El cambio de domicilio fiscal y, en general, el cambio de residencia tienen muchas ventajas de cara a reducir gastos¡Hola, cazadividendos! La época de vacaciones, aparte de ser un tiempo imprescindible de descanso y relax, nos permite acceder a realidades diferentes a nuestra rutina diaria. Unos viajan a otros países, otros aprovechan para visitar a sus familias en sus lugares de origen y otros simplemente van “al pueblo”. Estos lugares son en muchos casos más baratos que nuestros lugares de residencia y nos hacen volver pensando en el cambio de domicilio como una manera de alcanzar la independencia financiera antes de lo previsto. Y por cambio de domicilio entendemos cambio de residencia, cambio de domicilio fiscal, cambio de datos en la Seguridad Social, etc…

Este cambio nos afectará a muchos niveles, desde el impuesto de circulación del coche hasta el cambio de la direccion en los documentos identificativos. Por lo tanto, es muy interesante ver tanto las ventajas que nos proporcionará como los inconvenientes y trámites que traerá consigo.

Cambio de residencia… ¿menos gastos?

Un cambio de residencia puede significar un ahorro muy importante en los gastos familiaresEmpecemos por un hecho: si no te importa un cambio de domicilio a sitios así, sea todo el año o solamente unos cuantos meses, el objetivo está mucho más cercano. Un alquiler medio en estos pueblecitos son entre 250 y 350 € al mes, muy lejos de los 500-700 € que cuesta en la ciudad donde vivimos. Por lo tanto, alquilar nuestro piso y cambiar nuestro domicilio a una de estas zonas supondría disponer de 250-350 € más al mes respecto a vivir permanentemente en Barcelona. Y hay muchos productos que son sustancialmente más baratos, como las consumiciones en los bares o los productos propios de cada una de estas zonas, como la carne o las frutas y verduras. A esto hay que sumarle el ritmo de vida tan diferente. Un ejemplo muy clarificador es cómo usan el coche. Van despacio, aparcan al lado de su destino, aunque sea en el centro del pueblo, no hay sitios donde esté prohibido aparcar y, si los hay, no aparecerá un policía a los 2 minutos para multarte, porque no es necesario. Un cambio de domicilio, por lo tanto, también tendrá efecto  en nuestro nivel de estrés. Hoy mismo volviendo a Barcelona, a 50 km de casa, ya notaba el estrés de los conductores urbanos y empezaba a echar de menos la tranquilidad que dejaba atrás…

Tampoco hay que minimizar los efectos de una decisión como esta: un cambio de domicilio en el fondo es un cambio de vida, o de estilo de vida, y tiene implicaciones fiscales, sanitarias, de presupuesto, de costumbres, etc… Por lo tanto, antes de coger los bártulos e irse a otro lado habrá que medir bien las consecuencias.

Cambio de domicilio fiscal

El cambio de residencia implica un cambio de domicilio fiscal y tiene consecuencias tributariasEmpecemos con las implicaciones fiscales. Al margen de los beneficios de vivir en un sitio con un menor coste de la vida y menos estrés, cambiar nuestro lugar de residencia debería traer consigo un cambio de domicilio fiscal y eso tiene consecuencias muy importantes a nivel tributario. Así a bote pronto se me ocurre, por ejemplo, que puedes ganar o perder exenciones en el impuesto de sucesiones, que se puede ampliar o reducir el límite a partir del cuál estás obligado a presentar el impuesto del patrimonio o que puedes ganar o perder alguna bonificación autonómica al hacer la declaración de renta.

Abro paréntesis para comentar que cambiar el domicilio fiscal es un trámite muy sencillo. De hecho, en la campaña de la declaración de renta suele haber una opción para cambiar el domicilio fiscal por internet y se hace de manera realmente muy rápida. Una buena práctica es consultarlo también desde ahí, para asegurar que está correcto. Hacienda puede interpretar una compra de un inmueble como un cambio de domicilio fiscal. De hecho, a nosotros nos ha pasado. Supongo que no es habitual y que sólo ocurre si no tienes otros pisos o si vendes el antiguo y compras el nuevo, pero por lo que cuesta revisarlo mejor asegurarse.

Cambio de padrón

El cambio de padrón tiene implicaciones tributariasEl cambio de padrón tiene repercusiones tributarias como el impuesto de bienes inmuebles o en el impuesto de circulación del coche. Normalmente estos tributos suelen ser mucho más caros en las grandes ciudades que en los pueblos. Por poner un ejemplo, en Barcelona hay un impuesto de la Entidad Metropolitana del Transporte, que pagan todos los que pagan el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y que tiene por objeto financiar el transporte público. Un impuesto injustificado, porque liga la financiación del transporte a tener bienes inmuebles y porque todos los propietarios lo pagan, independientemente de que vivan en el centro de Barcelona y hagan un uso intensivo del transporte público o de que residan en el área metropolitana y tengan pocas opciones de transporte público a su disposición.

