En el artículo de hoy reflexionaremos sobre qué significa comprar la jubilación y cómo aplicar este concepto a nuestro objetivo fundamental: alcanzar la independencia financiera¡Hola, cazadividendos! Hoy os presento a Hugo Rubio, ingeniero de profesión, pero también un apasionado de escribir y de las finanzas personales. Curiosamente, a pesar de ser compañeros de empresa, nos hemos conocido gracias al blog. Hoy colabora con nosotros con un artículo sobre la manera en que se plantean la jubilación los estadounidenses y su posible aplicación a nuestra estrategia de inversión. A mi particularmente me ha sorprendido mucho y me ha hecho recuperar algunas ideas que ya comentamos en el artículo sobre las cuatro fases de crecimiento de la cartera. La pregunta vuelve a ser una vez más: ¿cuando dejemos de trabajar viviremos sólo de las rentas (los dividendos) o venderemos parte de la cartera para disfrutar del patrimonio que tanto nos ha costado acumular? En el artículo de hoy reflexionaremos sobre qué significa comprar la jubilación y cómo aplicar este concepto a nuestro objetivo fundamental: alcanzar la independencia financiera. Sin más preámbulos, os dejo con Hugo.

La jubilación en Estados Unidos

Cuando uno es joven suele tener pocas inquietudes financieras. Hay otras preocupaciones que requieren nuestra atención como pueden ser la búsqueda de un buen trabajo o la adquisición de una vivienda. Además, la planificación a largo tiene poco predicamento a esas edades y menos aún la planificación relacionada con la jubilación y su problemática.

Por eso, en mis primeras visitas hace ya unos años a los Estados Unidos, de dónde es mi mujer, me sorprendió cómo se impartía a los jóvenes que comenzaban su vida adulta una formación financiera de base. Todo el mundo tenía un asesor financiero, normalmente dependiente o relacionado con la universidad de donde procedían, que les explicaba que actitud tenían que tomar en lo referente al manejo de su dinero para poder llegar a una jubilación de acuerdo con ciertos objetivos. Hay que recordar que en Estados Unidos el pago de la pensión de jubilación ha migrado desde una gestión por parte del empleador a otra gestionada por el ciudadano a través de un plan de ahorro, aunque el dinero provenga del empleador.

Posiblemente este esquema acabará adoptándose también en Europa ya que la crisis de las pensiones no es más que la consecuencia de la falta de una provisión de fondos a lo largo de la vida laboral de los ciudadanos. Las pirámides económicas efectivamente, al final producen crisis.

La compra de la jubilación

La “compra de la jubilación” significa que el individuo ahorra durante su vida laboral y al llegar a cierto punto, con ese dinero, compra su pensión vitaliciaEn aquellos tiempos había un concepto que me llamaba mucho la atención, y era el de la “compra de la jubilación”. El individuo ahorra durante su vida laboral y al llegar a cierto punto, con ese dinero, compra su pensión vitalicia. Es básicamente lo mismo que una hipoteca inversa, pero en vez de aportar un piso, aportamos el capital. Las matemáticas que lo rigen son exactamente las mismas que las del cálculo de una hipoteca. El concepto matemático es el llamado “anualidad”. Así pues, los americanos ahorraban para comprar una “annuity” , que es el pago fijo vitalicio de una pensión. La prestación es vitalicia ya que se basa en un cálculo actuarial sobre una población determinada y está basada en una esperanza de vida de unos 17 años de media a partir de los 65.

Recordaba todo esto al hablar recientemente con un amigo respecto a algunos temas relacionadas con el sistema de pensiones en España. Le pregunté por qué no es posible pagar a la seguridad social un porcentaje mayor que el que te corresponde por salario con el fin de tener una pensión también mayor. Me respondió diciendo que eso no se puede, ya que “estarías comprando” la pensión. En mi opinión, es eso justo lo que hay que hacer, comprar la pensión a su justo precio. Pagar más es absurdo, y menos significaría que alguien te está regalando algo…

¿Y cuánto vale la jubilación?

