Selfbank, revisión del broker online
El inversor inteligente, de Benjamin Graham

El cambio de vida es la razón de buscar la libertad financiera¡Hola, cazadividendos! El camino de la independencia financiera no es sencillo. Nada sencillo. Requiere esfuerzo, constancia y fortaleza psicológica. Pero pocas veces hemos hablado del momento culminante en que estamos en condiciones de decidir y no lo hacemos. Por inseguridad, por la presión de nuestro entorno o simplemente porque el margen de seguridad nunca nos parece suficiente. Y eso que la decisión significaría un cambio de vida a mejor. Es más, si lo que se ansia es un cambio de vida, en ningún sitio está escrito que deba ser escoger entre todo o nada, entre trabajar o no trabajar, entre levantarse a las seis o a las diez, entre ganar dinero para vivir o que el dinero trabaje para que tu vivas, entre aguantar al jefe o estar en la playa mirando las olas. La libertad financiera tiene toda la carga semántica en “libertad”. Libertad para tomar decisiones. Libertad para vivir mejor. Libertad para atreverse. Porque atreverse es difícil, muy difícil, pero atreverse con red es muuucho más sencillo. ¿Te atreves a un cambio de vida?

Una de las críticas más repetidas por los escépticos es que la independencia financiera es una utopía. Y es cierto que en función de la situación personal de cada persona puede serlo. Pero no menos cierto es que todos los que estamos en este camino iremos incrementando nuestros ingresos pasivos, unos más rápido y otros menos, hasta conseguir unos la independencia financiera y otros un buen complemento para el salario. Eso es lo que decimos siempre: o nos jubilamos antes de los 65 o por lo menos complementaré la pensión. Hoy hablamos de otro uso de la libertad financeria que pocas veces consideramos: utilizar los ingresos pasivos para sustituir parte del salario actual. Es decir cambiar nuestra fuente de ingresos principal gracias a que tenemos una parte cubierta por los ingresos pasivos.

Cambio de vida para vivir mejor

Por supuesto. Ya sé que es una perogrullada pero hay que recordarlo. Todo este lío es para vivir mejor. ¿Y por qué tenemos que esperar a cubrir todos nuestros gastos para cambiar nuestra vida? Hay muchas opciones interesantes que vale la pena, como mínimo, tener en mente. Las comento a continuación pero no he profundizado demasiado, así que puede haber alguna inexactitud. Si hay interés, más adelante podemos volver sobre ellas para entrar más en detalle.

Reducción de jornada laboral

Cambio de vida utilizando una reducción de jornadaEsta es posiblemente la manera más sencilla. Podemos solicitar una reducción de jornada para cuidar a hijos menores de 12 años o a familiares de hasta segundo grado de consanguineidad de entre 1/8 de jornada y media jornada. El sueldo y la cotización, por supuesto, se reduce en la misma proporción, pero si las prestación de desempleo y la indemnización por despido se calculan como si no hubiese reducción de jornada. El resto de prestaciones, como la pensión o la prestación por invalides sí se calculan tomando como base la jornada reducida, pero en los primeros dos años se calculan tomando como base la jornada completa.

Por supuesto, también podemos pactar una reducción de jornada sin que haya una de estas dos causas, pero en este caso tendremos que ponernos de acuerdo con la empresa. Reducir la jornada suele ir acompañado de compactarla, con lo cual suelen eliminar las ayudas para comida (tiquets restaurante, por ejemplo) o las dietas.

Permiso sin sueldo

Cambio de vida utilizando el permiso sin sueldoNo hay nada al respecto en el Estatuto de los Trabajadores, pero algunos convenios (como el de Empresas Consultoras, al que pertenezco) contemplan un permiso sin sueldo por un máximo de un mes cada año. Tengo un compañero que lo aprovecha religiosamente, con lo cual tiene un mes de vacaciones adicional cada año. Este tema es un ejemplo de los prejuicios que tenemos para pedirles cosas a las empresas. Mi compañero me comentaba que los empleados suelen verlo como una especie de abuso hacia la empresa y que esta acabará teniendo represalias hacia ellos, cuando es realmente al contrario. Bien planteado, incluso le haces un favor a la empresa. Por ejemplo, a muchas empresas les interesaría reducir plantilla en verano y si no lo hacen es porque en septiembre les costaría encontrar un profesional igual de cualificado y además tendrían que formarlo. Si les ofreces no cobrar durante un mes y no trabajar, en el fondo les estás ayudando a cuadrar números.