Si vamos al trámite en sí, el cambio de padrón es realmente muy sencillo. La documentación para empadronarse suele ser bastante flexible y fácil de conseguir y, aunque depende del ayuntamiento, lo normal es que sea suficiente con un documento identificativo y otro que acredite la propiedad. Para este último suele servir la escritura de propiedad, el contrato de alquiler o un recibo del impuesto de bienes inmuebles.

El hecho de que se necesite tan poca documentación para empadronarse y que el trámite sea tan sencillo hace que también sea muy sencillo aprovecharse de las ventajas de ser ciudadano de un ayuntamiento más pequeño, como los menores impuestos, o de los ayuntamientos de otras comunidades, como subvenciones que no tengas disponibles en la tuya.

Cambiar el domicilio en los documentos identificativos

Pero cambiar el padrón tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, es obligatorio actualizar estos datos en el DNI y en el carnet de conducir. Pero esto no es lo más importante, ya que no es más que perder unas horas en ir a una comisaría y a la DGT. El problema es informar del cambio de datos a todas las empresas que nos dan servicios. Si tenemos los recibos domiciliados el banco se suele ocupar de manera automática de los ordenantes más importantes, como son las suministradoras de agua, luz, gas, servicios de telefonía y datos, etc… Pero si utilizamos servicios más locales, tendremos que informar a las empresas una a una.

Cambiar el domicilio en la Seguridad Social

El cambio de padrón trae consigo la obligación de cambiar el domicilio en la Seguridad Social, lo cual se traduce en un cambio de médicoOjo, porque el cambio de padrón, aparte de los cambios en el DNI, carnet de conducir, informar del cambio de dirección a todas las empresas que nos dan algún servicio, etc… también implica cambiar el domicilio en la Seguridad Social y esto se traducirá en un cambio de tu médico de cabecera y en que pasarán a atenderte como desplazado en tu antigua comunidad de residencia o, lo que es lo mismo, que deberás utilizar los servicios de urgencias. ¿Por qué digo esto? Porque hacer los cambios de domicilio fiscal y de empadronamiento es muy sencillo pero sólo hay que hacerlo si realmente tiene sentido.

Mucha gente tiene apego a su médico de cabecera, con el que tienen una relación que trasciende lo profesional. El médico es una persona con el que tienes mucha confianza y que muchas veces conoce tu situación personal, cosa que le ayuda a entender mejor tus dolencias y hacer mejores diagnósticos. Esa relación personal hace que para algunas personas, especialmente si son mayores, sea difícil cambiarlo y empezar desde cero con un desconocido. En estos casos, hay que tener muy claro que cambiar el domicilio en la Seguridad Social puede hacernos perder a nuestro médico.

Cambio de vida

Cambiar de residencia implicará en un cambio de vida y de hábitosEvidentemente nuestro estilo de vida no será el mismo en una gran ciudad que en un pueblo más pequeño. Renunciaremos a servicios a cambio de tranquilidad y un coste de vida más barato. Y precisamente ese cambio de vida debe ser uno de los principales filtros antes de abordar este cambio de residencia. Aquellos que van al cine o al teatro, que utilizan el gimnasio habitualmente o que se desplazan con transporte público probablemente notarán este cambio mucho más que los que viven en su barrio y hacen vida hogareña. Pero estos últimos probablemente notarán mucho más la distancia con sus amigos y seres queridos. En resumen, cada uno tendrá que valorar si los beneficios de este cambio de vida compensan los inconvenientes, y  sólo dar un paso al frente si el saldo es positivo.

Entonces… ¿nos atrevemos?

Atreverse al cambio de domicilioComentando todo esto con mi mujer, hemos fantaseado con un cambio de vida en pocos años – ¿Cinco? ¿Tal vez diez? – que nos permita disfrutar de la playa, el buen tiempo, la montaña, la naturaleza y el aire puro de pueblos o ciudades de España con un coste de vida inferior y sin la obligación de trabajar. Y si en esos pueblos tenemos a nuestra familia, mejor. Suena bien, ¿verdad? Y soñar es taaaaan barato y taaaaan reconfortante… Pero el lunes volvemos al trabajo. Eso sí, en los últimos meses ha cambiado mucho mi percepción de la importancia del trabajo. Ha pasado de ser el punto central de mi vida a ser el medio que nos permitirá conseguir nuestro sueño. Atrás quedaron las jornadas maratonianas para demostrar mi valía y conseguir aumentos de sueldo “para vivir mejor”, a riesgo de perder la salud debido al estrés.  Mi objetivo ahora es seguir haciendo mi trabajo muy bien, pero teniendo siempre presente que el objetivo en la vida es vivir y todo lo demás es ruido.Vuelta a la normalidad con ánimos renovados. Normalmente volvía pensando en las siguientes vacaciones. Esta vez vuelvo con la ilusión de que la independencia financiera es posible.

¡Qué tengáis buena caza!