La bicicleta es un medio que combina todos los valores de la independencia financiera¡Hola, cazadividendos! Hace algo más de cinco años decidí comprarme una bicicleta para ir a trabajar. En la última década había practicado de manera habitual bodypump y mountain bike, pero el día a día del trabajo se había ido volviendo cada vez más exigente, con lo que compaginarlo con hacer algo de ejercicio durante la semana era bastante complicado. Si llegaba tarde a casa estaba demasiado cansado para ir al gimnasio y si llegaba pronto…. bueno, no llegaba nunca pronto, ¿para qué nos vamos a engañar? Después de engañarme durante unos meses repitiéndome que la semana siguiente era la definitiva y volvía  al gimnasio, me di cuenta de que tenía que cambiar mi manera de enfocar el problema.


 

La bicicleta define un estilo de vida

Un día hablando con un compañero que iba a trabajar en bicicleta, me metió el gusanillo. Tengo que decir que al principio era bastante reticente, especialmente por el tema de sudar en el trayecto de casa al trabajo, pero aún así, en menos de una semana ya me la había comprado. Primero fue una Dahon, que superó ligeramente los 1000 €. A los 6 meses escasos la vendí por 500 € y la cambié por una Brompton de 1200 €. En aquel momento la decisión fue exclusivamente por un tema de salud.

La Brompton es cara, pero a largo plazo resulta barataCompré probablemente la mejor bicicleta, una Brompton, la Rolls-Royce de las bicicletas le llaman: hecha a mano, en acero, con una forma clásica, extremadamente robusta… una maravilla. Y el precio fue en consonancia, suficientemente alto como para que mi entorno la considerase un capricho demasiado caro. El caso es que ya han pasado cinco años y, si quitamos los periodos de vacaciones y unos meses que estuve lesionado en un hombro, habré utilizado la bici unos treinta y seis meses.

La bicicleta y el ahorro

¿Por qué os suelto todo este rollo? Pues por dos motivos. El primero, porque me encanta mi bici y me gusta explicarlo. El segundo, porque esta semana pasada la llevé a revisión, no porque funcionase mal, sinó porque pinchó y aproveché para pasar una revisión que debería haber pasado hace cuatro años. Cuarenta y siete euros me cobraron. “¡Vaya robo!”, me dijo un compañero. Así que me puse a hacer cuentas. Las dos bicis me costaron unos 1700 € y en 36 meses he gastado sólo 47 € en la revisión, unos guantes de 45 € y un casco de 79 €.  Es decir el gasto total ha sido unos 1900 €.


El balance del uso de la bicicleta es muy satisfactorio¿Qué he ahorrado en esos 36 meses? El gasto de un mes en transporte público en mi ciudad son unos 40 € al mes, así que he ahorrado unos 1440 €. Eso sólo contando los desplazamientos de casa al trabajo sin tener en cuenta todos los trayectos extra (trámites, médico, cursos, etc…). Por supuesto, no lo comparo con el gasto de ir en coche porque entonces no hay color… ¿Y qué he ganado en estos 36 meses? Ir a trabajar haciendo deporte, volver a casa relajándome, evitar el estrés de ir a trabajar en coche o del traquetéo del autobús, no perder tiempo cuando tengo que hacer desplazamientos en la ciudad, etc…

Mención aparte para el tema del sudor, que me preocupaba mucho al principio, pero que es fácilmente controlable cuando aprendes a dosificar el esfuerzo y no tienes prisa. Reconozco que la estética de la bicicleta no me ayuda en el trabajo, que a veces condiciona un poco mi manera de vestir y que mucha gente lo ve como algo cutre. Mi madre por ejemplo me lo dice: “¿Cómo puedes ir a trabajar con ropa de vestir y en bici? ¿No ves que no queda bien?”.

Hacer deporte y mantenerse en buena forma debería ser una de las prioridades de la gente que trabaja para lograr la independencia financiera: ¿de qué sirve disponer de tiempo si no tienes salud para disfrutarlo?La verdad es que me da igual. O casi me da igual: reconozco que cuando tengo una reunión importante o cuando voy vestido con ropa delicada dejo la bici en casa pero, en términos generales, para mi es una herramienta más hacia la independencia. Por un lado me sirve de desestresante natural cuando salgo del trabajo y  estoy invirtiendo en salud, salud que es imprescindible para poder disfrutar en el futuro de todo el tiempo del que dispondremos si todo va bien. Por otro, ahorro dinero, sin renunciar a nada y haciendo algo que me gusta. Y mucho. Por cierto, también he vuelto al gimnasio, que una cosa no quita la otras…

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