Excedencia

De manera parecida a las reducciones de jornada, se pueden pedir para cuidar a niños menores de tres años o a familiares dependientes. En ese caso sigues acumulando antigüedad en la empresa y tienes el derecho a volver al mismo puesto de trabajo (si existe). En principio no se podrá trabajar en otra cosa ya que la razón de pedir la excedencia es disponer de tiempo para cuidar a tus familiares, aunque dependiendo del trabajo (si son pocas horas, en un horario especial, etc..) es posible que te lo permitan.

También se pueden pedir excedencias voluntarias, sin necesidad de explicar el motivo, a partir de llegar al año de antigüedad en la empresa. En este caso no se acumula antigüedad en la empresa y, si bien la empresa está obligada a readmitirte, no tiene por qué hacerlo en el mismo puesto. En esta modalidad puedes trabajar en lo que quieras, porque la relación con la empresa está rota. Es más, si te despiden tendrías derecho a la prestación de desempleo.

Dejar el trabajo

Y por supuesto, se puede dejar el trabajo pero, si aún no hemos alcanzado la libertad financiera, para que sea viable tendremos que buscar ocupaciones para ganar dinero, fuentes de ingresos alternativas o actuar fuertemente sobre nuestros gastos. Volveremos sobre esta opción más adelante.

¿Cuando plantearse un cambio de vida?

Ya sabéis que trabajo para una consultora que da servicio a grandes bancos. Ahora mismo estoy en un proyecto para preparar la información de PRIIPs y servirla a las aplicaciones para que la exploten. La semana pasada hicimos varias reuniones con la gente de negocio para que nos explicasen cómo interpretar la información que recibimos y cómo tenemos que prepararla. Más de uno pensará: “si te va la bolsa, una reunión sobre productos financieros complejos te habrá encantado“.

Cambio de vida motivado por insatisfacción en el trabajoNada más lejos de la realidad. La situación fue un tanto kafkiana. A un lado los encorbatados de negocio. Al otro los friquis de sistemas de información. Cada grupo con su jerga particular. Imposible que nos entendamos. Unos hablando de VLPs, notas estructuradas y textos legales y los otros de transmisiones XCOM, PL/SQL y ontologías. Y en medio yo, con cara de poker, posiblemente el que mejor entendía ambas realidades. Había tanta distancia que se produjeron dos o tres momentos Mr. Bean. Aparte de lo aburrido del proyecto, que consiste en procesar grandes volúmenes de información que no entendemos, lo que me mata es que es para vender productos con los que la mayoría perderá hasta la camisa. Los textos legales están escritos con una precisión de cirujano para eximir al banco de cualquier responsbilidad. Así que, cuando acabaron las reuniones, no pude evitar pensar: ¿Pero qué hago aquí? ¿Es esto lo que quiero? Y la respuesta es no.

A mi estas situaciones me dan mucho que pensar. Desde hace tiempo mi trabajo va perdiendo sentido para mi y no sabría explicar muy bien por qué. Supongo que no es una cosa, sino varias. Por un lado me gusta mejorar las cosas, soy muy insistente y me suelen asignar a proyectos con problemas para reconducirlos. Ese es mi papel desde hacer tres o cuatro años. Una especie de Sr. Lobo. Y para mi es muy decepcionante ver que, después de picar mucha piedra y solucionar los problemas, cuando te vas todo vuelve a ser como antes o incluso peor. He pasado de ser un técnico resolutivo a un gestor de problemas. No me acostumbro a que el sentido común sea tan poco común y que mis soluciones, que a veces son insultantemente evidentes, sólo se me ocurran a mi. Para mi es desidia, pasotismo y desinterés. Y creo que esta desidia es uno de los principales problemas de la sociedad actual y que el trabajo no es más que un escenario más donde aparece.

Por otro lado, para mi es muy duro ver que la empresa no reconoce el trabajo bien Cambio de vida por no poder cambiar las cosashecho, y no me refiero al mío precisamente. Hablo muchas veces con mis jefes para pedirles que reconozcan con aumentos de sueldo y categoría la dedicación e implicación de los que lo hacen bien, pero pocas veces me hacen caso. Y eso se traduce en que los buenos se van y los malos se quedan. El que se implica, se esfuerza y quiere mejorar se acabará yendo buscando progresión. En cambio, el que está acomodado se agarraa a los reposabrazos de sus sillas como una lapa a la roca. Y todo esto me va minando de manera muy gradual. Tan gradual que no es suficiente para hacerme tomar una decisión radical.

