La atención sanitaria es una de las cuestiones a tener en cuenta si llegamos a una situación de independencia financiera¡Hola, cazadividendos! Ahorrar, invertir, interés compuesto… y llega un momento en que te puedes plantear un cambio de vida. Puede ser una reducción de jornada, pedir una excedencia, permisos sin sueldo o, si lo hemos hecho muy bien, hemos empezado pronto y hemos tenido un puntito de suerte, dejar de trabajar. Pero dejar de trabajar son palabras mayores. Todo nuestro mundo, el sistema educativo, los medios de comunicación, El Estado, incluso tu entorno te intentará convencer de que no es posible, porque lo que quieres hacer es salirte del sistema. Y si te sales del sistema pierdes las ventajas de estar en él. Y una de las principales ventajas es el derecho a la asistencia sanitaria que te brinda la Seguridad Social. ¿Qué pasa cuando dejas de trabajar? ¿Tienes derecho a asistencia sanitaria si no cotizas? ¿O pierdes ese derecho?


En este artículo hablaremos sobre el problema de la asistencia sanitaria cuando dejas de trabajar, pero intentaremos verlo desde una perspectiva un poco más amplia. Una de las cosas que me preocupan en un futuro escenario de independencia económica, es decir, en el caso de que pueda dejar de trabajar y, por lo tanto, deje de cotizar a la Seguridad Social, es el tipo de asistencia sanitaria al que tendría derecho en esa situación.

Nuestro caso particular

Actualmente tenemos contratada una mutua de salud a través de mi empresa pero, si dejase de pertenecer a ella, ya no podría beneficiarme del acuerdo que tienen suscrito y la cuota mensual pasaría a ser aproximadamente el doble de lo que pagamos ahora, con lo que pasaría a ser un gasto bastante importante, sobre unos 250 € mensuales.


¿Mantengo el seguro privado o lo cancelo?Imaginemos que llegamos a una situación de independencia financiera. En ese caso tendríamos que decidir si mantenemos o no la mutua y esa decisión dependería fundamentalmente de la cobertura y de la calidad de la asistencia que garantice la Seguridad Social a un afiliado en situación de desempleo de larga duración, sin prestaciones y con unos ingresos importantes provenientes de rentas mobiliarias.

La asistencia sanitaria pública en España

Una asistencia sanitaria publica de calidad

La sanidad española está entre las mejores del mundoEl sistema sanitario español tiene un nivel de calidad incontestable. Como muestra, os dejo este enlace al ranking de una revista especializada en 2017. En él España aparece en el octavo puesto, sólo detrás de países como Andorra, Islandia, Suiza, Suecia, Noruega, Australia y Finlandia. Eso demuestra que objetivamente tenemos un buen nivel de servicio a pesar de que tendemos a pensar lo contrario.

Pero también es cierto que en los últimos años se ha creado una cierta alarma social por la percepción de que se está perdiendo calidad: hay recortes en sanidad, aumentan las listas de espera, se cierran centros, se habla de copago, etc… Y, aunque actualmente la sanidad en España está prácticamente garantizada para todo el mundo, es muy posible que cada vez haya más restricciones.

Requisitos para tener asistencia sanitaria

Evidentemente no sabemos lo que pasará dentro de diez o veinte años, pero podemos revisar cuáles son las coberturas actuales, que están perfectamente explicadas  en este enlace de la página web de la Seguridad Social.  Os recomiendo que lo leáis íntegramente, pero resumiré la información que creo más relevante para el tema que nos ocupa.

La asistencia sanitaria en España, con cargo a fondos públicos y a través del Sistema Nacional de Salud, se garantizará a los asegurados. ¿Y quienes son los asegurados? Los que cumplen una serie de supuestos. Los tres primeros son los que todos conocemos:


  • Ser trabajador en activo y afiliado a la Seguridad Social.
  • Ser pensionista de la Seguridad Social.
  • Ser perceptor de cualquier otra prestación periódica de la Seguridad Social, incluidas la prestación y el subsidio por desempleo.

La asistencia sanitaria está garantizada si has trabajado en el pasadoPero hay un cuarto muy interesante, que copio literalmente: “Haber agotado la prestación o el subsidio por desempleo u otras prestaciones de similar naturaleza, encontrarse en situación de desempleo, no acreditar la condición de asegurado por cualquier otro título y residir en España“. Así que parece que si has trabajado y te han despedido, ya tienes derecho a asistencia sanitaria gratuita porque habrás cobrado la prestación de desempleo.

