mayor que en la primera fase debida, evidentemente, a que partimos de una cartera también mayor. En esta segunda fase la cartera crece en 500.000$ frente a los 288.000$ de la primera fase. El segundo punto a remarcar es la menor tasa de crecimiento, que eneste caso es de un 9% anual aproximadamente. Está claro que esta fase no es obligatoria. De hecho mucha gente sólo deja de aportar dinero a la cartera cuando deciden (o la situación decide por ellos) dejar de trabajar y,por  lo tanto, dejar de tener ingresos del trabajo. Yo particularmente formo parte de este grupo. ¿Que conseguimos si nos saltamos esta fase? Pues que alcanzamos antes el volumen de cartera para afrontar la siguiente fase.

Fase 2. Deja a la inversión trabajar

Fase 3. Empezar a disfrutar de la inversión

Fase 3. Empezar a disfrutar de la inversiónEn esta tercera etapa empezaremos a disfrutar de los frutos de nuestro esfuerzo, gastando los dividendos completamente pero permitiendo que el interés compuesto actúe sobre todo el principal. Las conclusiones son parecidas a la de la fase anterior. El incremento del principal (700.000$) es mayor que en la segunda fase (500.000 $) y que en la primer (288.000$), a pesar de que el crecimiento es menor, en este caso sólo un 6%, crecimiento que estará normalmente bastante por encima de la inflación. Genial, ¿no? Los dividendos son suficientemente cuantiosos para permitirnos vivir de ellos sin poner en riesgo el incremento del principal.

Fase 3. Empezar a disfrutar de la inversión


Fase 4. Vender parte de la cartera

Fase 4. Vender parte de la carteraLa cuarta fase consiste en vender parte del principal. ¿Cuánto? Pues cada uno decidirá, en función de sus circuntancias, si lo hace y en qué medida. Muchos supongo que no lo harán. Si puedes vivir a lo grande con 46.000 $,  ¿por qué descapitalizarte o limitar el crecimiento de tu cartera?. Pero lo importante es que, el que quiera vender parte de su cartera cada año, podrá ajustar la cantidad para conseguir que el principal sigue aumentando. Veámoslo con un ejemplo. Imaginemos que aumentamos nuestro gasto anual hasta el importe de revalorización de la cartera, pero reinvertimos los dividendos. Es decir, vendemos la diferencia entre lo que se revaloriza la cartera y lo que cobramos de dividendos.

En el ejemplo partimos del capital con el que acabamos en la fase II, aunque lo correcto sería empezar con el capital con que acabamos en la fase III. En el fondo esto es señal de que la fase III nos las podemos saltar en función del nivel de gastos que tengamos y el interés compuesto seguirá actuando y haciendo crecer el capital.

Fase 4. Vender parte de la cartera

En este caso la cartera seguiría revalorizándose un 3%, a pesar de que estaríamos vendiendo cada año parte de la misma, lo cual está en la línea de una inflación “normal”. Es decir, vendemos parte de la cartera y seguimos manteniendo nuestro patrimonio intacto.  Esta última fase se puede llevar a la práctica como cada uno quiera. Por ejemplo, el que gaste el importe correspondiente a revalorización y dividendos acabará el periodo con el mismo importe que lo comenzó, y la inflación se irá comiendo su patrimonio. Esto se agravaría obviamente si se gasta un importe superior. Es una opción, por supuesto, pero hay que medir muy bien hasta donde se puede llegar.

Conclusiones

En este apartado espero vuestra colaboración, por supuesto. Como bien nos adelantaba Josean, el artículo es muy didáctico. Siempre nos hablan maravillas del interés compuesto, pero comprobar con ejemplos numéricos que podemos llegar al punto de vender una cantidad importante de nuestra cartera cada año y, aún así, constatar que esta seguirá incrementándose al ritmo de la inflación es muy motivador.


Evidentemente, los números son muy elásticos y lo permiten todo. Aunque creo que pueden ser bastante realistas si escogemos bien las empresas, es evidente que no siempre elegiremos bien. Habrá empresas que no mantendrán estas tasas de crecimiento o que fallarán en los dividendos. Creo que el ejercicio es más válido si miramos más hacia el mercado estadounidense, donde las empresas velan más por los intereses de sus accionistas, pero aún así hay que tomárselo con cautela. En cualquier caso, la estrategia no tiene por qué ser rígida. Nada, salvo nosotros mismos, nos prohíbe vender una empresa que se ha revalorizado un 30% en un año para comprar otra empresa que tenga más potencial de revalorización y nos siga dando ese 3% de dividendo. ¡Sacrilegio! ¡Herejía! ¿Qué conseguimos con esto? Está claro, consolidar ese 30% para compensar las empresas que nos fallen.

Para mi una de las conclusiones importantes es que, cuando llegamos a un cierto volumen de cartera, que ahorremos un poco más no acerca la independencia financiera de manera significativa. Es decir, el ahorro, esos 10.000 $ del ejemplo, son muy importantes cuando cobramos 3.000 $ de dividendos (fase I) pero muy poco importantes cuando cobramos 10.000 $. De ahí que en esa fase se deje de aportar capital nuevo. Por eso, a partir de un cierto punto, no tiene sentido forzar la máquina del ahorro y es muy bueno ser conscientes de ello. Otra cosa es que podamos cambiar el chip, tal y como veíamos hace unas semanas.

Personalmente me gustaría que parte del debate se centrase en si introducimos alguna variante value en nuestra estrategia base de dividendos. ¿Veis adecuado, por ejemplo Ferrovial, que lleva algo más de un 40% de revalorización en un año y medio y retribuye al accionista con un 4% aproximadamente, para comprar Sainsbury, que está en mínimos históricos y con recomendación de compra de OCU y que, además, paga un dividendo de casi un 6%?

Seguro que los cálculos son discutibles en uno o varios aspectos, seguro que hay matices que no he tenido en cuenta, pero el resultado en líneas generales creo que es correcto y puede ayudar para reforzar la estrategia de muchos inversores de largo plazo. Si así lo creéis y os ha gustado el artículo, compartidlo en las redes sociales.

¡Qué tengáis buena caza! Creo que esta semana será más de Kalashnikov que de escopeta…


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