El desencadente acaba siendo alguna situación como la que he explicado al principio. Son tan absurdas y te sientes tan ridículo que te planteas muchas cosas. El plan A es seguir cuál hormiguita hasta llegar a la independencia financiera. El plan B es cambiar de vida porque lo que tengo no me satisface, y no esperar. Y con estos pensamientos salí de la reunión: ¿por qué esperar?

¿Qué papel juega la libertad financiera?

Pues está claro. Tengo que esperar porque aún no tengo suficiente dinero 🙂 Si el punto de ruptura era dentro de diez años (por poner un ejemplo) y hacemos el cambio de vida ahora, no tendremos suficientes ingresos para mantener nuestro nivel de gastos. Por eso, el primer paso en este plan B es valorar qué parte del camino hemos recorrido ya. Es decir, el nivel de libertad financiera actual (los ingresos pasivos que cobras) marcará hasta donde podremos llegar:

  • Con 2.000 € podríamos dejar de trabajar completamente.
  • Con 1.600 € podríamos dar clases a niños un par de horas diarias para obtener los 400 € que nos faltan. O hacer de canguro para nuestros vecinos. O podríamoss cuidar de nuestro hijo (en caso de tenerlo) y no enviarlo a la guardería. Sí, esa guardería que casualmente cuesta esos 400 €.
  • Con 1.000 € podríamos buscar un trabajo a tiempo parcial o monetizar alguna afición.
  • Con 500 € podríamos vender nuestro piso, invertir el dinero en acciones e irnos a vivir a un sitio más barato con los dividendos.
  • Y en cualquiera de estos casos, seguro que podrías reducir tus gastos para hacer cuadrar mejor los números. Los seguros, suministros, tarifas de móvil o ADSL siempre se pueden mejorar

Cuanto más ingresos adicionales necesitemos para dar el salto, más drástico será el cambio y más importante el papel de la familia. Por ejemplo, si la única fuente de ingresos en casa eres tú, dejar tu trabajo es una decisión muy difícil, incluso aunque sobre el papel salgan los números. En cambio, si tu pareja trabaja la decisión es más fácil.

Opciones. Opciones. Opciones…

Muchos dirán: ¿por qué plantearse salirse del plan y adelantar el cambio de vida?

Y yo pregunto: ¿por qué no? Cada uno tendrá sus motivos. Los hijos, por ejemplo. O dedicar más tiempo a tu pareja. O cuidar a tus padres. O trabajar en algo que te guste aunque te paguen mucho menos. O viajar. O dedicarte a pintar…

¿Cómo ganar dinero?

El cambio de vida puede empezar por un cambio de domiclioDespués de revisar nuestro nivel de libertad financiera actual lo más probable es que nos siga faltando dinero. Podríamos optar por alguna decisión traumática, como mudarnos a otro lugar más barato, pero ya vimos en este artículo sobre la el cambio de domicilio que no es tan sencillo como parece desde fuera. La cercanía de la familia, el bienestar de nuestros hijos, la seguridad de tener un piso en propiedad o el miedo a cambiar demasiadas cosas de golpe serán factores que nos infundirán muchas dudas y seguramente nos mantendrán en nuestra zona de comfort.

Conozco una persona, apasionada de la ecologismo y el autoconsumo, que lo hizo y lleva más de cuatro años en un pueblo perdido de Lleida, viviendo del alquiler de su piso en Barcelona, de lo que produce en su huerto y de lo que gana con algunas ocupaciones esporádicas. Pudo hacerlo porque no tiene familia y no le importa vivir al margen de las convenciones sociales, pero muchos no estaríamos dispuesto a algo así. Los que no se atrevan y no tengan suficientes ingresos pasivos para cambiar de vida ya, pueden hacer dos cosas: conseguir el dinero o reducir los gastos.

Conseguir dinero

Ganar más dinero es la primera solución parabbbbbbbbbb equilibrar gastos e ingresos. A continuación presentamos tres maneras de conseguir ese dinero sin tener un trabajo estándar.

Trabajar cuando me falte dinero

Es una opción no apta para todo el mundo. Hace unos años conocí a una persona que trabajaba el mínimo tiempo posible que le permitía vivir (o sobrevivir) el resto del año. Su familia tenía un quiosco en un pueblo que creció con el turismo. Su estrategia era trabajar los meses en que había turistas y ganar el dinero suficiente para viajar el resto del año. Su filosofía se basaba en un control férreo de los gastos y cada año trabajaba menos meses. Sus viajes eran en plan mochilero y, cuando le decías que si trabajaba seis meses en vez de cuatro podría alojarse en hoteles, él contestaba que no quería alojarse en hoteles, sino disfrutar del viaje.