El tema ahora es calcular cual es el justo precio de esa pensión y es lo que hacemos todos los que en menor o mayor medida, somos inversores a largo plazo. Cuando invertimos, lo hacemos para conseguir en el futuro esa libertad financiera que nos permita retirarnos antes, mejor o con mayores posibilidades. Todos los que llevamos tiempo invirtiendo sabemos que es muy difícil batir al mercado, que los reveses son frecuentes y que los chollos no suelen abundar. Por ello, lo que nos queda es una gestión metódica basada en el largo plazo y con unas rentabilidades modestas.

Pero lo que conseguimos con los años es precisamente esa cultura financiera que nos permite obtener unos buenos resultados finales a pesar de los rendimientos anuales modestos. Y esa cultura la podemos seguir aplicando a la gestión del capital que hemos ido acumulando, más allá de la edad de jubilación, lo cual hace que nuestros rendimientos financieros puedan incrementarse significativamente.

Normalmente, una entidad aseguradora nos entregaría nuestra anualidad, a un tipo de interés casi nulo y descontando además sus beneficios. Es decir, que una vez comprada la anualidad lo que nos entrega la aseguradora es algo menos del capital aportado, pero asegurado a perpetuidad. Es, no obstante, un buen plan para el que busque tranquilidad a partir de ese momento.

Cuando compramos un piso y lo queremos pagar por ejemplo, a veinticinco años, el banco nos establece un determinado tipo de interés. Eso quiere decir que hay que calcular el valor del préstamo a veinticinco años a ese tipo de interés compuesto. De ahí se puede calcular la anualidad correspondiente, que será la cuota anual fija durante los veinticinco años. Cuando compramos una anualidad hacemos justo lo contrario. Entregamos al banco o aseguradora una cantidad de dinero (o un inmueble) y el banco nos pagará la anualidad correspondiente. La diferencia es que cuando compramos la anualidad, el banco o aseguradora ofrece un tipo de interés cercano al cero ganando con la operación ese margen frente al tipo de interés del mercado. En este momento, en el que el tipo de interés está prácticamente en el cero, el banco nos ofrecería un interés incluso negativo.

Cuando compramos una anualidad, que quisiera insistir, es una buena opción conservadora, renunciamos a futuros rendimientos de nuestro capital. Es interesante observar que los cálculos deben hacerse descontando la inflación con el fin de que lo que obtengamos con los cálculos sea dinero en moneda constante, es decir, con el poder de compra actualizado. De otra forma, las comparaciones serían muy confusas. Buscando en internet “renta vitalicia” podemos encontrar diversas ofertas con sus correspondientes modalidades (la modalidad objeto de este articulo sería la denominada “capital cedido”.

Calcular el precio justo de esa pensión es importante para ver qué renta cobraremos una vez decidamos comprar la jubilaciónSin entrar en detalles, se pueden realizar simulaciones con una hoja de cálculo utilizando la fórmula de la anualidad, y, asumiendo que los años de aportación son el doble que los de percepción y que la inflación puede estar en, por ejemplo, un 3%, el resultado sería que la renta percibida (a moneda constante) respecto de las aportaciones realizadas sería de 2 veces para una rentabilidad del 3%, de 2,24 para un 4%, de 2,6 para un 5%, de 3 para un 6% y de 4 para un 8%. Esto quiere decir que por ejemplo en el primer caso en el que sale un factor de 2 veces, si hemos sido capaces de ahorrar 10.000€ anuales durante 30 años, recibiríamos 20.000€ anuales durante 15 años. Esto es así ya que hemos ahorrado al 3% y al actualizarlo a moneda constante con la inflación también al 3% no ganamos nada financieramente. El factor 2 es consecuencia del doble años de ahorro frente a los de percepción. A partir de ahí, los números empiezan a variar y se incrementan al aumentar el rendimiento financiero frente a la inflación.

