Necesito un crédito¡Hola, cazadividendos!  Hoy hablaremos de un tema bastante controvertido en la comunidad inversora. Como hemos hablado muchas veces, cualquier estrategia de inversión se sustenta en cuatro pilares: establecimientos de objetivos, plan de ahorro e inversión, fondo de emergencia para imprevistos y, sobretodo, formación e información. Con esta premisa, pedir un crédito no parece que encaje especialmente con nuestros intereses, pero hay situaciones especiales en las que no tenemos efectivo y tenemos ante nuestros ojos una oportunidad inmejorable. ¿Os lo plantearíais en esta situación?

Hablo con situaciones como las vividas en los últimos cinco o seis meses. Tras un período largo en el que las oportunidades claras aparecían con cuentagotas, el veinticuatro de agosto el lunes negro nos regaló unas cotizaciones increíbles. Quien más quien menos, todo el mundo tiró de liquidez para incorporar a su cartera esas empresas que siempre están caras y que cayeron un 25% durante apenas unas horas. Y más de uno utilizó el siempre maltrecho fondo de emergencia. En las semanas siguientes la queja general era la falta de dinero para seguir comprando y, en este escenario, Abertis presentó una auto-OAP por el 6.5% de su capital social a la CNMV para que la aprobase.  La operación era redonda y permitía ganar entre un 7% y un 10% por la diferencia entre el precio al que Abertis se comprometía a comprar las acciones (15,70 €) y la cotización en el momento de la presentación (14.40 €) en apenas dos meses. Eso se traduce en una rentabilidad anualizada de entre el 42% y el 60%. Con estos números, obtener financiación externa puede ser rentable si el beneficio supera claramente al coste de la financiación.

Oportunidades de financiación

Alternativas hay muchas: disponer del crédito hipotecario (yo por ejemplo tengo una hipoteca abierta sin deuda de la que podría volver a disponer en caso de necesidad), tirar de tarjetas de crédito o tarjetas de tipo revolving, utilizar los préstamos entre particulares que nos explicaba Miguel la semana pasada, aprovechar uno de esos créditos preconcebidos que nos ofrecen cada vez que entramos en nuestra banca online o pedir un anticipo de nómina si tu banco te ofrece esta posibilidad.

Una de las opciones más inmediatas, posiblemente porque aparece constantemente en los espacios publicitarios de los medios de comunicación son los créditos personales online o microcréditos. En todas estas opciones de financiación es muy importante revisar las condiciones y entender qué obligaciones contraes al suscribirlas, pero en el caso de los créditos online, que hasta no hace mucho sólo se podían contratar por teléfono, lo es aún más. Por suerte, estas empresas han ido evoluciondo y ya ofrecen contratación online. Es más, ya podemos encontrar comparadores o buscadores, que nos facilitan la opción más adecuada sin tener que ir revisando una a una todas las entidades. Algunas de ella, como Credy, incluso tramitan préstamos con ASNEF.

Los créditos en la sociedad actual

No cabe duda que la percepción de los créditos ha ido cambiando progresivamente. Nuestros padres los utilizaban sólo para las cosas estrictamente necesarias: la vivienda, el coche (si lo necesitaban para trabajar) y algún electrodoméstico imprescindible. Y cuando digo imprescindible me refiero a realmente imprescindible. Mi madre aún me recuerda que estuvo sin nevera durante meses porque lo prioritario era pagar el piso. Y eso que hacían horas extras por un tubo y amortizaban hipoteca muy por encima de la cuota.

Un crédito no es malo si se utiliza para comprar lo que podrás pagarHoy las cosas han cambiado mucho. La mayoría de gente necesita disponer de las cosas ya, aunque le suponga un sobrecoste. Tengo amigos que lo financian todo y están esperando a amortizar completamente un crédito para embarcarse en el siguiente. ¿Es esto malo? Pues no: ni bueno ni malo ni regular. Como todo en esta vida, todo depende del uso que le des. Un crédito no es más que adelantar el disfrute de un bien, producto o servicio antes de disponer del dinero necesario para pagarlo. Los problemas vienen si en algún momento no puedes hacer frente al pago o si no entiendes cómo afectan estas decisiones a tu futuro: el sólo “son X euros al mes” es un razonamiento peligroso si no has valorado convenientemente sus implicaciones. Hay créditos prácticamente sin intereses, como cuando compras en un centro comercial y te ofrecen financiación a diez meses sin intereses. Yo lo he utilizado muchas veces ¿En ese caso es bueno? No tiene por qué. Aplazar el pago y tener el dinero te dará un plus de seguridad, porque continúas teniendo en tu poder una parte del dinero, y eso te hace controlar más tu situación financiera. Pero si eso se traduce en que consumirás más, sobretodo si son productos que no necesitas, empeorarás tu situación financiera respecto a pagarlo en efectivo.

Los créditos en la comunidad inversora

Aquí la cosa es un poco diferente. Normalmente todo lo que suena a apalancamiento es tabú, pero tampoco hay que ser demasiado puristas. El apalancamiento en sí no es malo, siempre que midamos bien las consecuencias. Sin ir más lejos, hoy hablábamos de Interactive Brokers, broker estadounidense con unas tarifas irrisorias y que ofrece crédito al 1.5% limitado por el saldo y valores que tienes depositados en él. Esto nos puede servir para adelantar la liquidez que nos llegará a final de mes con la nómina si tenemos una oportunidad de inversión antes. Para mi esto es apalancamiento bueno.

Otro ejemplo: el asesor financiero que tengo asignado en mi oficina bancaria me insiste constantemente en que no amortice la hipoteca, porque es dinero barato que me puede servir para obtener un extra de rentabilidad. Si me cobran un 2% por la hipoteca y puedo obtener un 4% con acciones, fondos o planes de pensiones, parece mejor invertir el dinero que amortizar la deuda. Obviamente en su consejo prima más el venderme sus productos que mi rentabilidad futura. Para él es mejor que tenga contratado una hipoteca y un fondo de inversión, por los que pagaré comisiones y/o intereses, que sólo la hipoteca, si además pretendo irla amortizando más rápido de lo previsto. Afortunadamente, tenemos más criterio financiero que la mayoría de sus clientes, con lo cual podemos valorar hasta donde podemos llegar.

Mi opinión

El apalancamiento es un instrumento más que tenemos a nuestra disposición. No es ni bueno ni malo en sí, todo dependerá del uso que le demos. Tenemos que ser conscientes de que la rapidez en la tramitación del crédito y tu calificación de morosidad o como cliente limitarán las condiciones de los créditos a los que tendrás acceso.  Cuanto menos tarden en verificar tu conveniencia o cuanto más arriesguen por tu perfil de cliente, más alto será el tipo de interés aplicado y más corto el plazo de devolución que te permitirán. Eso es inamovible. Nosotros tendremos que valorar si esas condiciones son razonables, podremos asumirlas y tienen un retorno suficiente para el esfuerzo que nos costará cumplirlas.

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