No creo que esto sea aplicable a la mayoría de gente, pero sí que es posible, si no eres muy exigente, trabajar unos cuantos meses al año en lo que te salga para ganar el dinero suficiente que te permita vivir como quieres el resto del año. Digo “en lo que te salga” porque la mayoría de trabajos exigen una cierta regularidad o presencia. Nadie (o casi nadie) contrata a un autónomo que no está cuando se le necesita. Otra cosa es que aceptes trabajos de tu sector como freelance adaptándote al momento en el que te lo piden. Después de todo, si te pasas la mayoría del año sin trabajar tienes meses de sobra para ser flexible 🙂

Trabajar a tiempo parcial

Quien más quien menos puede dar clases particulares, cuidar niños, hacer algún trabajo como freelance, hacer declaraciones de renta, etc… Estas tareas, que no son más que maneras de ganar dinero, que se hacen en la mayoría de casos sin declararlas a la Agencia Tributaria, podrán hacerse de manera legal si los partidos políticos cumplen lo que prometían en sus programas. La cuota de autónomos progresiva estaba en el programa de Ciudadanos, Podemos y PSOE, y de manera menos clara, en el del PP. La idea es que los autónomos que facturen menos del salario mínimo interprofesional mensual (SMI) no tengan que pagar la cuota de autónomos y los que lo superen paguen progresivamente de acuerdo a sus ingresos.

En mi opinión, esta medida, si se llega a producir  facilitaría mucho el afloramiento de negocios que actualmente se realizan sin tributar porque la cuota de autónomos es demasiado alta. No tiene demasiado sentido pagar 267 € mensuales de cuota de autónomos si generas, por ejemplo, 400 o 500 €. Otra cosa es que se acaben implantando estas propuestas. Ya sabemos la diferencia entre las propuestas fruto del calentamiento lingual de la campaña electoral y las medidas que se acaban llevando a cabo.

Obtener dinero de una afición

Monetizar nuestras aficiones puede facilitar un cambio de vidaJugar al ajedrez, escribir historias, grabar videos, hacer maceteros de macramé, palmas de Semana Santa o belenes de Navidad, fabricar muñecas o pulseras, criar tortugas o publicar un blog serían ejemplos de aficiones con posibilidades de generar ingresos. En el caso del ajedrez podrías enseñar a jugar, escribir un libro o incluso ganar dinero en campeonatos. Si te gusta escribir historias también puedes publicar un libro, ahora al alcance de todo el mundo gracias a empresas como Amazon, o también podrías aprovechar las posibilidades que te ofrece el mundo online para publicarlo por capítulos en tu propia página web. Si lo tuyo son los vídeos ahí tienes Youtube para dar rienda suelta a tu creatividad y si te gustan los blogs hay plataformas gratuitas que te permitirán explicar tus inquietudes al mundo.

En general los ingresos que se obtendrán serán bajos, pero a nadie le amarga un dulce y ganar unos euretes por hacer lo que te gusta tiene su gracia. Los ejemplos que he puesto son de gente de mi entorno que obtiene 100 € o más al mes. Otra cosa es que una vez descontados los gastos (transporte, materia prima, infraestructura, etc…) ganes algo 🙂

Gastar menos dinero / reducir los gastos

La otra manera de equilibrar gastos e ingresos es reducir los gastos. Esta opción, que muchas veces no se tiene en cuenta, es muy efectiva porque normalmente se puede hacer un cambio de proveedor o producto sin perder servicio y reduciendo el coste.

Trabajar cuesta dinero

Lo hemos comentado otras veces. El hecho de tener un trabajo cuesta dinero. Los ejemplos típicos son el transporte o el café de la mañana. El transporte no admite demasiada discusión, a no ser que vayas andando o en bici,, pero el café alguno podrá decir que es un gasto no obligatorio. Puede ser, pero para la gran mayoría es algo imprescindible (el “si no me tomo un café no soy persona” es un clásico). Para mi es un acto social. Ir a desayunar con los compañeros forja relaciones y convierte el trabajo en algo más que un sitio donde voy a trabajar.