Pero los que se planteen simplemente dejar de trabajar de manera voluntaria y no cobrar ninguna prestación, también tendrán asistencia sanitaria si cumplen alguno de estos supuestos:

  • Tener nacionalidad española y residir en España.
  • Tener nacionalidad de algún estado miembro de la UE.
  • Tener nacionalidad de algún país distinto de los anteriores, pero tener autorización para residir en territorio español.

Finalmente, remarcar que la familia también está cubierta: el cónyuge y descendientes de un asegurado, si no tienen a su vez condición de asegurado, son beneficiarios y tienen también derecho a asistencia sanitaria gratuita, siempre que tengan residencia autorizada y efectiva en España.

El seguro médico privado

Florecimiento de los servicios médicos privadosEsto ha provocado un florecimiento de los seguros médicos privados. Lo que antes era un lujo reservado a las clases altas ahora se ha vuelto habitual en las clases medias. ¿Y esto qué significa? Que el sector crecerá, habrá más competencia y la relación calidad / precio mejorará, con lo que los seguros privados cada vez serán una opción más a tener en cuenta.

Cambio de mentalidad

Está muy claro es que ha habido un cambio de mentalidad respecto a los seguros de salud, de la misma manera que lo ha habido respecto a otros productos considerados hace una década un lujo y que ahora son de consumo general.


El seguro privado de salud es un ejemplo de la democratización del lujoPagar por la sanidad era algo extraño hace no demasiados años, pero estamos en la época de la democratización del lujo, y productos y servicios reservados a los ricos en el pasado están al alcance de todo el mundo hoy en día. Jace años era impensable tener un móvil 300 €, gastarse 100 € en un SPA, pagar 10 € al mes para ver la tele o 60 € al mes por un seguro privado. Pero los tiempos cambian y hoy en día lo normal es precisamente pagar por todas estas cosas.

Supongo que dependerá también de dónde vivas y de tu entorno, pero pagar por asistencia sanitaria privada ha dejado de ser un lujo. Además, hay situaciones, como cuando te planteas tener un hijo, que hacen que suscribas un seguro privado para poder hacer un seguimiento mucho más frecuente.

El seguro privado proporciona mejor servicio

Pero ¿qué buscan los que pagan un seguro médico privado? Pues dependerá de cada caso, pero estas son las ventajas respecto al sistema de salud público:

  • Poder elegir médico.
  • Eficacia y rapidez. Puedes ir al especialista sin pasar por el médico de cabecera y las pruebas diagnósticas están disponibles en cuestión de días.
  • Atención más personalizada. Al poder cambiar de médico acabas quedándote con uno en el que confías más.
  • Flexibilidad de horarios.
  • Hospitalización en habitación individual.
  • Tiempos de espera reducidos. No hay listas de espera.
  • Cobertura internacional.
  • Posibilidad de configurar el servicio en función de las necesidades: reembolso, cuadro médico, plan dental, etc…

¿Asistencia sanitaria pública o privada?

¿Asistencia sanitaria pública o privada?Pues como todo en esta vida, depende. No hay una respuesta buena y cada uno tiene que decidir lo que es mejor para él. Realmente, si analizamos objetivamente el servicio que recibimos de la Seguridad Social, no parece necesario tener un seguro privado, ya que el sistema sanitario público español está entre los mejores del mundo. Además, a efectos prácticos, parece que cubre a todo aquel que vive en España de manera legal y no tenemos que preocuparnos demasiado de que vayamos a perder el derecho a asistencia aunque cambiemos nuestra situación.

Pero, por otro lado, un seguro médico privado te dará un acceso más rápido a las pruebas diagnósticas y a los especialistas, y te evitará listas de espera en determinadas intervenciones. Así que hay que valorar si somos personas propensas a ir mucho al médico, el coste del servicio y la atención que recibiremos y decidir si vale la pena dedicar una parte de nuestros ingresos para tener esta cobertura adicional.


¿Qué puedes hacer si cambias de vida?

Tal y como vimos en el artículo sobre el cambio de vida, hay muchas maneras de aprovechar el abanico de opciones que se abre ante nosotros al alcanzar un cierto grado de independencia financiera. Ya hemos visto que hay varias fórmulas para seguir teniendo derecho a atención médica pública, así que escogeremos la más adecuada en función de nuestra situación.

Si no dejas el trabajo

Si optamos por una reducción de jornada, un permiso sin sueldo o una excedencia para cuidar a hijos o familiares no tenemos que hacer nada porque el sistema sanitario público sigue garantizándonos la asistencia.