Con este modelo, podemos rentabilizar nuestro capital durante la fase de ahorro. A continuación compraríamos la anualidad y asumiríamos que ya no obtendremos más rendimientos financieros. Las entidades financieras empiezan a ofrecer de manera habitual este tipo de productos (como ejemplo os dejo este de CaixaBank.) y cada vez se van a popularizar mas.

¿Y si sigo invirtiendo?

Otra opción menos segura pero más rentable es seguir invirtiendo según nuestra estrategiaPero una vez que hemos desarrollado la capacidad de gestionar nuestra cartera durante ciertos años estaríamos en disposición de seguir gestionándola en vez de comprar la anualidad, manteniendo una vida financieramente activa. Esto sería equivalente a lo que hace el banco cuando nos concede un crédito hipotecario: calcula su valor a cierto tipo de interés a un determinado periodo de tiempo. Entonces, calcularíamos ese valor a futuro de acuerdo con la rentabilidad de nuestras inversiones y lo actualizaríamos a presente descontándolo con el tipo de interés de la inflación. Utilizando la fórmula de la anualidad obtendríamos los nuevos valores de la renta a percibir.

Manteniendo los mismos parámetros de la simulación anterior la renta percibida sería en este caso de 2 para el 3%, de 2,6 para un 4%, 3,5 para un 5%, 4,7 para un 6% y de 8,5 para un 8%. Observamos que la renta percibida puede incrementarse de forma significativa. Con una rentabilidad media mantenida de un 5% obtendríamos 3,5 veces lo puesto a moneda constante, cantidad nada despreciable, frente a 2,6 veces lo puesto en caso de comprar la anualidad. Eso sí, la anualidad es segura mientras que mantener la inversión siempre lleva asociado un riesgo intrínseco.

Como muchos de nosotros tenemos ya interiorizado, la disciplina y el tiempo son bazas más seguras que la búsqueda de altas rentabilidades (¡que también!). Con la formación necesaria, inteligencia financiera y empezando con tiempo, podemos conseguir un multiplicador de nuestras aportaciones nada despreciable que debería formar parte de nuestros objetivos desde los primeros años de nuestra vida laboral.

Conclusión y epílogo de Cazadividendos

Curioso el concepto de compra de jubilación. La idea es simple: se ahorra y se constituye una especie de seguro que te paga un importe mensual fijo, calculado en función de tu esperanza de vida y aplicando un interés menor al del mercado. La entidad gana la diferencia entre el tipo de interés que te aplica y el tipo vigente, y tú aseguras una paga mensual para toda la vida. Este planteamiento, que puede resultar interesante para un cierto segmento de la población, es ciertamente mejorable con las estrategias que aplicamos en la comunidad, pero aplicar estas estrategias es menos seguro, por el simple hecho de invertirlo en bolsa, que “comprar la jubilación”.

Como os explicaba en la introducción, Hugo es un apasionado de las matemáticas financieras e incluso ha escrito el libro Economía para salir de casa, con el fin de acercar estos conceptos a la gente que no ha tenido la suerte de recibir este tipo de formación.

Llega el momento de la comunidad: ¿qué opináis de la “compra de la jubilación”? Sé que la mayoría de nosotros no pensamos en descapitalizarnos cuando lleguemos a la jubilación y estamos más orientados a conseguir rentas vía dividendos que a vender patrimonio para obtener esa renta, pero ya hemos comentado otras veces esa opción y tampoco es descabellada. Si necesitaseis 1000 € para vivir holgadamente y pudieseis comprar vuestra jubilación por 1000 € ¿lo haríais?. Sabemos que si continuásemos invirtiendo podríamos incrementar esa cantidad de manera consistente por encima de la inflación fácilmente, pero ¿qué pesa más, seguridad o rentabilidad? ¿Qué papel juegan los hijos en vuestro planteamiento? ¿os hacen ser más cautos, para no comprometer su futuro asegurando vuestros ingresos sin dejar nada al azar, o más ambiciosos, para solucionárselo dejándoles un patrimonio importante?

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