No trabajar ahorra dinero

Un cambio de vida nos traerá ahorro en algunos gastosParece lo mismo que el punto anterior pero no lo es. Hay cosas que haremos tanto si trabajamos como si no, pero que por el hecho de trabajar nos cuestan más. Tenemos que comer, pero no es lo mismo gastarse 11 € en el restaurante del trabajo que comer en casa. Tenemos que vestirnos, pero la ropa de trabajo (trajes, calzado especial, protecciones, etc…) suele ser un gasto adicional a nuestra ropa habitual. Además, la ropa que uso cuando no trabajo (unos tejanos y una camiseta) es mucho más barata que la que llevo a trabajar (traje o, como mínimo, ropa de vestir). ¿Tendríais la misma tarifa de móvil si no trabajáseis y estuviéseis más tiempo con vuestra pareja y en casa? ¿Gastaríais tanto en libros si no tuviérais las dos horas de transporte diarias al trabajo? ¿Y la guardería? ¿Y el comedor de los niños? Los gastos de los hijos se reducen mucho si los padres están en casa.

Revisar los gastos

Sé que esto deberíamos hacerlo regularmente, pero si estamos a punto de dejar de trabajar parece lógico optimizar el apartado de gastos. Los seguros, los suministros, el móvil, el gimnasio, etc… ¿Será necesario un todo-riesgo para el coche si ya no lo utilizo para ir a trabajar? ¿Y esa tarifa del móvil con tantos datos, cuando estaré mucho más en casa y veré a mi pareja a todas horas? ¿Qué hay del gimnasio, si iba a uno al lado del trabajo a la hora de comer?

Eso sí, algunos gastos, como los recibos de luz o agua, también aumentarán, al estar más tiempo en casa.

Cambiar el nivel de gastos

Este apartado es especialmente difícil de valorar. ¿Cuánto gastaré cuando no trabaje? Como hemos visto, habrá gastos que se reduzcan o desaparezcan, pero también habrá otros que aumentarán. Y luego están los nuevos gastos. Aunque no estemos de vacaciones, no trabajar se asimila mentalmente a estarlo, con lo que los gastos de ocio, por ejemplo, seguro que aumentan y hay que tenerlos en cuenta.

Atreverse al cambio de vida

Una vez hemos valorado objetivamente cuánto dinero necesitamos, cuánto ingresamos de forma pasiva y cuánto tendríamos que conseguir para cubrir nuestros gastos, la pregunta de si podemos o no podemos permitirnoslo tiene dos posibles respuestas: si o no. Si la respuesta es no, a seguir. No queda otra.

La presión del entorno al plantear un cambio de vidaPero si la respuesta es sí, nos encontraremos con dos problemas de última hora. El primero ya lo habréis adivinado porque lo hemos comentado en otras ocasiones: el entorno. ¿Pero cómo vas a vivir sin trabajar? Eso es de vagos. ¿Dejar un trabajo bien pagado? ¿Estás loco? Con la que está cayendo. Tienes la cabeza llena de pájaros. Eres un irresponsable, estás poniendo en peligro el futuro de tus hijos. Te arrepentirás. Ahora te parece que no te hace falta pero te acordarás mil veces de este momento y desearás haberme hecho caso. Como tengas problemas no tendrás dinero para solucionarlos. ¿Y la pensión? ¿Qué pasa con la pensión?

Superar al entorno será complicado, pero si deseamos realmente el cambio de vida y las evidencias nos dicen que podemos permitírnoslo, hay que atreverse. Y ahí juegan un papel fundamental nuestras creencias. Mucho cuidado con ellas, porque en muchas ocasiones limitan irracionalmente nuestro comportamiento. Os dejo un vídeo de un anuncio en el que se suceden creencias que limitan a las protagonistas… hasta que las protagonistas deciden no dejarse limitar más. El video me encanta pero es que Vivaldi lo hace incluso mejor.

Cambio de vida… ¿sí o no?

Eso es lo que os pregunto. ¿Trabajar hasta conseguir la renta que nos de la libertad financiera total o mejorar nuestra calidad de vida utilizando la libertad financiera parcial que nos dan nuestros ingresos pasivos actuales? ¿Trabajar menos tiempo, dedicarnos a nuestra familia, vivir mejor desde ya aunque tenga implicaciones como controlar nuestro nivel de gastos, trabajar a tiempo parcial o realizar alguna actividad que complemente nuestros ingresos? ¿O trabajar hasta llegar a nuestro objetivo de ingresos pasivos y disfrutar a partir de ese momento? ¿Cuál es vuestro plan? ¿Os atreveréis llegado el momento?

¡Qué tengáis buena caza!

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