Si dejas el trabajo

Si no lo haces de manera voluntaria y te despiden, al tener derecho a la prestación de desempleo, seguirás teniendo derecho a asistencia sanitaria sin más.

Si tú tomas la decisión y te acoges a una baja voluntaria, la primera opción para seguir teniendo derecho a asistencia sería ponerte como beneficiario de un familiar. Por ejemplo, si tu pareja continúa trabajando, lo más inmediato sería inscribirte como beneficiario suyo.

Asistencia sanitaria si los dos miembros de la pareja no trabajanSi sois ambos los que dejáis de trabajar de manera voluntaria, habría que ver cómo se gestiona el cambio en la Seguridad Social para seguir recibiendo asistencia por el simple hecho de ser residente en España, sin ser ni asegurado ni beneficiario. No tengo claro cuál es la fórmula, qué hay que hacer y si, por ejemplo, tienes asignado un médico de cabecera fijo en esa situación. A ver si algún lector nos lo puede explicar.


Si prevés cambios de residencia

Es posible que en tu nueva vida tengas pensando cambiar de localidad varias veces al año. No sería extraño, por ejemplo, estar en invierno en un pueblecito de una región cálida, ir en verano a un lujar fresquito y volver a la ciudad para hacer trámites, ver a la familia y aprovechar los servicios que no tienes el resto del año.

Un seguro médico privado puede ser adecuado si prevés cambios de residencia frecuentesEn este caso es posible que te interese suscribir un seguro médico privado. Cuando estás fuera de tu comunidad autónoma de residencia, la Seguridad Social te atiende como desplazado lo cuál tiene una serie de desventajas, como no tener médico de cabecera asignado. Puedes solucionar eso empadronándote cada vez que cambias de residencia por unos meses y solicitando el cambio, pero implica hacer trámites.

Un seguro médico privado parece mejor solución, porque puedes ir al mismo médico cada vez que estás en esa zona sin tener que hacer papeleo. En el caso de que los cambios de residencia sean al extranjero, casi parece obligatorio.

Si ya tienes seguro médico privado

En ese caso tendrás que valorar si quieres mantenerlo o no. Realmente renunciar a él es una decisión difícil, ya que cuando te acostumbras a la flexibilidad, rapidez y atención personalizada no es fácil prescindir de él, pero cada uno tendrá que valorarlo y decidir si le vale la pena o no mantenerlo.

Lo que sí es importante es prever el cambio en el caso de que tengas lo tengas suscrito a través de la empresa. En mi caso, por ejemplo, es un buen seguro y tengo una cuota razonable gracias al acuerdo de mi empresa con la aseguradora pero, si dejase la empresa por una baja voluntaria o una excedencia, automáticamente pasaría a tener una cuota al precio normal. Al tratarse de un buen seguro ese “precio normal” es un precio bastante alto.


Seguro privado de salud más baratoPor lo tanto, sería razonable pensar en buscar otro seguro que me dé un servicio parecido a menor precio. ¿Qué problema tiene esto? Pues que cuando contratas un nuevo seguro te suelen aplicar un periodo de carencia para ciertas enfermedades, tratamientos o pruebas. Tiene sentido, porque si no la gente contrataría el seguro cuando necesitase esos tratamientos. Es habitual, por ejemplo que el parto tenga una carencia de ocho meses o las intervenciones quirúrgicas de cinco o seis meses.

Si ya tienes un seguro médico contratado y lo único que haces es cambiar de proveedor, es posible que no te apliquen período de carencia o que se reduzca. En cualquier caso, hay que tenerlo en cuenta.

Si quieres contratar un seguro médico privado

Si no tienes uno contratado y crees que con tu nueva situación es necesario, ten en cuenta los períodos de carencia a los que hacíamos referencia en el punto anterior. Y una recomendación personal: sé sincero con los cuestionarios de salud y no ocultes tu historial médico. Es preferible que no te acepten por una enfermedad previa que pensar que la tienes cubierta y, cuando llegue el momento de utilizar tu póliza, no se hagan cargo del tratamiento.

¿Qué harás?

Llega el momento de la comunidad. ¿Confías en nuestro sistema sanitario? ¿Crees que seguirá con un nivel de calidad parecido al actual? ¿Crees que seguirá cubriendo a la gente que no cotice y que cubrirá a la gente que decida vivir de sus rentas? ¿Es necesario un seguro privado de salud?

¡Que tengas buena caza!